27 nov. 2013

Hechizo letal (Cast a Deadly Spell)


Me encantan el cine negro, el pulp, la weird fiction y la obra de H. P. Lovecraft; Hechizo letal (Cast a Deadly Spell, Martin Campbell, 1991) tenía todos los números para encantarme, sin embargo desperdicia una buena idea con un guion malo.

Los Ángeles, 1948. La magia es usada por todo el mundo para hacerse la vida más fácil, excepto el detective Lovecraft (Fred Ward) que se niega a usarla. Amos Hackshaw (David Warner) le encarga a Lovecraft que encuentre un empleado suyo que se ha fugado con un libro de su propiedad: el Necronomicón. Lovecraft pronto descubrirá que recuperar el libro puede tener consecuencias apocalípticas, no solo para él sino para todo el mundo.

Esta película rodada directamente para la televisión por cable americana es el tipo de película que realmente me enfada. Me enfada porque desperdicia un buen director, un gran reparto (además de Ward y Warner tenemos a Julianne Moore y Clancy Brown) y una gran premisa por culpa de un torpe guion que corrió a cargo de Joseph Dougherty.

El problema del guion de Dougherty es que adopta un tono ridículo de comedia, además de reunir en su argumento todos los tópicos posibles de las historias de Lovecraft y del cine negro. Cierto, el director y los productores tal vez podrían haberse dado cuenta de que los toques de comedia sin gracia podrían quitarle entidad a la película, así que comparten también parte de la culpa.

La verdad es que no recordaba que fuera tan abiertamente cómica, y al verla otra vez tras años desde la primera vez me ha decepcionado bastante. No ha mejorado con el tiempo. Mientras la veía no dejaba de pensar en otra película que hacía algo parecido, mezclar el cine negro con el terror, de forma magnífica. Me refiero obviamente a El corazón del angel (Angel Heart, Alan Parker, 1987) que adaptaba una novela de William Hjorstberg, que recomiendo ya que es una fantástica novela y si solo conocéis la película realmente deberíais leerla.

Hechizo letal tiene un tono ligero que me aburrió rápidamente. Aguanté hasta el predecible final por si acaso mejoraba, pero no. Buenos efectos especiales sí tiene. Sin embargo, puede que me encuentre en minoría en lo respecta a esta película, ya que en 1994 hicieron una secuela, también directamente para televisión: El sello de Satán (Witch Hunt, Paul Schrader). Que la presencia de Schrader no os lleve a engaño: para este director/guionista se trató de un producto alimenticio. Dougherty volvió como guionista en un film tan malo como su predecesor, posiblemente incluso peor debido a su look televisivo plano y sin interés, a lo que hay que añadir unos ridículos efectos digitales que parecen hechos con un spectrum barato. La película se ve lastrada por un estilo cómico sin gracia, un director desinteresado y un reparto aburrido que espera cobrar el cheque y salir corriendo.

Es posible que a alguno de vosotros sí le haga gracia, así que las menciono para que el rato que pasé viéndolas no sea en vano (lástima que ya no pueda aprovechar la cinta de vídeo que desperdicié grabándolas).



0 comentarios:

Publicar un comentario