6 oct. 2014

Empusa

Jacinto Molina alias Paul Naschy fue fiel a sí mismo hasta el final, como demuestra Empusa (2010), la última película que dirigió (además de escribir y protagonizar), estrenada de forma póstuma. Filmado de forma independiente con un presupuesto mínimo, el film recuerda la mejor época de esta leyenda del terror.

Abel (Naschy) es un actor jubilado que completa la pensión leyendo las cartas y adivinando el futuro de ricos incautos. Cuando no está timando a ricos, se pasa el tiempo investigando y leyendo sobre parapsicología y el mundo de lo oculto o paseando y bebiendo con su amigo Víctor (Antonio Mayans), siempre y cuando Natalia (María Jesús Molina) no lo acepte en su cama. Un día, mientras pasean por la playa, Abel y Víctor encuentran una mano. Víctor sugiere llevarla a las autoridades, pero Abel quiere quedársela para investigar unos extraños símbolos que hay grabados en ella. Muy pronto, las víctimas empiezan a multiplicarse y Abel será el único capaz de enfrentarse a la amenaza de las empusas, una especie de vampiras demoníacas.

Empusa es, en cierto modo, un autohomenaje que se hace Naschy, recuperando el tipo de historia y los motivos de la época dorada del cine de género español: los años setenta. Pero lo hace con generosas dosis de ironía y autoparodia. Son estos toques de humor los que hacen que este film acabe resultando bastante entretenido. Pero si bien hubo momentos en que me hizo reír a carcajadas (especialmente al final) también hay momentos bastante planos en este sentido, ya que es un film algo irregular.

Esta "irregularidad" del film viene del guion de Naschy pero también por la escasez de medios, que hace que algunos momentos no tengan la espectacularidad que se merecen. Pero si uno es capaz de ver más allá de los pobres escenarios o los rudimentarios efectos especiales, y a pesar de que en algunos momentos flojea, al final uno se lo acaba pasando bastante bien gracias al carisma de Naschy y los desnudos gratuitos de las vampiras.

Si os gusta el cine de terror que se hacía en los setenta con sello coproducción europea (y a quién no le gusta semejante desmelene y desenfreno) es posible que este film os haga pasar un buen rato, ni que sea por la manera en que nos recuerda una época pasada.


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