23 nov. 2010

Trabajo basura (Office Space)



Conocido por haber creado Beavis and Butt-Head para la MTV, Mike Judge escribió y dirigió en 1999 Trabajo basura (Office Space), adaptación cinematográfica de unos cortos de animación que Judge había hecho protagonizados por Milton, un neurótico personaje que trabaja en un oficina.

Peter Gibbons (Ron Livingston) odia su trabajo en una compañía de software, pero es demasiado apático para cambiar nada y sufre en silencio los abusos y molestias a los que se enfrenta cada día. Su único alivio es el rato que pasa con sus compañeros de trabajo Samir Nagheenanajar (Ajay Naidu) y Michael Bolton (David Herman), tan patéticos como él, criticando el trabajo de oficina mientras comen y suspirando por la camarera Joanna (Jennifer Aniston). Una noche su novia Anne (Alexandra Wentworth) lo lleva a una sesión de hipnoterapia para obligarlo a encontrar alguna manera de cambiar su vida laboral. Por desgracia, el doctor se muere de un ataque al corazón a media sesión, con lo cual nadie saca a Peter de su estado de hipnosis. A partir de aquí, su vida da un cambio radical.

En ocasiones pasamos más tiempo en el trabajo que en casa, con lo cual las relaciones y sucesos que transcurren en el espacio laboral tienen un impacto decisivo en nuestra vida fuera de él. Y normalmente no son cosas buenas. Y como cualquiera que haya trabajado en una oficina o una redacción te puede decir, muchas veces te ves obligado a pasar horas con gente de hábitos odiables o que está simplemente pirada. Desde fantásticas series de televisión como The Office (tanto la versión inglesa como la americana son soberbias, en versión original claro) hasta novelas como Entonces llegamos al final de Joshua Ferris (RBA) han sabido retratar el demente, neurótico y absurdo mundo de la oficina. Trabajo basura entra de lleno entre las mejores obras que han dado de sí entornos tan perjudiciales como el laboral. No por nada el trabajo es un castigo divino.

Lo genial de esta película no es tanto el argumento, sino la colección de neuróticos y estrafalarios personajes que crea Judge y con los que puebla esta oficina en particular. Destaca Stephen Root como Milton, el obsesivo empleado al que someten a diversas humillaciones, como no devolverle la grapadora; y también Gary Cole como Bill Lumbergh, el prepotente y estúpido supervisor. Todas las situaciones, sin embargo, resultan completamente realistas, especialmente las más absurdas. O al menos lo resultan si has trabajado en un entorno parecido. Hay algunos momentos que resultan especialmente divertidos, como la lucha por comer un pedazo de una tarta de cumpleaños antes de que se acabe o las absurdas exigencias de Bill a la hora de pedir unos informes o un asunto de chapas en un restaurante que me recuerda a cierto centro comercial de origen francés.

La parte romántica entre el personaje de Aniston y el de Livingston no es nada del otro mundo, pero esta bien resuelta. De todas maneras, lo que le importa a la película no es tanto esta historia de amor sino retratar el horror de trabajar en una oficina. Claro que no todas son como la que aparece en esta película. Las hay peores.

2 comentarios:

Javi dijo...

El trabajo es trabajoso y por lo general nada satisfactorio, con lo que la gente se vuelve más neurótica por eso de tener la sensación de estar perdiendo el tiempo. El trabajo es antinatural, la esclavitud de ahora en un sistema como el capitalista donde te explotan lo que pueden y más... para que después, en una crisis económica bestial, paguemos los que trabajamos y se vayan de rositas los otros, los que todos sabemos, y con el beneplácito de los estados. The Ofice es una serie curiosa que retrata bien ese mundo... aunque de una forma bastante surrealista. Muy buen post, como siempre, Raül.

María José Jiménez Hernández dijo...

A mi parecer la serie es buena. Además, las actuaciones que tendrá parecen ser buenas y cuenta con el trabajo de Dave Krinsky . Así que pienso que es una serie que promete mucho. Ya la espero con ansias para pasar ratos entretenida.

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