26 nov. 2013

La maldición de Chucky (Curse of Chucky)


Chucky regresa de nuevo en una estupenda secuela que enfatiza el terror y el suspense, dejando de lado el tono abiertamente cómico de la última entrega. Eso no quiere decir que en La maldición de Chucky (Curse of Chucky, Don Mancini, 2013) no haya los habituales toques de humor negro marca de la casa, estos también están presentes sin que afecten al tono más oscuro del film.

Vi este film después de siete horas y media de Chucky matando gente. Me compré en su momento el pack en Blu-ray de toda la saga, incluida la sexta entrega, y he estado esperando la oportunidad de ver todas las películas seguidas, ver cómo funcionaban vistas una tras otra. Y he de decir que funcionan muy bien.

Mis opiniones no han variado desde que publicara mi artículo sobre esta serie (que podéis leer aquí): la primera es un clásico, la segunda es una secuela muy lograda, la tercera es algo aburrida, la cuarta una necesaria y lograda reinvención y la quinta llevaba la comedia demasiado lejos (pero os seré sincero: me hace reír). En la época en que escribí ese artículo se barajaba la posibilidad de hacer un remake o un reboot; cuando finalmente he visto la película he comprobado con alegría que Curse of Chucky es una secuela. Una muy buena secuela que está hecha pensando en los fans de la serie como John Waters o yo mismo (claro que yo soy un poco zorra en este sentido y soy seguidor de distintas franquicias, pero porque tengo amor de sobra para todas),  que le da coherencia a la historia desarrollada a lo largo de las cinco películas anteriores.

El productor David Kirschner y el guionista/director Don Mancini se han mantenido al frente de todas las películas de la saga, lo que le da a esta serie una coherencia y continuidad que no poseen muchas franquicias del género. Pero tampoco podemos olvidar a Brad Dourif, el actor que le ha dado voz y personalidad a Chucky desde la primera entrega de la serie. Igual que Robert Englund es el único nombre que viene a la cabeza al pensar en Freddy Krueger, Dourif ha logrado con su voz darle vida a Chucky y convertirlo en una estrella del género, a la altura de Freddy, Michael Myers o Jason Voorhees (que sigue siendo el nº 1 para mí).

La presencia constante de estos tres nombres ha logrado que cada tropiezo de la serie sea corregido magníficamente en siguientes entregas. Es decir, instrumental en el éxito de La novia de Chucky (Bride of Chucky, Ronny Yu, 1998) fue el fracaso de Muñeco diabólico 3 (Child's Play 3, Jack Bender, 1991), ya que les mostró a Mancini y a Kirschner que necesitaban reinventar la saga si querían mantener a Chucky vivo. Del mismo modo, llevar la comedia al extremo y convertir en protagonistas completos a los muñecos poseídos hizo que La semilla de Chucky (Seed of Chucky, Don Mancini, 2004) no acabara de funcionar como lo hizo La novia, lo cual les hizo ver a Mancini y Kirschner que ya habían explorado todo lo que se podía ese camino y había llegado la hora de volver a los orígenes.

He de decir que los rumores de remakes y reboots no me preocupaban en exceso al estar los responsables de la saga implicados en lo que habría sido su hipotética creación, pero me ha alegrado inmensamente ver que finalmente se decantaran por hacer una secuela pura y dura. Una secuela que en su primer tramo recupera el tono de suspense de las dos primeras entregas. Chucky funciona mejor cuando es un personaje secundario, acechando desde un discreto segundo plano. En este film hace precisamente eso, mantenerse en un segundo plano mientras va destrozando y asesinando la familia de la protagonista, Nica (Fiona Dourif). La tétrica casa en que tiene lugar la acción de la película contribuye a darle un tono más oscuro y gótico, algo que estaba ausente en filmes anteriores. El bajo presupuesto del film le permite, además, construir una película pensada para el disfrute de los fans (en este sentido, he de decir que me gustó especialmente la escena al final de los créditos).

No sé si fue el hecho de que Seed era completamente cómica o que tras siete horas y media tenía ya la cabeza ida, pero me encantó esta nueva secuela. Tal vez fue porque admiro el valor de sus realizadores al hacer un film pensado para los fans del terror y de esta saga, en lugar de intentar atraer a un nuevo público más joven que no haya oído hablar de la serie Chucky, porque habría sido lo más fácil de vender. El resultado es una película que tiene más posibilidades de gustar a quien no conozca la saga y le haga querer saber cómo el espíritu del asesino Charles Lee Ray acabó dentro de un muñeco Good Guy que simplemente hacer otro pulido remake pensado para adolescentes palomiteros.

Vamos, que me lo pasé pipa con esta peli y espero que todos la disfruten como yo.


3 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Yo también soy seguidor de toda la franquicia, y hasta las entregas más malas me gustan. En cuanto a La maldición de Chucky, me alegró mucho descubrir que su tono estaba más cerca de Muñeco Diabólico 2 que de La Novia de Chucky (película que me gusta mucho, pero no quería que la saga siguiese el camino cómico).
Pero debo admitir que la recta final me dejó muy descolocado
SPOILER
primero: Se supone que esta película va justamente después de Muñeco Diabólico 3, entonces ¿qué pinta Tiffany en todo esto?

segundo: ¿qué pasa con la niña a la Chucky parece poseer al final de la película? ¿La posee o no la posee? Y si no la posee (como indica la escena post créditos) ¿por qué no la posee?

tercero: La escena post créditos me parece el mayor acierto de la película, y el mejor guiño hacia los fans, pero ¿por qué Chucky aparece en la casa de Andy? Entiendo que es por lo que la protagonista le dice sobre dejar las cosas a medias (matar a Andy), pero en ese caso ¿Por qué se sorprende Chucky al ver a Andy? ¿No se suponía que sabía a donde iba?

En fin, pese a las lagunas argumentales y las cosas que simplemente están mal contadas, es una secuela de sobra digna y disfrutable, que no sólo nos da una nueva ración de Chucky, sino que además expande la historia y nos descubre algunas cosillas que nadie esperaba.

Raül Calvo dijo...

Gonzo, te respondo a las preguntas en un comentario muy SPOILER: esta entrega tiene lugar después de La semilla de Chucky no después de Muñeco diabólico 3 (fíjate en la escena en que Nica consulta Internet y aparecen los diversos asesinatos de las anteriores entregas, incluidas las dos últimas), cuando Tiff se ha metido dentro del cuerpo de Jennifer Tilly. Según el cántico (que cambia de "esconder el alma" a "intercambiar el alma"), lo que la escena con la niña sugiere es que Chucky se intercambia con ella para cometer algún asesinato y luego vuelve a su "cuerpo", para alejar sospechas y puede ser un posible argumento en una futura séptima entrega. Chucky aparece en casa de Andy porque hace que le envíe allí Tiff, ya que se ha mostrado que ese es el método que sigue para ir a la casa de sus víctimas. Chucky se sorprende no por ver a Andy, sino porque Andy le está apuntando con una escopeta como si le estuviera esperando, ese es el chiste.

En fin, espero haber resuelto tus dudas.

Raül Calvo dijo...

He vuelto a ver la peli con el comentario, aparte de más referencias a las anteriores pelis y que queda claro que transcurre después de la 5, me he dado cuenta de que no dice "intercambiar" en el cántico, pero la idea está implícita igual.

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