10 nov. 2010

Star Crash, choque de galaxias (Starcrash)



Érase una vez un fan de la ciencia-ficción italiano que deseaba hacer una película de aventuras espaciales más que nada en el mundo. Y, como dice el proverbio, ten cuidado con lo que deseas porque puede que te lo concedan.

Luigi Cozzi era un aficionado a la ci-fi desde pequeño. Muy pronto empezó a escribir relatos de ci-fi y a representar escritores de ci-fi americanos en Italia. Mientras trabajaba como periodista conoció a Dario Argento, ambos hicieron buenas migas y escribieron juntos Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, 1971) que dirigió Argento. Cozzi empieza entonces su andadura cinematográfica, aunque en 1969 ya había dirigido una película experimental que adaptaba un relato de Frederik Pohl: Il tunnel sotto il mondo. Pasa el tiempo y después de un par de éxitos de taquilla, Cozzi escribe hacia 1976 una película de ciencia-ficción de aventuras, una historia que tomaba elementos del cine de catástrofes de Irwin Allen y los trasladaba al espacio. Presentó el proyecto a varios productores pero ninguno aceptó financiarlo ya que, según ellos, la ciencia-ficción no daba dinero.

Saltamos al 25 de mayo de 1977, una fecha que entra en los anales de la historia del cine ya que fue cuando se estrenó La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas). Cuando empieza a batir todos los récords de taquilla imaginables, el productor Nat Waschberger se acuerda del guión espacial que un italiano le mandó hace meses y decide ponerse en contacto con él. Este italiano era obviamente Luigi Cozzi que muy contento recibe la llamada: por fin podrá hacer su película de ciencia-ficción. Sin embargo, Waschberger le dice que no, que lo que quiere que le haga es algo igual que La guerra de las galaxias, ¿puede hacerlo? Cozzi responde que sí, por supuesto. Sólo hay un problema, Star Wars todavía no se había estrenado en Italia, no lo haría hasta octubre de aquel año. Así que lo que Cozzi hizo fue leerse la novelización de la película que había escrito Alan Dean Foster, y lo mezcló con sus propias ideas. Así nació Star Crash, choque de galaxias (Starcrash, 1978).


Cozzi hizo algo parecido a lo que había hecho George Lucas, es decir, cogió elementos de los viejos seriales de Flash Gordon y Buck Rogers mezclándolos con sus propias pasiones. Es esta mezcolanza la que hace que Starcrash sea tan disfrutable y tenga una cualidad artística única. Cozzi va mezclando elementos de Barbarella, los pulps de ciencia-ficcion de los 50 y especialmente las películas de Ray Harryhausen con una sensibilidad única que crea una paleta de colores, unos decorados y unos diseños que hacen la película tremendamente disfrutable para el fan de la ci-fi de toda la vida. Cozzi llega al extremo de filmar una escena donde la protagonista es atacada por una amazona robot gigante en la misma playa en la que filmaron la escena del gigante Aquiles en Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963). Además la protagonista en cuestión es Caroline Munro que también había aparecido en otra película de Ray Harryhausen: El viaje fantástico de Simbad (The Golden Voyage of Sinbad, Gordon Hessler, 1974). A todo eso se le añade un guión adecuadamente absurdo y divertido.

Caroline Munro destaca con luz propia en el reparto como Stella Star, gracias también al biquini negro que lleva durante gran parte de la película. Pero además tenemos a Christopher Plummer haciendo de emperador estelar; al único e inigualable Joe Spinell haciendo de malo y a ¡David Hasselhoff! ¡Sí! Haciendo el papel de príncipe. Todos ofrecen unas adecuadas interpretaciones exageradamente teatrales que resultan muy adecuadas al tono general delirante de la película.

La producción de Starcrash fue tremendamente problemática y cargada de contratiempos, especialmente por la continua falta de dinero para realizar los efectos especiales de una película terriblemente ambiciosa en ese aspecto. Efectos especiales hechos sin el lujo de contar con una cámara motion control como la que tuvieron para realizar los efectos de La guerra de las galaxias.

Sí, es cierto que el origen del proyecto fue aprovechar el éxito económico del clásico de Lucas, pero Cozzi supo imprimir una personalidad propia que desemboca en momentos cargados de surrealismo y delirio. Uno de mis favoritos es cuando durante una de las batallas espaciales se lanzan unos torpedos dorados que entran por las ventanas de la nave que quiere atacar sin que haya descompresión atmosférica. Sin embargo no explotan, ¡de dentro salen un montón de soldados que empiezan a disparar! Sublime. Eso sin contar la pelea con unos robots gemelos o el psicotrónico pasaje en el planeta de las amazonas.

Una obra maestra por derecho propio, disfrutadla con un montón de palomitas. Atentos al tráiler que fue el último que editó Joe Dante en la New World de Roger Corman.

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