Encuentro en el abismo (Tonino Ricci, 1979) es una descacharrante producción italo-española que con escasos medios se apuntó a la moda ufológica de los 70, mezclando la leyenda del Triángulo de las Bermudas con hombrecitos verdes. Bueno, grises. Ya los títulos de crédito, donde se mezclan el inglés y el italiano, nos hacen intuir que los próximos 80 minutos no tendrán desperdicio.
Una de las razones por las que he encontrado esta película tan (inintencionadamente) divertida es que se toma muy en serio a si misma y continuamente da "datos" y "testimonios" que prueban "fuera de toda duda" la existencia de los OVNIS. Así nos lo anuncia una voz en off al principio del film, que sobre imágenes del mar, humo y luces va dando datos y oímos supuestos testimonios auténticos (o basados en hechos "reales", más bien). Luego de este prólogo, la película se centra en la búsqueda de una expedición de un matrimonio que ha desaparecido misteriosamente en mitad del oceáno. El padre de la chica le encarga la búsqueda a un profesor experto en estas cosas. Me llamó la atención que el profesor vive en una mansión digna de un malo de peli de James Bond y discuten el asunto de los honorarios mientras un criado les sirve bebidas. El típico científico millonario.
Por cierto, no he identificado los personajes con actores porque en la película no se especifica quién es quién.
La película tiene unos efectos especiales y unos decorados que harían palidecer la granja de Playmóbil. Además, nos regala otros momentos y detalles curiosos, siendo uno de los que me hizo más gracia cuando vienen unos técnicos a instalar un equipo electrónico en el barco para la expedición y todos ellos vienen de la empresa Acme Electronics (!). Cuando lo vi pensé: "espero que les funcione mejor que al Coyote". No lo hace. Otros momentos hilarantes vienen proporcionados por el audio. Como sabéis, este tipo de coproducciones no se rodaban con audio directo porque se mezclaban actores de diferentes nacionalidades, así que cada país hacía su versión para distribuir domésticamente. La versión española está llena de errores, como oir diálogo mientras el actor en pantalla tiene la boca cerrada o frases que no casan ni a la de tres. También proporciona diálogos curiosos, y hay uno en particular que me dejó perplejo. Tiene lugar cuando un señor le da una serie de indicaciones al futuro desaparecido John, y le dice a su esposa lo amable que ha sido y que no le ha cobrado nada. Ella, muy seria y mirando al horizonte, dice:
"Es un ser extraño".
¿Un ser extraño? En fin, no es el único momento divertido en cuanto a diálogos ridículos que nos proporciona el film (lo que me llevó a preguntarme cómo serían las otras versiones, como la inglesa o la italiana, si igual de ridículas o más o menos). En fin, mientras que la película se toma muy en serio a si misma, vosotros disfrutaréis mucho si no lo hacéis. Una gloriosa cutrada.
Phenomena (Dario Argento, 1985) es uno de los films más curiosos y esotéricos de Argento. En él se dan cita elementos presentes en los films anteriores del maestro del giallo, mezclados de forma harto curiosa. Es también uno de los films más queridos por el propio Argento, aunque en su momento no fue muy apreciada, ya que el público estaba más interesado en ver un thriller "normal y corriente", pero con el tiempo se ha ganado el aprecio que se merece.
Jennifer Corvino (Jennifer Connelly) es la hija de un actor famoso que llega a un internado femenino situado en una peculiar zona de Suiza, donde en esos momentos un misterioso asesino se dedica a masacrar chicas jóvenes. Jennifer tiene una habilidad innata para comunicarse con los insectos, a esta extraña habilidad se le sumará, en cuanto llegue a esta escuela, unos sueños telepáticos en los cuales es testigo de los brutales asesinatos que en ese momento tienen lugar en la zona. Con la ayuda del profesor John McGregor (Donald Pleasence), Jennifer intentará averiguar la identidad del asesino.
A pesar de que la banda sonora consistente en canciones heavies se puede hacer bastante pesada (a no ser que seas un fanático de este estilo musical), Phenomena resulta un film absorbente por la gran cantidad de peculiares elementos que mezcla, en una historia que, como es habitual en el cine del maestro, podría ser bastante vulgar de no ser por la surrealista manera en que Argento nos la presenta.
Como he dicho al principio, en el film se mezclan diversos elementos que habían aparecido ya en el cine de Argento. Este film es una especie de cuento de hadas, y se nos indica que es así con la utilización de una voz en off al principio muy semejante a la que aparece al principio de Suspiria (1977). La ambientación en el internado femenino recuerda también a la de la primera entrega de la trilogía de Las Tres Madres, consiguiendo aquí Argento utilizar actrices realmente jóvenes (15, 16 años) para enfatizar la sensación de oscuro cuento de hadas, cosa que no pudo hacer en Suspiria por presiones de los productores. Los elementos paranormales que asoman tímidamente en Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975) son aquí protagonistas en el personaje de Jennifer Connelly.
También está muy presente en el film la pasión e interés de Argento por los animales e insectos, así como su amor por los trabajos de Edgar Allan Poe, haciendo referencias muy claras al clásico de Poe Los crímenes de la Rue Morgue. A todo esto se le añade un tramo final con elementos del grand guignol que redondea de forma ideal el conjunto.
Y los indispensables crímenes sangrientos y brutales, por supuesto.
Creo que a pesar de los muchos elementos extraños que se dan la mano en este film y de lo surrealista que es el conjunto, es una de las películas más accesibles de Argento para aquel que no lo conozca, ya que no es tan brutal y retorcido como otros filmes del maestro y su aspecto de cuento de hadas para adultos puede hacer que interese a otros espectadores que no son los habituales de su cine. Es también uno de los últimos grandes films del maestro, antes que la llegada de los 90 con el recorte de los presupuestos que tenía disponibles afectara la calidad de su trabajo.
Una película que recomiendo a todo el mundo, aunque intuyo que no le gustará a todo el mundo. Por cierto, si aún no la habéis visto, aseguraos de que sea la versión original del director, ya que fue un film muy censurado y recortado por los distribuidores.
¿Alguna vez os habéis preguntado que pasaría al mezclar Austin Powers (Austin Powers: International Men of Mystery, Jay Roach, 1997) con Drácula 73 (Dracula A. D. 1972, Alan Gibson, 1972)? Parece ser que algunos ejecutivos de la Warner sí se lo preguntaron y decidieron hacer una película con eso en mente. De paso, pensaron que sería buena idea disfrazarla de adaptación de una clásica serie de televisión para cabrear a unos cuantos fans. Al frente pusieron a Tim Burton y lo estrenaron como Sombras tenebrosas (Dark Shadows, 2012).
Está claro que cualquier seguidor de la serie de televisión Sombras en la oscuridad (Dark Shadows, 1966-1971), las dos películas que se hicieron a partir de ella: Sombras en la oscuridad (House of Dark Shadows, Dan Curtis, 1970) y Una luz en la oscuridad (Night of Dark Shadows, Dan Curtis, 1971), así como de los dos revivals televisivos (uno en 1991 [visto como Vampiros] y otro en 2005 [inédito aquí]) odiará la película Sombras tenebrosas.
También está claro que aquellos que odian el estilo de Tim Burton (¿en serio? ¿Incluso Ed Wood (1994)?) odiarán esta película y aquellos que adoran todo lo que hace Tim Burton (¿en serio? ¿Incluso Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010)?) adorarán esta película.
¿Y el resto? Bueno, sobre que pensará el resto de las personas que vayan a ver esta película no tengo ni idea, pero os puedo hablar sobre lo que pienso yo que ni soy fan de la serie, ni odio el trabajo de Tim Burton ni tampoco lo adoro.
El problema que tiene Tim Burton es el mismo que otros directores esencialmente visuales o más interesados en el aspecto técnico, como James Cameron. Básicamente, si el guion es bueno (o les encargan un buen proyecto) la película posiblemente será buena. Por supuesto, si el guion es malo, la película será mala. De ahí que la única película con una historia y personajes más o menos sólidos de Cameron sea Terminator (The Terminator, 1984) ya que tomó la historia "prestada" de Harlan Ellison (sin decirle nada, lo cual está feo creo yo), dependiendo en el resto de sus películas que las secuencias de acción te hagan olvidar las carencias del guion.
Con Tim Burton es el aspecto visual, de diseño, el que prevalece. Así, las películas de Burton que funcionan son aquellas que cuentan con un guion más o menos decente, porque lo único que a él le importa es la imagen. Claro, que últimamente Burton es el equivalente cinematográfico de los Red Hot Chili Peppers y se dedica a repetir una y otra vez lo que le funcionó en el pasado.
Para mí, ver Dark Shadows ha resultado tremendamente frustrante, ya que es una película que no sabe lo que quiere ser, si un melodrama gótico con toques sobrenaturales o una comedia tonta con chistes trillados y previsibles. De manera que cada vez que la película se apuntaba un tanto por su aspecto "serio", quedaba arruinado por una línea de diálogo estúpida o un infantil gag. Por otro lado, teniendo en cuenta la manera que tenían de hablar los personajes, el tipo de frases y los "ingeniosos" juegos de palabras, la versión doblada de la película debe ser aún peor.
El prólogo y las primeras escenas me gustaron bastante. Si la película hubiera seguido en esta línea y hubiera tenido el valor de hacer un exuberante melodrama gótico completamente en serio, sin pedir disculpas ni avergonzarse, habría sido absolutamente genial y cómicamente habría funcionado mucho mejor. Todo el reparto, además, parece abrazar el aspecto más semejante a la serie original, especialmente las fantásticas Michelle Pfeiffer y Eva mmm Green (que está soberbia de principio a fin y de arriba a abajo). Sin embargo, desde el momento en que Johnny Depp como Barnabas Collins sale de su tumba la película va cuesta abajo, mientras Depp va repitiendo los mismos tics y gestos que ve que le han dado éxito esta última década. Eso sin contar con su inconsistencia: en una escena aparece Depp a la luz del día cubierto por un paraguas sin que le pase nada, en otra se pone frente a una ventana y empieza a arder a través de la ropa (la misma que llevaba previamente fuera a pleno sol).
Condensando años de historias en una película de menos de dos horas, se hace muy lenta a pesar de que se centra en una trama muy simple, la que protagonizan Green y Depp, dejando de lado el resto de personajes, cuya función parece ser simplemente llenar el escenario y que Depp tenga alguien con quién hablar para transmitir, de forma bastante torpe, información al espectador. Esta torpe narrativa se agrava cuando en la pelea final de forma apresurada se empiezan a amontonar revelaciones y explicaciones haciendo que la escena se alargue y resulte lenta en lugar de espectacular, mientras Green se transforma en la Meryl Streep de La muerte os sienta tan bien (Death Becomes Her, Robert Zemeckis, 1992) y Depp no hace nada y se acumulan las explicaciones apresuradas. Lo que lo hace aún peor es que mientras se van revelando estas sorpresas finales yo pensaba lo interesante que hubiera sido si todo esto se hubiera desarrollado durante el film en lugar de dedicarle 30 segundos al final (también pensaba en lo absurdas y mal llevadas que estaban algunas de estas revelaciones: ¿realmente el personaje de Pfeiffer no se dio cuenta de lo que era su hija desde que era un bebé?).
Otro aspecto también mal llevado es la ambientación. Al parecer la película siente la necesidad de recordar al espectador continuamente que transcurre en los 70 y en lugar de crear una ambientación más o menos realista se dedica a acumular icono setentero tras icono setentero, al estilo que en la segunda entrega de Austin Powers se recrean los 60. Lo peor son las referencias musicales, tan obvias que me acabaron cargando bastante (y eso que empiezan bien con Nights In White Satin de The Moody Blues o la nada sutil referencia Season Of The Witch de Donovan) sacando la música de un grandes éxitos de la década que alguien debía guardar en algún cajón. El momento más ridículo llega con Depp recitando The Joker de la Steve Miller Band (otro gag que tampoco me hizo gracia).
Desde mi punto de vista, una pérdida de tiempo. Mediocre y aburrida.
A pesar de que el título en castellano hace pensar en telefilmes petardos de esos que pone Antena 3 al mediodía, Juegos secretos (Little Children, Todd Field, 2006) es un interesante drama que cuenta como las vidas de cuatro personajes se mezclarán y transformarán en una de esas comunidades de clase media-alta suburbana americana que tanto gusta de criticar y analizar en el cine.
Una tranquila comunidad de Massachussetts se ve alterada por la noticia de que un pederasta puesto en libertad condicional, Ronnie J. McGorvey (Jackie Earle Haley), va a vivir entre las familias que la pueblan. Sarah Pierce (Kate Winslet), hace poco que se ha mudado a esta comunidad con su familia. Se siente insatisfecha y algo atrapada por su vida familiar pero las cosas cambian cuando inicia un ilícito romance con Brad Adamson (Patrick Wilson), un "amo" de casa que se siente algo "castrado" por su mujer Kathy (Jennifer Connelly). Larry Hedges (Noah Emmerich), es un ex policía que ve como su vida se derrumba mientras introduce a Brad en su patrulla vecinal y que cada vez está más obsesionado con el pederasta Ronnie.
Esta fantástica película demuestra cómo se puede coger un tema muy manido (la vida secreta de la clase media-alta) y convertirlo en algo fascinante y absorbente. La fuerza del film radica no tanto en su argumento sino en sus personajes y en la manera en que se nos cuenta su historia. El film adapta una novela de Tom Perrotta (autor también de la novela en que se basó la estupenda Election [Alexander Payne, 1999]), y en su guion adopta varias características propias de la literatura. Pero si bien los films excesivamente literarios pueden resultar en ocasiones demasiado farragosos y pesados, en esta ocasión funciona. Funciona, creo, porque la voz narradora está muy bien realizada y nos introduce en el tono irónico del film, que combina drama y comedia de forma muy natural. Y especialmente resulta acertada esta combinación por como en ocasiones la comedia surge de momentos dramáticos de los personajes.
Los niños pequeños a los que hace referencia el título original son los protagonistas adultos del film. Inmaduros, inseguros, insatisfechos, Brad y Sarah parecen incapaces de realizar acciones que les saquen del pozo en el que están. En particular Brad, que se presenta por tercera vez a un exámen que ha de aprobar para poder ejercer la abogacía. Cuando se supone que está estudiando en la biblioteca, en realidad se queda sentado en un banco viendo como unos chicos practican acrobacias con sus monopatines. Tampoco ayuda que su esposa Kathy lo trate en ocasiones como un niño. Sarah, por su parte, se empieza a arrepentir de haber sacrificado su carrera para quedarse en casa para dedicarse a cuidar de su hija. Los paralelismos con Madame Bovary se hacen explícitos en el film, mientras la relación entre Brad y Sarah se inicia con una broma en principio inocente y algo inmadura.
Por otro lado, el retrato de Ronnie resulta curioso, combinando escenas que parecen querer que el espectador sienta compasión por él, seguidas de otras que lo muestran como un ser despreciable. De entre los secundarios también destaca el marido de Sarah, Richard (Gregg Edelman), el cual se empieza a obsesionar con una modelo erótica que tiene una página en Internet que Richard visita de forma obsesiva, absolutamente fascinado por ella (llegando incluso a comprar objetos que en teoría le pertenecen a la venta en la web de la modelo y masturbarse en la oficina en que trabaja arriesgándose a ser descubierto).
Little Children puede que no cuente nada nuevo y original, pero desde luego lo parece por la forma en que lo hace. Absorbente y divertida, los hechos cotidianos se cuentan desplegando un gran estilo visual, lo que contribuye que, a pesar de tener rasgos muy literarios, sea un film interesante de ver, más allá de lo que dice (que también es interesante).
He aquí una pequeña selección de películas que son muy criticadas, despreciadas o objeto de burla y que a mí, personalmente, me gustan. He escogido películas comerciales porque son las que sufren ataques y burlas más crueles. También porque creo que las películas de autor o independientes o cómo las queráis llamar están más abiertas al debate por su complejidad y exigencia. Es decir, puede que haya mucha gente a la cual no le guste la maravillosa Amer (Hélène Cattet, Bruno Forzani, 2009) o la fabulosa Valerie and Her Week of Wonders (Valerie a týden divu, Jaromil Jires, 1970), por mucho que a mí me cueste creerlo, porque son películas abstractas, complejas y surrealistas que no cuentan una historia en el sentido tradicional, por eso he escogido para este post películas muy accesibles y que fueron estrenadas comercialmente. Este post, por otro lado, es una continuación del artículo dedicado a películas que eran muy apreciadas y alabadas en general y que a mí no me gustaban nada (aquí). Por último, no intentaré venderos la moto de que son joyas a descubrir ni nada por el estilo, lo que vais a leer es completamente subjetivo.
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, Steven Spielberg, 2008): Recuerdo que cuando se estrenó esta película me salté las clases a las que debía ir y fui a una sesión matinal por las ganas que tenía de verla. Hacía mucho tiempo desde la última vez que había visto a Indiana Jones en el cine y entre entonces y ahora habían circulado muchos rumores, historias y argumentos que no hacían más que alimentar el deseo de volver a ver al arqueólogo más famoso del cine de nuevo en acción. Y no era el único, la sala estaba llena a pesar de que eran las once de la mañana (supongo que hubo muchos enfermos que faltaron al trabajo y a clase aquel día).
En aquella sala se creó, además, un ambiente muy especial. Todo el mundo aplaudía y reía celebrando la película que se estaba proyectando, y yo con ellos (algo muy, muy raro en mi caso) lo que lo convirtió en una proyección que disfruté especialmente. Sin embargo, con el tiempo no hago más que escuchar comentarios negativos, especialmente provenientes de Estados Unidos. De los más jóvenes porque les parece que Harrison Ford es un viejuno que se tendría que haber retirado, los de mi quinta parecen cegados por la nostalgia.
Para mí, esta cuarta entrega es mucho mejor que la tercera, sin discusión. Por supuesto, las dos primeras siguen siendo mis favoritas.
Tengo la sensación que muchas críticas tienen su origen en que las personas que las hacen no entienden el chiste, no captan la esencia de lo que es Indiana Jones. Indiana Jones trata sobre el pulp, es una recreación de los seriales matinales de aventuras. En las primeras entregas, ambientadas en los años 30, se toman los elementos típicos del pulp de entonces, como los despiadados nazis y las sectas diabólicas. La cuarta entrega, ambientada en los años 50, toma elementos del pulp de entonces: comunistas malvados, hormigas devoradoras de humanos, extraterrestres y la paranoia de los infiltrados, etc. Una de las razones por las que me gustó tanto es por la manera en que incorporaba todos los elementos absurdos de los 50 en su historia. En otras palabras, es puro pulp.
Me he topado también con burlas y críticas a las escenas más descabelladas, principalmente la explosión nuclear al principio de la cual Indy se salva mentiéndose dentro de una nevera. "Esa escena es absurda", se dice. Y, al contrario que George Lucas, no os intentaré justificar la escena con diagramas y ecuaciones físicas. Para mí, no es realista y es absurda, efectivamente. Y me encanta por eso mismo.
Además, honestamente, ¿os parece menos absurdo que en la primera entrega Indy tenga que huir de una roca enorme perfectamente esférica y evitar trampas que se activan por la luz hechas por una tribu primitiva, o que en la segunda a un tipo se le arranque el corazón y siga vivo?
Esta cuarta entrega no es más o menos absurda que las anteriores.
Otra queja es la relacionada con la utilización de CGI, en oposición a los efectos prácticos de las anteriores. Incluso oí a un crítico en la radio quejarse de que ahora cuando pasa un coche al lado de un principio es todo falso y que entonces lo ponían realmente al lado de un precipicio, lo cual es absurdo. Las películas de Indiana Jones siempre han llevado al límite la tecnología de los efectos especiales, explotando al máximo los recursos disponibles en cada momento. Y en la primera no se pone realmente un coche al lado de un principio, es un efecto conseguido con pantallas partidas, maquetas y pinturas matte.
En fin, que esta película me encanta.
X-Men: La decisión final (X-Men: The Last Stand, Brett Ratner, 2006): Ah, la infame tercera entrega de la saga de los mutantes. Tras dos exitosas y muy alabadas entregas dirigidas por Bryan Singer, llegó esta tercera que si bien fue igualmente un éxito de taquilla, es (aparentemente) odiada por los fans de los mutantes.
La verdad es que tras ver las tres seguidas, no acabo de entender por qué esta tercera entrega es tan despreciada y odiada por el fandom. Se toma las mismas libertades con los personajes que las dos primeras, por tanto no veo mucho conflicto ahí. La verdad es que me costó aceptar más lo que habían hecho con Pícara en la primera entrega que cualquier cosa que hacen en la tercera. Se matan personajes importantes, y ahí tampoco veo problema: me encanta la etapa de Chris Claremont y este no tenía problemas en matar personajes. De hecho, dejó Marvel por diversos conflictos artísticos, uno de ellos la intención de Claremont de matar definitivamente a Lobezno, algo que la compañía no iba a aceptar de ninguna manera debido a los beneficios que les daba.
Es cierto que en esta tercera hay menos desarrollo de los personajes que en las de Singer, pero aparte de eso no le veo tantas diferencias. Y si se ve la tercera justo después de la segunda, funciona muy bien como continuación.
Sinceramente, no entiendo por qué si a alguien le gustó las dos primeras no le gusta la tercera. De verdad que no. Por mi parte, la disfruto como una buena película de acción.
Cazadores de mentes (Mindhunters, Renny Harlin, 2004): No sabia si poner esta de Renny Harlin o la que hizo con tiburones inteligentes, Deep Blue Sea (1999), porque ambas son igualmente malas y ridículas, pero las encuentro también ambas muy entretenidas. Al final me he inclinado por esta ya que creo que es peor que Deep Blue Sea.
Cazadores de mentes me recordó en algunos momentos a D-Tox (Ojo asesino) (D-Tox, Jim Gillespie, 2002), porque ambas cuentan con conceptos interesantes que podrían dar lugar a buenas películas, pero fallan miserablemente al hacerlo. D-Tox cuenta como los policias que están en un centro de rehabilitación por alcoholismo o drogadicción son asesinados uno a uno, en una remota localización aislada por la nieve. Pero lo que podría ser un divertido whodunnit acabó fracasando por la interferencia del estudio, que no le dejó a Jim Gillespie mostrar su versión. Cazadores de mentes cuenta como un grupo de expertos del FBI en asesinos en serie se van a una isla aislada para entrenarse y empiezan a ser asesinados uno a uno.
Básicamente, la película es una enésima copia del Diez negritos de Agatha Christie con toques del típico slasher, añadiendo además el rollo científico que puso tan de moda C.S.I. Pero a pesar de que no es nada original, las actuaciones no son nada del otro mundo (LL Cool J es un actor especialmente malo) y que fue dirigida por Renny Harlin, lo cierto es que me parece una película divertida.
Al contrario que con las otras películas aquí comentadas, no se me ocurre ninguna razón para redimirla, simplemente me hace gracia. Es cutre, es mediocre y no contiene nada remotamente interesante que no hayamos visto antes, pero me gusta por las mismas razones irracionales que me gustan diversos slashers igualmente cutres.