19 mar. 2012

¿Gladiator? Gladiator es una bosta al lado de...


The Arena (Steve Carver, Aristide Massaccesi alias Joe D'Amato, 1974), una entretenida coproducción entre Estados Unidos e Italia que unió de nuevo en la pantalla grande a Pam Grier y Margaret Markov. El film narra como, llevados por el aburrimiento, los romanos empiezan a organizar combates de gladiadoras. Esto no hace muy felices a las esclavas, que obviamente se rebelarán.

La inmediata popularidad de Pam Grier hizo que Roger Corman se pusiera a buscarle vehículos adecuados para que fueran protagonizados por ella. Entre ellos, surgió The Arena, escrita por John y Joyce Carrington. Para reducir costes, se trataba al fin y al cabo de una producción de bajo presupuesto de Corman, se buscó la manera de rodarla en Italia. La fortuna quiso que allí se encontrara Mark Damon, actor americano convertido en productor instalado en Italia. Damon había protagonizado La caída de la casa Usher (House of Usher, 1960), la adaptación del relato de Edgar Allan Poe que dirigió Corman, así que la unión de ambos para producir The Arena surgió de forma natural. El trato era que Corman enviara a Italia a las actrices protagonistas, el guion y el director. Los decorados, el equipo y el resto de actores serían italianos.

El único conflicto entre ambos surgió a raíz de la incorporación de Margaret Markov al reparto. Corman descubrió que ésta estaba libre y decidió que protagonizara el film junto a Pam Grier ya que ambas habían protagonizado con gran éxito Black Mama, White Mama (Eddie Romero, 1973), una versión femenina de Fugitivos (The Defiant Ones, Stanley Kramer, 1958). Markov era más cara que la actriz originalmente propuesta, así que Damon se negó en un principio a pagar más. Finalmente cedió, por amistad con Corman, y no sólo eso: Markov y Damon se acabaron casando.

Si Black Mama, White Mama era un versión femenina de Fugitivos, The Arena acabaría siendo una versión "a la romana" del film de Eddie Romero. El carácter y la personalidad de los personajes que interpretan Grier y Markov en The Arena es semejante al de los personajes que interpretaron en Black Mama, White Mama y pasan por un arco bastante parecido, cambiando ser fugitivas de la ley de una república bananera por gladiadoras rebeldes.

En la versión italiana de The Arena veréis que pone como director a un tal Michael Wotruba. Para esconder el hecho de que había un americano dirigiendo una película en Italia, ya que podía acarrear problemas a la producción, Steve Carver adoptó el pseudónimo "Michael Wotruba" que normalmente era usado por Aristide Massaccesi alias Joe D'Amato, el cual trabajó como director de fotografía y de la segunda unidad en The Arena. Otro detalle a mencionar es que en los títulos de crédito americanos de la película aparece Joe Dante como editor. En realidad, el primer montaje del film fue realizado por Piera Bruni en Italia, y al ser enviado de vuelta a Estados Unidos fue reeditado y preparado para su estreno por Dante bajo la supervisión de Corman.
The Arena es una simpática explotation que ofrece las justas gotas de erotismo combinado con peleas y escenas de acción. La curiosa manera en que fue producido hace que nos ofrezca una curiosa mezcla de sensibilidades americanas e italianas. La dirección y el estilo de la acción son americanos, pero Carver muestra cierta influencia italiana. Según explica el director, éste tenía la costumbre de visitar los rodajes que se hacían en los alrededores a la hora de comer, particularmente el set en el que Federico Fellini se encontraba rodando Amarcord (1973), visitas que Fellini le devolvió. Además, todo el equipo técnico y artístico era italiano, lo que se traduce en una curiosa banda sonora de Francesco de Masi, y en la presencia de habituales rostros de la euroexploitation como la mismísima Lady Frankenstein Sara Bay (o sea, Rosalba Neri).

Esta curiosa mezcla de estilos hace que sea una película bastante agradecida de ver (eso sin contar las bellezas que pueblan el film). La película, al contrario que otras pretenciosas superproducciones más recientes, no oculta la influencia de films como Espartaco (Spartacus, Stanley Kubrick, 1960). No sólo se hacen referencias en el diálogo a la revuelta que inició Espartaco, además el traje de gladiadora de Grier es un guiño al que llevaba Woody Strode en el clásico de Kubrick.

Estos detalles hacen que sea fácil dejarse llevar por el film, a pesar de que la historia que cuenta no es muy original y que las interpretaciones no sean nada del otro mundo (la película, como era habitual en los films italianos de la época, fue completamente doblado, perjudicando varias interpretaciones, especialmente las de las protagonistas que no se doblaron a si mismas.). Simple entretenimiento, divertido y ligero.


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