2 feb. 2012

O la amas, o la odias.


Fantástica, perturbadora, romántica, poética, histérica, polémica, morbosa, intensa, política, delirante, satírica... Todo eso y mucho más es La posesión (Possession, Andrej Zulawski, 1981).

La extraña y demente historia de La posesión surge cuando, en 1977, Andrej Zulawski se encontraba en Polonia rodando Na srebrnym globie -"en la esfera plateada"-, un épico film de ciencia-ficción. El ministerio de cine decidió que esta película era inaceptable social y políticamente (se encontraban bajo el régimen comunista) y detuvo de inmediato la producción. Zulawski se vio súbitamente puesto en una lista negra que le impedía trabajar, no sólo en el cine, ni siquiera como tendero. Desesperado, mientras recorría las calles de Varsovia, se le ocurrió la historia de una mujer aparentemente normal y sencilla que en un apartemento de su casa mantiene un horror indescriptible. La historia se veía cargada de la desesperación que sentía entonces el director, mezclada con eventos de su vida personal (su mujer le había dejado).

Gracias a un amigo productor, Zulawski sale de Polonia y acaba en Nueva York, trabajando en el guion de La posesión con la ayuda del escritor americano Frederic Tuten, que también pulía el inglés escrito del director (ésta sería la única película de Zulawski, hasta la fecha, rodada en inglés). A pesar de algún problema de financiación (productores que desaparecen -literalmente- y cosas así), la productora Marie-Laure Reyre consigue que se ponga en marcha el rodaje, que tendría lugar en el Berlín divido por el muro por insistencia de Zulawski, ya que quería reflejar por la localización los aspectos políticos que habían originado la historia.

Mark (Sam Neill) vuelve a casa tras terminar su misterioso trabajo y descubre que su mujer Anna (Isabelle Adjani) quiere dejarle porque prefiere el amor de su amante. Desesperado, Mark intenta recuperar a Anna, pero no hay manera, la superioridad del amante es incuestionable. Lo que Mark no sabe es que la naturaleza de su amante no es exactamente humana. Y a partir de aquí, la película se vuelve realmente extraña.

La distribuidora americana recortó media hora de película y la reeditó en un intento de convertirla en una película de terror "normal". Fue un fracaso absoluto, por supuesto. Evitad esta versión truncada a toda costa.

Este verano iba en el metro hacia el centro, ya que había quedado con unas amistades. En una de las paradas subió una pareja discutiendo en voz alta. Llegó un momento en que él dejaba de contestar y miraba ausente hacia la nada, mientras ella al borde de las lágrimas intentaba razonar con él. El resto de los que estábamos en el vagón intentábamos fingir que no nos interesaba la discusión pero sin perdernos detalle. Yo también experimenté cierta incomodidad, saber que no debería estar mirando pero mirando de todas maneras.

Hay partes de La posesión que se parecen bastante a esta experiencia. La intensidad de Adjani y Neill ponen en sus discusiones de pareja le otorgan un inquietante realismo a un film bastante surrealista.

Ésta es una de esas películas que no deja indiferente: o la amas, o la odias. A continuación intentaré explicar de forma más o menos coherente por qué me gustó esta especie de mezcla entre William S. Burroughs y H. P. Lovecraft en ácido.

Una de las cosas que primero me llamó la atención es la extrañeza que domina toda la película. Berlín está representada como una ciudad desolada y vacía, un poco como la Roma de Tenebre (Dario Argento, 1982). Otro elemento que enfatiza esta extrañeza es la mezcla de acentos de las personas que viven en esta peculiar Berlín. A los acentos alemanes de algunos ciudadanos, se mezcla el australiano de Neill y el curioso acento de Adjani, producto de la mezcla de nacionalidades, que es imposible de colocar y contribuye a la curiosa naturaleza de su (doble) personaje. Esta mezcla parece incidir en el tema de las divisiones que forma parte de la temática de la película.

En el film hay también elementos satíricos. Una escena al principio parece una parodia del cine de espías, así como el personaje de Heinrich (Heinz Bennet), un ex amante humano de Anna, es una burla de la mentalidad New Age de los 70. Estos toques, así como otras exageraciones y detalles, contribuyen, para mí, a hacerla más digerible. Como los toques de humor que ponía David Lynch en sus películas.

Aunque la primera parte del film parece un drama, histérico y excesivamente intenso pero drama, sobre un hombre abandonado por su esposa y la incapacidad de éste para aceptarlo más o menos normal, ya se introducen pequeños detalles y situaciones que te indican que esto puede ser muchas cosas, pero desde luego no es "normal" ("¿y qué es normal?" es la pregunta manida y tópica que se introduce habitualmente tras una frase así). Por supuesto, la segunda y bizarra parte, a partir de que se introduce el monstruoso amante de Anna, la película es cuando más me hace disfrutar, añadiendo elementos y situaciones cada vez más surrealistas, hasta una parte final que te deja ojiplático en extremo. O como decimos en Catalunya: frepat, corprès i esmaperdut.

La efectividad de la película, además de al talento de Zulawski, le debe mucho a la interpretación del triángulo protagonista. Isabelle Adjani destaca con un papel muy intenso, que abarca casi todo el espectro de las emociones: desde la tranquilidad y la cordura al más salvaje histerismo y locura, pasando por la increíble escena en la cual es "poseída". Sam Neill hace gala de su talento para interpretar personajes oscuros y no muy mentalmente estables, manteniéndose en sintonía con Adjani. Finalmente, el tercer vértice del triángulo amoroso, la criatura (o criaturas, ya que va evolucionando) creada por el maestro en efectos especiales Carlo Rambaldi, creador de ET, que cumple su objetivo de crear algo que te deja preguntándote "¿pero qué rediantres es eso?".

Una nota final. En las entrevistas que se le hacen a Zulawski sobre esta película, casi siempre surge la cuestión de por qué adoptó el género de terror a la hora de contar su historia. La pregunta implica que un director serio no se habría de rebajar a trabajar en un género tan bajo, cosa que Zulawski justifica hablando sobre las diferentes máscaras que se adoptan a la hora de narrar y que si es una excusa o diciendo simplemente que no es una película de terror. Bueno, como cinéfago (desde luego, no soy un cinéfilo que quede claro) no creo que haya buenos o malos géneros, géneros respetables o géneros "de clase baja". Todo depende de lo que hagan los autores del film. Una película de terror (o una comedia, o un drama) no es mediocre o mala porque sea de terror, lo es porque tiene un director/guion mediocre o malo. La etiqueta del género sirve simplemente, desde mi punto de vista, para clasificarla dentro de una tradición y, por comparación, ver si sigue esa tradición o la rompe o la innova o pasa completamente de ella, no me dice nada a priori sobre la calidad intrínseca del film en cuestión.

En conclusión, La posesión me parece un film absolutamente genial sobre el cual se descubren nuevas cosas cada vez que se ve. Uno de esos filmes que desafía al espectador a encontrarle una explicación coherente y lógica. A mí me gustó mucho, pero es posible que muchos la odiéis. Claro que sólo lo sabréis una vez la hayáis visto.

10 comentarios:

ATTICUS dijo...

La verdad es que a mi no me disgusto,es un poco rara en ciertos momentos,(los gore) que sabes que no me entusiasma,pero como tu dices la.
Y la historia no esta nada mal.

Raül Calvo dijo...

Gore no es, porque no hay mutilaciones ni nada, aunque sí hay algún momento sangriento, pero bueno, si te gustó estupendo.

Dr. Gonzo dijo...

Otra película que conocía y no me interesaba en absoluto hasta leer tu entrada jaja
Me hago una idea de por dónde irán los tiros, pero me has despertado la curiosidad.
A ver si me las apaño para ver la versión buena.

Raül Calvo dijo...

Dr. Gonzo, no tienes ni idea de por dónde van los tiros con esta película, en serio. La única versión mala es la que distribuyeron en Estados Unidos, en el resto del planeta creo que se estrenó la versión del director (dura unas dos horas).

Einer dijo...

Qué puta manía con recortar las películas. Al menos he visto que está editada y no es difícil de encontrar.

Sam Neill hubo un tiempo que no le tragaba. Vamos, a raíz de Parque Jurásico, es que no me gusta nada su personaje y le cogí manía a él, pero a fuerza de verle en otras pelis me ha acabado gustando bastante.

Raül Calvo dijo...

Me gustaría ver la cara de los distribuidores americanos que compraron la peli pensando que sería una típica peli de terror y se encontraron lo que se encontraron. No sólo la cortaron, la reeditaron intentando convertirla en una peli "normal".

Yo nunca tuve problemas con Sam Neill, me gusta bastante. Sobretodo porque antes de Parque Jurásico lo había visto como Damien, matando bebés. Y luego de Parque Jurásico en la obra maestra En la boca del miedo. Siempre es bienvenido para mí.

sintanta cosa dijo...

la amo... amo a Zulawski!

Raül Calvo dijo...

Pues ya somos dos!

Anónimo dijo...

Muchísimas gracias por descubrirme esta película, no había pasado tanto terror (ni disfrute) desde Martyrs.

Raúl Calvo dijo...

Me alegro de que la disfrutaras. Es una de mis favoritas y me encanta que más gente la descubra.

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