27 abr. 2016

Malibu Express

Soy consciente de que mi interés por las películas de Andy Sidaris no es demasiado compartido. Pero, como me pasaba con mis artículos sobre las beach movies que tampoco eran demasiado populares, espero que haya una o dos personas más, igual de enfermas que un servidor, que compartan mi fascinación por la obra de este autor.

Malibu Express (Andy Sidaris, 1985) es la expresión completa del estilo de este director, que luego explotaría de forma mucho más entretenida en la siguiente película de Sidaris, Hard Ticket to Hawaii (1987). Empezando por la curiosa secuencia de títulos de crédito, que nos muestra a una misteriosa mujer introduciendo datos en una computadora, datos que se leen como los créditos del film; efecto más conseguido en Hard Ticket, introduciendo los créditos en las cajas que transportan unos personajes.

El film mezcla el cine negro, el clásico cine de intriga (con su escena de reunión de sospechosos mientras el detective explica el caso) y cine de espías. Una mezcla que parece imposible pero sumándole el tono de comedia y los desnudos gratuitos acaba dando grandes resultados. Nuestro detective protagonista es Cody Abilene, al que da vida Darby Hinton. Cody se ve mezclado en una trama de asesinatos, chantajes y espionaje mientras va saltando de bella dama en bella dama. Sybil Danning tiene un pequeño papel como la condesa Luciana, una espía, que contrata a Cody y lo mete de lleno en una complicada historia.

A pesar de su duración, la película transcurre a un ritmo frenético, aunque los desvíos que se toma Sidaris a la hora de contar la historia (y que básicamente sirven para introducir el mayor número de bellezas en pantalla posible) la complican más de lo necesario. Aunque estos desvíos se hacen digeribles gracias a la comedia y las escenas de acción. Me hace particularmente gracia el hecho de que nuestro héroe, al contrario de lo que sucede en típicas cintas de acción, sea un negado con la pistola y sea incapaz de darle a nada que se mueva.
Al final, Malibu Express es casi una parodia de los géneros que mezcla. Una parodia bastante efectiva, ya que me hizo reír bastante, así como en las escenas en las que aparece Lynda Wiesmeier como June Khnockers (un nombre que habría dado envidia a Austin Powers) me hacen perder el sentido.


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