10 oct. 2016

Acto de venganza (Act of Vengeance aka Rape Squad)


El siempre polémico género de las rape & revenge genera tanto defensores como acusadores. Algunos ven estas películas como reivindicaciones feministas, otros como simples excusas para llenar una película de sexo y violencia. Yo siempre he creído que no es tanto el género como la película. Hay títulos que son efectivamente simples excusas para llenar la pantalla de sexo y violencia, pero hay títulos como Acto de venganza (Act of Vengeance aka Rape Squad, Bob Kelljan, 1974) que tienen un evidente trasfondo feminista.

Linda (Jo Ann Harris) es violada por un demente (Peter Brown). Cuando va a denunciar el suceso a la policía le hacen sentir como si fuera ella la culpable y no le dan muchas esperanzas sobre las posibilidades de capturar al tipo. Cansada y frustrada, Linda se reúne con otras víctimas del mismo sujeto y juntas deciden formar un grupo de apoyo para ayudar a mujeres que hayan pasado por la misma experiencia. Pronto, pasarán a ejercer su propia justicia sobre hombres que atacan a las mujeres. Su objetivo principal está claro: capturar al hombre que las violó y hacerle pagar. Lo que ellas no saben es que este maníaco las controla, las espía y ahora no se dedica solo a violar a sus víctimas, algunas acaban muertas.

Durante finales de los sesenta y primeros setenta, en Estados Unidos se produjo la llamada revolución sexual. Con el tiempo, ha quedado claro que esta revolución sexual sirvió para liberar a los hombres, pero las mujeres seguían atadas por antiguos códigos morales, lo que trajo consigo la explosión de los movimientos feministas. Acto de venganza es producto de esta época.

Resulta un film peculiar porque tiene momentos dramáticos muy logrados, como la humillante escena de Linda en la comisaría que provoca una lógica explosión emocional, pero mezclado con toques de pura exploitation, como tener a la Rape Squad discutiendo la situación mientras se bañan desnudas en un jacuzzi. Por fortuna, estos momentos fuera de lugar son mínimos, en su mayor parte la película acierta en sus opciones. No se recrea en las violaciones y se centra en los efectos psicológicos y la incomprensión que sufren las protagonistas.

Por otro lado, el film resulta bastante curioso visto hoy día porque el maníaco violador decide atacar a sus víctimas vestido con un mono de trabajo y una máscara de hockey, como si fuera un cruce entre Michael Myers y Jason Voorhees, años antes de que ninguno de los dos iconos del terror existiera. Además, el film se centra más en el aspecto thriller que en la acción, creando momentos que parecen moldear lo que hoy día conocemos como slasher.

Recomendada en particular a los amantes del cine de los 70, su esquizofrénica mezcla de exploitation y feminismo hacen de Acto de venganza una película muy interesante, sin llegar a los extremos de La violencia del sexo (I Spit on Your Grave, Meir Zarchi, 1978).


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