11 mar. 2015

¡MÍA ES LA VENGANZA!

 
Esto es canela fina, gente. Un ex combatiente de Vietnam que se lía a partir por la mitad mafiosos con su catana. Es El samurái negro (Death Force, Cirio H. Santiago, 1978) y no está para bromas.

Doug (James Iglehart), Morelli (Carmen Argenziano) y McGee (Leon Isaac) son tres amigos que se preparan para volver a casa al terminar la guerra de Vietnam. Un negocio de drogas planeado por Morelli les permite volver con los bolsillos llenos. Doug planea regresar con su esposa, conocer a su recién nacido hijo y llevar una tranquila y agradable vida lejos del combate. Los planes de Morelli, sin embargo, van en la dirección opuesta: aprovechar al máximo los contactos hechos para iniciar su propia banda mafiosa. McGee no sabe qué hacer con su vida, así que Morelli le convence para matar a Doug, que podría denunciarlos a la policía en casa si Morelli lleva adelante sus planes de crear una banda mafiosa. En el barco de regreso, Morelli y McGee intentan matar a Doug cortándole la garganta y lanzándolo por la borda. Los dos lo dan por muerto y siguen el viaje tranquilamente. Pero Doug ha sobrevivido y acaba en una isla donde viven dos combatientes japoneses que creen que la II Guerra Mundial todavía no ha terminado. Los soldados japoneses le enseñan a Doug el código del samurái y el arte de la lucha con la espada, además de artes marciales. Paralelamente, Morelli y McGee se van haciendo con el control de las bandas de Los Ángeles y muy pronto se convierten en la mafia más poderosa de la ciudad. Además, McGee intenta por todos los medios hacerse a la esposa de Doug. Cuando éste por fin consiga salir de la isla, llegará la hora de la venganza.


Conocida también como Fighting Mad y distribuida también con diversos metrajes, la versión que yo he visto de esta película llevaba por título Vengeance Is Mine y dura nada menos que 110 minutos (cuarenta más que la versión más conocida: Death Force), aunque en la carátula del DVD aparece como Death Force. Intuyo que la versión que yo vi era la original de Cirio H. Santiago que luego fue recortada y retitulada por la distribuidora en Estados Unidos. Durante los 70, distintas distribuidoras financiaron películas en Filipinas, aprovechando que con poco dinero se podían hacer películas con mucho valor de producción, y El samurái negro es una de ellas.

Disfruté enormemente con esta película. El contraste entre Doug en la isla con los japoneses y Morelli y McGee haciéndose con el control de la ciudad resulta interesante, ya que esto hace que la batalla entre Doug y los hombres que le traicionaron resulte más épica. Por supuesto, la razón principal para ver la película es la venganza de Doug, que se va deshaciendo de enemigos a catanazo limpio, lo que provoca la extrañeza y asombro entre los mafiosos. Al respecto me hizo gracia un momento en el que, al principio, Morelli y McGee creen que se trata de una banda japonesa la que los ataca y cuando van al jefe de los yakuzas a pedirle explicaciones les dice: "¿Estáis locos? Si yo fuera por la calle con una espada me pegarían un tiro al cabo de cinco minutos". Lo cual llama la atención sobre lo deliciosamente absurda que es la película, haciéndola aún más entretenida.

Desde luego, si no os gustan las cintas que mezclan artes marciales, blaxpoitation y la clásica historia de venganza al más puro estilo setentero, El samurái negro no es para vosotros. Pero, ¿a quién no le va a gustar una peli que mezcla artes marciales, blaxpoitation y la clásica historia de venganza al más puro estilo setentero? Si solo leyendo el argumento ya dan ganas de verla. Eso sí, el presupuesto era bastante pequeño, así que las cabezas cortadas y otras soluciones son poco creíbles, pero le añaden un bouquet especial al conjunto.

Recomendada a los que busquen alguna delicatessen que sea pura exploitation.



2 comentarios:

Jorge dijo...

Con ese argumento es imposible resistirse a la película. Si había alguna duda, los japonenes en la isla la eliminan.

Creo recordar que allí por el fin de la niñez la vi en VHS, pero puede ser recuerdo falso o mezcla de decenas de películas de venganzas, catanas y poco presupuesto que nos asaltaban desde las estanterías.
Sea como sea, tocará revisionado o nuevo visionado. La fiesta estará asegurada.

PS. Sí, soy de los que disfrutan con blaxplotaiton, catanas y venganzas.

Raúl Calvo dijo...

Pues nada, solo te falta ver la versión épica de 110 minutos y montarte tu fiesta. Y para más blaxpoitation y venganza, dentro de poco saldrá Coffy en Blu-ray.

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