Hace poco leí un interesante artículo escrito por Chuck Klosterman publicado en la página web Grantland. He intentado ponerme en contacto con ellos para pedirles permiso para publicar el artículo traducido al castellano, sin suerte. Podéis leer el artículo en inglés clicando aquí. Este post está dedicado, ya que no puedo publicar el artículo entero, a comentar el aspecto más interesante, aquello que me llamó más la atención, y compartirlo con vosotros. Espero que os resulte igualmente interesante y curioso.
Todos estamos familiarizados con la crítica clásica de películas y con la llamada "nueva crítica", aunque no la llamemos así (aquella que se fija en la película individualmente sin tener en cuenta la intención del autor o la reacción de la audiencia). Aparte de esto nos encontramos con algo que Klosterman llama "crítica inmersa".
La crítica inmersa se caracteriza porque su autor describe un código e intenciones ocultas dentro de un film que van más allá del argumento o tema de la película, una realidad oculta que elimina cualquier otra consideración y que da como resultado teorías completamente demenciales, normalmente tras ver la película en cuestión decenas de veces. En algunos casos los directores hablan de estas intenciones ocultas, como los Wachowski y su trilogía Matrix, pero el 99% de casos se trata de algo que descubre este "espectador inmerso", que ve como un mensaje revelador aparece tras seguir una serie de pistas. Stanley Kubrick es un director que más casos de estos ha provocado al ser un hombre muy privado que generó diversas leyendas a su alrededor. Para ver mejor de lo que hablo, he aquí un ejemplo: en este vídeo los autores tratan de demostrar que el film de Kubrick Eyes Wide Shut (1999) trata sobre los Illuminati y otras organizaciones satánicas que el legendario director quería denunciar:
Como podéis comprobar, la validez de los argumentos es floja, por decirlo suavemente. Pero el ejemplo más entretenido, el que me hizo reír de verdad, es el film de Michael Wysmierski The Shining Code, en el cual analiza como El resplandor (The Shining, 1980) se trata en realidad de una confesión de Kubrick. A través de toda una serie de símbolos, con este film Kubrick revelaba que él había sido el director de las imágenes del hombre llegando a la luna, el gran fraude ideado por la NASA. Lo que me resulta especialmente fascinante es la voz calmada y racional en que Wysmierski lo cuenta todo a pesar de ser completamente ridículo.
Aquí tenéis la versión nueva del film, con más códigos revelados. Disfrutad.
Cuando hablé de las diferentes versiones del Watchmen (2009) de Zack Snyder, muchos os lamentasteis de que la mejor versión, el Ultimate Cut, estuviera agotado y solo disponible a precios desorbitados. Tengo buenas noticias para vosotros: se acaba de editar Watchmen Collector's Edition: Ultimate Cut + Graphic Novel. Se trata de la edición en Blu-ray (con subtítulos en castellano) acompañada de la obra original que inspiró la película. Y está disponible por sólo unos 40 euros más gastos de envío en Amazon. Aunque ya tengáis el cómic, vale mucho, mucho la pena hacerse con esta versión de tres horas y media por ese precio (entre los discos se incluye también el Motion Comic).
No sé si sigo haciendo estos artículos en un intento de justificar mi propio mal gusto o que tengo tendencia a ponerme de parte de los perdedores. Sea como sea, hoy vengo a hablaros de La isla del Dr. Moreau (The Island of Dr. Moreau, John Frankenheimer, 1996) y su terrible historia delante y detrás de las cámaras. Lo hago porque de las tres adaptaciones oficiales (hay diversas que simplemente copian el libro sin mencionarlo en los títulos de crédito), esta es posiblemente la más demencial. La primera, ya comentada aquí, es una gran película y la segunda versión, de 1977 con Burt Lancaster y Michael York, es bastante sosa. Sin embargo, las tres tienen una cosa en común: su producción fue muy problemática, siendo el de la tercera el caso más extremo.
Harry Knowles escribió sobre esta película en su página Ain't It Cool que se creía cualquier loca historia que le contaran sobre ella, desde que un técnico de efectos especiales que trabajó en ella le dijo que habían tenido que borrar digitalmente los genitales de Marlon Brando ya que este vestía túnicas que se transparentaban sin llevar ropa interior. Yo no soy tan crédulo, pero es cierto que la historia del rodaje de este film esta lleno de hechos casi increíbles. Gran parte de los hechos los he extraído de una página dedicada a Richard Stanley (http://www.everythingisundercontrol.org/nagtloper/index.php) donde se puede encontrar el guion que se iba a rodar en un principio, además de otras páginas web y artículos, procurando seleccionar lo confirmado por los propios protagonistas.
La adaptación del clásico de H. G. Wells era un proyecto en que el director de Dust Devil (1992) estuvo trabajando cuatro años. Finalmente consiguió poner la película en marcha, pero fue despedido al cabo de solo cuatro días de rodaje. Val Kilmer, que en aquella época estaba pasando por una fase de divo total tras el éxito de Batman Forever (Joel Schumacher, 1995) y además se acababa de enterar de que su esposa se quería divorciar de él, empezó por no aparecer los dos días primeros días de rodaje y los dos siguientes se dedicó a improvisar ignorando completamente el guion. Kilmer ya había puesto dificultades en un principio exigiendo que su papel fuera recortado a la mitad, cosa imposible ya que era el protagonista. Stanley sugirió entonces que intercambiara papeles con el actor Rob Morrow, que interpretaba al secundario Montgomery, algo con lo que los dos estuvieron de acuerdo. El estudio culpó a Stanley del descontrol y decidió despedirlo.
Después de que Stanley fuera despedido, Morrow se fue intuyendo que la cosa no acabaría bien, siendo sustituido por David Thewlis (actor con el que en un principio quiso trabajar Stanley pero fue rechazado por el estudio). Fairuza Balk también intentó darse el piro pero no la dejaron marcharse y Kilmer estaba contractualmente obligado a participar en la película. Otros actores se quedaron para tener la oportunidad de trabajar con Marlon Brando.
El director escogido por el estudio, New Line, como sustituto de Stanley fue John Frankenheimer. Frankenheimer era un buen director que había dirigido maravillas como el clásico El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, 1962) pero cuya incursión en el fantástico había dado como resultado la ridícula Profecía maldita (Prophecy, 1979). Frankenheimer y el guionista Ron Hutchinson se pusieron a rescribir el guion, a un ritmo que no aseguraba la calidad de las páginas (Thewlis se encargó de escribir su personaje e improvisaba sus escenas con Brando), ya que consideraban que el guion de Stanley no tenía mucho sentido.
Brando tampoco estaba muy contento con la situación. Se negó a ensayar líneas que sabía iban a ser rescritas al momento (razón no le faltaba) y finalmente le pusieron un pequeño aparato de radio en la oreja por el cual le decían sus diálogos. En ocasiones el aparato captaba comunicaciones de la policía que Brando repetía para informar al equipo. Stanley, sin que nadie de dirección se diera cuenta, había regresado de incógnito al rodaje como un extra (y de hecho aparece en el film), ayudado por miembros del equipo desencantados, maquillado como un perro mutante. Así tuvo la oportunidad de conocer a Brando y hablar con él; la leyenda del cine simpatizó con las tribulaciones del director y aumentó notablemente la locura de su personaje debido al aburrimiento que le inspiraba el nuevo guion. Brando también se enfrentó con Kilmer por su actitud. Kilmer, cuando Stanley se desenmascaró en la fiesta de fin de rodaje, se disculpó con el director, lamentando como había actuado.
Como veis, el caótico ambiente del rodaje no auspiciaba nada bueno en cuanto a la calidad de la película. Y, efectivamente, el film fue un fracaso económico y la crítica lo puso a parir. Su mala fama dura hasta la actualidad, si hemos de juzgar por la desesperación que se transmite en la carátula del Blu-ray en su búsqueda de algo que lleve al consumidor a comprar la película.
A pesar de todo, a mí me gusta la película. No solo porque algunos de los aspectos más interesantes del guion de Stanley consiguieron sobrevivir, sino también porque es fascinante de ver el grado de locura que se coló en una gran película hollywoodiense. En cierto modo, es como ver una película de los 80 pero hecha en los 90, lo cual en una década tan sosa como los 90 es ya un logro. Brando y Kilmer concentran el mayor nivel de demencia y cada escena suya tiene algún momento que te hace pellizcarte para comprobar si has visto realmente lo que has visto. Mi favorito es cuando Brando se pone un cubo de hielo en la cabeza.
También resulta entretenido por sus momentos de acción, aunque la primitiva animación por ordenador hace que algunos resulten ridículos. Lo importante es que su reflexión sobre la naturaleza del hombre, su parte animal, se mantiene más o menos intacta. La trama evoluciona como una típica producción de Roger Corman, si Corman hubiera encontrado la manera de convencer a Brando para participar en una de sus películas, lo cual para mí es un plus, mientras que para otros el tufo a serie B tal vez los eche para atrás. Sinceramente lo encuentro un film muy entretenido y divertido, pero no me veo con corazón de recomendarlo a todo el mundo.
Como última curiosidad, fijaos como en el tráiler americano se hace énfasis en todo el aspecto de "jugar a ser Dios", mientras que en el internacional se elimina cualquier referencia religiosa.
Como ya sabéis, estamos en periodo electoral en Catalunya y yo estoy ya harto, cansado y aburrido de las mentiras de siempre (o como lo llaman los políticos: "promesas electorales"). Tan harto, cansado y aburrido estoy de todo el ambiente político como lo estoy de las noticias sobre las futuras películas de Star Wars que aparecen cada 10 segundos (aunque el rollo Star Wars no me ha ofendido como lo hizo un candidato de Iniciativa que dijo: "Artur Mas es más de derechas que Superman": este insulto gratuito a Superman me molestó mucho). En todo caso, he pensado que estaría bien comentar una película con trasfondo político pero al Cinéfago style. Lo que me lleva a la blaxpoitation The Black Gestapo (Lee Frost, 1975).
El anterior film de Frost que apareció en este blog fue The Thing with Two Heads (1972), así que ya os podéis imaginar que la película de hoy no es buena en el sentido tradicional. El objetivo principal de Frost era hacer una película entretenida, pero sin comerlo ni beberlo le salió un film con un interesante trasfondo político.
Si estáis leyendo esto os supongo familiarizados con lo que fue la blaxpoitation. Pero lo que merece comentar es que entre la marabunta de títulos de "calidad alternativa", se rodaron también unos cuantos que tenían genuina calidad e interés. The Black Gestapo estaría en un término medio, tiene algunos fallos formales y algunas interpretaciones no son precisamente fascinantes pero a pesar de ello consigue entretener con una historia interesante. La trama gira en torno al general Ahmed (Rod Perry), líder del Ejército del Pueblo, una organización que trabaja en los barrios marginales para dar comida a los pobres, ayudar a desintoxicar adictos y procurar mejorar la vida de los afroamericanos. Los enfrentamientos con la mafia que domina el barrio harán que el liderazgo de Ahmed se vea debilitado y entrará en acción el coronel Kojah (Charles P. Robinson), hambriento de poder y no tan reticente a utilizar la violencia como lo es Ahmed. Kojah creará una fuerza dentro de la organización donde dará rienda suelta a sus ansías de poder y ánimo violento, lo que será la Gestapo negra del título, cuyas acciones provocarán una violenta venganza por parte de Ahmed.
Es bastante evidente que el film presenta el conflicto entre Ahmed y Kojah como una alegoría entre los grupos que luchaban por los derechos de los afroamericanos de forma reivindicativa pero pacífica, al estilo Martin Luther King, y los que no dudaban en utilizar la violencia. Además, claro, de explotar el miedo que en la sociedad blanca conservadora de la época provocaban grupos como los Panteras Negras, que algunas instituciones del gobierno americano veían como amenazas a la seguridad nacional. Pero para mí lo interesante del film es que, finalmente, el mensaje que parece transmitir (y con el que estoy de acuerdo) es que los extremos se tocan. O, en otras palabras, que todos los fanáticos son iguales, independientemente de la causa de la que sean fanáticos. Y no es que Frost sea muy sutil al respecto, ya que utiliza imágenes de los mítines nazis y en una escena acaba sustituyendo los gritos de "¡venganza!" del ejército de Kojah por gritos de "sig heil".
Durante el film vemos a nuestro héroe, Ahmed, implicado con los problemas del barrio y buscando maneras de que se respeten los derechos de los afroamericanos, lastrado por las violentas acciones de la mafia. Por otro lado, Kojah es muy efectivo deshaciéndose de la mafia pero de forma inmediata aplica los mismos métodos para ganar dinero y trafica con drogas agravando los problemas del barrio, todo en nombre del poder negro. Aunque el tramo final del film está dedicado a la violenta venganza de Ahmed en nombre del barrio (y de si mismo, ya que intentan asesinarlo y lo dan por muerto, pero al más puro estilo western, Ahmed regresa "y el infierno le sigue"), está claro que se favorece su estilo más honesto y pacífico de reivindicar los derechos de la gente. Kojah puede que hable del poder negro, pero parece más interesado en su economía personal y liderar un montón de jóvenes sedientos de sangre que en mejorar la vida de los oprimidos.
En conclusión, este film presenta una interesante alegoría política, aplicable no solo a los movimientos reivindicativos políticos de los 70, y lo hace utilizando altas dosis de violencia y desnudos gratuitos (Uschi Digart sale en la película). Entretenimiento garantizado.
Antes de entrar en la estupenda Argo (Ben Affleck, 2012) me gustaría mencionar brevemente Skyfall (Sam Mendes, 2012), la reciente y grandiosa aventura de James Bond, un film impecable a la altura de las mejores de la saga junto a James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, Guy Hamilton, 1964), 007 al servicio de su majestad británica (On Her Majesty's Secret Service, Peter R. Hunt, 1969) y Vive y deja morir (Live and Let Die, Guy Hamilton, 1973). La vi este lunes, así que la tenía muy reciente, y, cuando fui a ver Argo, antes pusieron el tráiler de Skyfall pero doblado, con lo cual pude comprobar que el pésimo doblaje destroza completamente el personaje que interpreta Javier Bardem, uno de los mejores villanos de la saga, arruinando completamente el duro trabajo de Bardem a la hora de construir la peculiar manera de hablar de su personaje. Si no habéis desperdiciado el dinero viéndola doblada o todavía no la habéis visto, por favor ved Skyfall en VOS, porque vale la pena.
En fin, vamos con Argo. Rápidamente: genial reparto, sólido guion, brillante dirección y fotografía. Id a verla ya, si todavía no lo habéis hecho.
Para aquellos que no tengan prisa:
Nada más empezar la película ya supe que me iba a gustar cuando apareció el logo vintage de la Warner, porque hay una regla no escrita que dice que todas las películas que empiezan con un logo vintage son buenas. Y no me equivoqué, el film de Affleck es un fantástico thriller en la línea de Todos los hombres del presidente (All the President's Men, Alan J. Pakula, 1976).
El film es una recreación de un hecho real, que por fortuna desconocía completamente. Es decir, la crisis de los rehenes retenidos en la embajada de Irán sí que me era familiar, pero no había oído nunca hablar de los eventos que describe este film, con lo cual su impacto fue mayor, ya que como no sabía lo que había sucedido lo pude disfrutar como un muy efectivo thriller. De modo que os aconsejo que no busquéis información sobre los hechos reales hasta después de haber visto la película.
Argo gira en torno a seis diplomáticos americanos que logran escapar de la embajada americana cuando es tomada por los iraníes y se refugian en la embajada canadiense. A medida que la situación se vuelve cada vez más tensa, se hace imperativo sacarlos del país. El agente de la CIA Tony Mendez (Ben Affleck) idea un plan demencial para sacarlos de allí: fingir que son parte del equipo de rodaje de una película ficticia.
Si no fuera por la animación que aparece al principio del film, dando ciertos antecedentes político-históricos, Argo podía perfectamente haber pasado por un film perdido de finales de los 70 redescubierto en la actualidad. Este estilo de filmar permite que te metas de lleno en la historia (no hay necesidad de 3D cuando estás ante filmes tan bien ejecutados como este) y para cuando llega la última media hora estás al borde del asiento, absorbido por la película. Bueno, es lo que me pasó a mí y espero que les pase a todos. La fotografía contribuye a darle un aire "antiguo" y el aspecto granuloso (conseguido usando film para rodar, nada de efectos digitales) acaban de redondear el efecto setentero, así como una banda sonora acorde con la época.
Siendo como es un film donde la tensión se deriva de situaciones dramáticas, los diálogos y las caracterizaciones de los personajes son esenciales. Affleck llena su película de grandes actores, incluso para papeles pequeños, como la breve aparición de Michael Parks interpretando al gran Jack Kirby. John Goodman como el pionero artista de efectos especiales de maquillaje John Chambers y Alan Arkin como el productor Lester Siegel (personaje ficticio compuesto de varios reales) son los que se llevan la palma robando escenas con sus respectivas brillantes interpretaciones, pero todo el reparto es de altura.
El thriller político es algo que parece cosa del pasado, pero Affleck logra llevarlo a buen puerto alejándose de maniqueísmos y retratando no de la mejor manera tanto el bando americano como el iraniano. Especialmente me gustaron las escenas dentro de la CIA, en las cuales discuten las absurdas opciones de rescate que resultan a un tiempo divertidas y terribles, al fin y al cabo había vidas en en juego. Sacar a relucir lo absurdo de todo aquello le añade interés al film.
En fin, no se me ocurre otras maneras de decir lo mismo. Argo es un estupendo thriller setentero, una nueva evidencia de la habilidad de Affleck como director. Altamente recomendado.