28 nov. 2013

Memoria/Las bestias no se miran al espejo

Memoria aka Las bestias no se miran al espejo (Francisco Macián, 1978) es una rareza de la que no había oído hablar nunca hasta que la descubrí en el blog No hija, no, donde hacen visibles esta y otras rarezas del cine español que de otro modo seguirían invisibles.

Memoria es una curiosa y extraña cinta de ciencia ficción con toques de cine experimental psicodélico. Se reflexiona sobre la naturaleza del ser humano y dónde se encuentra la esencia de nuestra personalidad; se hace una nada sutil apología de las drogas y se deja al espectador ojiplático gracias a diversas secuencias psicotrónicas y delirantes (de esas que siempre sirven de excusa para alegrar la vista del espectador con un poco de T&C).

Con un look que recuerda al de THX 1138 (George Lucas, 1971), el film está ambientado en el lejano tercer milenio. La ultrasofisticada y tecnificada (y por tanto fría) sociedad de entonces busca encontrar la manera de trasladar la memoria de los fallecidos a cuerpos enfermos de personas sin actividad cerebral, logrando así una pseudoinmortalidad (al menos eso es lo que me pareció entender). El profesor Ulop (Fernando Sancho), que es el encargado de esta investigación, descubre que la única manera de que el cuerpo recipiente y la memoria insertada puedan unirse satisfactoriamente es mediante el uso de una droga, la B2. Sin embargo, el uso de drogas psicotrópicas está prohibido por el consejo. Es entonces que Ulop decide seguir el experimento por su cuenta y las cosas se tuercen a partir de ahí.

Ver esta bizarra película me provocó las mismas sensaciones que tengo al leer cómics europeos de ciencia ficción de finales de los 60 y los años 70. La misma mezcla de reflexiones filosóficas, humor, erotismo, fantástica imaginería y delirio general. Como por ejemplo Aghardi de Enric Sió. Esta extraña mezcla de elementos en la película da a lugar a diálogos un poco absurdos ("me comporto como un científico, pero soy solo un ser humano"), diversa información sobre el cerebro, una trama clásica de ciencia ficción y experimentaciones visuales varias.

En otras palabras: mucha diversión. Este es el tipo de bizarrada que te alegra la vista y las neuronas con su desatada psicotronia. Es el tipo de film que te sumerge, el tipo de film que cuando se acaba tienes la sensación de haber tomado tu la B2, aunque la calidad de imagen no es muy buena.

Si tenéis curiosidad por verla, ya que no está editada en DVD ni se encuentra fácilmente de otra manera, os remito al blog que he mencionado al principio de este artículo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien descrita. Recuerdo que vi esta película allá por el año 1978 cuando se estrenó. Era tan delirante para la época que la sala se fue vaciando a medida que pasaban los minutos y las escenas. Mi grupo de amigas y yo aguantamos hasta el final, en parte porque habíamos pagado la entrada con el poco dinero que disponíamos para el fin de semana y porque no nos gustaba dejar una película a medias y menos ésta que no sabíamos por donde cogerla. El caso es que casi nos quedamos solas en el cine y cuando se acabo los comentarios eran los peores que he escuchado sobre una película en una sala de cine. Tal fue la experiencia que no he podido olvidar el título y hacía mucho tiempo que la buscaba por internet. Para ti puede que sea una película divertida pero para mí fue de lo peor. Quizá si la viera ahora lo hiciera con otros ojos.

Raül Calvo dijo...

Yo es que tengo gusto por lo extraño y cuando vi Memoria ya había visto muchas bizarradas. Es posible que si la hubiera visto en su momento me hubiese parecido horripilante, vista hoy día tiene su gracia. Puede ser un experimento interesante volverla a ver.

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