17 oct. 2012

Psycho Beach Party


Psycho Beach Party (Robert Lee King, 2000) es una de esas películas que nace con vocación de film de culto y aunque no llega lo suficientemente lejos para ser tal, sí que es un film bastante divertido.

Charles Busch, autor del guion, es un renombrado artista travestí que a lo largo de su carrera ha escrito una gran cantidad de obras teatrales, guiones y una novela. Durante finales de los 70 y primeros 80, en sus monólogos teatrales se despedía con falsos nombres de futuras producciones a modo de chiste final. Uno de estos títulos fue Gidget Goes Psychotic, que a mediados de los 80 Busch acabó escribiendo realmente. Esta obra, por posibles problemas de copyright, fue luego retitulada Psycho Beach Party.

El film, y la obra en que se basa, es una parodia de las películas playeras de los 60, las cuales mezcla con una trama típica de slasher. La Gidget del título original protagonizó varias películas y una serie de televisión en los 60 (más tarde recuperada a mediados de los 80), originalmente interpretada en el cine por Sandra Dee en la primera película y luego interpretada por distintas actrices. La otra gran influencia son las películas playeras que protagonizaron Frankie Avalon y Annette Funicello. La parte de los asesinatos estaba originalmente influida por las películas de Alfred Hitchcock, pero en su formato cinematográfico recuerda más a los slashers ochenteros.

La trama gira en torno a Florence "Chiklet" Forrest (Lauren Ambrose, este papel lo interpretaba Busch en los 80), una chica que se empeña en convertirse en una surfista más a pesar de la oposición de los chicos y lo conseguirá con la ayuda de sus múltiples personalides. Al mismo tiempo, una serie de asesinatos empiezan a tener lugar, investigados por la capitana Monica Stark (Busch). ¿Es posible que alguna de las múltiples personalidades de Florence sea la culpable?




El film recrea bastante bien el estilo de las películas playeras, incluso filman del mismo modo que hacían las películas originales los primeros planos de los actores frente a un croma y substituidos por unos obvios dobles en los planos panorámicos, así como los diálogos recrean bastante bien el tipo de diálogo que uno sufre/escucha en estas películas. Además tiene momentos muy divertidos y toques políticamente incorrectos muy acertados, como mi personaje favorito: Rhonda (Kathleen Robertson), una chica en silla de ruedas que es increíblemente borde y desagradable con todo el mundo (por oposición a la chica dulce y superadora de adversidades que normalmente veríamos representada).

Sin embargo, hacia el tramo final la película pierde algo de gas y espontaneidad. Por ejemplo, durante el film se hacen unos divertidos gags alrededor de la soterrada homosexualidad de dos de los chicos del grupo surfero, especialmente brillante es el momento en que se empiezan a pelear y manosear durante lo que parece un rato demasiado largo observado con creciente incomodidad por sus amigos, pero de repente los personajes salen del armario y la película abandona la parodia para transformarse en una especie de comedia romántica. En otras palabras, el afilado cuchillo del principio pierde el filo en su parte final, llegando a una bastante insatisfactoria conclusión.

A pesar de todo, a pesar que acabe flojeando, la mayor parte de la película te hace reír bastante y es adecuada para ser disfrutada en una velada con diversos amigos, cuando os canséis de discutir sobre Dostoyevski. Y además podréis recrearos con el estupendo trasero de Amy Adams.


2 comentarios:

Teresa J. dijo...

Gracias por la informaciòn ,me encantan las pelis que hacen reir, espero de poder verla èste fin de semana.Teresa J.

Raül Calvo dijo...

De nada, sólo espero que tengamos la misma idea de lo que es divertido!

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