2 dic. 2010

La bestia debe morir (The Beast Must Die)



Es curioso como pasan las cosas. La característica que ha hecho esta película tremendamente popular vino como una desagradable sorpresa para su director que no se la esperaba. Una característica que hace disfrutar a la gente aún hoy, a juzgar por los comentarios del hombre que me vendió el pack de películas Amicus donde estaba incluida. Es en parte la razón por la que me la compré, ya que yo también guardaba un agradable recuerdo de ella por un remoto pase televisivo.

Max Rosenberg y Milton Subotsky fueron los productores que crearon Amicus. Una compañía dedicada al cine de terror, competidora directa de la Hammer. Subotsky y Rosenberg se especializaron en películas antológicas, ya que su primer gran éxito, La casa de los horrores del doctor Terror (Dr. Terror's House of Horrors, Freddie Francis, 1965), era una película que contaba varias historias unidas por una principal. También fueron los primeros en adaptar historias de los cómics E.C. a la gran pantalla, como comenté en el post dedicado a la serie Cuentos de la cripta. Las películas de la Amicus también se caracterizaron por ser pensadas para todos los públicos. Es decir, no hay mucha sangre y la violencia transcurre casi siempre fuera de la pantalla. Tampoco en sus películas encontramos sexo, al menos representado en pantalla. Este estilo de hacer películas de terror provocó que finalmente la productora cerrara sus puertas hacia finales de los setenta, cuando la violencia y el sexo dominaban el género.

Estos productores se caracterizaron también por poner a sus películas rimbombantes y exagerados títulos, según ellos "para que la gente supiese que iba a ver." Esta política entraba muchas veces en conflicto con los deseos de los directores. Fue lo que le sucedió por ejemplo a Peter Duffell, director de La mansión de los crímenes (The House That Dripped Blood, 1972) cuyo título original se puede traducir como "la casa que goteaba sangre". En un primer momento Duffell tituló su película "la muerte y la doncella" por la pieza musical de Franz Schubert que suena en las historias que forman el conjunto de la película. Otro caso famoso fue el de --And Now the Screaming Starts! (1973), traducible como "y ahora empiezan los gritos", dirigida por Roy Ward Baker, que originalmente tituló su película "Fengriffen", nombre de la familia que aparece en la película.

La bestia debe morir empezó como una adaptación de un relato publicado en 1950 por James Blish titulado There Shall Be No Darkness (no habrá oscuridad), en la que un pintor, Paul Foote, invitado a la fiesta del millonario Tom Newcliffe, descubre que uno de los invitados es un hombre lobo. Lo expone y tienen todos los invitados que sobrevivir mientras intentan matarlo antes de que los mate. Una bruja se mezcla también en el argumento de un relato que su autor cualifica como no muy bueno. Sin embargo parecía buen material para una película y Subotsky compró los derechos de la historia para llevarla a la pantalla.

Saltamos a 1974. Paul Annett recibe el encargo de dirigir La bestia debe morir. Trabaja junto a Michael Winder para rescribir un guion de Scott Finch. Aunque se conservaron los nombres y los personajes, se cambió radicalmente el estilo de la película. Annett la convirtió en una historia de misterio a lo Agatha Christie. El millonario Tom Newcliffe (Calvin Lockhart) es un cazador consumado. Sin embargo ya ha cazado todo lo cazable, excepto una cosa: un hombre lobo. Para ello invita a una fiesta en su casa a varias personas de las que sospecha que pueden ser hombres lobo, además del experto doctor Christopher Lundgren (Peter Cushing). La gente empezará a morir, claro, y Newcliffe intentará averiguar quién es el hombre lobo antes de que todos mueran.

Los primeros cambios llegaron con el reparto. Originalmente Robert Quarry debía interpretar el papel de Tom Newcliffe pero coincidió que en aquel momento la blaxpoitation estaba de moda, así que se acabó llevando el papel Calvin Lockhart. Su director intentó entonces que Shirley Bassey interpretara a Caroline Newcliffe, pero no estaba disponible y, a sugerencia de Lockhart, se contrató a Marlene Clark. Entre el reparto tenemos a grandes veteranos como Peter Cushing y Michael Gray, con desconocidos y gente que empezaba a despuntar como Michael Gambon. Con lo que las interpretaciones más flojas quedan de sobras compensadas por la profesionalidad y buen hacer de absolutos maestros como Peter Cushing, uno de los mejores actores con los que ha contado jamás el cine de terror, junto a Vincent Price.

Finalmente, Annett acaba de rodar la película y se inicia el montaje de la misma. Subostky era conocido por ser un fanático en cuanto a editar películas se refería. Le encantaba, y aseguraba haber salvado varias producciones gracias a sus "habilidad". Así que justo antes de la premiere de la película, Subotsky se lleva a Annett a un lado y le dice: "He salvado tu película. Ya verás, he tenido una idea genial." Y, sonriendo, le dio unas reconfortantes palmadas en la espalda. Annett no tenía ni idea de que su película necesitase ser salvada  y no tenía ni idea de a que se refería Subotsky. Muy pronto lo averiguó cuando un narrador leyendo los títulos que aparecen en pantalla indica al espectador que ha de estar atento a "la pausa del hombre lobo", momento en que basándose en las pistas que se ofrecen deberá averiguar quién es el hombre lobo.

En aquel momento Annett deseó desaparecer, más cuando empezó a escuchar los comentarios de los críticos a su alrededor. Y, efectivamente, a media película aparece un reloj marcando el tiempo que tiene el espectador para dar con su respuesta y se repasa quiénes son los sospechosos.

Aunque actualmente Annett, por lo que comenta en el DVD, ya ha aceptado "la pausa del hombre lobo", en su momento la odió. Y entiendo su punto de vista, pero por otro lado, fue esa "pausa", por muy cutre que pueda parecer, la que hizo que la película se me quedara grabada en el recuerdo y lo que hace que la película sea tan entretenida de ver, ya que buscas unas pistas que en realidad no están ahí. También resulta divertida en fiestas, donde se pueden hacer apuestas para ver quién acierta. La película además es una entretenida historia de misterio, así que si os gustan ese tipo de historias a lo mejor disfrutáis con esta poco ortodoxa película.

5 comentarios:

Javi dijo...

Hombres lobo y brujería contado con estructura de cine detectivesco, como dices: " a lo Agatha Christie"... suena a las mil maravillas, y más siendo de esta compañía que hacía pelis de terror en la época en la que despuntaba Hammer. Muy buen post, Raül.

Raül Calvo dijo...

Javi, lo de la bruja es solo en el relato, no en la película, pero que eso no te eche atrás que la peli está divertida

Javi dijo...

Esta la tengo, o sea que la veré pronto porque me tira. A ver si en unos días te comento...

Dr.Gonzo dijo...

Eso de la "pausa del lobo" es original. Quiero decir, yo nunca meteria un recurso así en una pelicula mia, pero admito que queda original.

Javi dijo...

Es una peli especial; no sé muy bien como interpretarla porque no veo demasiado este tipo de cine, pero es como si fueran del estilo de las pelis que hacía Pam Grier en los 70 en plan vengadora, o así; pero ésta es de género de terror, de hombres lobo. Me hizo gracia, y no me disgustó, esa mezcla que le meten a lo Agatha Christie. Es una peli de hombres lobo, medio serie B, mezclada con una historia detectivesca a lo Agatha Christie, como habías dicho tu en el comentario. Muy buena recomendación, Raül. Me gusta ver este tipo de cine de vez en cuando para cambiar y refrescarme, si no me apoltrono con los gustos.

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