De nuevo, gente del internet, me veo en la difícil posición de intentar justificar lo injustificable. Porque confieso aquí, ante todos los bloguer@s y pajilleros que han llegado por error a este blog buscando porno gratis, que Hollywood Chainsaw Hookers me parece un peliculón y me gusta mucho.
Fred Olen Ray, un experto en serie B y Z que él solo llena todas las estanterías de un videoclub, creó esta épica psicotrónica rodada en cinco días y medio en un lejano 1988 usando restos de rollo de película y sin (casi) dinero. La película fue escrita por Olen Ray con T. L. Lankford y cuenta la historia de Jack Chandler (Jay Richardson) que, buscando a una chica desaparecida (Linnea Quigley), descubre un culto satánico en el cual unas prostitutas enloquecidas despedazan a sus clientes usando sierras mecánicas. Estos asesinatos están orquestados por un misterioso personaje que interpreta Gunnar Hansen (el Leatherface original).
Linnea Quigley, responsable de diversos momentos de húmeda felicidad adolescente
Olen Ray es el primer sorprendido en ver como una película filmada sin apenas medios y pensada para hacer un poco de dinero sigue viva después de 22 años. Las razones de su indudable encanto radican, principalmente, en su reparto que incluye no sólo a la Scream Queen Linnea Quigley sino también a otra fabulosa Scream Queen: Michelle Bauer. Aunque entonces hizo la película como Michelle McLellan y fue, de hecho, la película que la lanzó al estrellato de la serie B y Z. Hay algo en la imagen de estas fabulosas mujeres enarbolando unas enormes sierras mecánicas que resultan irresistibles. Hipnotizado me quedo.
Otra típica mañana para Michelle Bauer
Pero no todo son mujeres guapas con escasa ropa cubiertas de sangre. El guión esta echo con voluntad de provocar aquello tan bonito que es una sonrisa. Para ello utiliza sin piedad el humor absurdo y los chistes tontos y fáciles. La verdad que me fascina la utilización de humor tonto e infantil mezclado con gente despedazada por una sierra mecánica y mujeres desnudas, creo que es indicativo del nivel de madurez que se le otorga al espectador.
Como decía John Waters, no todo el mundo tiene un buen mal gusto. Yo he ido cultivando el mío con películas como el clásico del que he hablado hoy. Supongo que si sois fans de este tipo de cine ya conocéis esta película pero si no daos el placer (culpable) de disfrutar con esta gema trash.
Éste es un post diferente de los otros ya que no voy a recomendar o comentar la película Deathsport (1978) sino el audiocomentario incluido en el DVD a cargo de Allan Arkush y Larry Block. La razón es que Deathsport es una mala película y el audiocomentario analiza por qué esta película acabó siendo mala. Allan Arkush no la dirigió sino que fue el encargado de filmar nuevas escenas, reescribir y reeditar la película después de que el trabajo que había hecho Nicholas Niciphor no tuviese un mínimo de calidad para que se estrenase tal cual. Y no fue por falta de talento, ya os lo digo. Lo bueno es que después de este encargo, Roger Corman le dio en agradecimiento a Arkush completa libertad para que rodase su clásico Rock 'n' Roll High School.
El audiocomentario resulta divertido, informativo e interesante, ya que normalmente la gente se dedica a decir lo bien que ha salido todo y aquí se habla básicamente de por qué salió todo mal. De todas maneras, añadiré que Deathsport es una mala película pero no es aburrida. Resulta bastante divertida, especialmente cuando hacen su aparición unos mutantes con ojos como los de los marcianos de la descacharrante Killers from Space (W. Lee Wilder, 1954) y abundan las explosiones injustificadas. Fue protagonizada por David Carradine, Richard Lynch y por otra poderosa razón para ver la película: la bella y trágica Claudia Jennings, en la que fue una de sus últimas interpretaciones en el cine (de la última hablaremos más adelante en otro post).
Aquí os dejo el tráiler.
Claudia Jennings (1949-1979), como escribió Ray Davies: She should have been made of iron or steel, /But she was only made of flesh and blood
Tiffany Bolling y Steve Sandor en Las hijas de Bonnie
Estrenada en 1973, Las hijas de Bonnie (Bonnie's Kids) de Arthur Marks se estrenó de forma independiente en los drive-ins y el circuito de las exploitation pero su trama y su espíritu está anclado en el cine negro y la novela criminal. Cuenta como después de que su padrastro intente violar a la joven Myra (Robin Mattson) es asesinado por la hermana mayor de ésta Ellie (Tiffany Bolling). Las dos huyen a casa del hermano rico de su difunta madre y el tío Ben (Scott Brady) está encantado de recibirlas. Lo que ellas no saben es que el tío Ben está metido en turbios negocios en los que ellas se verán complicadas con el robo de medio millón de dólares de la mafia.
Alargada es la sombra de James M. Cain en esta historia escrita y dirigida por Arthur Marks (y de hecho hay una referencia a Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944) basada en una novela de Cain en la película). Al igual que en las novelas de Cain, la historia de las hermanas Myra y Ellie es una historia de perdedores: empezando por las hermanas protagonistas e incluyendo al pobre Larry, un detective que se ve mezclado en todo el asunto por la pareja de mafiosos que encarnan Alex Rocco y Timothy Brown que posiblemente inspiraron a Quentin Tarantino la pareja de mafiosos que encarnan John Travolta y Samuel L. Jackson en Pulp Fiction (1994). La trama, siendo como es una historia criminal, también tiene su dosis de traiciones y asesinatos. Aquí también se nota la influencia de Cain a la hora de ir desarrollando los elementos que pondrán la espada de Damocles sobre nuestros protagonistas.
Lo que hace destacar la historia de Marks sobre otras del mismo estilo es como hace avanzar la historia de las hermanas una vez estas se han separado. La trama de Ellie se convierte en una road movie cuando ella y Larry deciden robar el dinero y la trama de Myra se podría llamar "cómo se crea una femme fatale".
Aunque me acerqué a Bonnie's Kids como aficionado a la exploitation de los setenta (Marks dirigió varios títulos más adelante dentro de la blaxpoitation) resultó una placentera sorpresa encontrarme con una película de clásico regusto criminal con una gotas de exploitation. Un título imprescindible para aficionados al cine y la novela negra (como la de reciente publicación en nuestro país A la cara de Christa Faust), así como amantes de gemas setenteras.
La segunda película de David Cronenberg guarda algunas similitudes con su primer film Vinieron de dentro de...(Shivers, 1975) ya que ambas tratan con plagas altamente contagiosas. Sin embargo, Rabia (Rabid, 1977) es una producción más ambiciosa en el sentido que trata con grandes multitudes y con una ciudad asediada.
La trama de Rabia gira en torno a una pareja que sufre un accidente de moto. Él, Hart Read (Frank Moore) sufre unas contusiones y una lesión en el hombro pero ella, Rose (Marylin Chambers), sufre heridas más graves que hacen necesaria cirugía. Da la casualidad que la pareja sufre el accidente cerca de la clínica de cirugía estética Keloid, donde llevan a cabo una técnica experimental que practican con Rose. Esta técnica provoca un efecto secundario sobre Rose de terribles consecuencias: se le desarrolla un parásito en el sobaco que se alimenta de sangre e infecta a aquellos que pincha con una cepa de rabia especialmente furibunda que convierte a los que la sufren en dementes asesinos. Así, sin saberlo, Rose va extendiendo una plaga de rabia que causa la muerte de cientos de personas.
Muy satisfechos por como había resultado Shivers, los productores contactaron con Cronenberg para hacer otra película juntos. Cronenberg les planteó la idea de Rabia aunque más tarde se sintió inseguro sobre si podría funcionar una trama que en el papel le parecía extremadamente ridícula. El productor John Dunning estaba convencido de que la imaginería de Cronenberg era única y especial y animó de una forma tan insistente a Cronenberg que éste terminó escribiendo y dirigiendo la película. La imagen del parásito que tiene Rose resulta extrañamente sexual: la "entrada" que aparece en el sobaco tiene un aspecto que recuerda a una vagina mientras que el parásito en si tiene un aspecto definitivamente fálico. En cierto nivel, podríamos hablar de Rabia como de una película de vampiros ya que el parásito se alimenta exclusivamente de sangre humana y Rose ejerce cierto poder de seducción para conseguirla, y el elemento sexual parece inevitablemente unido al concepto vampírico.
Rabia tiene también cierto subtexto político y social. Los años setenta fueron una época especialmente violenta en cuanto a manifestaciones políticas y fue también la década en que empezaron a tener lugar ataques terroristas en aeropuertos y atentados con bombas. En Canadá tuvieron problemas con un grupo terrorista llamado Frente de Liberación de Quebec, cuyos atentados provocaron que el primer ministro canadiense sacara las tropas del ejército a la calle. Un hecho traumático en Canadá ya que sus habitantes, en palabras de Cronenberg, no están acostumbrados a ver tropas ni armas de ningún tipo por la calle. Es también durante esta década que aparecen novelas como The Fog de James Herbert y Fiebre de sangre de Shelley Hyde (pseudónimo de la escritora Kit Reed) ya en 1982 que también giran en torno a ciudadanos que se vuelven salvajes asesinos.
"99, 44 / 100% Puro" era el eslogan que usaba la marca de jabón Ivory Snow. En la caja había una sonriente modelo, ejemplo de pureza y belleza sosteniendo un bebé... y quiso el destino que a mediados de los setenta esa modelo en particular fuera Marylin Chambers en el mismo momento en que se convirtió en estrella porno.
El éxito de Chambers (22-4-1952/12-4-2009) en el pionero film artístico pornográfico Tras la puerta verde (Behind the Green Door, Artie y Jim Mitchell, 1972) radicaba en que era una mujer bella con unos toques de ingenuidad, era la perfecta "chica de la puerta de al lado" y no tenía el típico look de seductora o exuberante belleza habitual entre las actrices porno. Rabia fue la única película que rodó fuera del circuito pornográfico. Cronenberg quería a Sissy Spacek para interpretar a Rose, la protagonista, sin embargo no era conocida en aquel momento (todavía no se había estrenado Carrie (Brian De Palma, 1976)) y los productores necesitaban un nombre famoso que atrajese a los espectadores. Sin embargo, siendo como era una producción de bajo presupuesto no tenían dinero para pagar a una estrella. Finalmente, el productor Ivan Reitman sugirió el nombre de Marylin Chambers, ya que era tremendamente popular (en los setenta las primeras películas porno se estrenaron en cines y por un breve momento estuvieron de moda) y podían permitirse su sueldo. Reitman le dijo a Cronenberg que le hiciera una prueba y si no era buena o no le gustaba, buscarían a otra. Cronenberg estuvo de acuerdo y le hice una prueba que salió muy bien. Y es una de las cosas sorprendentes de esta película: la magnífica interpretación que hace Chambers como Rose. Éste no era un personaje fácil ya que, como es habitual en las películas de Cronenberg, no es una típica villana, ella no sabe qué es lo que está provocando y no es consciente del mal que está haciendo, aunque al mismo tiempo lo intuye cuando el parásito la domina no es del todo responsable de sus actos. Además, si la interpretación de Chambers no hubiese funcionado la película se habría hundido ya que gran parte de su peso recae sobre sus hombros. Lo más extraño aún es que habiendo demostrado que era una buena actriz, Chambers regresase al porno. O no pudo vencer los prejuicios de Hollywood contra una actriz que había hecho porno o, tal vez, es que le gustaba mucho hacerlo.
Sea como sea, Rabia es una buena película, muy disfrutable, que toca algunos de los temas favoritos de Cronenberg como son la experimentación médica y las mutaciones. Se puede encontrar en DVD editada por Manga Films, sin extras, y existen varias ediciones de importación.
¿Conoces a mi hija Heather? Tiene 16 años. Es preciosa, creo que te va a gustar mucho.
Shivers
David Cronenberg es uno de mis directores favoritos de cine y poco a poco iré comentando toda su filmografía como director (aunque hay alguna cosa que hizo para televisión que no he podido ver, pero son cosas alimenticias previas a su debut en el largo). Empezaremos, claro, con su primera película oficial: Vinieron de dentro de... (Shivers, 1975), conocida con diversos títulos pero única por si misma.
Previamente a Shivers, Cronenberg dirigió un par de mediometrajes experimentales: Stereo y Crimes of the future. En ambos se puede intuir un plan de ruta de las obsesiones que caracterizarían la posterior filmografía del canadiense: la fascinación por la enfermedad y la mutación, los poderes mentales y la sexualidad extraña. Elementos también presentes en un guión originalmente titulado Orgy of the Blood Parasites. Eventualmente se acabaría rodando con el título The Parasite Murders, luego se titularía definitivamente Shivers (traducción del título francés canadiense Frissons).
El argumento de la película gira en torno a unos parásitos afrodisíacos que infectan un edificio de apartamentos. Los parásitos han sido creados por el doctor Hobbes (Fred Doederlein) que usa a su amante adolescente Annabelle (Cathy Graham) como conejillo de indias. Sin embargo, Annabelle es una chica muy popular en el complejo y ha contagiado a varios de los hombres que viven allí (los parásitos también son estimulantes aparte de afrodisíacos, como si un adolescente necesitase estimulación o ayuda para ir caliente). El doctor Roger St. Luc intentará evitar que se propaguen los parásitos.
Tradicionalmente se ha considerado Shivers como una metáfora sobre las enfermedades venéreas y el sida, especialmente a partir de los años ochenta. Sin embargo la película es mucho más subversiva que eso. No es tanto un cuento moral sobre las enfermedades venéreas sino todo lo contrario. Es un ataque a la sociedad establecida: Croneneberg está de parte de los parásitos, son los héroes de la función. La única violencia que vemos es la ejercida por el doctor St. Luc en su intento de detener la infección, el cual no tiene problemas en matar a sangre fría personas a las que si se les quitasen los parásitos volverían a la "normalidad". Sólo hay un caso de violencia por parte de uno de los infectados y es cuando uno de ellos detiene al doctor Linsky para que deje de matar parásitos. El horror de los no infectados es el horror de los conservadores, de los reprimidos ante la total desinhibición de la que hacen gala los infectados. Éstos parecen muy contentos y felices con sus situación y se dedican básicamente a disfrutar los unos de los otros. Realizada a mediados de los setenta, la película resume la revolución sexual de esa década: unos se dedicaron a experimentar y explorar y otros reaccionaron violentamente en contra de ello.
Me encanta el póster italiano: ¡No tiene absolutamente nada que ver con la película que anuncia!
Otro aspecto interesante de la película es el lugar en el que sucede y por qué se escogió ése lugar. Las ficcionales Torres Starliner fueron representadas por el complejo Nuns Island. Cronenberg comenta en una entrevista que aquello no era parte de una ciudad que hubiese crecido orgánicamente, simplemente alguien lo construyó y esperó que la gente se fuese a vivir ahí. Cronenberg sigue explicando que después de unos días rodando allí tenía ganas de ponerse a destruir ese complejo burgués como un loco o como uno de los infectados de su película. Entramos así en otro de los subtextos interesantes de Shivers que apuntaron por primera vez los críticos franceses: estos parásitos son también un ataque a la sociedad burguesa, un intento de acabar con el status quo. Ciertamente, parece que los habitantes de las Torres Starliner están anestesiados por el lugar en el que viven y no parecen muy felices a pesar de haber alcanzado suficiente poder adquisitivo para vivir ahí. Al igual que en la estupenda novela Super-Cannes (2000) de J. G. Ballard, el lugar parece ejercer un efecto negativo en sus habitantes. Este aspecto anti-clasista queda fantásticamente ejemplificado en la secuencia con la que se inicia la película: una voz en off habla de las maravillas del lugar sobre una serie de diapositivas que muestran diferentes aspectos del complejo. Luego seguimos a una joven pareja que visita el sitio para comprar uno de los apartamentos. Todo esto está intercalado con el asesinato de la joven Annabelle a manos del doctor Hobbes, que se nos muestra de forma muda sin ningún tipo de explicación. Así, intercalada la secuencia de esta manera causa varios efectos en el espectador: descoloca, perturba e inquieta. Mientras se nos muestran las Torres Starliner en su cara superficial como un lugar lujoso y deseable al mismo tiempo vemos que cosas terribles suceden entre sus paredes.
En definitiva, Vinieron de dentro de... es mucho más interesante que la típica película de terror, cosa que descubrieron todos aquellos engañados por el tráiler. La gente iba a ver una película de sustos y se encontró con algo mucho más subversivo y perturbador.