27 dic. 2010

Piratería y VO: Bonus Tracks

Debido al interesante debate generado en torno al tema, me he decidido a añadir unas cuantas cosas que dejé fuera en mi primer post sobre todo esto de la piratería y el doblaje, ya que no quería extenderme demasiado. Se trata de algunos cabos sueltos, me repetiré en algunos aspectos pero espero que la lectura os haga reflexionar un poco.

Oficialmente, si éste es el término adecuado, la piratería en el mundo de la música empezó en 1969 con la publicación de un doble disco pirata de un concierto de Bob Dylan. Ése fue el punto de partida de una industria, al final todo acaba siendo industria, que sigue a día de hoy.

En aquellos primeros tiempos se trataban normalmente de conciertos grabados en cinta por los propios fans. Luego, también se empezaron a grabar conciertos emitidos por la radio, con lo cual la calidad de estos discos piratas mejoró. Y, de vez en cuando, un técnico de sonido grababa una cinta directamente de la mesa de mezclas, con lo cual la calidad de esas grabaciones era cercana a la de los álbumes en directo oficiales.

En Estados Unidos a las grabaciones ilegales de material no puesto a la venta se las llama bootlegs. Son diferentes de lo que allí se llama "piratas": falsificaciones de álbumes existentes. Mientras que los bootlegs son vistos como algo "guay", no tanto las copias piratas que son consideradas timos, no sin cierta razón.

Sin embargo, las autoridades no veían diferencia entre las dos cosas e intentaban acabar con ambas industrias. Ya sabéis como ha resultado eso.

Hacía finales de los setenta, el nacimiento del punk dio un nuevo impulso a los bootlegs. Uno de los que se considera está entre los mejores álbumes del punk es, de hecho, un bootleg: una cinta de demos de los Sex Pistols llamada Spunk.

Más adelante, hacia los ochenta y noventa, la mayoría de los bootlegs provenían de Europa, Italia y Alemania mayoritariamente, y normalmente costaban mucho más que un disco "oficial" con una calidad de sonido mucho peor. Pero, claro, se trataba de material inédito que sólo se podía encontrar ahí. De todos modos, los fans hacía tiempo que habían empezado a intercambiar grabaciones caseras de sus grupos favoritos. Actualmente, grupos como Pearl Jam han editado todos sus conciertos a precios económicos para luchar contra este tipo de piratería.

El encanto del bootleg radicaba en que, en sus inicios, era algo que hacían los fans para distribuirlo entre otros fans y que se trataba de material inédito. La otra piratería es, simplemente, un robo. Hoy día, existen diversos blogs en los que se distribuyen, gratuitamente, bootlegs. Esto es, material inédito no publicado oficialmente. Donde un fan de Alice Cooper o The Doors puede encontrar conciertos de estos artistas y material diverso como maquetas o versiones alternativas.

En cuanto a la industria cinematográfica, ya expliqué como la venta de películas a nivel doméstico empezó con la distribución de copias ilegales a finales de los setenta. Un caso más significativo es el que tuvo lugar en Inglaterra durante los setenta y ochenta. Como sabéis, la censura en ese país es bastante estricta, o lo era entonces. Películas como La naranja mecánica (A Clockwork Orange, Stanley Kubrick, 1971) o La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974) fueron prohibidas en su momento.

En los ochenta, la llegada del vídeo a Inglaterra supuso que en 1984 se promulgara la llamada Video Recordings Act que imponía una censura más estricta en las películas distribuidas en vídeo que en cine. Muchos grupos religiosos comandados por Mary Whitehouse elaboraron una lista en la que calificaban a las películas de terror muy sangrientas o violentas como video nasties (videos repugnantes). El resultado fue más películas prohibidas.

En una entrevista, Fangoria nº 31 (edición española) de junio de 1994, el actor inglés Ian McCulloch relata su frustración al no poder ver las películas de terror italianas que había protagonizado ya que estaban dentro de la lista de los video nasties. Sin embargo, McCulloch podría haber visto alguna de las películas que protagonizó si hubiera buscado en el mercado negro. Poco después de que entrara en vigor la ley censora de 1984, se creó un mercado negro de copias pirata de las películas prohibidas. Películas que tenían una muy baja calidad pero que era la única manera que tenían los fans del terror de ver películas del género.

En agosto del 2009, sin embargo, se descubrió que la Video Recordings Act no era aplicable debido a un tecnicismo legal y fue retirada. Un poco antes de que se retirara ya habían empezado a editarse en DVD películas previamente prohibidas, como La matanza de Texas, y se han empezado a editar muchos títulos en excelentes ediciones desde entonces. Una de mis favoritas es la fantástica Baba Yaga, editada por primera vez completamente íntegra por el sello Shameless.

Muchas veces las ediciones piratas, ya sea musicales o de vídeo, no eran más baratas que las oficiales. En ocasiones eran hasta más caras que las oficiales. Hoy día esto ha cambiado debido a la distribución por Internet. El precio de las películas y los cds ha sido un argumento bastante utilizado a la hora de descargarse una película en lugar de comprarla.

En un intento por abaratar costes y aumentar las ganancias, las películas editadas en DVD en España no contienen todos los materiales extra de las ediciones originales, además de que la calidad de los discos DVD es mucho más baja. Pasó algo parecido con los vinilos durante los ochenta, que se empezó a utilizar material de menor calidad pero más barato a la hora de fabricar los discos. Por eso prefiero comprar las películas de importación por Internet: más calidad a menor precio.

¿Sabemos qué pagamos cuando compramos un disco? Cuando compramos un disco pagamos no sólo la fabricación del disco en sí, también la distribución, la publicidad y, sobretodo, el coste de producir el álbum: estudio, músicos, productor... El último disco de los Guns 'N' Roses, Chinese Democracy, resultó un fracaso no sólo porque el disco no es muy bueno, sino porque se había convertido en el disco más caro de la historia, a causa de los años que estuvo Axl Rose editando el disco, grabando y regrabando en un estudio. Las ventas no cubrieron los gastos. Cuando una banda explica en una entrevista que se ha ido a Londres o Nueva York para trabajar con un prestigioso productor, significa que la discográfica ha pagado los viajes y la estancia de la banda así como al prestigioso productor. La discográfica lo ve esto como una inversión, esperando que las ventas cubran los gastos y obtener pingües beneficios. Lo que puede resultar en fiascos, como el mencionado disco de los Guns 'N' Roses o el multimillonario contrato de exclusividad que firmó Michael Jackson con Sony por un disco, Invincible creo recordar, que fue un fracaso.

Lo mismo sucede con los DVD y Blu-ray. Producir los materiales extras y la remasterización de una película es caro, pero se ve como una inversión.

Cuando las ventas de un disco o DVD no cubren los gastos puede resultar en el cierre de la compañía cuando es pequeña. A mediados de año, la distribuidora de películas Code Red anunció el cierre debido precisamente a eso. Las compañías grandes pueden aguantar mejor estas pérdidas ya que normalmente forman parte de grandes conglomerados que venden discos como pueden estar vendiendo zapatos.

Así que ya sabéis que va incluido en el precio de un disco... la primera vez que se edita. A las compañías discográficas les interesa ganar dinero, así que muchas veces mantienen el precio de venta, aunque los gastos estén ya cubiertos, para mantener un nivel de beneficios. Otras veces, cuando ya ha pasado bastante tiempo desde que el disco se puso a la venta, se rebaja el precio. Algunas veces. Grupos como The Beatles o Pink Floyd no sólo mantienen los precios, a pesar de que hace tiempo que se amortizaron, sino que son mucho más caros. Aquí lo que se paga es que se trata de un disco de los Beatles, estás pagando la marca, igual que con unos Levi's. Las discográficas confían (y se aprovechan) en que los fans pagarán lo que sea por el disco de su mítico grupo, aunque se trate del enésimo refrito de material.

Así que se trata, en realidad, de cuánto te gusta algo y lo que estás dispuesto a pagar por ello. Y tienes que estar seguro de que te gusta porque no hay devoluciones. Y no sé vosotros, pero yo muchas veces me he sentido tentado de ir a la taquilla del cine para que me devuelvan el dinero ya que la película que he visto ha resultado un bodrio.

Para acabar, otro tema con el que me encanta provocar debatir: doblaje versus versión original.

El doblaje en España empezó poco después de que Mussolini impusiera el doblaje de las películas al italiano para proteger la lengua. Aquí se decidió lo mismo. Además de que era una herramienta perfecta para controlar y censurar las películas. Hasta entonces, como ya comento en el post sobre la versión hispana de Drácula, las grandes productoras americanas filmaban versiones en castellano de sus películas con actores de habla hispana. Con el doblaje, esto cambió.

Como ya he dicho, fue usado como herramienta de censura. Es muy famoso el caso de la película Mogambo (John Ford, 1953) en el que a la censura le pareció inadmisible que dos personajes fueran amantes y con el doblaje los convirtieron en hermanos, de paso transformando un adulterio en un incesto. Actualmente ya no se producen casos tan extremos, excepto en las comedias donde se cambian chistes para hacerlos más fáciles de entender y se alteran juegos de palabras.

En el audiocomentario que acompaña el DVD de Perdita Durango (1997), Álex de la Iglesia se lamenta del pobre doblaje de la película y lo señala como una de las causas de por qué la película no funcionó en España. Con el doblaje de Perdita Durango también se perdía la mezcla de inglés y castellano que caracteriza el habla de la zona cercana a la frontera entre Estados Unidos y México en la cual transcurre la película.

Narciso Ibáñez Serrador también se ha lamentado durante toda su vida de que en España se distribuyera doblada ¿Quién puede matar a un niño? (1976). El film está protagonizado por una pareja de turistas ingleses de vacaciones en España, la barrera lingüística es utilizada para enfatizar el aislamiento de la pareja. Con el doblaje se crean muchos diálogos de besugos, resultado de los pasajes en que en la versión original el marido le traduce a su esposa algo que le han dicho, ya que se van repitiendo frases de un personaje a otro de forma absurda.

De estos diálogos de besugos se crean muchos gracias al doblaje. Otro caso que me viene a la cabeza es Depredador (Predator, John McTiernan, 1987). Para evitar eso, muchas veces se cambia la nacionalidad de los personajes y el castellano original pasa a ser brasileño o cualquier otro idioma en la versión doblada.

Durante la época dorada de las coproducciones europeas, se rodaban películas sin sonido directo ya que intervenían actores de diferentes nacionalidades, cada uno hablando una lengua diferente. Eran películas pensadas para ser dobladas por cada país a su propio idioma a la hora de la distribución. En estos casos, es recomendable ver la película en el idioma de los actores principales: si son franceses, en francés; si son italianos, en italiano; si son ingleses, en inglés; etc. La razón es que los actores principales se suelen doblar a si mismos. Como hacía Clint Eastwood en sus spaghetti westerns.

Sin embargo, hay que destacar que también se cometían barbaridades en estas películas. Por ejemplo, en Suspiria (1977) de Dario Argento la versión en castellano arruina una de las tramas de la película: Al principio vemos como Suzy (Jessica Harper) llega a la escuela de danza en plena tormenta. Una chica sale de la escuela murmurando unas palabras. Durante la película, Suzy intentan recordar y descifrar esas palabras ininteligibles al principio, y cuando lo consigue se descubre una de las claves de la película. Pero en la versión doblada al castellano, se entiende desde el principio lo que dice la chica, con lo cual las escenas en las que se ve a Suzy intentando descifrar las palabras la hacen parecer idiota si se ve doblada, además de que el espectador va siendo bombardeado con las mismas palabras una y otra vez.

Si una persona prefiere ver las películas dobladas, perfecto. Está en su derecho. Pero ha de hacerlo de manera consciente, sabiendo que lo que verá no es la película sino una versión de la misma. Podríamos decir que la versión doblada es el equivalente a masturbarse con una fotografía de Scarlett Johansson y la versión original sería hacer el amor con Scarlet Johansson.

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