19 abr 2012

Terrorífico Pop Art


Andy Warhol creó a su alrededor un círculo de artistas para desarrollar su visión del arte en diferentes medios. Lo que se conoce como la Factoría Warhol. En el aspecto musical, por ejemplo, dio origen al clásico grupo Velvet Underground. Warhol ejercició también como padrino y productor de los films de Paul Morrissey que inició su carrera con films más o menos significativos dentro del art house y del cine underground como Trash (1970) o Caliente (Heat, 1972). Tras el fracaso de L'Amour (1973), Morrissey se fue a Italia, donde dirigió un fantástico díptico protagonizado por dos figuras clásicas del cine de terror, ambos films apadrinados por Andy Warhol, de ahí que su nombre aparezca de forma prominente en los títulos.

El primero fue Flesh for Frankenstein (aka Andy Warhol's Frankenstein, 1973). En algunos lugares se atribuye el film a Antonio Margheriti, director de la 2ª unidad, pero su nombre aparece como director en algunas copias europeas simplemente porque se dijo que lo era para beneficiarse de las mismas facilidades que daba el gobierno italiano a las películas italianas. Otras fuentes atribuyen el film a Margheriti debido a las semejanzas que hay entre algunas secuencias con el estilo de alguno de los films de terror del director italiano, pero viendo ambas películas y las conexiones y semejanzas, claramente fue Morrissey el director de ambas. Luego le llegó el turno a Drácula con Blood for Dracula (aka Andy Warhol's Dracula, 1974). Morrissey empezó a filmar Dracula por la tarde del mismo día que había terminado de rodar Frankenstein por la mañana. Un ritmo impuesto por el hecho de que Morrissey había acordado con Carlo Ponti que, tras Ponti presentar la cantidad disponible, el director rodaría dos películas en lugar de una con ese presupuesto.

Ambas comparten tono y características, además de actores y equipo, y sus diferencias están marcadas por la personalidad de las figuras icónicas que las protagonizan: Frankenstein es más gore y en Dracula el erotismo es más pronunciado. Pero en ambas hay abundantes dosis de sexo y sangre.

Ambos films comparten un tono iconoclasta, casi paródico, que se traduce en una mezcla de terror y comedia bastante efectivo. En ocasiones, la comedia llega a través de personajes y situaciones tan histéricas y exageradas que la carcajada es inevitable.

En ambos films encontramos también un subtexto político, realizado con la misma ironía y cachondeo que todo lo demás, así que tanto puede ser un sincero mensaje como una parodia de los mensajes políticos que parecían obligatorios en el cine underground de entonces (por eso creo que Sleep [1963] y otros films de Andy Warhol eran la manera que este artista tenía de cachondearse de todo el ambiente intelectual de la época). En Frankenstein, Udo Kier interpreta al infame Barón, representante de la aristocracia más decadente y fascista, el cual construye su monstruo a partir de inocentes campesinos y lanza absurdos mensajes de superioridad racial, mientras los campesinos se dedican a discutir de política. El Drácula de Kier es igualmente una figura aristocrática decadente. Además, en Dracula se representa una aristocracia sin dinero pero ansiosa por conservar sus privilegios y su poder.

Sea todo esto intencionado, paródico o accidental, como no interfiere en el disfrute del absurdo festival sanguinolento y humorístico que nos ofrecen estos films, vamos a dejar de darle vueltas.

En el terreno interpretativo, destacan Udo Kier y Arno Juerging como cómplices protagonistas en ambos films. Kier especialmente resulta hilarante en su seductora sobreactuación, siendo Juerging el ideal contrapunto demente. Dallesandro pasea su inexpresividad, no sea que se estropee su atractivo físico, dejando que sea su cuerpo el que actúe por él. El resto de secundarios (entre los que se cuenta un cameo de Roman Polanski) es el habitual reparto que podemos encontrar en infinidad de películas italianas exploitation de la época. Por ejemplo, en Dracula nos encontramos con Stefania Casini, que recordaréis del clásico Suspiria (Dario Argento, 1977) y, en Frankenstein, con Dalila Di Lazzaro, la cual intervino luego en otro clásico de Argento: Phenomena (1985).

En conclusión, dos films de culto dementes y divertidos, sangrientos y sexuales, que vistos hoy día resultan aún modernos, a pesar de lo funcional de sus efectos especiales, por la forma en que cogen a dos clásicos y los retuercen de manera que resultan irreconocibles, con toques realmente geniales como que aquí sea el monstruo de Frankenstein el que rechaza a la novia que le han hecho porque está enamorado de ¡Joe Dallesandro! Ya no se hacen películas como estas.



18 abr 2012

Legión (Legion)


Si ya habéis visto esta película y me decís que es mala, no os lo voy a discutir. Pero, a pesar de sus fallos, a mí me gusta bastante. Así que, si no la habéis visto, dejadme que os diga porque me parece una película que vale la pena ver.

Legión (Legion, Scott Charles Stewart, 2009) es una película tontorrona que mezcla terror y acción. Y una de las razones por las que me gusta es por cómo mezcla elementos de diferentes géneros. Pero empezando por el principio, la historia resulta de por sí deliciosamente absurda: Dios se ha cansado de las tonterías de la humanidad y decide hacer limpieza y empezar el Apocalipsis. Para evitar su redención, decide empezar masacrando a la madre del salvador, Charlie (Adrianne Palicki), en ese momento embarazada a punto de parir, junto a todos los pobres desgraciados con los que se encuentra en ese momento. Para evitarlo, el ángel Miguel (Paul Bettany) se rebela y decide plantar cara a las legiones de poseídos por ángeles enviados por el Señor. Sí, aquí los malos son Dios y sus ángeles.

Todo esto está explicado sin una gota de ironía. Completamente en serio. Esta seriedad resultó para mí tremendamente refrescante porque, cuando la ví, estaba ya un poco cansado de películas que continuamente le guiñaban el ojo al espectador como diciendo "sabemos que esto es una tontería pero lo hacemos por reírnos un rato". Me gustó el hecho de que esta película se tomase en serio lo que estaba haciendo y eso hizo que para mí fuese más entretenida y divertida de ver. En cierto sentido, tiene un espíritu más puro de auténtica serie B que muchas películas recientes que pretendían homenajear la serie B. Más puro porque las películas originales de serie B (antes de que fuesen posmodernizadas) se hacían en serio. Me refiero a films como La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworth, 1958), El pantano diabólico (Attack of the Giant Leeches, Bernard L. Kowalski, 1959) o Creature with the Atom Brain (Edward L. Cahn, 1955).

La película transcurre en un restaurante de carretera en medio del desierto, poblado por personajes típicos del cine de terror. Estos personajes ya los hemos visto antes en incontables películas, pero los y las interpretes son lo bastante buenos para que este hecho no sea demasiado molesto. Cuando empieza el asedio, la ambientación cobra vida, con el pequeño restaurante rodeado por legiones de poseídos. Esto le permite a la película toques divertidos como abuelitas asesinas, niñitas asesinas y un vendedor de helados que parece una araña humana que le añaden colorido al film. Tal vez Charles Stewart no sea un guionista precisamente brillante, pero me gustó el suspense y la tensión que se construye durante el asedio, así como las escenas de acción están bien dirigidas.

Resumiendo, me gusta por la mezcla de géneros, la ambientación y lo delirante de la historia, pero admito que no es objetivamente hablando una buena película. Llamadlo "placer culpable", me gusta por la suma de sus fallos, no por su genialidad. Así que si os la encontráis por ahí, haciendo zapping o en el videoclub, dadle una oportunidad. Quién sabe, a lo mejor tenéis tan mal gusto como yo y también os gusta.

17 abr 2012

El imaginario del Doctor Parnassus (The Imaginarium of Doctor Parnassus)


Terry Gilliam ha hecho siempre sus mejores películas cuando ha trabajado fuera de los grandes estudios y con presupuestos pequeños (la excepción es Brazil [1985] que estrenó sin el permiso del estudio para poder mantener su metraje intacto). El mejor ejemplo de ello ha sido su último film hasta ahora, el mejor o uno de los mejores que ha hecho: El imaginario del Doctor Parnassus (The Imaginarium of Doctor Parnassus, 2009).

En su momento, la recepción de la película se vio hasta cierto punto enturbiada por la desgraciada muerte de Heath Ledger y creo que ahora se puede ver sin que se piense en la prematura desaparición de uno de sus protagonistas.

La película es un derroche de imaginación, en la cual Gilliam da rienda suelta a todos los elementos presentes en sus films, sin la presión de un gran estudio detrás. Lo que la película carece de presupuesto lo suple con una fantástica historia que resulta original partiendo de elementos que no lo son. Hay pocas historias tan tratadas y conocidas como el pacto con el Diablo de Fausto, pero Gilliam consigue aportarle suficiente personalidad al conjunto como para que resulte fresca y diferente. Doctor Parnassus fue escrita por Gilliam junto a Charles McKeown, con quien escribió Brazil y la estupenda Las aventuras del Barón Munchausen (The Adventures of Baron Munchausen, 1988), por lo tanto resulta inevitable que haya presentes elementos que recuerdan a ambas películas. El doctor Parnassus (el gran Christopher Plummer) es un personaje parecido al Barón Munchausen en el sentido de que ambos son personajes mágicos en un mundo sin magia. Ambas películas son también un canto a la imaginación y al poder de la fantasía, una invitación de Gilliam a ser niños de nuevo. Algo que también encontramos en la terriblemente infravalorada Tideland (2005).

La historia cuenta como el doctor Parnassus y el Diablo, alias Mr. Nick, (genial Tom Waits) llevan siglos enfrascados en terribles apuestas. Si esta vez Parnassus no gana, el Diablo se llevará a su hija Valentina (Lily Cole). Los eventos se complicarán cuando la troupe de Parnassus, que completan Anton (Andrew Garfield) y Percy (Verne Troyer), se encuentran con el misterioso Tony (Heath Ledger). Gilliam transforma esta historia que transcurre en el Londres actual en una fábula que le permite mostrar imágenes surrealistas y paisajes increíbles pero que, en el contexto del film, son tan reales como las aburridas calles londinenses.

Lo que distingue a Gilliam de otros directores con un mundo visual poderoso, es que en el caso de Gilliam no se trata de imágenes bonitas por el gusto de imágenes bonitas, hay detrás un significado y un mensaje. Esto hace que sean casi necesarios segundos, terceros y cuartos visionados del film para poder absorber todos los detalles con los que el director puebla el film.

La película cuenta con un reparto que nos ofrece estupendas interpretaciones. Ledger destaca en una fantástica interpreción, al nivel del Joker, a la hora de recrear al camaleónico Tony. Si os fijáis, su acento al hablar (en la VO) va cambiando y evoluciando (yendo de Australia a la Inglaterra más pija), dependiendo de con quién se encuentre. Esto hace que el hecho de que sea interpretado por Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell según el mundo de fantasía al cual entra enriquezca la película más que parecer un simple recurso. De hecho, mejora la película y está plenamente justificado (buscad la cara de Farrell antes de que aparezca en el imaginario para ver a lo que me refiero). Waits como el Diablo y Plummer como Parnassus están cada uno estupendos en sus respectivos roles. Especialmente me gusta el Diablo de Waits, que más que malvado parece alguien a quien le gusta jugar. La interpretación de Troyer destaca por la oportunidad de representar un personaje que es algo más que un simple recurso cómico como es habitual. De hecho, yo creo que representa a Dios, pero es solo una interpretación personal. Gilliam dice que para él representa la conciencia de Parnassus.

Un film que recomiendo a todo el mundo, auténticamente imaginativo y original.

16 abr 2012

Auténtico terror


Ninguna película, libro, serie, tebeo o canción me ha parecido tan totalmente perturbadora como un artículo del LA Weekly que acabo de leer. Lo he descubierto a través de la página de Vern, crítico que leo porque sus artículos me hacen reír, y trata sobre las tácticas de los grandes estudios para que los cines se pasen al formato digital y lo que puede significar a largo plazo. Recomiendo leer el artículo entero aquí. Para los que no sepan inglés se lo resumo rápidamente: el paso a los proyectores digitales puede afectar gravemente a la conservación del legado cinematográfico, puede llevar mucha gente al paro y que se cierren cines.

¿Cómo? La pérdida de trabajos es bastante obvia: para proyectar una película en formato digital no hace falta tener una preparación como la de un proyeccionista, ya que es casi lo mismo que poner un DVD/Blu-ray en casa. En el fondo, todo se deriva de que la gente (es decir, las grandes empresas) cada vez piensa más a corto plazo. Como la distribución de películas a los cines en formato digital es mucho más barata, pues los grandes estudios (que en su momento pensaban tirar al mar los negativos de Lo que el viento se llevó y El mago de Oz porque no les veían utilidad y fueron salvados por unos laboratorios fotográficos) están forzando a los cines a adoptarla usando tácticas dignas de Al Capone.

El problema es que puede que la distribución sea más barata pero la calidad de imagen es peor que la que ofrecen los 35mm y su conservación es más cara y complicada. Películas como Toy Story 2 han estado a punto de desaparecer por problemas con la conservación del film en formato digital. Y es complicada porque obliga a estar actualizando permanentemente los formatos para que no queden obsoletos. Por otro lado, para conservar un film en 35mm sólo se necesita una estantería y que la temperatura sea baja. Además, los proyectores digitales son mucho más frágiles y duran menos. En el artículo se menciona un cine que ha necesitado dos proyectores en tres, mientras el proyector de 35mm de otro cine lleva casi 60 años funcionando sin problemas, con el consecuente castigo económico a unas salas de exhibición ya bastante castigadas.

Pero uno de los aspectos más preocupantes afecta a los cines dedicados a proyectar clásicos, películas de culto y oscuras joyas desconocidas. Películas que se conservan sólo en 35mm. En el artículo se menciona el caso del dueño de un cine que quería proyectar Desayuno con diamantes por San Valentín, pero el estudio no le quiso ceder el film de celuloide y le ofrecía enviarle un DVD (imaginad la calidad del DVD proyectada en una pantalla gigantesca de cine). El dueño del cine optó por pasar otra película que conservaba ya que se negaba a hacerle pagar a la gente por algo que podían tener en casa.

Para mí resulta preocupante porque mi amor por el cine no se forjó en cines de estreno, sino en pequeñas salas que ofrecían cine de reestreno, clásicos y rarezas. Y que todo esto, toda esta variedad, desaparezca y sólo se pueda ver lo que los estudios permiten me horroriza. Y que pequeños cines de barrio desaparezcan me parece muy deprimente. Parece que nos encaminamos a un mundo de falsa comodidad y mala calidad, donde se prefiere ver películas en streaming porque es más cómodo a pesar de que la calidad sea inferior a la de los formatos sólidos. Por suerte hay movimientos luchando para que esto no suceda. El artículo empieza con una iniciativa del director Christopher Nolan, que con la excusa de mostrar los seis primeros minutos de The Dark Knight Rises reunió a la plana mayor de los más influyentes e importantes cineastas que hay actualmente en Hollywood para que lucharan para que el formato en 35mm no desaparezca. The Dark Knight Rises ha sido filmada en 35mm.
 
 

13 abr 2012

¡¡¡A Tope!!!


Si os digo "Espinete" o "La bola de cristal" y no os véis automáticamente sumergidos en una cálida ola de agradable nostalgia, que casi podéis notar en la mano una rebanada de pan con nocilla, es posible que esta película no os interese lo más mínimo. Por el contrario, si os ha atrapado la nostalgia, o simplemente sois arqueólogos pop y os interesa ver lo que en otras épocas se consideraba "normal" o "moderno", ¡¡¡A Tope!!! (Ramón "Tito" Fernández, 1984) os puede deparar una hora y media muy disfrutable.

Ante todo que quede clara una cosa: esta no es una buena película. No tiene un guion ingenioso ni las interpretaciones son nada del otro mundo (salvo algunas excepciones). De hecho, apenas tiene argumento. La película es una comedia estudiantil de humor grueso a la Porky's (Bob Clark, 1982), trufada de actuaciones musicales. En realidad hay más actuaciones musicales que película siendo el resultado final algo así como una edición de Tocata con tetas o Rockopop con tetas o El número 1 con tetas (no me refiero, claro, al insulso programa que emite ahora Antena 3, sino al programa de videoclips que presentaba [según recuerdo] un señor con gafas que recordaba a Franco Battiato y una chica joven).

Los segmentos de comedia resultan, por si mismos, bastante insulsos, pero gracias al estilo ochentero y unos diálogos marcados por la jerga, resultan divertidos si el espectador le aplica una visión irónica al conjunto. Eso sí, hay una breve intervención del humorista Tip que genuinamente me hizo reír por sus propios valores. Valgan estos ejemplos de diálogo como ilustración de a lo que me refiero como algo que es divertido de puro desfasado y extraño (tanto actores y actrices como personajes son identificados sólo con el nombre de pila y no me quedé con el de la que lo dice):

Vida mía, eres demasiao, rompes con todo, me tienes flipada.

A una chica que se arregla frente al espejo:

¿Pero, bueno, tía, qué pasa con tanto arreglo? ¿Es que hoy hay caza mayor?

El argumento es bastante inexistente: uno con novia se lía con una tía buena que acaba de llegar al instituto, la novia se venga y le hace toda una serie de barrabasadas, haciendo que cada encuentro carnal furtivo entre su novio y la nueva sea interrumpido. Paralelamente se sigue el camino al éxito de una banda, los auténticos Objetivo Birmania, que pasan de tocar en locales al estrellato. Hay que reconocerle a la película que opta por la igualdad, y retrata tanto chicos como chicas como calentorros persiguiendo saciar sus más bajos instintos, en lugar de ser simplemente las chicas las víctimas de los avances masculinos.

Las actuaciones musicales, por otro lado, están muy bien: Alaska y Dinarama, Golpes Bajos, Loquillo y los Trogloditas, Vídeo, Nacha Pop, Gabinete Caligari... Aunque me sobraron las de Aviador Dro y Derribos Arias, bastante insoportables. Habría sido mejor sustuirlos por gente como Aerolíneas Federales o incluso Radio Futura.

Llevaba mucho tiempo buscando esta película, pero por desgracia no está editada en DVD ni nada. La encontré hace poco para descargar en el blog No hija, no. Lo que siginifica que la calidad de imagen y audio es pésima, pero de momento es la única forma de verla. Espero que algún día alguien se decida a editarla, aunque sea muy mala tiene un innegable encanto ochentero.

Casi todas las actuaciones las podéis encontrar en You Tube. Aquí un ejemplo: