15 dic. 2010

Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock)



Todo aquello que vemos o nos parece ver, no es más que un sueño dentro de un sueño.
Edgar Allan Poe (1809-1849)
 
A mediados de los noventa, el festival de Sitges sacó una lista con las que consideraba eran las 100 mejores películas de cine fantástico de la historia. Aquella lista ha quedado hoy día bastante desfasada, es lo que suele pasar con este tipo de listas ya que tanto la historia del cine como la del cine fantástico sigue evolucionando, pero sirvió para darme a conocer Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, 1975) de Peter Weir.

La película se basa en una novela de Joan Lindsay, que jugó a hacer pasar la historia como real durante toda su vida, e incluso dejó mandado que el último capítulo de la novela no fuese publicado hasta tres años después de su muerte. A raíz de eso, la historia de tres jóvenes estudiantes y una profesora que desparecen durante un picnic el día de San Valentín de 1900 adquirió un estatus místico de leyenda urbana, siendo a día de hoy creída como una historia cierta por muchas personas.

Lo que es sí cierto es que la película de Peter Weir es un clásico hipnótico, cargado de una misteriosa poesía que se va desarrollando a medida que vemos como afecta a la gente del lugar la extraña desaparición de las estudiantes.

Al mesmerizante efecto de la película contribuye la cinematografía de Russell Boyd, que junto a Weir crean una serie de maravillosas imágenes, jugando con la extraña luz del lugar y creando planos que parecen pintados por un impresionista.
 
 
Escena de Picnic en Hanging Rock
 
 
Una tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte (1884-86). Obra de George Seurat
 
 
Aparte de los juegos de luz y la cantidad de bellos planos con que llena su película, Weir crea una historia absorbente sobre como el extraño suceso persigue las vidas de los que se han visto afectados por éste, al mismo tiempo que se investiga que ha sido de las chicas desaparecidas. Así, desde el principio se van dejando caer pequeños detalles que funcionan a modo de premonición, obsesionando luego a algunos de los personajes.

La película, estando ambientada a principio de siglo en Australia, también juega con las emociones soterradas, lo que no se dice pero se intuye. Por ejemplo, la relación lésbica entre Miranda (Anne-Louise Lambert) y Sara (Margaret Nelson), es insinuada entre ellas pero no de forma abierta, aunque queda claro para los espectadores la naturaleza de la relación, su profundidad es menos obvia para los personajes de la película. Sin embargo, la secuencia que más destaca es la que implica la propia desaparición de las muchachas y la profesora. Weir juega con la luz y el sonido, creando una escena que seguramente influenció al David Lynch de los primeros tiempos.

Es a partir de esta secuencia que cambia el ritmo de la película. El principio resulta lánguido, Weir utiliza un ritmo deliberado para crear una atmósfera onírica. El espectador tiene la sensación de estar viendo el sueño de otra persona, pero, tras la misteriosa volatilización, el ritmo cambia para sumergirnos en una atmósfera de misterio e intriga.

La película, he de advertir, no es para todos los públicos. Hago esta advertencia tras un pase que organicé en la Universitat de Barcelona que no tuvo demasiado éxito. El público no disfrutó con la enigmática belleza de la película. Una de las personas que fue se acercó para decirme: "no me esperaba una película como ésta viniendo de tí." Supongo que estaban acostumbrados a crearse ciertas expectativas, después de que hubiese pasado películas de directores como Russ Meyer y Chan-wook Park. Pero como siempre aclaro, ser cinéfago es disfrutar de todo tipo de cine sin prejuicios: del cine basura al cine de autor. Por tanto, os invito, si no la habéis visto, a dejaros seducir por la misteriosa poética y sonámbula fantasía de Picnic en Hanging Rock.

1 comentarios:

Javi dijo...

Joer, Raül, la tengo por aquí en el ordenata; me encanta Peter Weir. También tengo otra de la que oí cosas muy buenas:- la última ola-. Tu comentario, estupendo! Esa foto que pones de la peli parece un cuadro impresionista, es cierto, pero tal cual. Referencias con Lynch no las esperaba, pero me fijaré cuando la vea.
Eres profe? Un saludo; nos vemos

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