Oh. Cthulhu. Mío.
En toda mi corta y relativamente joven existencia pocas veces he contemplado tamaño cúmulo de perversiones, muerte y horror como el que contiene Calígula, tomo que recopila una miniserie escrita por David Lapham e ilustrada por German Nobile editado por Editores de Tebeos (antigua Glénat) dentro de su colección Avatar.
Cuando vi el cómic anunciado entre las diversas novedades del mes pensé que se trataría de un cómic histórico, una recreación de la historia del emperador loco Calígula, tal vez tomándose alguna licencia artística. Algo que normalmente no me atraería, pero al recordar el film de Tinto Brass pensé que puede que fuera una lectura interesante. Al fin y al cabo, Calígula (Caligula, Tinto Brass, 1979) puede que no sea una buena película pero es tremendamente entretenida y divertida gracias a sus irrefrenables excesos.
No se trata de un cómic histórico, en eso me equivoqué. Pero que sería una lectura interesante, en eso acerté pleno.
La historia se nos narra desde el punto de vista de Junio, un joven que va a vender aceite a Roma y cuando vuelve se encuentra su familia vejada, violada, asesinada y masacrada (y no necesariamente en ese orden) por Calígula y unos amigos suyos. Junio planea entonces vengarse y decide ir a Roma en busca de Calígula para asesinarlo.
Muy bien, hasta aquí pensaba que sería una historia de venganza al estilo Charles Bronson, muy sangrienta y perversa, pero una habitual historia de venganza ambientada en la decadente Roma del 37 a.C. en la cual Calígula llevó a cabo sus desmanes.
Y entonces, cuando creía que ya sabía como avanzaría la trama, sucede algo al final del primer capítulo que me hizo caer de culo (figurativamente). Fue así como descubrí que este Calígula de David Lapham y German Nobile no se trata de un cómic histórico o una historia de venganza, es una historia de Terror (así, en mayúsculas).
Lo extraño es que en el tomo no se hace ninguna mención de ello, la contraportada lo trata como si fuera un cómic histórico, lo que me hace preguntarme si los editores de este cómic lo han leído o creen que esto es lo que realmente sucedió.
Este Calígula es una historia de terror en la cual seguimos la terrible historia de Junio y vemos como se hunde en un pozo de perversiones y horrores que no lo dejarán indemne. Imaginad el infierno de los cenobitas de Clive Barker trasladado a la antigua Roma con un toque de H. P. Lovecraft y os podréis hacer una idea de lo que os aguarda entre las páginas de esta increíble historia.
Lo que la hace tan absorbente es el implacable estilo de Lapham, que a través de la narración nos sumerge en una terrible historia de manera que, acumulando brutalidad tras brutalidad y horror tras horror, consigue impactar al lector de una forma que otros cómics brutales como Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows no consigue. Y con esto no quiero criticar Crossed, pero lo cierto es que no consiguió impresionarme como sí lo ha hecho este Calígula, ya que este último cuenta una historia que consiguió sorprenderme e interesarme, por lo tanto me impliqué mucho más, mientras que Crossed contaba una historia demasiado familiar para que sus brutalidades me afectaran aunque resultara una lectura entretenida.
Sólo apto para los estómagos más fuertes, Calígula es sangrienta y brutal y cruel, pero además cuenta una historia que seguiría siendo igualmente interesante y absorbente sin los gráficos horrores que la acompañan.
No se trata de un cómic histórico, en eso me equivoqué. Pero que sería una lectura interesante, en eso acerté pleno.
La historia se nos narra desde el punto de vista de Junio, un joven que va a vender aceite a Roma y cuando vuelve se encuentra su familia vejada, violada, asesinada y masacrada (y no necesariamente en ese orden) por Calígula y unos amigos suyos. Junio planea entonces vengarse y decide ir a Roma en busca de Calígula para asesinarlo.
Muy bien, hasta aquí pensaba que sería una historia de venganza al estilo Charles Bronson, muy sangrienta y perversa, pero una habitual historia de venganza ambientada en la decadente Roma del 37 a.C. en la cual Calígula llevó a cabo sus desmanes.
Y entonces, cuando creía que ya sabía como avanzaría la trama, sucede algo al final del primer capítulo que me hizo caer de culo (figurativamente). Fue así como descubrí que este Calígula de David Lapham y German Nobile no se trata de un cómic histórico o una historia de venganza, es una historia de Terror (así, en mayúsculas).
Lo extraño es que en el tomo no se hace ninguna mención de ello, la contraportada lo trata como si fuera un cómic histórico, lo que me hace preguntarme si los editores de este cómic lo han leído o creen que esto es lo que realmente sucedió.
Este Calígula es una historia de terror en la cual seguimos la terrible historia de Junio y vemos como se hunde en un pozo de perversiones y horrores que no lo dejarán indemne. Imaginad el infierno de los cenobitas de Clive Barker trasladado a la antigua Roma con un toque de H. P. Lovecraft y os podréis hacer una idea de lo que os aguarda entre las páginas de esta increíble historia.
Lo que la hace tan absorbente es el implacable estilo de Lapham, que a través de la narración nos sumerge en una terrible historia de manera que, acumulando brutalidad tras brutalidad y horror tras horror, consigue impactar al lector de una forma que otros cómics brutales como Crossed de Garth Ennis y Jacen Burrows no consigue. Y con esto no quiero criticar Crossed, pero lo cierto es que no consiguió impresionarme como sí lo ha hecho este Calígula, ya que este último cuenta una historia que consiguió sorprenderme e interesarme, por lo tanto me impliqué mucho más, mientras que Crossed contaba una historia demasiado familiar para que sus brutalidades me afectaran aunque resultara una lectura entretenida.
Sólo apto para los estómagos más fuertes, Calígula es sangrienta y brutal y cruel, pero además cuenta una historia que seguiría siendo igualmente interesante y absorbente sin los gráficos horrores que la acompañan.