30 abr. 2013

Iron Man 3


Tenía varias razones para ver Iron Man 3 (Shane Black, 2013), además de ver como seguía la saga de Iron Man o de qué manera se iniciaba la Fase 2 del Universo Marvel en el cine. La principal era ver el regreso de Shane Black a la primera línea.

Black marcó el cine de acción de los 80 con el guion de Arma letal (Lethal Weapon, Richard Donner, 1987). Pero su trayectoria en los 90 no disfrutó del mismo éxito, y películas con guion suyo como El último gran héroe (Last Action Hero, John McTiernan, 1993) o Memoria letal (The Long Kiss Goodnight, Renny Harlin, 1996) fueron fracasos de taquilla (aunque no fuera culpa de su trabajo como guionista el hecho de que una película no funcionara y el hecho de que una película fracase en taquilla en el momento de su estreno no quiere decir que sea una mala película).

Lo peor fue que su debut en la dirección, la fantástica Kiss Kiss, Bang Bang (2005) protagonizada por Robert Downey Jr., fue otro fracaso de taquilla y en su momento solo fue apreciada por gente como servidor, que la cazó en su fugaz paso por las salas de cine (en el circuito de cine independiente y de autor, junto a dramas iraníes y romanticismo francés).

Ironías de la vida, puede que Kiss Kiss, Bang Bang pasara desapercibida para el gran público, pero la interpretación de Downey como Harry Lockhart no pasó desapercibida dentro de la industria. Esta película marcaba el resurgir de Downey como actor tras un periodo de oscuridad debido a su afición por "merendar fuerte". Fue el papel de Harry Lockhart lo que hizo que en Marvel aceptaran la idea que había tenido Jon Favreau de darle el papel de Tony Stark en Iron Man (2008). Y ahora, Iron Man 3 marca el regreso a la vida (artística) de Shane Black.

Y Black vuelve a lo grande.

Empieza la película y me encuentro que el presidente está interpretado por ¡William Sadler! ¿Y el vicepresidente? ¡Miguel Ferrer! Ah, la vida está llena de dulces momentos. Solo faltaba gente explotando para marcar esta película como sublime y hay un montón de gente que explota. Por tanto, se tenía que fastidiar mucho la cosa como para que la película no fuera genial. Y lo es, mucho mejor que la segunda entrega.

El film está repleto de grandes actores y buenas interpretaciones: Ben Kingsley es El Mandarín, además de Guy Pearce, Rebecca Hall, una buena plétora de secundarios y el trío protagonista Downey, Gwyneth Paltrow y Don Cheadle. Por tanto, aseguraos de verla doblada para no disfrutar ni paladear el fantástico trabajo de esta colección de actores y actrices. Especialmente en lo que se refiere al gran trabajo de Kingsley, viéndola doblada os aseguráis de no apreciarlo como se merece en absoluto.

Iron Man 3 trata la habitual historia de héroe hundido por enemigo que resurge de lo más hondo del pozo, que Frank Miller llevó a la perfección en Daredevil: Born Again. En esta ocasión, Tony Stark sufre de un síndrome de estrés postraumático que no se lo salta un caballo después de los eventos de Los vengadores (The Avengers, Joss Whedon, 2012). Y es entonces que hace acto de presencia El Mandarín, en el peor momento para Stark. Además, IMA anda por ahí, si estáis familiarizados con los cómics Marvel ya sabréis que eso no puede ser bueno.

En la superficie, el film cumple de sobras con lo que buscamos (por lo menos yo) en este tipo de películas: un conseguido tono que pone la emoción y el humor en los momentos justos, trepidantes secuencias de acción, un sólido guion... En definitiva: entretenimiento a tutiplén. Pero, además, se nos presentan temas en el subtexto, relacionados con la historia reciente de Estados Unidos, que aparecen presentados de forma interesante pero sin llamar la atención sobre si mismos. En otras palabras, es un film entretenido y divertido, pero de forma inteligente.

Imagino que ya tenéis pensado verla o ya la habéis visto, a no ser que seáis de esos sosos que no gustan de este tipo de películas, así que poca importancia tiene lo que os diga. Yo la disfruté mucho, la secuencia al final de los créditos me hizo reír bastante y me ha dado buenos presentimientos sobre como irá la Fase 2.


26 abr. 2013

Monstruos ayer y hoy


Desde hace tres semanas, en Axn emiten los jueves por la noche Hannibal, serie creada por Bryan Fuller que muestra la relación entre Hannibal Lecter (Mads Mikkelsen) y Will Graham (Hugh Dancy) antes de los eventos narrados por Thomas Harris en El dragón rojo.

La zíngara y los monstruos (House of Frankenstein, Erle C. Kenton, 1944) es una de esas películas que unía varios monstruos que la Universal empezó a realizar cuando se le acababan las ideas sobre qué hacer con sus estrellas monstruosas, además de ser una especie de secuela de Frankenstein y el Hombre Lobo (Frankenstein Meets the Wolf Man, Roy William Neill, 1943).

Serie y película tienen en común que ayer vi las dos cosas. Primero, para pasar el rato, me puse a ver House of Frankenstein que es una película tan entrañable como corta, dura unos 67 minutos. Después disfruté con Hannibal, una fantástica serie que me tiene completamente enganchado tras solo tres episodios (hoy repiten el de ayer, por si no lo visteis) y que me ha sorprendido por su calidad e interés, ya que era bastante escéptico respecto al proyecto, parecía simplemente otra manera de exprimir el personaje.

Ver las dos cosas seguidas me hizo reflexionar sobre los monstruos, cómo eran representados en los clásicos y cómo son representados ahora. No tanto sobre lo que tienen de diferente sino lo que tienen en común.

Ahora bien, si estáis esperando uno de esos artículos sobre que antes se usaba más la imaginación y todo era más inocente y mejor, que ahora es todo sangre y obviedad y ya no es lo mismo, pues me temo que os vais a llevar una decepción. Sí, me encantan las películas de la Universal y de terror clásicas pero también me gustan mucho películas actuales. Son diferentes, está claro, porque son tiempos diferentes, pero para mí eso no significa que unas sean mejores que otras.

Y lo cierto es que tampoco son tan diferentes.

House of Frankenstein no tiene mucho de terror, pero porque es un film en el que los protagonistas son los monstruos. Hay diversos momentos en que se muestra una clara simpatía por las criaturas de la noche, siendo los humanos "normales" simples añadidos de fondo.

En el film, el doctor Niemann (Brois Karloff) y el jorobado (literal y figuradamente) Daniel (J. Carroll Naish) se escapan de prisión y, tras asesinar a sus propietarios, viajan camuflados en unas carretas que transportan una cámara de los horrores. En la primera mitad del film, Niemann resucita a Drácula (John Carradine) para que se vengue en su nombre, luego abandona al pobre vampiro mientras huye. Lo interesante para nosotros ahora es lo que sucede en la segunda mitad de la película.

Niemann y Daniel van en busca de los archivos del fallecido doctor Frankenstein para seguir con sus diabólicos experimentos. Cerca de las ruinas del castillo de Frankenstein se topan con una feria gitana. Ilonka (Elena Verdugo) es apalizada por su jefe allí, pero Daniel la salva después de haberse enamorado de ella al verla bailar, a lo jorobado de Notre Dame. Ilonka se une a lo que ella cree son un par de feriantes, sin saber que se trata de asesinos. Niemann y Daniel encuentran al Hombre Lobo, Larry Talbot (Lon Chaney Jr.), y a la criatura de Frankenstein (Glenn Strange) congelados tras su pelea en su anterior desventura juntos. Talbot y la criatura son descongelados. Niemann le asegura a Talbot que puede encontrar una cura para su maldición, así que Talbot decide ayudar al doctor.

En este punto del film se produce un triángulo amoroso entre Daniel, Ilonka y Talbot. El jorobado Daniel, a pesar de ser un asesino, inspira cierto patetismo por su desesperado amor por Ilonka. Ilonka se horroriza cuando descubre que el hombre que ama es un licántropo y hará lo posible por salvarlo. Talbot desea librarse de la maldición para no hacer más daño y no se atreve a mostrar sus sentimientos por Ilonka ya que teme que el monstruo que lleva dentro la mate. Por su parte, la criatura de Frankenstein no tiene ningún papel en este triángulo pero tampoco hace nada en la película en general, actúa como un niño pequeño y poco más.

Como veis, es un film más trágico que aterrador. Los monstruos son representados con cierta simpatía, especialmente el pobre Talbot. Los monstruos ya llevaban mucho tiempo acechando a los espectadores, así que ya no daban el mismo miedo que en sus primeras películas, pero eso no significaba que la gente dejase de ir a verlas. Todo lo contrario, seguían disfrutando de las andanzas de los monstruos porque sus simpatías estaban con ellos.

Esto es algo parecido a lo que sucedió con los monstruos modernos a partir de mediados de los 80. Jason Voorhees y Freddy Krueger se convirtieron en estrellas, aplaudidos por el público que esperaba ansioso cada una de sus nuevas masacres. Y lo mismo se puede decir de Hannibal Lecter, desde su increíble primera aparición en Hunter (Manhunter, Michael Mann, 1986).

El doctor Lecter se convirtió rápidamente en un favorito del público. Algo que no se escapó de la atención de la productora del fallecido Dino de Laurentiis, que, con la complicidad de Thomas Harris a través de sus novelas, no tardaron en ofrecer víctimas que el público deseaba ver muertas a Lecter, igual que sucedía con Jason y Freddy. Los De Laurentiis han estado detrás de cada una de las películas del doctor caníbal y también de la nueva serie de televisión. Y si bien es cierto que la última película que ofrecieron sobre el personaje no fue todo lo buena que podría haber sido, se han redimido completamente con esta fantástica serie de televisión.

En Hannibal, cada semana se nos introduce en un absorbente e hipnótico mundo de monstruos muy reales. Ya no son monstruos creados a partir de oscuros experimentos o víctimas de antiguas maldiciones, sino personas que parecen, en apariencia, completamente normales pero que en realidad son seres sedientos de sangre. Y como guías en este mundo oscuro tenemos a Will Graham, a un paso de ser un monstruo él mismo si no tiene cuidado, y al doctor Lecter, el más terrible de todos los monstruos.

La interpretación de Mikkelsen está, por suerte, más cerca de la que hizo Brian Cox que del grand guignol de Anthony Hopkins, lo cual contribuye a que el tono de horror de la serie sea muy efectivo. Al igual que sucedía en los mash-up de monstruos de la Universal, el monstruo, Lecter, es la estrella. La diferencia entre lo que sucedía en los clásicos de la Universal y ahora es... Bueno, creo que no hay diferencia. En las películas de la Universal no se oculta el hecho de que el Hombre Lobo mata a inocentes, aunque sea bajo el influjo de la bestia. Igual que no se oculta el hecho de que Lecter es un asesino psicópata caníbal, de hecho es lo que le hace atractivo.

No somos tan diferentes ahora del público de hace 70 o 60 años. Los monstruos no han perdido su atractivo místico. Nos sigue seduciendo fantasear con el lado oscuro, dar rienda suelta a nuestras más macabras fantasías desde la seguridad que nos da la oscuridad de una sala de cine o el salón de nuestro hogar.

O tal vez sigo siendo un niño inmaduro al que vuelven loco los monstruos. Si es así, espero no crecer nunca. Amo los monstruos.


Podéis encontrar la entrañable y fantástica La zíngara y los monstruos en DVD.


Y no os perdáis la no menos fantástica y perturbadora serie Hannibal, los jueves en Axn.

24 abr. 2013

Viernes 13: Cronología de una saga



En el número 30 de la edición española que publicó ediciones Zinco de la revista Fangoria, con fecha junio de 1994 (sí, gente, yo he sido así toda la vida), me encontré con un curioso artículo escrito por un tal Serge Dee. En este artículo, Dee nos muestra una cronología de los eventos descritos en la saga que se inició con la clásica Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980). Después de ver todas las películas de la serie hace poco, me volví a leer este artículo y descubrí algunos detalles y suposiciones del autor que me parecían equivocados o con los que no estaba de acuerdo, además de que no incluía los eventos de las últimas entregas (se escribió después de Jason se va al infierno [Jason Goes to Hell: The Final Friday, Adam Marcus, 1993]). Así que, con las películas frescas en mi cabeza, me dispuse a escribir mi propia Cronología de Viernes 13. Este es el resultado.

Todo lo que necesitas para hacer tu propia cronología: el Fangoria nº 30, el libro Crystal Lake Memories, el documental His Name Was Jason y, lo más importante, todas las películas protagonizadas por Jason Voorhees.

1930: Nace Pamela Sue Voorhees (apellido de soltera desconocido).

1946: El 13 de junio de este año nace Jason Voorhees, hijo de Elias y Pamela Voorhees.

1957: Jason Voorhees se ahoga en el lago del campamento Crystal Lake. No se encuentra el cuerpo del niño.

1958: Dos monitores del campamento Crystal Lake son asesinados por Pamela Voorhees, en venganza por la muerte de su hijo.

1959-1961: Pamela Voorhees provoca distintos incendios para impedir que se reabra el campamento Crystal Lake.

1960-1965: Nace Diana, hermana de Jason Voorhees (fecha exacta desconocida, ver Nota).

1962: Pamela Voorhees contamina el agua del campamento Crystal Lake cuando se intenta reabrir de nuevo.

1979: Steve Christie planea reabrir el campamento. Pamela Voorhees mata a Christie y a los monitores contratados. Alice, la única superviviente, mata a Pamela Voorhees en defensa propia. Dos meses después, Alice es asesinada por un desconocido. Rumores atribuyen el crimen al supuestamente fallecido Jason Voorhees aunque el crimen sigue sin resolver.

1983: Chris Parker es atacada por un desconocido mientras se encuentra veraneando con sus padres en la casa que la familia tiene en Crystal Lake (según la novelización de la tercera entrega).

1984: Paul Holt abre un campamento para reciclar y entrenar monitores. Jason Voorhees asesina a diversos de estos monitores. Después de ser dado por muerto por Ginny Field, una de las supervivientes, Jason escapa y mata a los propietarios de un café. Un día más tarde, mata a unos moteros y a los amigos de Chris Parker, que se encontraba de vacaciones en la casa de verano de su familia. Chris, la única superviviente, identifica al asesino, Jason Voorhees, que identifica también como el desconocido que la atacó hace un año, aunque su estado mental pone en duda sus declaraciones. Poco después de que las autoridades se lleven el cuerpo del asesino para que se le haga una autopsia, este desaparece. Las autoridades descubren el cuerpo en casa de la familia Jarvis, después de que el presuntamente fallecido Jason Voorhees lleve a cabo una nueva masacre, entre las víctimas se encuentra el joven Rob, el cual buscaba vengar la muerte de su hermana Sandra, una de las monitoras que asistió al curso que daba Paul Holt. El joven Tommy Jarvis, de 12 años, mata a Jason, cuando el asesino estaba a punto de matar a su hermana, Trish.

Ilustración de Grant Goleash
1985: John Shepherd muere cuando el embarcadero de su casa en Crystal Lake se derrumba encima suyo. Tina, de 7 años, es la involuntaria culpable del hecho, cuando sus poderes telequinéticos se activan como reacción ante el maltrato de su padre hacia su madre. Los remordimientos provocarán que años más tarde sea sometida a terapia y quede al cuidado del doctor Crews. (Ver Nota).

1986: Rennie Wickham sufre el ataque del espíritu de Jason Voorhees cuando su tío, Charles McCulloch la tira al lago Crystal para que aprenda a nadar.

1989: Tommy Jarvis ingresa en el centro juvenil Pinehurst para jóvenes con problemas mentales, conflictivos o problemáticos. Es una institución de régimen abierto y Tommy va a parar a ella en un intento de superar el trauma que le causó matar a Jason Voorhees. Mientras Tommy se encuentra allí, el enfermero Roy Burns sufre un brote psicótico y adopta la personalidad de Jason Voorhees después de que Victor J. Faden asesine al hijo de Roy, Joey (Victor y Joey son pacientes de Pinehurst). Tommy mata al imitador de Jason, cosa que le provoca una crisis nerviosa y que sea internado en un hospital psiquiátrico.

1989-1990: (fecha exacta desconocida, ver Nota) Las autoridades deciden cambiar el nombre del pueblo Crystal Lake por el de Forest Green, en un intento de deshacerse de la mala fama que han traído consigo los crímenes de Jason Voorhees.

1990: En un intento de superar sus traumas, Tommy Jarvis, sin quererlo, acaba provocando la resurrección de Jason Voorhees, el cual no tarda en lanzarse a cometer una nueva serie de asesinatos. Con la ayuda de Megan Garris, hija del sheriff, Tommy consigue que Jason repose de nuevo en el fondo del lago Crystal. Los crímenes quedan sin resolver por parte de las autoridades, ya que Tommy no revela la localización del cuerpo de Jason y diversos testigos le proporcionan una coartada que evita que sea condenado por los asesinatos.

1995: Tina Shepherd regresa a la casa de verano familiar acompañada de su madre y el doctor Crews como parte de una terapia para ayudar a Tina a superar el trauma de la muerte de su padre. Los intentos del doctor Crews para sacar provecho de los poderes telequinéticos de Tina acaban provocando que esta resucite a Jason Voorhees, que inicia una nueva matanza. Los únicos supervivientes son Nick, un joven que acudía a la fiesta de cumpleaños de su primo, y Tina, que atribuyen los crímenes a Jason, aunque las autoridades lo desechan, al estar Jason oficialmente muerto. El pueblo vuelve a adoptar el nombre de Crystal Lake.

1996: Jason Voorhees resucita de nuevo, cuando una pareja de adolescentes se encuentra navegando por el lago Crystal. Jason se hace polizón del S. S. Lazarus, en el cual viaja una clase que se acaba de graduar con destino Nueva York para celebrarlo. Tras matar a los pasajeros y la tripulación, Jason sigue matando persiguiendo a los supervivientes por las calles de Nueva York. Finalmente, Rennie Wickham y Sean Robertson consiguen acabar con Jason en las alcantarillas de la ciudad. Los crímenes quedan sin resolver.

2001: Un grupo de amigos se encuentra de acampada cerca de Crystal Lake y son asesinados por Jason Voorhees. No se encuentra el cuerpo de ninguno de ellos, así que se dan por desaparecidos. Seis semanas más tarde, Clay Miller llega a Crystal Lake buscando a su hermana, Whitney, que es una de las desaparecidas. Al mismo tiempo, Trent lleva a la casa de verano que su familia tiene en la zona a un grupo de amigos, entre ellos su novia Jenna que ayudará a Clay en su búsqueda. Todos ellos desaparecen en un crimen que queda sin resolver.

2006: El gran número de desapariciones y crímenes que hay en la zona de Crystal Lake provoca que el FBI se involucre y su investigación culmina con una operación-trampa que logra destruir el cuerpo de Jason
Voorhees. El cazarrecompensas Creighton Duke asegura que Jason sigue vivo. Poco después de estas declaraciones, se suceden una serie de asesinatos que llevan directamente a Crystal Lake. Diana Kimble, hermana de Jason, es asesinada por este mientras posee el cuerpo de un oficial de policía en un intento de renacer de neuvo. Steven Freeman es acusado del crimen, pero se prueba su inocencia cuando los crímenes continúan. Jessica Kimble, hija de Diana y sobrina de Jason, y Steven logran enviar a Jason al infierno usando una daga mística que Creighton había descubierto.

2007: Freddy Krueger resucita a Jason Voorhees para utilizarlo como medio para que los jóvenes de Springwood le teman de nuevo y poder así introducirse en sus sueños de nuevo. Jason escapa al control de Freddy, provocando un sangriento enfrentamiento entre ambos que culmina en Crystal Lake. Hay dos testigos de este enfrentamiento: Lori Campbell y Will Rollins, residentes de Springwood.

2008: Una nueva operación del FBI logra la captura de Jason Voorhees y es condenado a muerte. Al descubrirse su inmortalidad se decide estudiarlo con fines militares.

2010: Jason Voorhees es criogenizado por la doctora Rowan LaFontaine, la directora del centro de investigaciones de Crystal Lake, que accidentalmente también es congelada.

2455: Los cuerpos congelados de Rowan LaFontaine y Jason Voorhees son descubiertos por un grupo de estudiantes y son llevados a su nave espacial, la Grendel. Mientras vuelan de regreso a Tierra II, Jason resucita y empieza a eliminar a los tripulantes de la nave. Jason provoca suficientes daños en la nave como para asegurar su destrucción. Rowan y el estudiante Tsunaron son rescatados por la nave Tiamat, los cuerpos de Brodski, encargado de la seguridad, y de Jason se queman al entrar en la atmósfera de Tierra II. Los restos de Jason caen cerca de un lago.

NOTA SOBRE LA CRONOLOGÍA
Como decía al principio, en la cronología de Dee había algunos errores y suposiciones con las que no estaba de acuerdo (como que Tommy mata a Pam al final de la quinta entrega). Dee fecha los eventos de
la quinta entrega de la saga en 1992, asumiendo que la edad del actor que interpreta Tommy Jarvis es la edad del personaje. Pero yo creo que se supone que es un adolescente, así que lo sitúo en 1989. Pero la cronología de Dee me ha sido útil a la hora de ponerle sentido a una saga cuyas nuevas entregas eran hechas muchas veces ignorando lo sucedido en la anterior. De ahí, por ejemplo, la confusión respecto al cambio de nombre de Crystal Lake a Forest Green y de nuevo a Crystal Lake: en la sexta entrega se dice que se cambió el nombre del pueblo pero en la séptima se llama de nuevo Crystal Lake. Otro problema entre la sexta y la séptima es que el prólogo con la pequeña Tina parece suceder después de la sexta, pero lo he ignorado en orden de tener una cronología de elementos que tenga más lógica y no entre en conflicto con los eventos y fechas de posteriores secuelas. En la novena se dice que Diana es la hermana de Jason, pero no se dice cuando nació ni se da ninguna otra información, así que hay que calcular más o menos cuando nació teniendo en cuenta la edad que se supone tiene el personaje. Para fechar los sucesos para los que no se da fecha en las distintas entregas lo que he hecho es usar una medida de 5 años o 10 años, ya que son los más utilizados en las películas de la serie, o calcular partiendo del tiempo entre el estreno de una secuela y la siguiente.

Lo más peliagudo ha sido situar el Viernes 13 de 2009 y el crossover con Freddy Krueger. La versión 2009 no se trata de un remake y no es exactamente un reboot ya que incorpora elementos de las cuatro primeras películas. Por su parte, los guionistas la consideran una secuela y yo también. Mi razonamiento al situarla ha sido: al final de la octava entrega Jason es reducido a la nada mediante residuos tóxicos. Así que imaginé que su esencia vuelve a Crystal Lake. Como su máscara había sido destruida, vuelve a usar un saco en la cabeza (como en la segunda entrega) hasta que encuentra una nueva máscara (como sucede entre el final de la séptima y el principio de la octava). El crossover lo he encajado de manera que no entrase en conflicto con las fechas que se dan en la décima entrega.

Algo curioso sobre el Viernes 13 de 2009 es que vista suelta me pareció una película divertida y entretenida, pero vista tras ver todas las entregas de la saga resulta algo sosa y poca cosa. A partir de ahora creo que la veré después de la octava en lugar de después del crossover.

En definitiva, imagino que muchos fans no estarán de acuerdo con mis asunciones y consideraran erróneas algunas de mis fechas, pero yo me he divertido mucho haciendo esta cronología. En lugar de copiar la de Dee y simplemente introducir las últimas entregas, me he dedicado a repasar las películas y pasarlo en grande intentando darle un sentido a algo que no lo tiene, especialmente si tenemos en cuenta que, como he dicho antes, las películas se hicieron sin tener en cuenta ninguna continuidad ni nada. De modo que animo a otros fans de Viernes 13 a hacer lo mismo.


19 abr. 2013

El Cinéfago presenta sus recomendaciones literarias para Sant Jordi


Regalar un libro es un gesto tan hermoso que debería ser recompensado con sexo.
John Waters 

El próximo 23 de abril es Sant Jordi, la única fiesta que realmente me gusta celebrar. Para tan señalada ocasión he decidido hacer un artículo con sugerencias para regalar (ya sea a vuestra pareja o a vosotr@s mism@s), con los libros que he leído este mes y que son novedades muy fáciles de encontrar en librerías o en las paradas callejeras, dejando de lado otros títulos que he leído y que son más complicados de encontrar, ya sea porque salieron hace unos años o porque son de importación. La excepción son lo que he llamado "lecturas complementarias" y un par de libros que me encantan.

Antes de entrar en materia me gustaría mencionar dos títulos brevemente a raíz de noticias recientes. Primero, Timun Mas planea publicar el día 30 de abril la traducción al castellano de Battle Royale de Koushun Takami, pero es posible que se adelante por Sant Jordi. Esta épica ultraviolenta y fantástica se publica con mucho retraso en nuestro país (fans como yo hace años que hemos leído esta genial novela en su traducción al inglés), pero más vale tarde que nunca. Irónicamente, se edita a raíz del éxito de Los juegos del hambre, acusada de ser un plagio de la novela de Takami en Estados Unidos. Para mi comentario sobre la novela y todo Battle Royale os remito al post que escribí en su momento aquí. Segundo, el anuncio de su próxima adaptación al cine me lleva a recomendar con fervor fanático la novela gráfica Torso, escrita por Brian Michael Bendis e ilustrada por Marc Andreyko. Torso está basada en hechos reales y cuenta la investigación y persecución del Asesino del Torso de Cleveland, que tuvo lugar entre 1934 y 1938 y en la cual participó Eliot Ness. Dejando de lado lo cerca o lejos que se haya de los sucesos reales, es una lectura adictiva y fascinante. Fue publicada en su momento por Planeta de Agostini.

Play Room. Patricia Muñiz. Editorial Underbrain Books. Esta novela ha llamado la atención principalmente por su abundante contenido sexual, lo que la ha encasillado dentro del reciente boom de la literatura erótica. Pero lo cierto es que tiene muchos más puntos de interés que la excitación que pueda provocar en el lector. La protagonista es Seila Dor, una escritora principiante que decide participar en un curioso experimento: probar, junto a unos desconocidos, el videojuego Play Room, que introduce al participante en un mundo virtual de fantasías sexuales. Además hay una trama paralela que involucra a Dor y su relación con el escritor de dudosa moralidad Esteban Rey. A mí la novela me atrajo por sus elementos cyberpunk y por la manera en que la realidad del juego afecta a la realidad de los participantes. Su corta extensión facilita que sea leído en una jornada frenética y le añade cierta intensidad a la lectura.

Otra vez el Supergrupo. Efepé y Jan. Ediciones B. Como muchos otros chavales de mi generación, yo aprendí a leer con las aventuras de Superlópez (además de Mortadelo y Filemón, Tintín, los superhéroes de la Marvel y DC y los llamados clásicos juveniles). Superlópez nació como una simple parodia de Superman, pero a partir de finales de los 70 y los 80 se convirtió en algo que era mucho más que una simple parodia. Sus aventuras, con abundantes referentes literarios y cinematográficos, tienen dobles lecturas que las hacen más interesantes que el típico cómic juvenil. Además de ser muy divertidas, claro. Aún sigo leyendo puntualmente los álbumes que saca Jan del personaje y en su momento me hice del Club de Fans Superlópez, del cual todavía guardo el carnet. Para conmemorar el 40º aniversario de su creación (que inicialmente protagonizaba chistes de una viñeta hasta que evolucionó en el personaje que todos conocemos), vuelven a colaborar el guionista Efepé y Jan en una historia que muestra el regreso del Supergrupo, al cual Superlópez acudirá cuando un extraño fenómeno haga que nadie recuerde su existencia. Aunque algo escéptico al principio, me sorprendió lo bueno que es el álbum y lo divertida que resulta su lectura. Mamporrazos y metalingüísmo a mansalva en una historia que recupera el sabor de las primeras aventuras de Superlópez, la época de historias geniales como la que introducía el Supergrupo y otras aventuras fantásticas como Los cabecicubos, La semana más larga o La gran superproducción. Imprescindible para los fans del personaje.

El atlas de las nubes. David Mitchell. Editorial Duomo. Reedición de la novela a raíz del estreno de su adaptación cinematográfica. Seis historias interconectadas que van desde el siglo XIX hasta un extraño Hawái postapocalíptico. He de decir que me leí la novela en inglés (por los cambios de estilo), así que no sé como es esta edición en castellano. Lo que me sorprendió al leerla fue lo fieles que se han mantenido a la novela en la película, siendo la excepción las historias de ciencia ficción. Esto hace que se conviertan en dos obras complementarias, igualmente disfrutables las dos. Lo que sí destaca en la novela es como cambia el estilo y la grafía de las historias, para las cuales Mitchell se transforma dependiendo de si recrea una relación epistolar o una novela de intriga. También destaca lo diferente que es la estructura de la novela de la de la película. En cuanto al resto, lo mismo que dije sobre el film se aplica perfectamente a la novela, ya que son prácticamente idénticos en el fondo, así que os remito al comentario que hice aquí.

Marvel Comics: La historia jamás contada. Sean Howe. Editorial Panini. Menciono este libro porque su lectura resulta fascinante y muy entretenida aunque no te gusten los cómics o no te gusten los cómics de la Marvel. Por supuesto, si eres marvelita como yo su lectura resulta doblemente fascinante y entretenida además de muy absorbente. Howe nos cuenta la historia de la editorial desde sus inicios hasta el estreno de las nuevas películas Marvel. Esta es una historia llena de traiciones, abusos, caos, anarquía, sexo, drogas y rock and roll. Especialmente me interesó el periodo de los 70, el de mayor caos empresarial y mayor creatividad, con sus historias de guionistas ciegos de ácido deambulando por Nueva York en busca de inspiración. Se mete de lleno en agrias polémicas, discusiones de derechos y asuntos que no dejan muy bien a la compañía. Si no te interesan los cómics, te recomiendo que lo leas como si de una épica novela se tratase, porque tiene suficientes emociones como para satisfacer a cualquier lector. Solo recordad que lo que se cuenta, por muy inverosímil que parezca, sucedió realmente.

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay. Michael Chabon. Editorial Mondadori. Sirva esta fantástica novela de Chabon como lectura complementaria de Marvel Comics: La historia jamás contada. La razón es que el autor utiliza la creación y evolución de la industria del cómic como fondo para contar la historia de Joe Kavalier, que llega a América huyendo de los nazis, y Sammy Clay, un débil muchacho que sueña con grandes héroes. Además de hablar sobre la vida de estos dos muchachos (y como pasan de niño a hombre, que diría Julio Iglesias) y la industria del cómic, también hay reflexiones que van desde la creación literaria a las dificultades de la vida amorosa. El título no engaña, es una novela realmente asombrosa por su calidad.

Ragemoor. Richard Corben y Jan Strnad. Norma Editorial. Algunos ya sabéis que soy muy fan de Richard Corben, cada vez que se publica algo suyo para mí es motivo de exaltada felicidad. Más aún si lo que se publica, como en el caso de Ragemoor, es una nueva colaboración con el veterano guionista Jan Strnad. Juntos colaboraron en historias para Creepy y Heavy Metal, así como en la saga Mundo mutante. Uno de los aspectos que más me atrae del arte de Corben es la manera en que mezcla realismo y caricatura, uniendo elementos aparentemente contradictorios. Un estilo que funciona perfectamente con la delirante y monstruosa historia de terror cósmico pensada por Strnad. Ragemoor mezcla Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft y las producciones de Roger Corman en una historia que se desarrolla como una pesadilla. Introduce al lector en un extraño universo habitado por monstruos imposibles, castillos "vivos", sociedades de insectos y extraños simios. En el centro, el atormentado heredero de Ragemoor, cuya existencia llena de horrores palidece al lado del tormento que supone ser rechazado por una mujer de voluptuosa belleza.

Más allá de los eones y otras historias en colaboración. H. P. Lovecraft. Editorial Valdemar. Si antes mencionamos de pasada el terror cósmico, ahora nos toca hablar del maestro del terror cósmico. La editorial Valdemar nos presenta de nuevo una obra de gran calidad del maestro de la weird fiction: H. P. Lovecraft. Para poder subsistir, Lovecraft se dedicó a corregir y editar relatos de otros autores. Colaboraciones que en ocasiones significaba la escritura completa por parte de Lovecraft de un relato a partir de una idea o argumento proporcionados por otro autor. El libro está dividido en dos partes: colaboraciones de primer orden, donde se recopilan relatos escritos por Lovecraft y que prácticamente no conservan nada de sus autores originales más allá de la idea o una sinopsis; y colaboraciones de segundo orden, que ya son colaboraciones auténticas en las cuales hay diversos grados de implicación por parte de Lovecraft. La segunda parte, a pesar de incluir un truculento -para la época- relato sobre un necrófilo asesino en serie, resulta más comedido y menos impactante que la increíble primera parte. Esta primera parte, en la cual Lovecraft da rienda suelta a su fantasía, nos ofrece grandes relatos de terror cósmico, integrados plenamente en el ciclo Cthulhu. Especialmente destaco el relato El horror en el museo (que da título a la edición inglesa de este libro), que gira en torno al habitual museo de cera de figuras sospechosas al cual Lovecraft le da un asombroso giro cósmico; y El montículo, una breve épica de unas 90 páginas que nos introduce en extraños mundos subterráneos. Otro detalle que me sorprendió fue que son relatos muy gráficos en cuanto a violencia y sangre, algo no muy común en Lovecraft.

Teatro Grottesco. Thomas Ligotti. Virgin Books. Lectura complementaria de Más allá de los eones, vamos del maestro de la weird fiction a su máximo representante hoy día: Thomas Ligotti. Es un crimen que es este autor no sea más conocido en nuestro país. Lo conocí hace unos años cuando Panini editó La fábrica de las pesadillas, adaptación en cómic de varias de sus historias. Teatro Grottesco es una antología de relatos cuya lectura resulta aterradora, inquietante y perturbadora. Cada relato lanza al lector a un mundo de horror del que solo puede escapar al pasar la página, para caer en otra pesadilla. Todo un maestro del horror. Por desgracia, este libro no se encuentra traducido al castellano y solo está disponible de importación.

John Dies At The End/This Book Is Full Of Spiders. David Wong. Titan Books. ¿Os ha pasado alguna vez leer un libro y desear haber sido los autores de ese libro? A mí me pasó con David Wong (pseudónimo de Jason Pargin) y su opera prima John Dies At The End. Una delirante novela que mezcla terror y comedia para contarnos como un par de perdedores intentan salvar nuestro mundo de monstruos imposibles y otras dimensiones. Llena de  horror existencial, locura y carcajadas, este libro es un continuo tour de force que nos lleva de escena insuperable a escena insuperable. Tengo muchas ganas de ver que ha hecho Don Coscarelli con este libro en su adaptación al cine. Pero por muy bueno que sea John Dies At The End, lo cierto es que su secuela This Book Is Full Of Spiders: Seriously, Dude, Don't Touch It consigue superarlo. Si bien su historia es menos demencial, consigue aumentar la tensión y la implicación del lector. La historia arranca cuando David Wong descubre como unas arañas procedentes quién sabe de dónde se dedican a poseer humanos introduciéndose en su boca. De nuevo, el autor consigue mezclar de forma soberbia terror y comedia, consiguiendo grandes momentos en ambos aspectos. Además, la historia es más coherente y cargada de tensión, añadiendo interesantes aspectos sociales. Por desgracia, al estar ambos en inglés y no contar con ninguna traducción a la vista va a limitar el número de personas que lea esto y también lea los libros. Me apena porque ambos están en mi lista de libros favoritos y ya los he leído un par de veces. Echadle un vistazo al tráiler del film que ha hecho Coscarelli basándose en el primero de los libros y no me digáis que no os dan ganas de ver la peli y leer el libro.




17 abr. 2013

Atmósfera cero (Outland)


La primera vez que vi Atmósfera cero (Outland, Peter Hyams, 1981) cuando era niño por televisión, me gustó por la acción y los elementos de ciencia ficción. No fue hasta que la volví a ver al cabo de unos años, en DVD, que pude apreciar en su totalidad el trabajo de Peter Hyams, sobretodo después de haber visto Solo ante el peligro (High Noon, Fred Zinneman, 1952).

Actualmente, este film es destacado por su aire de western espacial, ya que la intención de Hyams era hacer una versión futurista de Solo ante el peligro. Sin embargo, el film incorpora también elementos del cine negro con lo que el resultado final es una interesante mezcla de géneros que funciona milagrosamente bien.

La ambientación y la época son claramente ciencia ficción: una ciudad minera en Io, una de las lunas de Júpiter. Los personajes y el tramo final son puro western: Sean Connery es el sheriff que se enfrenta a unos malhechores, la ciudad minera tiene una atmósfera típica de un remoto pueblo del oeste, incluidas las puertas del "saloon". La trama que mueve la película, en torno a unas misteriosas muertes consideradas suicidios es propia del cine negro.

Hyams maneja hábilmente todos estos elementos. Un impresionante trabajo de maquetas y enormes decorados da vida a la ciudad minera de Io. Situar la historia en el futuro le permite al director reconstruir momentos clásicos del cine negro y del western de forma novedosa. Por ejemplo, la habitual escena de interrogatorio a un camello tiene lugar en una celda donde los prisioneros flotan en gravedad cero. El enfrentamiento final, que en un western tendría lugar en las calles del pueblo, aquí se desarrolla en ambientes industriales en los cuales se utiliza la situación en una luna sin atmósfera como arma.

A la atmósfera de la película también contribuye una fantástica banda sonora de Jerry Goldsmith y la fotografía de Stephen Goldblatt. Aunque más bien el look visual es responsabilidad de Hyams, que también es cinematógrafo y estoy seguro que se implicó mucho en la fotografía del film ya que tiene el look oscuro habitual en las películas de Hyams, especialmente en las que él también aparece acreditado como director de fotografía.

Sean Connery no es un actor que me guste mucho, pero reconozco que encarna a la perfección el papel del nuevo sheriff en la ciudad. Frances Sternhagen encarna de forma efectiva a la doctora Lazarus, que ayudará a Connery en su investigación. Según cuenta Hyams en el audiocomentario del Blu-ray, originalmente el personaje del doctor Lazarus había sido ideado como un hombre y luego se le cambió el sexo, lo que da lugar a una interesante dinámica entre los dos personajes. Peter Boyle está fantástico como siempre y James Sikking también está muy bien en su papel secundario de sargento Montone.

Más allá de la mezcla de géneros, Atmósfera cero también resulta interesante por la forma en que, a pesar de ser rodada al inicio de la década (o tal vez por eso), prefigura la mentalidad corporativa de beneficios a toda costa que caracterizaría los 80 con su trama de corrupción y drogas (esto no recuerdo que lo mencione Hyams en el audiocomentario, lo escuché hace mucho tiempo, así que no creo que fuera algo intencionado).

En definitiva, un pequeño clásico y un sólido film del género que sigue siendo efectivo y entretenido hoy día, especialmente tras ver según que truños en el cine.


16 abr. 2013

Oblivion



Que esto sirva como advertencia a las generaciones futuras: Oblivion (Joseph Kosinski, 2013) es una pretenciosa y pesada película de ciencia ficción que no aporta nada nuevo al género y técnicamente está muy bien hecha.

El técnico 49 Jack Harper (Tom Cruise) y la encargada de la Torre Victoria (Andrea Riseborough) están terminando su turno supervisando la extracción del agua de la Tierra para llevarla a Titán, después de sobrevivir una brutal invasión extraterrestre, cuando Jack empieza a cuestionarse algunas cosas sobre su misión y sobre lo que sucede en realidad en su planeta. Sorpresa, no todo es lo que parece.

La semana pasada fui a ver G. I. Joe: La venganza (G. I. Joe: Retaliation, Jon M. Chu, 2013), una tontorrona película de acción. Una tontorrona y muy divertida película de acción. A pesar de su predecible guion, gracias a las secuencias de acción y al carisma de actores como Bruce Willis, la película me mantuvo entretenido de principio a fin aunque no es lo que los expertos llaman "una buena película". También es cierto que cada vez que Adrianne Palicki aparecía en pantalla se me cortaba el riego sanguíneo, o se me concentraba, así que mi criterio tampoco es que sea muy válido.

Lo importante es que a pesar de todo, es un film divertido y entretenido. El pecado de Oblivion no es que tiene un guion predecible y poco original, sino a que resulta aburrida tratando de ser una gran épica. La película se toma excesivamente en serio a si misma, narra cada momento como si fuera un gran impacto dramático pero resulta más fría que emocionante.
Yo soy un gran aficionado a la ciencia ficción. Me encanta la ciencia ficción seria, la que intenta ser algo más que una simple space opera de aventuras y acción. Oblivion es un refrito de argumentos ya de sobras conocidos por los aficionados, simple y superficial, pero está narrada como si fuera 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), cosa que no es.

No hay ningún gran tema, alegoría o subtexto que justifique la gravedad con que se presenta el film. La poca acción que hay es muy repetitiva y consiste en destruir continuamente los mismos robots una y otra vez, lo cual le quita emoción a la parte final de la película: no hay mucho suspense ya que nos hemos pasado casi dos horas viendo como Jack se va cargando los robots que le atacan.

La presencia de actores como Tom Cruise y Morgan Freeman hace que la película tenga aspiraciones comerciales masivas, por tanto se hace un gran esfuerzo en que todo el mundo pueda entender lo que sucede y se explica todo y se justifica todo con mucho detalle. Lo que se traduce en un final telegrafiado al espectador y predecibles "giros sorprendentes" del guion. Aunque me gustaría destacar la interpretación de Andrea Riseborough, que es de lejos lo mejor de toda la película. De hecho la historia que protagoniza su personaje me parece mucho más interesante que la de Jack.

En fin, no os diré que no vayáis a verla, porque creo que uno ha de juzgar por si mismo, pero sí que se me hizo aburrida y no me quedó ninguna sensación de ella al acabar de verla. Al salir de la sala pasé al lado de un cartel de G. I. Joe: La venganza y volver a ver a la Palicki acabó de borrar cualquier impresión que pudiera tener sobre Oblivion (desde luego, el título le va a la peli que ni pintado).



¿Buscas diversión?

11 abr. 2013

¡Moluscos gigantes van a por ti!


Hoy me complazco en presentaros The Monster That Challenged the World (Arnold Laven, 1957), una estupenda monster movie que nos presenta una comunidad que sufre los ataques de unos gigantescos moluscos prehistóricos, liberados tras un terremoto.

Todo arranca con las misteriosas muertes de tres soldados marineros o algo así (estos rollos militares siempre me confunden). El comandante Twillinger (Tim Holt) se pone a investigar y descubre que la causa de la muerte es una extraña criatura enorme. Bueno, entonces cree que solo es una extraña criatura enorme. Muy pronto, toda la comunidad que vive alrededor del mar Salton, en medio del desierto, se verá amenazada por estos moluscos. El ejército y la policía intentaran detener a las criaturas antes de que se apoderen del mundo.

Viendo esta película queda clara la diferencia entre lo que Aristóteles llamaba "el placer del reconocimiento" y la aburrida reutilización de simples tópicos. En este film aparecen escenas y motivos que resultan familiares para los aficionados, pero la ejecución de la historia está tan lograda que hace que el film sea tremendamente disfrutable, en lugar de aburrir. Para que se me entienda mejor, pensad en Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975). El guion, la historia de Tiburón, no es muy diferente de los cientos de monster movies de los 50 y 60, pero el talento de Spielberg a la hora de explicarnos la historia la convirtió en el clásico que es hoy.

Y no es que The Monster... sea tan buena como Tiburón, ni mucho menos, pero la habilidad a la hora de crear escenas de suspense, el desarrollo de los personajes y las buenas interpretaciones hacen que uno se meta de lleno en la historia. Además de que ciertos recursos para crear suspense utilizados en este film luego aparecen en otros como el mencionado clásico de Spielberg e incluso en Amor a quemarropa (True Romance, Tony Scott, 1993). La escena del principio, en la que mueren los tres marineros, es un perfecto ejemplo de la habilidad del film para crear tensión. Y especialmente brillante me parece la conclusión de la escena en que la enorme sombra del monstruo cubre a un marinero que, literalmente, se muere de miedo.

El film también tiene sus momentos de repelús. O, por lo menos, a mí me provocaron cierto repelús. En particular una escena en que vemos como uno de estos moluscos ataca a un submarinista: vemos la masa de la criatura, casi lovecraftiana, que agarra al pobre desgraciado por la espalda y le clava dos enormes colmillos para luego proceder a chuparle la sangre. Se ve de forma breve, pero no por ello impresiona menos (creo que por lo breve impresiona, de hecho).

El ritmo del film también está muy conseguido. En poco más de hora y veinte se nos muestra la batalla contra los moluscos gigantes y ataques diversos, además de añadir un romance entre el comandante Twillinger y la secretaria Gail MacKenzie (Audrey Dalton), así como la evolución de Twillinger de tipo estricto y duro a ser humano.

Un título muy entretenido y sólido procedente de la era dorada de los monstruos radioactivos. Los aficionados al género seguramente la disfrutaran bastante y los que no lo sean podrán descubrir hasta que punto son "originales" las películas de monstruos actuales.


9 abr. 2013

Love Me Deadly


Esta fantástica joya oculta de los 70 la descubrí gracias al libro House of Psychotic Women de Kier-la Janisse. El póster de Love Me Deadly (Jacque Lacerte, 1972) nada tiene que ver con la película que se supone vende, es exploitation pura, pero también es cierto que es una película difícil de vender. Como otras grandes películas de la época, su extraña mezcla de terror, drama y locura hace difícil resumirla en unas pocas palabras, pero también es la razón por la que resulta tan interesante y me ha gustado tanto.

El film se inicia con la protagonista, Lindsay Finch (Mary Wilcox) asistiendo a un funeral. Su expresión más que de tristeza es de excitada anticipación. Cuando la familia del difunto marcha, Lindsay se acerca al ataúd y empieza a besuquear al muerto con pasión. La escena es espiada por uno de los trabajadores de la funeraria del cual sabremos más una vez avance el film. Sobre el plano de Lindsay besando al cadáver aparece el título de la película y empieza la secuencia de títulos de crédito. Al ritmo de una pastelosa canción romántica, vemos a Lindsay de niña disfrutando, mucho, de la compañía de su padre en distintas escenas. Acaban los títulos de crédito y vemos a Lindsay haciendo de anfitriona en una fiesta.

Y así empieza esta extraña película.

Lindsay se verá muy pronto en el centro de un triángulo amoroso lleno de conflictos. En un vértice, Wade Farrow (Christopher Stone), la quintaesencia del macho setentero, casi viola a Lindsay durante la fiesta, aunque luego llama para disculparse y todo arreglado (¡son los 70!). En el otro, Alex Martin (Lyle Waggoner), el cual se encuentra con Lindsay cuando esta marcha apresuradamente del entierro del hermano de Alex después de que una caricia demasiado apasionada de Lindsay estropee el trabajo de los trabajadores de la funeraria. A Lindsay, Alex le recuerda a su padre, así que se siente atraída por él de inmediato.

Alex no tiene muchos problemas en eclipsar a Wade, pero el hombre que realmente divide los sentimientos de Lindsay es Fred McSweeney (Timothy Scott), el trabajador funerario antes mencionado. Fred es el líder de una secta de necrófilos y se encarga de suplir de cadáveres muy frescos para el disfrute de todos (vamos, que se carga a hombres y mujeres que venden su cuerpo por las calles para luego ser trajinados en grupo una vez están muertos, en caso de que no seáis amigos de la sutileza).

Al principio, Lindsay se muestra algo reticente, pero el placer de no tener que ocultar sus peculiares gustos será demasiado seductor para renunciar a él. De este modo nos encontramos con el centro de la película: el conflicto de Lindsay entre aparentar una vida normal y los breves momentos en que puede ser ella misma.

Es este conflicto el que hace que la película resulte fascinante. Wilcox no es que sea una grandiosa actriz, pero hace un gran trabajo a la hora de dar vida a Lindsay, especialmente en los momentos en los que Lindsey trata de aparentar ser una persona normal, ya que muestra que está actuando y solo se libera en la intimidad con los muertos. Waggoner, al que muchos recordaréis como ese tío que estaba al lado de la espectacular Lynda Carter en la serie Wonder Woman, también resulta eficaz como Alex, algo frustrado por no poder disfrutar plenamente de la vida marital. El buen trabajo de los actores hace que el hecho de que el film se centre en el bizarro cacao mental de Lindsay sea todo un acierto. Además, esto hace que los desvíos ocasionales hacia escenas de asesinatos y perturbadoras ceremonias resulten más impactantes.

Mientras veía el film, no pude evitar acordarme de Toys Are Not For Children (Stanley H. Brassloff, 1972), otra maravilla de la época que se centra en una mujer demasiado amante de su padre. Si bien la protagonista del film de Brassloff exterioriza su neurosis con una nada racional pasión por los juguetes en lugar de la necrofilia, como sucede en Love Me Deadly, muchos de los conflictos que sufren ambas protagonistas femeninas son parecidos. En ambos filmes, las protagonistas se ven obligadas a llevar una doble vida para dar rienda suelta a sus vicios mientras sus frustrados maridos se quedan en casa preguntándose qué demonios les pasa a sus mujeres.

Otra cosa en común que ambas películas tienen es la sutil manera en que preparan al espectador para sus respectivas y muy chocantes partes finales. Toys Are Not For Children, a través de las extrañas peripecias de su protagonista, nos va preparando para la que posiblemente sea una de las secuencias finales más perturbadoras de la historia del cine. Del mismo modo, Love Me Deadly, a través de su bizarro drama y sus inquietantes escenas de asesinatos, nos prepara para un clímax de grand guignol rebosante de locura y muerte. Cosa que logra sin caer nunca en la estridencia.

Para los amantes del cine extraño a años luz de las convenciones del cine comercial, esta es una película muy, muy recomendable. Para un análisis en profundidad de esta estupenda película os remito de nuevo al libro House of Psychotic Women. También podéis encontrar un interesante y breve comentario sobre el film en la página Trailers From Hell a cargo de David DeCoteau aquí. Finalmente, os dejo con el tráiler que, al igual que el póster, es pura y fantástica exploitation (especialmente me gusta cómo explican entre paréntesis qué es la necrofilia a los espectadores) y tiene poco o nada que ver con cómo es la película en realidad.


8 abr. 2013

Dance of the Dead: El baile de los muertos (Dance of the Dead)

 
Leyendo simplemente su sinopsis, Dance of the Dead: El baile de los muertos (Dance of the Dead, Gregg Bishop, 2008) no parece muy interesante. Desde que empezó la fiebre zombi, cada vez es más difícil encontrar una película de este subgénero que no sea la enésima repetición de lo que los aficionados hemos visto ya cientos de veces. Y gracias a la serie The Walking Dead, lo cierto es que estoy ya bastante aburrido de los zombis actuales. Pero mi sentido arácnido me avisó sobre Dance of the Dead, así que le hice caso, de lo cual me alegro.

Como si se tratara de una película de la Troma, la proximidad de un cementerio a una central nuclear hace que los muertos salgan de sus tumbas con ganas de comerse a los vivos. Por desgracia, esta resurrección coincide con la celebración del baile de graduación, así que cae en los hombros de los perdedores que se han quedado sin cita salvar a la ciudad del ataque de los muertos vivientes.

Este film no reinventa la rueda y no es la "perfecta mezcla de Resident Evil y Zombis Party" que su carátula anuncia pero hace bastantes cosas bien. Para empezar, los adolescentes protagonistas son adolescentes, no muchachotes y muchachotas de 25 años pretendiendo ser adolescentes. Los personajes son lo bastante simpáticos y divertidos como para que te importe lo que les pase, incluso que te sepa mal cuando alguno de ellos muerde el polvo. Que los personajes estén bien cuidados para mí es algo importante a la hora de disfrutar de una película, por ello me gustó que las escenas en el instituto fueran divertidas y te ayudaran a conocer a los protagonistas, de modo que no estas simplemente esperando que aparezcan los muertos vivientes.

El guion es bastante divertido, y en algunas ocasiones me hizo reír bastante. Me gustó mucho el gag previo a los títulos de crédito, con el que el film se ganó mi simpatía, pero en su mayor parte la comedia se basa en las reacciones de los personajes ante lo absurdo de la situación en la que se encuentran. Otro detalle que me gustó mucho es que se ve a los zombis salir de sus tumbas, en lugar de simplemente hacer que aparezcan deambulando como hacen la mayoría de las películas actuales. Además, esta escena de resurrección es de las mejores de la película.

Dance of the Dead no es la película más original de zombis que se ha hecho, pero la prefiero antes que aguantar otro insoportable episodio de The Walking Dead. Es divertida, ingeniosa y gore, ideal para los fans que quieran disfrutar de una buena entrada en el subgénero. Y además se hacen un par de versiones del Shadows of the Night de Pat Benatar.


4 abr. 2013

Trouble Every Day

Este es un film que podría atraer a los aficionados al cine de terror por su argumento y por algunas de sus sangrientas escenas, pero alejarlos por el implacable estilo propio del cine de autor con que se presenta. Al mismo tiempo, es un film que por su directora y estilo podría atraer a los aficionados al cine de autor, pero alejarlos por la brutalidad y la abundante hemoglobina de algunas de sus escenas. De ahí, supongo, la curiosa amalgama de espectadores que tuvo el film cuando fue proyectado en la Filmoteca de Catalunya hará unos meses.

Trouble Every Day (2001) de Claire Denis gira en torno a los problemas de dos parejas. Una de ellas la forma el doctor Léo Sémenau (Alex Descas) y su esposa Coré (Béatrice Dalle), una pareja que sería muy feliz si no fuera porque Léo intenta mantener encerrada a Coré ya que esta es una peligrosa asesina caníbal que mata a todo aquel que se le ponga por delante debido a una misteriosa enfermedad. Y Coré encuentra siempre la manera de alimentarse. La otra pareja protagonista es la que forman los recién casados Shane y June Brown (Vincent Gallo y Tricia Vessey, respectivamente), los cuales llegan a París de luna de miel. O eso cree June. Lo cierto es que Shane trabajó en el pasado con Léo y Coré y es terriblemente consciente de que empieza a desarrollar los síntomas de la misma enfermedad que sufre Coré, de modo que intenta encontrar a Léo antes de que sea demasiado tarde.

Me gustaría empezar mis impresiones sobre este peculiar film hablando de su título. Podemos traducir Trouble Every Day como "problemas cada día" o "dificultades cada día". Lo cual parece una queja sobre los rutinarios problemas a los que uno se enfrenta cada día: que se te pinche la rueda del coche, llegar tarde al trabajo, que se te queme la comida, etc. Teniendo en cuenta que los problemas a los que se enfrentan los protagonista tienen muy poco de rutinario y mucho de homicida, me pregunto si se trata de un toque de ironía por parte de la directora, aunque no lo sugiera ningún momento del film. Por otro lado, la canción de Tindersticks, grupo encargado de la banda sonora, tiene un claro tono triste y melancólico que marca bastante bien el tono del film, nada que ver con la canción de Frank Zappa de igual título.


Es posible que el título sea una pista por parte de la directora de cómo interpretar la película. Lo cual sería algo extraño teniendo en cuenta que durante el film parece decidida a no dar ninguna explicación al espectador, simplemente vagas alusiones a través de las cuales se puede interpretar, más o menos, el origen de los problemas de estas parejas. Pero puede tratarse de una pista en el sentido de que, en el fondo, los problemas que atraviesan Léo y Coré y Shane y June son los mismos problemas que atraviesan muchas parejas, si bien estos problemas aparecen cubiertos de sangre.

La enfermedad de Coré hace que se vea dominada por homicidas, sensuales y animalísticos impulsos. Léo intenta continuamente suprimir los impulsos de Coré, intenta curarla para que vuelva a ser la de antes. Shane teme la enfermedad que poco a poco lo va dominando y que guarda en secreto. June sufre porque sabe que algo le sucede a Shane pero este no le dice nada.

Estos problemas, aquí llevados a la exageración y el extremo, pueden ser tomados como problemas habituales en las relaciones amorosas. Querer transformar a la pareja en algo que no es, no querer aceptar que ha cambiado o la falta de comunicación son conflictos tratados infinidad de veces en infinidad de dramas. Es tal vez por ello que la directora decidió añadirle canibalismo y furia asesina, para darle un toque distintivo a su film.

A pesar de la violencia y la sangre que salpica el film, en el fondo es un drama sobre la inhabilidad de amar, amar en exceso y no saber amar. Los que busquen algo al estilo de Frontière(s) (Xavier Gens, 2007) puede que se lleven una decepción (o una agradable sorpresa, quién sabe), pero si os gustan las películas que van más allá de lo que muestran en su superficie, este film puede que os resulte muy interesante. No ofrece respuestas pero sí "comida para la cabeza".


3 abr. 2013

En la cuerda floja (Tightrope)


He aquí un ejemplo de película esquizofrénica. Una película que es parte típico thriller policial, parte sórdida exploitation con toques de slasher.

Si leéis otros artículos sobre En la cuerda floja (Tightrope, Richard Tuggle, 1984), seguramente justificarán la extraña naturaleza de este film con el publicitado conflicto tras las cámaras que tuvo lugar al empezar el rodaje. A Clint Eastwood no le gustaba nada la manera en que Tuggle estaba llevando la filmación, así que lo despidió y se puso a dirigirla él mismo (la película estaba producida por la productora de Eastwood, Malpaso). Sin embargo, eso para mí no explica en absoluto el conflicto del film. Para mí, la cuerda floja por la que camina el policía Wes Block, el personaje que interpreta Eastwood, se hace paralela a la que caminaba el propio Eastwood.

Como muchos ya sabréis, Pier Paolo Pasolini dividió los directores en dos categorías: prosa y poesía. Los directores de poesía serían gente como Brian De Palma o Dario Argento, los cuales tienen una manera de dirigir muy estilizada. Clint Eastwood es definitivamente un director de prosa, la cámara nunca llama la atención, es invisible, buscando la manera más directa y sencilla de contar una historia. Sin embargo, en esta película sí que nos encontramos aquí y allá algunos planos y secuencias bastante estilizados. Esto sí que puede justificarse por la sustitución del director, pero no algo que afecta a toda la película.

A lo largo de finales de los 70 y 80, Eastwood intentó distanciarse de Harry, el sucio. Por ejemplo, en la fantástica Ruta suicida (The Gauntlet, Clint Eastwood, 1977) interpreta a un policía alcohólico en las últimas, muy alejado del expeditivo Harry Callahan. En la cuerda floja parece otro intento de hacer eso mismo, aunque al ir viendo la película uno tiene la sensación de que Eastwood no estaba muy seguro de lo que estaba haciendo.

Las partes menos interesantes de la película son aquellas en las que Eastwood es el típico poli-Eastwood. El estoico tipo duro con una respuesta ingeniosa siempre a mano. No es que sea un mal thriller, simplemente es algo que ya hemos visto antes.

Los momentos que hacen destacar esta película y que provocan que hoy esté aquí escribiendo sobre ella, son aquellos que muestran un tipo de thriller mucho más interesante. Filmada en plena fiebre slasher, en el film se muestra la influencia del género en algunas escenas propias del cine de terror, con un asesino enmascarado acechando mujeres de buen ver. Block es un policía al borde del alcoholismo, que empieza a adentrarse en la vida nocturna de la ciudad, momento en que el film adquiere un tono más sórdido y oscuro, entablando relación con diversas señoritas de esas que fuman, te hablan de tú y te cogen de la mano. Es entonces que el asesino se queda "prendado" de Block y empieza a matar a las mujeres con las que Block entabla relaciones sexuales.

Por desgracia, la parte más interesante del film, que parece una reinterpretación de algunos de los temas de la estupenda A la caza (Cruising, William Friedkin, 1980), acaba siendo aplastada por su lado de thriller más convencional, culminando en un algo precipitado clímax.

Es un film curioso dentro de la filmografía de Clint Eastwood, con buenos momentos a pesar de su esquizofrenia. Sin embargo, no me importaría que David Fincher hiciera un remake de esta película centrándose en su trama más oscura y perversa.


2 abr. 2013

Contrafabulario ilustrado

 
Normalmente, cuando se quiere hacer arte con mensaje acaba siendo más "arte con Mensaje" que "Arte con mensaje". Por ejemplo, en el film Los edukadores (Die fetten Jahre sind vorbei, Hans Weingartner, 2004) el director estaba más preocupado por transmitir sus ideas políticas al espectador que crear una historia interesante o unos personajes reales, con lo que nos acaba ofreciendo un film aburrido y tópico. En otras palabras, muchas veces cuando se quiere hacer arte con mensaje se acaba haciendo simple propaganda.
 
Por suerte, para todo hay excepciones. En este caso, Contrafabulario ilustrado nace con la voluntad de ser una protesta, un grito de furia, ante la situación actual pero, también, nos ofrece una buena dosis de arte. Maribel Carod crea una serie de "ilustrafábulas" que de modo alegórico nos habla desde el futuro sobre nuestro presente. Acompañando a las ilustraciones (o son las ilustraciones las que sirven de acompañamiento), una serie de microrelatos cuyo nexo común es, al igual que las ilustraciones, reflexionar sobre el presente usando la ciencia ficción, la fantasía y el realismo mágico.
 
Como suele ser habitual en las antologías, hay algunos relatos muy buenos y otros un poco más flojos. Los flojos son aquellos que, como decía al principio, enfatizan más el mensaje que la historia. Pero el ocasional microrelato flojo queda de sobras compensado por contribuciones muy sólidas, como Pervirtiendo a Asimov de Sergi G. Oset, El casco de Marta Valsecchi o El peso de la resignación de Isabel Baeza Varela, por citar unos ejemplos.
 
Sin embargo, por buenos que son los relatos, realmente recomiendo este libro por sus ilustraciones. Carod suma Art Spiegelman y George Orwell para ofrecernos una serie de ilustraciones alegóricas de gran impacto. Sus personajes, en ocasiones patéticos en su crueldad, parecen escapados de un mundo apocalíptico perverso, como si Terry Gilliam hubiera hecho Brazil (1985) con los animales de los cuentos de La Fontaine. La conjunción de relato e ilustración tiene mucha fuerza y, en ocasiones, la ilustración transmite de forma más fuerte y directa la idea del microrelato. Aunque están pensados para funcionar juntos, no uno como soporte del otro (o tal vez sí, pero no es la impresión que tuve al leerlo).
 
En definitiva, una lectura muy interesante que podéis encontrar en: www.underbrain.com/books  
 
 

1 abr. 2013

La hija de Drácula (Dracula's Daughter)


No soy muy fan del Drácula (Dracula, 1931) de Tod Browning, por eso me parece superior la versión que se hizo para el mercado de habla hispana que dirigió George Melford. Es también por ello que me parece mejor esta primera secuela que el film de Browning (aunque la secuela no es tan buena como la versión hispana).

La hija de Drácula (Dracula's Daughter, Lambert Hillyer, 1936) arranca en el mismo momento que acaba el film de Browning. Un par de policías se encuentran con el profesor Von Helsing (de nuevo interpretado por Edward Van Sloan [en la película escriben y pronuncian de esta manera el nombre de la nemésis de Drácula, no es que yo me haya equivocado y escriba "Von Helsing" en lugar de "Van Helsing"]) justo cuando le acaba de dar el pasaporte al conde Drácula. Los policías se llevan al profesor detenido (lo cual no es de extrañar ya que parece un loco incluso para los que sabemos que dice la verdad). El profesor espera que su antiguo alumno, el psiquiatra Jeffrey Garth (Otto Kruger), le ayude a salir de la cárcel. El hecho de que pida la ayuda de un psiquiatra y no de un abogado para salir del apuro tampoco le hace parecer muy cuerdo. Paralelamente a estos acontecimientos, la condesa Marya Zeleska (Gloria Holden), la hija de Drácula, roba el cadáver de su padre y lo destruye con la esperanza de dejar de ser vampira. Como sus impulsos sangrientos no cesan, buscará la ayuda de un psiquiatra para que la devuelva a la normalidad. Casualmente, el mismo doctor Garth que busca ayudar a Von Helsing.

Desde el punto de vista actual, esta película resulta bastante interesante en como prefigura algunos temas que serán luego ampliamente desarrollados en el cine moderno de vampiros. En este film, la vampiresa Zeleska se nos presenta como una criatura torturada, que desea deshacerse de la maldición vampírica y volver a la luz. Esta representación del vampiro como personaje trágico y triste es hoy día un cliché, gracias principalmente a las novelas de Anne Rice, pero entonces era algo realmente nuevo, que no se había hecho con anterioridad, en lo que se refiere a los vampiros (podemos ver algo parecido hecho con hombres lobo en El lobo humano [Werewolf of London, Stuart Walker, 1935], por citar un ejemplo).

Pero los aspectos más interesantes de La hija de Drácula son aquellos que tienen que ver con algo que en este blog nos gusta mucho: el subtexto. En este film, como en la mayoría de filmes vampíricos, el subtexto es (muy) sexual. En cierto modo prefigura la historia de represión sexual que es la base de la clásica La mujer pantera (Cat People, Jacques Tourneur, 1942), solo que, mientras los problemas de la pantera que interpretó Simone Simon provienen de su frigidez y la supresión de sus instintos sexuales, la vampiresa que encarna Gloria Holden desea encontrar alguna manera de poder resistir los oscuros impulsos que la convierten en una criatura de la noche.

Los ataques de la condesa vampira tienen un fuerte carácter sexual, obviamente en clave alegórica. Pero el subtexto queda claramente definido en una escena en la cual la vampira ataca a una víctima femenina. Este es un punto interesante, ya que en el Drácula de Browning la censura dejó muy claro que no podía mostrarse ningún ataque de Drácula sobre víctimas masculinas. Incluso para los obtusos censores estaba claro que el ataque del vampiro tenía un indudable aire erótico y sexual. En La hija de Drácula, curiosamente, los censores sí permitieron un poco de acción girl on girl. Con la promesa de comida y dinero (que en un principio rechaza por pensarse que se trata de una oferta para que se prostituya), la joven Lili (Nan Grey) acepta posar como modelo para la condesa Zeleska. El posterior intento de seducción por parte de la vampira sobre su joven víctima tiene unas obvias connotaciones lésbicas, como destaca un artículo sobre la representación de las minorías sexuales en el blog Lez-Movies: Films-Lesbiens (leer aquí, está en francés). Podéis verlo vosotros mismos en este fragmento de la escena:



Me cuesta creer que la misma censura que prohibió que se viera a Drácula atacar víctimas masculinas no viera la ambigüedad de la escena. Tal vez por el obvio carácter conservador y la fuerte moralidad de la película lo dejaron pasar. Posteriormente, se ve a la condesa muy arrepentida por haber sucumbido a los "oscuros impulsos" que la dominaron y de nuevo le ruega al doctor Garth que ayude a convertirse en una "mujer normal".

Dejando de lado alegorías y metáforas, La hija de Drácula es un film bastante entretenido y dinámico, sin ese aspecto de obra de teatro filmada que tiene la película de Browning, cuya intriga avanza rápidamente (apenas dura una hora y diez minutos). La única pega son los algo pasados toques de humor de la época, pero es una pega menor. Las interpretaciones son bastantes sólidas, especialmente me gustó Marguerite Churchill como Janet, igual que el guion (algo sorprendente teniendo en cuenta la cantidad de gente que participó, acreditada o no). Un buen film para los amantes del género.