20 jul. 2011

The Relic


El plato que tenemos preparado para hoy es ligero, entretenido y bastante divertido. Se trata de The Relic, una monster movie que ofrece lo mejor de la serie B con efectos especiales de serie A. El argumento gira en torno a unos misteriosos asesinatos que tienen lugar en el museo de historia de Chicago y de los cuales es responsable una misteriosa criatura. La película fue protagonizada por Tom Sizemore como el teniente D'Agosta y Penelope Ann Miller como la doctora Margo Green, a la cual el monstruo acorrala y le pega un gran lametazo en una escena que llena al espectador... de envidia, ¿quién no querría ser el monstruo en ese momento?

El filme fue dirigido por Peter Hyams, que al inicio de su carrera dirigió sólidas cintas de ciencia ficción como Capricornio Uno (Capricorn One, 1978), Atmósfera cero (Outland, 1981) y la infravalorada 2010: Odisea Dos (2010, 1984) basada en la novela homónima de Arthur C. Clarke. Pero también ha dirigido títulos menos interesantes, por decirlo suavemente, como El fin de los días (End of Days, 1999) o El sonido del trueno (A Sound of Thunder, 2005).

The Relic es una monster movie de estructura clásica pero bañada con justificaciones tecnológicas y naturales actuales que explican la creación de la criatura, un equivalente a la bomba atómica en los 50. Además se le añade un poco de drama y desarrollo de personajes, de modo que cuando empiece la masacre y vayan cayendo como moscas sepas quiénes son y por lo menos te importe cuando los principales están en peligro. También hay bastante carne de cañón para que puedas exclamar: "¡Uau! ¿Has visto como se le ha comido la cabeza? ¡Qué pasada!"

El tramo final de la película, en la cual un montón de personas se quedan atrapadas dentro del museo sin poder salir, es donde vemos a la criatura en toda su gloria. Hyams, sabiamente, opta por ir escalando el suspense y no se ve el monstruo hasta el final, con lo cual no deja de ser interesante. Los efectos especiales están muy bien logrados, ya que se optó por alternar CGI con prácticos. Stan Winston fue el encargado de construir la criatura animatrónica usada en primeros planos y en interacción con actores; la CGI sólo se usó en planos de la criatura en movimiento, de lejos y en sombras, de manera que resulta bastante efectiva teniendo en cuenta lo cutre que era la CGI de finales de los 90.

En el momento de su estreno no fue un gran éxito de taquilla, recuerdo verla en un cine casi vacío, pero con el tiempo se ha ido ganando seguidores, convirtiéndola en una película de culto en el sentido original de la expresión. Sorprendentemente sangrienta, parece más una película de los 80 que de los 90, The Relic cumple con creces su objetivo de ofrecer un monstruoso (ja, ja - perdón) entretenimiento. El argumento no es muy original pero en este caso lo importante es la ejecución, a la cual Hyams carga de saber hacer y estilo. Ideal para ver una tarde de verano que no os apetezca salir, indicada para grupos de amigos o parejas (especialmente si uno de los dos es de esos que se agarra a su acompañante cuando se produce un susto o ataque).

No puedo despedirme sin antes hablar un poco del origen literario de The Relic. Ésta está basada en la primera novela que escribieron juntos Douglas Preston y Lincoln Child que en España se editó con el título de El ídolo perdido. Esta pareja de autores, que también han publicado libros por separado bastante interesantes, es de mis autores favoritos ya que han ido ofreciendo a sus lectores sólidos thrillers alegremente sangrientos mezclados con ciencia ficción, aventuras y terror. El equivalente literario a la exploitation y la serie B que he comentado aquí en numerosas ocasiones. Si no los conocéis os los recomiendo sin reservas, los podéis encontrar fácilmente en cualquier librería ya que Plaza y Janés los ha ido publicando regularmente desde su primera novela. Además, os podéis poner en contacto con ellos vía e-mail y contestan.

Curiosamente, para simplificar el argumento de la novela en orden de convertirla en película, se eliminaron dos personajes del libro en la versión cinematográfica: el periodista William Smithback y el agente del FBI Pendergast, que más adelante se convirtieron en los protagonistas de varias novelas de Preston y Child, ya sea juntos o por separado (principalmente Pendergast), ya que los autores han creado una especie de universo propio semejante al de los cómics, donde hay continuidad y referencias entre las novelas.

Finalmente, si bien no existe una secuela cinematográfica, Preston y Child sí escribieron una secuela titulada Relicario, publicada como he mencionado antes por Plaza y Janés, que transcurre por los túneles del metro de Nueva York en los cuales aparecerán unos vagabundos mutantes. Como se trata de una secuela del libro, aparecen personajes que no aparecen en la película o que en ésta mueren.

6 comentarios:

Luis Cifer dijo...

ufff, en esta no coincidimos. The relic me parece muy floja. En mi opinión, si hubiera sido rodada 20 años antes hubiera sido la bomba pero a mitad de los 90 estas pelis eran bastante corrientes. No me gusta nada la fotografía de Hyams, es demasiado oscura, tanto que a veces no se distingue nada de nada.

Raül Calvo dijo...

Los 90 fueron bastante aburridos en lo que se refiere a serie B, muy light, y 20 años antes esta peli habría sido puro camp sin la sangre que tenemos aquí. A mi The Relic me resulta simpática. También me gusta la fotografía de Hyams, aunque has de ajustar bien la pantalla porque en caso contrario no se distingue nada, como dices.

Javi dijo...

No me tira nada The relic. Nada que ver con la que hablas en la anterior entrada, La cosa, esa sí que me gusta mucho. Vas muy rápido, Raül, y a veces no llego a tiempo para leer y comentar, y más en verano.

Me ha gustado la entrada de La cosa, con comentarios incluidos.
La cosa: “descongelarlo o dejarlo tal y como está...”
Alien: “sacarlo del rostro de John Hurt o invernarlo con el alienígena pegado…”
Es que La cosa es una mezcla entre Alien y La invasión de los ladrones de cuerpos (como también mencionas en la entrada), con esencia Lovecraft, ese terror profundo y de connotaciones cósmicas que ya mencionasteis.
Me parece un clásico. Me acojona el monstruo y su poder, y sus formas (como en Alien) amenazadoras y que te paralizan; pero me interesan mucho las relaciones de los personajes, esa lucha por la supervivencia y, sobre todo, el aspecto oscuro que tiene alguno de ellos, en concreto el personaje que se encierra y parece volverse majara comportándose con una violencia desatada. Buen matiz que ayuda a la sensación de terror, ayudada por un escenario que te aplasta, claustrofóbico, como lo era el paisaje nevado de El resplandor… amenaza y limitaciones espaciales en las que esconderse, escapar, siempre resulta complicado; pasa en La cosa, en Alien, en El resplandor…
¿Nihilismo de la película? Sí, pero yo veo también mucho desencanto en ese final, mucho pesimismo en el trascurso de los acontecimientos; ¿y el nihilismo es compatible con el pesimismo? Creo que sí: en esta película nada parece ser motivo para creer lo suficiente y agarrarse a ello para tener esperanzas. Aquí todo llega a carecer del valor por lo inesperado que se escapa a cualquier control, por darle significado y explicarlo con un sentido que te apacigüe y con el que puedas dar respuestas, soluciones. Muy buena. El post que has hecho también. Un saludo, Raül

Raül Calvo dijo...

Javi, me gusta actualizar cada día y descansar los fines de semana para mantenerlo actual. Te diré que precisamente he escogido The Relic como contraste con La cosa, ya que me gusta alternar entre un clásico o algo de mucha calidad o con prestigio con otra peli que sea todo lo contrario para que haya variedad y no repetir siempre el mismo género o estilo o calidad. En definitiva, mucha variedad.

En cuanto a lo que dices de La cosa como mezcla de Alien y los ladrones de cuerpos: el relato en que se basa La cosa data de 1948, así que fue uno de los pioneros en tratar la invasión extraterrestre del estilo infiltración. La novela de Los ladrones de cuerpos data de mediados de los 50. Alien está inspirado, según su creador Dan O'Bannon, en los clásicos de invasiones marcianas y astronautas atrapados por bestias desconocidas de la década de los 50. Uno de los cuales fue La cosa en versión Howard Hawks. Así que todo es como un gran círculo donde se han influido todos entre sí: La cosa de John Carpenter está basada en un relato que inspiró otras películas e historias que a su vez también influyeron en La cosa de Carpenter. Ya ves, todo encaja como un gran puzle sideral.

Dr. Gonzo dijo...

La vi hace tiempo y de tan oscura que es, ni me gustó. Igual la vuelvo a ver y me flipa, pero en aquel primer visionado, nada de nada.

Una ex compañera de trabajo me habló de esta película y se echaba las manos a la cabeza por lo que habían hecho con la novela original. No puedo comparar, ya que la novela no la he leido, y la película la vi a medias... cuando estaba un poco más iluminada jaja

Raül Calvo dijo...

Hombre, depende mucho de la calidad del formato en que la veas y, como he dicho más arriba, tener bien ajustada la pantalla. Me recuerda un poco la época del VHS, que había películas que era como verlas a través de una media, hasta que llegaron los nuevos formatos, claro.

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