16 nov. 2010

Faster, Pussycat! Kill! Kill!



Eres como un guante de seda forjado en hierro.
Haji en Faster, Pussycat! Kill! Kill!

En 1965 Russ Meyer estrenó el que se acabaría convirtiendo en su primer clásico de culto: Faster, Pussycat! Kill! Kill! Título que ha arrastrado seguidores a su turbia historia de avaricia y asesinato desde el momento en que vio la luz por primera vez. Su influencia no se limita sólo a otras películas, también grupos de música, como los geniales The Cramps que hicieron una versión de la canción que suena en los títulos de crédito; y artistas como Daniel Clowes, el cual tituló una de sus series más famosas e interesantes Como un guante de seda forjado en hierro, en referencia a este film.



Unas go-go's viajan por el desierto: Varla (Tura Satana) es la violenta líder, las otras dos son Rosie (Haji) y Billie (Lori Williams). En su camino se cruza una pareja de adolescentes: Tommy (Ray Barlow) y Linda (Susan Bernard). Después de un enfrentamiento, Varla mata a Tommy y deciden llevarse consigo a Linda secuestrada. Luego se dirigirán a la casa de un viejo en silla de ruedas (Stuart Lancaster) que vive con sus dos hijos: uno algo limitado al que llaman Vegetal (Dennis Busch) y Kirk (Paul Trinka). La razón por la que la que el trío secuestrador va a esa casa arrastrando a Linda consigo es para robar la fortuna sobre la que parece ser que vive el viejo. Cuando la convivencia entre todos empiece, empezará también a mascarse la tragedia.

La película empieza, como solía hacer el maestro con sus películas, con una voz en off que empieza a pontificar sobre la violencia y el sexo, dando a entender que el espectáculo que veremos a continuación tiene una justificación moral. Era la forma que tenía Meyer de reírse de todos aquellos que condenaban sus películas por inmorales y le añade un agradable sabor irónico al conjunto. ¿Y qué es lo primero que nos enseña Meyer tras esta voz que habla sobre la plaga de la violencia que azota la sociedad? Pues a nuestras tres protagonistas danzando enloquecidas, siendo observadas por un montón de hombres. Fijaos bien en esta secuencia en que vemos como la actitud de los hombres se va haciendo progresivamente ansiosa y agresiva, gritando enfervorecidos a las chicas. De ahí se pasa a las mujeres conduciendo plenamente liberadas por el desierto, siendo completamente comprensible sus ansías de libertad tras el espectáculo que hemos visto.


Un día mi madre llegó a casa y dio la casualidad que yo estaba viendo esta película, grabada en vídeo tras alquilarla en un videoclub que tenía disponibles películas de importación y por desgracia cerró hace unos años. Siempre recordaré lo que mi madre dijo tras ver unos minutos de Faster, Pussycat: ¿esta es una película moderna que han hecho en blanco y negro o una película antigua muy rara? Es lo mejor que se puede decir sobre ella.

La habilidad como cineasta de Meyer eleva la película de desvergonzada serie B a obra de arte. La fotografía, el ritmo al editar, los ángulos y lo extraños que resultan todos los personajes mantiene vigente esta gema más allá de una simple lectura posmoderna. Y es posible que esto haga fruncir el ceño a más de uno, pero es que una de las cualidades inherente a toda obra maestra del cine es su atemporalidad. Faster, Pussycat sigue siendo moderna, además de por los temas de avaricia y violencia en los que se centra por, como ya he dicho, la maestría de Meyer con la cámara. Una maestría que no fue aceptada ya que Meyer se mantuvo fiel a si mismo hasta el final, para bien o para mal, y mucha gente no sabe ver más allá del sexo y la violencia. Parece ser que hay rumores de un remake para el 2012, cosa que no puede traer nada bueno pero a lo mejor hace conocer esta joya a toda una nueva generación.

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