22 ago. 2012

El verano en que todo cambió


Hace poco estuve repasando la clásica Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975), debido a su reciente edición en Blu-ray. Hacía mucho tiempo que no la veía y diferentes aspectos me llamaron la atención, aspectos que me gustaría analizar en profundidad (no demasiada, nunca se sabe) a continuación. Aunque lo que realmente me llamó la atención al verla en Blu es lo increíblemente clara y prístina que es la imagen, más si la comparamos con las antiguas ediciones en DVD. ¡Nunca se había visto tanto de la primera víctima!

Es increíble, pero Tiburón es una película calificada para todos los públicos. Sólo la escena del principio, en la que se ve a un grupo de jóvenes fumando marihuana, ya la habría calificado para mayores de 18 años en la actualidad en Estados Unidos. No sólo eso, es una película bastante sangrienta y muy intensa. Sin embargo, en 1975 fue calificada PG (el "para todo los públicos" de aquí) en Estados Unidos, lo único que tuvieron que recortar es cuando una pierna mutilada llega al fondo del mar, simplemente quitaron algunos rebotes que hacía en el fondo. Y automáticamente pasó de R (menores de 17 años acompañados de un adulto) a PG. Por supuesto, el hecho de que se tratara de una gran producción de Hollywood facilitó mucho las cosas. Me pregunto que habría pasado si se hubiera tratado de una producción independiente.

En todo caso, su calificación contribuyó a que se convirtiera, en su momento, en la película más taquillera de la historia. Tiburón fue todo un fenómeno, una moda. Ahora, es una película comercial, de puro entretenimiento, que se ha convertido en un clásico del cine. Gracias principalmente a sus actores y a la dirección de Steven Spielberg, que en aquel entonces tenía las agallas de convertir un niño en una fuente de sangre.

El gran éxito de taquilla que obtuvo hace que se considere Tiburón como la iniciadora del blockbuster veraniego, la película-concepto (su argumento se puede resumir en unas pocas palabras) destinada a arrasar en taquilla durante los meses del verano, algo con lo que nosotros estamos muy familiarizados. Hay quien critica con amargura Spielberg y George Lucas por ello, que sus películas de entretenimiento de fácil digestión acabaron con la edad dorada del cine americano en los 70, década en la que el director era la estrella.

Y parte de razón tienen estos críticos, pero yo no le echaría la culpa a Spielberg y Lucas, sino a los ejecutivos de Hollywood con los ojos más puestos en los beneficios que en la calidad. Al fin y al cabo, las películas de estos directores que se estrenaron entonces se han convertido en clásicos que se mantienen por más tiempo que pase. Algo que un producto comercial de baja calidad no lograría. Es cierto que durante el verano se estrenan películas de calidad discutible, pero también otras muy buenas, igual que el resto del año. Pero ya sabéis que yo disfruto por igual con el cine de autor o personal y con el cine de entretenimiento o comercial, creo que ambas vertientes son necesarias y que ambas vertientes nos ofrecen grandes películas (y grandes bodrios).

Para mí, uno de los aspectos más interesantes de Tiburón es que fue una de las primeras producciones de serie B hechas con millones de dólares. El pionero, claro, fue Alfred Hitchcock con Psicosis (Psycho, 1960) y Los pájaros (The Birds, 1963). De hecho, Hitchcock realizó Psicosis con el propósito expreso de hacer una película con un argumento de serie B pero con un nivel de producción (y talento) de serie A, cosa que se le ocurrió tras ver un film de William Castle. Los pájaros es otro gran ejemplo: una monster movie realizada como una prestigiosa producción de estudio.

Tiburón fue calificada como "una película de Roger Corman pero con presupuesto" en una de sus primeras críticas. Y es cierto: Tiburón es una monster movie, una película de terror que cuenta un argumento que normalmente se podía ver sólo en producciones de bajo presupuesto pero hecho con la clase y el estilo que daban millones de dólares. Por supuesto, el talento de los actores fue algo fundamental. De hecho, una de mis escenas favoritas (o LA escena favorita) de Tiburón es cuando Robert Shaw, Richard Dreyfuss y Roy Scheider están pasando la noche bebiendo en el barco y Shaw hace su monólogo sobre su experiencia en el USS Indianapolis.

Tras Tiburón llegarían otros títulos de serie B lanzados con todo el poderío de los estudios como La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977) y Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979). El resto es historia. Ahora todas las grandes producciones hollywoodienses veraniegas son argumentos de serie B realizados con centenares de millones de dólares.

Tiburón es un clásico por méritos propios, no por haber recaudado miles de millones. El film cuenta una historia universal con toques míticos y alguna idea prestada de Moby Dick. Spielberg logra crear una perfecta máquina de generar suspense, igual que el tiburón es una perfecta máquina de matar. Gran parte de su magia y efectividad radica en que no vemos al monstruo hasta la parte final de la película, gracias a que el tiburón mecánico no funcionaba y lo único que se ve es las veces que lograron que funcionara.

La música o la idea de los barriles contribuyen a hacer presente al animal aunque no se le vea, logrando así que el suspense sea más efectivo y se cree una mayor tensión. Es algo que también sucede en Alien, muestra muy poco de la criatura hasta el final (en el caso del film de Ridley Scott, porque éste no quería que la gente se diera cuenta que no era más que un tío en un traje de monstruo). El defecto de la mayoría de películas hechas desde entonces (como muchas de las imitaciones de Tiburón) es que muestran demasiado de la criatura, de modo que se vuelve familiar, reconocible, y deja de dar miedo.

Tiburón es una gran película de terror, un clásico del suspense. Me impactó cuando la vi de niño (no fui nunca muy fan de E.T.) y me sigue atrapando en la actualidad. Diría que hace que no me adentre mucho a nadar cuando voy a la playa, pero no voy nunca a la playa. O me relaciono con otras personas. O salgo de casa. Si lo hiciera, desde luego este film haría que me lo pensase dos veces antes de poner un pie en el mar. Recomiendo a todo el mundo que se haga con esta edición en Blu-ray (bueno, yo pillé la edición libro), ya que supongo que todo el mundo conoce la película.
 

13 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

últimamente todo el mundo habla de Tiburón. Cómo se nota que se ha reeditado jaja Creo que me la pillaré cuando la rebajen un poco, aunque la edición en dvd con dos discos que se editó aquí es estupenda.
La película es una indiscutible joya del cine de terror, perteneciente a esa época en la que los blockbusters tenían alma (que no digo que ahora no haya buenos blockbusters también, que los hay, pero vamos, ni punto de comparación).

Recuerdo que la primera película que vi de Tiburón fue Tiburón 2 (que también me parece estupenda), y de hecho, tardé mucho en ver la primera, no sé por qué.

Por cierto, en el making off que viene en el dvd de Tiburón 2, se explica que la primera idea que surgió para la segunda parte era rodar una precuela que contara el incidente del USS Indianapolis, narrado por Robert Shaw en la famosa secuencia de la cena.
Yo creo que hubiese sido la ostia, y mucho más original que Tiburón 2, porque aunque me gusta, hay que reconocer que no es más que una repetición de la primera.

Raül Calvo dijo...

Creo que nos falta algo de perspectiva temporal para decir si los blockbusters de ahora no tienen alma y los de antes sí. Seguro que de aquí a 20 o 30 años la gente dirá: "vaya mierda de películas hacen ahora, como se encuentran a faltar clásicos del cine como Battleship, eso sí que eran blockbusters de verdad" :D

Tiburón 2 recuerdo que me gustó la parte final con todos atrapados, pero poco más. Hace tiempo que la vi y no me interesó lo bastante para comprarla. También vi Tiburón 3 y 4, igualmente malas pero tenía que verlas, porque estoy enfermo.

Creo que la precuela Indianapolis habría sido algo horrible. Lo genial de esa escena es imaginarte el horror, visto en una peli le quitas toda la magia. Es el error de muchas precuelas, que le quitan la esencia a la original porque responden/muestran cosas que en realidad un fan no quiere ver, por mucho que crea que sí. Es como la precuela de La Cosa, la gracia del original es no saber que ha sucedido y dejar volar la imaginación con lo que podría haber pasado.

Dr. Gonzo dijo...

No estoy de acuerdo con el factor temporal a la hora de valorar una película.
Hay películas que sí pueden ganar con los años. Películas que, en general no han gustado, pero no quita que tengan unos valores cinematográficos a tener en cuenta, y que posiblemente en un par de décadas sean consideradas de culto.
Luego están esas películas que son una mierda, hoy, mañana, y dentro de 10 años (Battelship, por ejemplo).

Cuando una película es mala, lo es desde que se estrena. En el caso contrario también es buena desde el mismo día del estreno, sólo que en este caso concreto, a veces la gente tarda en darse cuenta :D

Raül Calvo dijo...

Yo me refería al hecho de que nos falta perspectiva para valorar las películas actuales más allá de si nos gustaron al verlas o no. Además, existe una tendencia a considerar lo que se hace ahora peor que lo que se hacía antes, algo que se mezcla con la nostalgia. Por ejemplo, mucha gente se queja ahora de que los efectos CGI son un asco, que no son reales y que los efectos prácticos de hace 30 años sí que eran buenos y auténticos. Pero hace 30 años la gente se quejaba de que las películas de entonces eran malas porque eran todo efectos ópticos dibujados, goma y látex: no eran de verdad como lo que se hacía antes, cuando no necesitaban efectos para contar una historia. Etcétera.

El factor temporal es importante en este sentido: es lo que separa los clásicos, las buenas películas de aquellas que no lo son, ya que las malas películas son olvidadas y desaparecen. Las mejores películas actuales son aquellas que de aquí a 30 años se seguirán viendo y disfrutando. Y eso sólo lo sabremos entonces.

Atticus Grey dijo...

El mote de "mala película" siempre será subjetivo, según para quien lo crea. Se pueden reconocer en cambio un mal guión, una mala puesta en escena y unas actuaciones horrendas. Pero eso no quita que con el tiempo lleguen a convertirse en clasicos. Recuerdo haber leído unas críticas de Blade Runner al momento de su estreno. Y lo que hoy se elogia de la película de Scott en los 80's fue lo más criticado, casi de manera unanime.

Raül Calvo dijo...

Sí, tienes razón, Blade Runner es el ejemplo clásico de película denostada en el momento de su estreno y que ahora se ha convertido en clásica. Igual que La cosa de John Carpenter, que fue igualmente denostada por todo el mundo y ahora se ve como una gran película. Por eso creo que a la hora de determinar la calidad de una película, más allá del parecer subjetivo, es necesaria cierta perspectiva, cierta distancia.

Einer dijo...

El otro día escuché no sé dónde a propósito de Tirurón, que gente como Spielberg o Lucas estaban convencidos de que si una persona se molestaba en ir de su casa al cine y pagar una entrada, entonces tienes que ofrecerle algo alucinante, algo que cuando salga del cine le haga salir excitado y querer comentar la película, y que por esa convicción surgieron películas como Tiburón, y de ahí los blockbuster veraniegos y bla bla bla... A lo que voy: no estoy de acuerdo con esos críticos que citas que creen que los blockbusters veraniegos acabaron con la época dorada del cine americano. Pero tampoco creo que fueran las productoras. De hecho, creo que nadie acabó con nada.

Hoy en día te encuentras todo tipo de cosas en cartelera, tanto bodrios infumables como peliculones dignos del Hollywood dorado. Y así ha sido siempre. Lo que pasa es que los tiempos cambian, los argumentos de serie B se popularizaron y los grandes estudios produjeron serie B como A. Y Spielberg dirigió Tiburón, que me parece una gran película más allá de que sea cine de entretenimiento, y en ese momento era lo que la gente quería ver. No sé porqué algunos críticos maltratan ciertas películas por ser de entretenimiento o por ser comedias, que también pasa mucho. Como si entretener o hacer reír al público durante 2 horas fuera fácil.

Hablando ya de la peli, según estaba leyendo lo de que la efectividad de Tiburón es que el mostruo no aparece hasta el final estaba pensando en Alien, y justo lo mencionas después. Es algo fundamental pero que muchos cineastas parecen haber olvidado.

Y la música es el otro gran pilar de la peli. Para mí, una obra maestra.

Raül Calvo dijo...

Yo estoy de acuerdo en lo que dices, Spielberg y Lucas no acabaron con la década del cine dorado, lo hicieron los ejecutivos. Los mismos ejecutivos que pensaron que Drácula con Bela Lugosi sería un fracaso porque los vampiros no existen en la realidad o aprueban que se haga un remake de Videodrome (escrito por el guionista de Transformers 3) o que creen que el público americano sólo puede identificarse con personajes americanos a pesar del éxito de James Bond y Harry Potter o los que pensaron que El padrino debería ser una blaxpoitation -hasta que llegó Coppola- (para los que estudiaron con la ESO: no quiero decir literalmente los mismos). Estos ejecutivos han existido siempre y siempre estarán ahí.

También estoy de acuerdo en que existen estúpidos prejuicios contra el cine de entretenimiento, especialmente contra la comedia, el terror y la ciencia ficción. Como si sólo el arte serio pudiera tener cabida en el drama. Ya lo dije en un anterior post: la comedia es un arte muy serio.

Y por último: gracias al bueno de Satán que el modelo mecánico del tiburón no funcionaba ni a la de tres y gracias a ello tenemos la obra maestra que podemos disfrutamos hoy.

Javier Simpson dijo...

Ya había visto la entrada y tenía interés en pasarme. Muy buen comentario.
Estoy de acuerdo en esa afirmación de que Tiburón es un Roger Corman con un gran presupuesto, como las que citas de Hitchcock y muchas de las que vinieron después. Los blockbusters a mi no me suelen gustar, pero siempre hay excepciones demasiado buenas para no prestarles atención. Tiburón es una de ellas, una gran película; tremendamente entretenida, y emocionante.
También muy de acuerdo en que Tiburón tiene mucho de Moby Dick en esa aventura, esa lucha entre el hombre y el monstruo, en ambos caso marinos. El mar es otro elemento fundamental en esa aventura. El mar siempre da algo de canguelo; eso hace lo terrorífico.

Un saludo, Raül. Excelente entrada.

Raül Calvo dijo...

Un saludo, Javi. La cita de la sobre Roger Corman y Tiburón la oí en un documental incluido en la edición especial de Piraña de Joe Dante (la original), que surgió como una copia de Tiburón y se convirtió en un clásico de culto por derecho propio. Spielberg contrató a Dante para Gremlins precisamente por Piraña.

Roy D. Mustang dijo...

Qué gran película... De mis favoritas de terror, sin duda. Hace un año le dediqué un extenso artículo en mi blog (el cual está pausado por tiempo indefinido).

La verdad es que gracias a Tiburón las grandes compañías se dieron cuenta del tirón comercial que tenían las producciones de serie B. Si no fuera por Tiburón, me pregunto qué habría sido del devenir de la industria cinematográfica. Muchos, normalmente los que odian el cine comercial y palomitero, dicen que habría sido algo mejor. Otros opinan justo lo contrario.

Ah, y en cuanto a lo de meterme en el agua cuando voy a la playa... siempre que entro en el agua me imagino que va a venir un gran tiburón como el de esta película. Es una idea terrorífica, lo sé; pero tiene su aquel. Es algo que me imagino desde que vi esta maravilla de Spielberg de crío, y anda que no ha llovido desde entonces, jaja.

Por último, he de decir que me gustaría que Spielberg volviera a dirigir algún film de terror, en la línea de El diablo sobre ruedas y Tiburón. ¡Ambos eran realmente buenos!

Un saludo, Raül. Espero seguir leyéndote a menudo.

León dijo...

Tiburón es una obra maestra y cine de autor comercial, algo cada vez más dificil de encontrar. Quizas solo gente como Nolan, Arafnosky, Fincher, Snyder y Tarantino (este último en sus buenos momentos...)en sus buenos momentos practican. Da vertigo pensar que Spielberg no pasaba de los 30 cuando rodó esto...
A ver si me llega pronto el Bluray para comprobar esa calidad tan maravillosa de la que todo el mundo habla
Un saludo y felicidades por el blog

Raül Calvo dijo...

Roy, yo también echo de menos el Spielberg que no tenía miedo a convertir niños en geisers de sangre. También dirigió un telefilme sobre un niño poseido por el diablo que no estaba mal. Saludos.

León, creo que la inferencia de los estudios previene más cine de autor comercial como el de los directores que mencionas. Normalmente lo dejan hacer si el director antes ha hecho trillones de dólares con alguna película. La calidad del Blu es muy buena, es como ver la peli por primera vez. Saludos.

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