26 nov. 2010

Asomándose al horror definitivo: Batman y Robin



Existen, por un lado, buenas películas y malas películas. Luego, por otro lado, están las películas que nos gustan y las películas que no. Si nos gusta una película es porque es buena, por supuesto.

Falso.

Una película nos gusta o no dependiendo de cómo nos hace sentir, eso a su vez depende de nuestra educación, de nuestras experiencias vitales y de todo lo que hemos visto, leído y oído con anterioridad. Por ello el tiempo y la edad son también factores importantes: películas que no nos gustaron en un momento de nuestra vida puede que en otro sí y viceversa. Saber reconocer los valores estrictamente cinematográficos (fotografía, edición, dirección, etc.) nos sirve para poder racionalizar ante los demás por qué nos gustó tal o cual cosa y justificarnos. Nuestra habilidad para racionalizar y justificar la razón por la cual una película nos parece buena o mala hará que nuestra opinión sea considerada válida o no. Pero todo el mundo parte de la base de que tiene buen gusto y de que todo aquello que le gusta es bueno en cuanto a calidad se refiere. Algo que, personalmente, creo erróneo.

Siempre me he considerado un cinéfago, y he corregido muchas veces a todos aquellos que me calificaban de cinéfilo. La razón es que no tengo prejuicios en cuanto géneros, países, año de producción y otros mil factores por los que la gente decide o no que una película es buena o mala. Yo veo un montón de películas sin hacer distinciones: puedo disfrutar de una de Bert I. Gordon y de una de Jean-Luc Godard con el mismo placer.

Con el tiempo desarrollé un gusto particular por películas que eran no malas, sino monstruosamente malas. Me refiero a títulos como Las mujeres gato de la luna (Cat-women of the Moon, Arthur Hilton, 1953) o Robot Monster (Phil Tucker, 1953). En otras palabras: cine basura.

Jordi Costa define este cine de manera muy acertada como vanguardia casual. Es decir, la torpeza del director y los actores hace que la película roce el surrealismo y se convierta en una obra de arte pero sin que el director lo pretendiera, es el espectador quien completa la obra dándole una visión personal que la convierte en otra cosa.

Como he mencionado antes, el tiempo es un factor importante también en este aspecto. Es como le dice Belloq a Indiana Jones en aquella escena del café de En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, Steven Spielberg, 1981): este reloj es una baratija que no vale nada, pero entiérralo mil años y ya no tiene precio. Con el cine basura sucede lo mismo, es la perspectiva del tiempo la que separa las auténticas joyas del cine trash de las que son simplemente mediocres o malas películas sin ningún valor.

Toda esta larga introducción es para que entendáis de donde vengo cuando empiece a comentar la infame Batman y Robin (Batman and Robin, Joel Schumacher, 1997).

Cuando se estrenó la primera Batman (1989) de Tim Burton me pareció fantástica. La segunda, Batman vuelve (Batman Returns, Tim Burton, 1992), me gustó pero no tanto. En 1995 se estrenó Batman Forever de Joel Schumacher. Habiendo visto el tráiler me pareció que no me iba a gustar, así que pasé de ella. Sin embargo la película fue un grandioso éxito de taquilla, a todo el mundo le gustó Batman Forever. A todo el mundo. Estaba en todas partes. Pero yo seguía sin querer verla, más aún cuando mis amigos insistían de forma casi agresiva que tenía que ir a verla, que era buenísima. Finalmente, cuando salió en vídeo un amigo me la dejó insistiendo que tenía que verla.

La vi. Digamos que no me gustó. Digamos que me pareció hortera y un señor truño.

Para cuando se estrenó Batman y Robin en 1997 estaba harto del Batman de Schumacher y también pasé de verla, más cuando la anterior me pareció realmente mala. Mala en el mal sentido. Se estrenó y fue un fracaso.

Y pasa el tiempo. Aquel amigo que me insistía que Batman Forever era buenísima ahora me decía que tal vez tuviera razón y no acababa de entender como es que le gustó tanto en un primer momento. No es el único, simplemente leed lo que dicen de ella por Internet.

Y pasa más tiempo. Con la llegada del Blu-ray decidí renovar las versiones en DVD que tenía de los Batman de Tim Burton. Mi apreciación por ellas había cambiado: ahora Batman Vuelve me parece genial y Batman un poco floja, pero también la disfruto. En Amazon encontré un pack con todas las cuatro películas de Batman previas a Nolan en Blu-ray mucho más barato de lo que me costaría comprarme aquí las dos solas, así que compré el pack. Y vi Batman y Robin.

Volvamos otra vez a 1997 por un momento. Después del éxito masivo de Batman Forever, el estudio le dio completa libertad a Joel Schumacher para hacer lo que quisiera. Schumacher se reunió con Barbara Ling, la diseñadora de producción, que básicamente le señaló que, si le había gustado el estilo colorido de Batman Forever, aún podía llegar más lejos en términos de diseño, eso no era nada. Ambos se ponen a trabajar en el diseño de la película con el objetivo de superar lo que ya habían hecho. Akiva Godlsman repetiría como guionista.

Val Kilmer estaba ocupado con El Santo (otra "maravilla" de película) y George Clooney se convirtió en el nuevo Batman. Debido a la expectación que se estaba generando con esta película, insisto: provocada por el éxito y aceptación de la anterior, cuando se anunció la búsqueda de una joven actriz para interpretar a Batgirl, todas las jóvenes actrices de Hollywood se lanzaron como locas para coger un papel que posiblemente las convertiría en estrellas. Finalmente el papel se lo llevó Alicia Silverstone, con lo que automáticamente su valoración y cotización se disparó. Arnold Schwarzenegger interpretaría a uno de los villanos, con el objetivo de recuperarse de los fracasos de taquilla que estaba encadenando desde el inicio los noventa (con la excepción de las dos que hizo con James Cameron).

Finalmente la película se estrenó. Y no es que no gustase, es que la gente la odió. Fue no solo un fracaso de taquilla, dio, además, por terminada la carrera de Alicia Silverstone y Schwarzenegger vio como su carrera se hundía a ritmo acelerado. Fue también la primera película que se vio afectada por la mala prensa en Internet, la página Ain't it cool News acababa de nacer y propagó velozmente los horrores que se ocultaban en esa pieza de artesanía cinematográfica. El boca a oreja por la red mató rápidamente la película, un fenómeno que era nuevo.

Volvamos al 2010 y a mí introduciendo Batman y Robin en el reproductor Blu-ray.

La película me pareció un espectáculo tan abismalmente hortera, los diálogos tan increíblemente ridículos y las interpretaciones tan completamente malas que me quedé totalmente fascinado. Se gastaron 125 millones de dólares (una fortuna en aquel momento) para hacer una película que parecía un mal capítulo de la serie de los sesenta. Empecé a reír y a reír. Y al final la acabé disfrutando.

Disfruté del espectáculo que crearon unos artistas que, presas de una especie de locura colectiva, crearon una película que no es que sea un desafío al buen gusto, es que está más allá del mal gusto. Hortera no acaba de definir la monstruosidad de esta película.

Batman Forever es una película mediocre, el guión y las interpretaciones se quedan en la calidad de una tv movie. Pero Batman y Robin es tan demencialmente mala que se convierte en una pieza única de arte. Es tan abominable que se convierte en irresistible.

Por tanto, os confieso que disfruté y que me gustó Batman y Robin como muestra de lo que puede dar de sí un periodo de locura transitoria. Como algo tan extremadamente feo que se vuelve bello.

3 comentarios:

Javi dijo...

Estoy contigo en casi todo lo que comentas.
Una peli es buena porque nos gusta... me asusté cuando leo esto, pero no llegué al falso que pones a continuación, entones me tranquilicé.
Joel Shumacher me parece muy malo porque parece que se lo toma en serio y hace auténticos bodrios, sólo hay que ver asesinato en 8 mm para darse cuenta.
Pero hay una cosa, Raül, que no entiendo: si una peli te parece hortera, los diálogos malos y las interpretaciones pésimas, si no hay por donde cogerla, cómo es que te gusta? Supongo que te parecerá mala, pero que te gusta; lo que ocurre es que en el caso del que hablamos (Batman y Robin) el director no lo hizo a posta, ahí está la movida… una cosa es recrear lo hortera y otra muy distinta es serlo sin pretenderlo, y eso es lo que le pasa a Schumacher, que es malo sin más y hace pelis comerciales para entretener que son verdaderos bodrios… De todas formas, esa es la única discrepancia que tengo en esto contigo; lo del resto que comentas estoy totalmente de acuerdo contigo. Genial tu post, Raül.

Raül Calvo dijo...

Me refiero a películas que son más que malas. Batman Forever lo es en el sentido que es mediocre, vulgar, aburrida. Batman y Robin va más allá y es tan horrible que se convierte en arte surrealista. Y la gracia está en que el director no lo haga aposta, que piense que está haciendo algo bueno. Digamos que son como comedias involuntarias en las que te ríes de la peli y no con la peli.

Y algunas de Schumacher como Última llamada y Línea Mortal a mí me gustaron.

Lázaro dijo...

Yo la vi en el cine me parecio un verdadero truño,como dices horrible,encima con esas imágenes tan de ambiente se podia decir y esos trajes tan ceñidos para determinado público..
de la saga me gustan las de Burton y Nolan.
felicidades por el blog...
nos leemos...saludos

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