21 mar. 2012

Reflexiones sobre arte, sexo y muerte ¿en un documental sobre Herschell Gordon Lewis?


He de admitir que soy el primer sorprendido en el tipo de reflexiones y consideraciones sobre arte, sexo, muerte y violencia que ha provocado en mí el visionado de Herschell Gordon Lewis: The Godfather of Gore (2010), documental dirigido por Frank Henenlotter y Jimmy Maslon, hace nada editado en DVD.

Para poner en situación a los neófitos, Herschell Gordon Lewis es un reputado publicista más conocido por su trabajo como director durante los 60 y 70 de películas de bajo presupuesto y creador del gore como género. Sus películas son pura y demencial exploitation, ni buenas ni malas: son de Herschell Gordon Lewis. El documental hace un recorrido por la carrera de este peculiar cineasta con entrevistas al propio Lewis, su compinche David F. Friedman, colaboradores de sus películas, así como de los expertos Joe Bob Briggs, Henenlotter y John Waters.

Para los que conocen la obra de este director es un documental esencial y, también, muy divertido ya que está plagado de geniales anécdotas y gente como Broggs, Henenlotter y Waters son siempre entretenidos. Para los que no la conozcan puede ser la oportunidad perfecta para introducirse en un mundo delirante, además de pasar un rato divertido disfrutando de una gran galería de personajes extravagantes.

Las reflexiones o consideraciones a las que he hecho mención fueron generadas por un comentario de Waters y por fragmento de las escenas eliminadas incluídas en el DVD dedicado a otro género al que contribuyó a crear Lewis: las roughies. Por cierto, hay un momento muy divertido en las escenas eliminadas en el que Henenlotter muestra una rarísima novelización de Blood Feast (Herschell Gordon Lewis, 1963), novelización que Waters en el documental se muestra ansioso por descubrir ya que es la única que le falta y pide que si alguien la encuentra se la mande.

Waters comenta como en estas películas, la sangre y las escenas de asesinatos están filmadas como si fueran escenas de sexo. Todo el sexo que en aquel momento no se podía mostrar en pantalla queda sustituido por escenas de sangrientos asesinatos. Esto se enlaza (yo lo enlacé, no en el documental), con la creación de las roughies.

Para aquellos que no hayan visto los documentales Schlock! The Secret History of American Cinema (2001) de Ray Greene o American Grindhouse (2010) de Elijah Drenner, les explicaré brevemente que eran las roughies. Desde finales de los 50 y durante la primera mitad de los 60 se popularizaron unas películas llamadas nudie cuties que mostraban a gente desnuda -principalmente mujeres, claro- en campos nudistas o posando. Sólo se mostraban pechos y traseros, nada de genitales, y no había sexo. Gente paseando desnuda por el bosque, jugando al tenis o tomando el sol. Muy pronto se quemó el género (se hicieron unas 300 películas de este tipo, sin contar los cortometrajes que se mostraban en los locales de burlesque). Cuando el género estaba condenado a desaparecer debido a su candidez e inocencia (repito que no había sexo, ni siquiera erotismo), fue entonces que Lewis y Friedman rodaron Scum of the Earth (Herschell Gordon Lewis, 1963), película con unas gotas de erotismo en la que se añadió un nuevo elemento: violencia.

Así, las roughies son películas en las cuales se muestran desnudos y escenas de violencia. La aparición de este género se explica por la frustración provocada en unos espectadores ansiosos de emociones más fuertes de las que proporcionaban las nudies. El sexo no se podía mostrar en pantalla, así que era sustituido por violencia. Lo cual no deja de ser perturbador. Los roughies, significativamente, desaparecieron en los 70 con la llegada del cine porno a las pantallas de los cines.

Vemos, entonces, que el excesivo puritanismo y la censura llevó a la creación de algo peor que lo que en un principio se quería prohibir. Y cuando digo "peor" me refiero a que la candidez de las nudies fue sustituida por la sordidez de films como Olga`s House of Shame (Joseph P. Mawra, 1964) en la cual se simulan escenas de torturas y abusos de jóvenes chicas. Son películas que no me gustan ni las encuentro mínimamente entretenidas (no tienen nada que ver con Scum of the Earth o otros títulos previos, son básicamente tortura y violencia), igual que las nudies, son increíblemente aburridas, es una cuestión de gusto personal, no que vaya yo ahora a condenar y juzgar películas.

El sexo y la muerte son partes esenciales de nuestra existencia, y como tales deben estar presentes en el arte, ya sea filmado, escrito, pintado o cantado. También resulta interesante el uso del sexo, la muerte y, en este caso, la violencia, como sustitutos o metáforas. En las roughies, la violencia era el sustituto del sexo que no se podía mostrar en pantalla, en Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975) el director Pier Paolo Pasolini utiliza las humillaciones y los abusos como alegorías de las injusticias sociales y los abusos del poder. La diferencia entre las roughies y, por ejemplo, el film de Pasolini está en que las primeras lo hacen de forma inconsciente y el maestro italiano lo hacía de forma consciente.

Esto me llevó al reciente fenómeno de las mal llamadas torture porn. Estas películas son como las roughies del siglo XXI, siendo mucho más explícitas en cuanto a efectos especiales. Por un lado, este genero se creó a raíz del éxito de Hostel (Eli Roth, 2005) y Saw (James Wan, 2004), la mayoría (con notables excepciones) son muy inferiores a las películas que las originaron y también parece que es un género que ha ido de capa caída rápidamente. Por otro lado, ¿es posible que represente de forma inconsciente aspectos de nuestra sociedad? En un principio se habló de la sociedad post ataque a las Torres Gemelas y el clima de inseguridad y miedo en que se sumergió el mundo como origen de estos films. O, tal vez, se debe al insaciable apetito por las emociones fuertes en un espectador cada vez más insensibilizado. ¿Hay alguna relación entre estos films extremadamente violentos y el furioso puritanismo que parece resurgir atacando de manera casi histérica películas como A Serbian Film (Srpski film, Srdjan Spasojevic, 2010) o The Human Centipede II (Full Sequence) (Tom Six, 2011)?

¿Qué opináis? ¿Alguna idea? De momento, os vuelvo a recomendar el fantástico documental Herschell Gordon Lewis: The Godfather of Gore.

6 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

bueno, otro documental que nunca podré ver jaja
me conformo con disfrutar de las películas de este genial director de cine chusco.

daniel dijo...

No se donde podria conseguir el documental, yo ni por enterado, pero tras tu reseña me encantaria verlo.
Saludos!

Roy D. Mustang dijo...

Parte I de mi comentario: Interesantísima entrada, Raül. Hace un tiempo me vi uno de los documentales que mencionas, el que se titula "American Grindhouse". Si este es igual de interesante, me lo apunto, sin duda.

Siempre diré que en los años 60 comenzó a cambiar el cine, sobre todo el estadounidense. A las películas tan "puritanas" y finas que se hacían, en donde pasaban cosas que difícilmente podrían suceder en la realidad y en donde las mujeres parecían hechas de porcelana (y los hombres, salvo los de los bajos fondos, eran ejemplos de una conducta a seguir), les siguieron, a finales de los 60, y con el éxito de estas películas exploitation (aunque el mayor éxito lo tuvo "Easy Rider"), películas mucho más realistas, con unos planos más efectivos y, sobre todo, más entretenidas, más acordes con lo que el público (sobre todo el joven) demandaba.

Bufff... Saló... Es la película más perturbadora que he visto en mi vida, en serio. La parte de la mierda la ví llevándome la mano a la cara, mientras pensaba algo en plan: "¿pero qué estoy viendo?" Y la escena final de esa peli, aunque no sea muy gore, estremece y perturba a cualquiera (a cualquiera que se haya visto todo el largometraje desde el principio hasta ese punto, claro está).

Roy D. Mustang dijo...

Parte II de mi comentario: La verdad es que el tema de la evolución del cine en relación a la insensibilidad por parte del espectador es algo a lo que le doy muchas vueltas... Y nunca he obtenido una reflexión clara. En los años 50 películas como "La maldición de Frankenstein", de Terence Fisher, eran tachadas de obscenas y repulsivas... Hoy en día son como cuentos de fantasía para niños (doy fe, pues mi primo de 8 años se la ha visto y tan tranquilo). Y las pelis sangrientas de adolescentes que morían, las slasher, pronto siguieron ese mismo camino (como dijo Bart Simson en un capítulo de "La casa árbol del terror", tras haber escuchado una historia que, en la actualidad, y al igual que las slasher tipo "Viernes 13", no da miedo alguno, pero que antes sí. Creo era en el especial de Halloween de la segunda temporada, si mal no recuerdo).

La verdad es que yo me paro a pensarlo... Y, a día de hoy, muy pocas películas han conseguido darme miedo, darme un mínimo de "mal rollo", por así decirlo. Así, a bote pronto, y aparte de la mencionada Saló, las únicas que me siguen perturbando son "Misery", "El diablo sobre ruedas", "Tiburón", "La matanza de Texas", "El resplandor" y... poco más.

Yo creo que lo que más nos ha insesibilizado son los telediarios. Se muestran cosas que antiguamente no se mostrarían ni de coña; cosas que nos demuestran lo mal que está el mundo (aunque puede que en el pasado estuviera mucho peor) y la sociedad ha cambiado hasta un punto en el que sólo reacciona alarmada ante algo asqueroso (como en Saló). Aunque, bueno, si me paro a pensarlo... Tampoco. Ahí tienes "El ciempiés humano", película que hace unos años la gente no quería ni hablar de ella, y ahora la comentan tan tranquilos, en plan risas.

Un buen ejemplo lo de "Saw" o "Hostel". Cuando me contaron de qué iban, allá por el 2005, me alarmé, al igual que muchos otros. Pero ahora me parecen películas con una temática de lo más normal (y de lo más manida); algo a lo que la gente ya se ha acostumbrado como en su día se acostumbraron a films de monstruos tipo Drácula o Frankenstein, o más adelante a los films exploitation y slasher llenos de sangre...

En fin, siento haberme extendido tanto, y también me disculpo si en algún momento no he sido muy claro con lo que he intentado decir, pero es que el tema de por qué las películas de terror ya no dan miedo da mucho de que hablar XD...

Para terminar, diré una cosa que suelo pensar sobre la única forma posible de que el género de terror vuelva a dar miedo como antes: que juegue con la inquietud del espectador a la par que la historia que se presenta conecte con él; no que muestre un espectáculo de sangre, visceras, etc... Ni tampoco dependa de sustos fáciles cada 2 x 3. Ahí tienes los ejemplos antes mencionados ("Misery", "El diablo sobre ruedas", etc...)

Raül Calvo dijo...

Dr. Gonzo, todo es cuestión de ponerse con los idiomas.

Daniel, yo la compré por Amazon.com, eso sí, es de zona 1 y no trae subtítulos.

Roy D. Mustang, me ha parecido muy interesante lo que comentas, así que creo que le dedicaré una entrada mañana para hablarlo con más detenimiento (ya le dediqué una a por qué me gusta el cine de terror, pero no sobre si sigue dando miedo o no). La entrada a la que hago referencia es:

http://elcinefagodelalagunanegra.blogspot.com.es/2011/10/pon-un-poco-de-terror-en-tu-vida.html

Roy D. Mustang dijo...

Leído y comentado ;).

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