13 nov. 2010

Placer Infinito, Dolor Infinito



Hay pocas historias de amor que involucren asesinatos a martillazo limpio y sadomasoquismo, pero Clive Barker es definitivamente un autor peculiar.

En 1986 se publicó la novela breve de Clive Barker The Hellbound Heart (publicada en castellano por La Factoría de Ideas con el título Hellraiser), fue aquí donde por primera vez aparecieron los Cenobitas: una especie de criaturas que viven en un mundo aparte y que obtienen gran placer en que aquellos que les visiten experimenten un dolor infinito mezclado con un placer infinito. Sin embargo la trama de la novela trata en realidad la historia de amor entre cuatro personajes: Rory está casado con Julia. Su matrimonio no es muy feliz, ahogado por la rutina y porque Julia sigue enamorada de Frank, el hermano de Rory. Kirsten, a su vez, está enamorada de Rory y sospecha que Julia le es infiel. Y lo es, aunque no como ella cree. Julia ha descubierto que Frank está atrapado en el universo de los Cenobitas a los cuales conoció en su búsqueda de un mundo de placer definitivo, cansado de haber hecho y experimentado todo. Es así como llega hasta su poder una misteriosa caja puzle que sirve para invocar a los Cenobitas. Frank sólo comete un error: dar por supuesto que su idea del placer es la misma que la que tienen los Cenobitas. Sin embargo, un poco de la sangre que Rory derrama en un pequeño accidente en el ático en el que está atrapado le ha dado una llave para salir; pero necesita más sangre para ser completamente libre. Julia empezará entonces a cometer asesinatos para reunirse con su amante del pasado. Algo que no acaba de gustar a los Cenobitas.

Barker crea una historia cargada de extraña sexualidad y complejidad psicológica además de presentar a los Cenobitas, inspirados en los clubes de sado que existían a mediados de los ochenta en Gran Bretaña. Pero el centro de la historia sigue siendo la historia de amor entre Frank y Julia, o más concretamente el intento de Julia de resucitar un apasionado romance del pasado al tiempo que resucita de forma más literal a Frank.

La novela la recomiendo sin reservas, me pareció brillante. Aparte de la edición de La Factoría de Ideas, encontré por Internet una versión en audio leída por el mismo Clive Barker (antes de que su voz degenerara hacia la afonía de pirata que tiene ahora). A los fans de la película les puede resultar interesante ya que aparecen unos cenobitas diferentes a los que aparecen en la versión filmada. Desde hace un tiempo Barker habla de escribir una nueva novela ambientada en el universo de los Cenobitas.

Barker utilizó esta novela breve como base para el que fue su primer largometraje en su breve carrera como director. También fue la única en la que no sufrió la interferencia de los ejecutivos de un gran estudio para hacer la película más accesible a una mayoría. Me refiero al clásico de culto Hellraiser, los que traen el infierno (Hellraiser, 1987).

La película mantiene la trama de la novela y es bastante fiel a la misma pero Barker realizó un gran cambio aparte del mencionado antes respecto a los Cenobitas: convirtió a Kirsty (Ashley Laurence) en la hija de Larry (Andrew Robinson, Rory en el libro) en lugar de ser un factor más en un complicado triángulo amoroso. Este cambio hace que la preocupación de Kirsty sea rápidamente comprendida por el espectador sin necesitar explicaciones extra sobre la naturaleza de la relación entre ambos y justifica la tensión entre Kirsty y Julia (Clare Higgins) como resultado de una no muy buena relación madrastra-hijastra.

La película está llena de imágenes cargadas de una perturbadora y horrible poesía. Especialmente memorable es la escena de la resurrección de Frank (Sean Chapman, bajo el maquillaje: Oliver Smith) en el ático de la casa en la que pasó sus últimos días antes de conocer a los Cenobitas. Esta escena está realzada además por la excelente banda sonora compuesta por Christopher Young, posiblemente su mejor trabajo.

Aterradora y sexy a un mismo tiempo, la película es un excelente ejercicio en el terror de temática adulta, más allá de los arquetipos y miedos ancestrales, reflejando los deseos y frustraciones que en ocasiones producen las relaciones sentimentales. Julia hace en la película de forma literal lo que muchos hacen de forma figurada: coger un recuerdo idealizado del pasado e intentar reconstruirlo en el presente. Es por ello que resulta una lástima que las últimas escenas de Hellraiser resulten un poco flojas por diversos factores: intentar convertir a los Cenobitas en estrellas; falta de ritmo en el montaje y la penosa interpretación de Robert Hines como Steve. A pesar de ello, Hellraiser es un film notable y excelente, uno de mis favoritos desde los días del VHS. Actualmente está disponible en una excelente edición en nuestro país, cosa que no sucede con el resto de películas que comento a continuación que hasta ahora se pueden encontrar sólo de importación (excepto algunas de las peores que se rodaron directamente en vídeo).



No sé si os habéis fijado en que he evitado al máximo usar palabras como "demonios" o "diablos" en referencia a los Cenobitas. Esto se debe a que no pertenecen a la mitología cristiana, sino a un universo propio creado por Barker. Aunque es cierto que también se refieren a ellos como "demonios" para mí nunca lo han sido. Aquí radica el problema principal que a mi juicio provocó que las continuaciones que se hicieron a Hellraiser fueran degenerando de forma progresiva: los guionistas no sabían como tratar a estos personajes y los fueron convirtiendo en típicos villanos, demonios más manejables.

Hellbound: Hellraiser II llegó a nuestras pantallas en 1988, dirigida por Tony Randel, guión de Peter Atkins y con otra excelente banda sonora de Christopher Young. La película es bastante entretenida y es encomiable lo ambiciosa que es teniendo en cuenta lo limitado del presupuesto que tenían. Como ya he dicho, tal vez el error que cometen es intentar crear una serie de explicaciones y justificaciones que expliquen que son los Cenobitas y cuál es su origen. Vuelven los personajes de la primera película, en una u otra forma, y Kirsty es convertida en heroína.

La película transcurre en un manicomio al que es enviada Kirsty (Laurence, de nuevo) mientras se investigan los sucesos acontecidos en la primera película. Da la casualidad que el director (Kenneth Cranham) de ese manicomio es un estudioso de los Cenobitas, su universo (o infierno, si lo preferís) y la caja puzle que los invoca. Como os podéis imaginar, la confluencia de estos factores no podía dar nada bueno: el manicomio se convertirá en un infierno en la Tierra, de forma bastante literal.

Como ya he dicho, la película resulta bastante entretenida aunque ni de lejos tan buena como la primera. Sí que contiene algunas secuencias bastante conseguidas cuando todo se descontrola.






Peter Atkins y Tony Randel fueron los guionistas de la tercera entrega: Hellraiser III: infierno en la Tierra (Hellraiser III: Hell on Earth), aunque esta vez con Anthony Hickox dirigiendo. La película se estrenó en 1992, fue la primera (y única) de la serie que tuve oportunidad de ver en el cine, algo que siempre se recuerda con cariño. Hickox había dirigido anteriormente la divertida Waxwork: Museo de cera (Waxwork, 1988), con lo cual la película tiene algunas cosas que son apreciables pero otras no tanto.

La parte positiva es que la dirección de Hickox, incluyendo los planos que escoge sacados directamente de un tebeo, aportan a la película una tremenda energía que hace que se pase de manera rápida y no aburra.

La parte negativa es la incapacidad del guión de aportar alguna idea original. Los Cenobitas ya no son las misteriosas y espeluznantes criaturas presentadas por Barker, sino los típicos villanos del cine de terror dedicados a masacrar adolescentes como si fueran Freddy Krueger o Jason Voorhees. Todo aquello que los hacía originales ha acabado desapareciendo.

Pero la película resulta divertida y hasta entretenida si uno no se fija demasiado en el guión. Por desgracia, a partir de aquí todas las secuelas se encaminan hacia una espiral de mediocridad y aburrimiento, gracias a que la franquicia cayó en las manos de los Weinstein. Para que os hagáis una idea, la siguiente entrega, Hellraiser: Bloodline (1996), fue dirigida por Kevin Yagher que la firmó con el nombre Alan Smithee, ya que los Weinstein le hicieron un Halloween 6. El resto de secuelas posteriores, precedidas por el título Hellraiser: Inferno (2000), Hellseeker (2002), Deader (2005) y Hellworld (2005), son tremendamente malas y entierran a unos personajes que eran originales en un océano de aburrimiento. Se prepara una película nueva en esta desastrosa serie sin fin: Hellraiser: Revelations. Su estreno se espera para el 2011. Al mismo tiempo, se prepara un remake de la primera entrega, proyecto que lleva ya mucho tiempo en desarrollo y que creo que finalmente  va a ser dirigido por Patrick Lussier (director del remake de My Bloody Valentine). Con lo cual tiro la toalla en lo que se refiere a esperar una nueva película protagonizada por los Cenobitas que no sea un desperdicio.

3 comentarios:

Javi dijo...

Me llegó con Hellraiser. No quiero estropearla con segundas partes; tal vez estén bien, pero no creo que aporten más de lo que sí hizo la primera.

anselmo dijo...

me encanta hellraiser me gustaria ser un cenobita

Raül Calvo dijo...

solo hace falta dedicación y no tenerle miedo al dolor

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