25 nov. 2010

Buenas noches señor Monstruo



1982 fue el año de Naranjito y el Mundial, pero cuando llegó la Navidad fue el momento de Regaliz con el estreno de Buenas noches señor Monstruo de Antonio Mercero. La razón que me ha llevado a comentar esta película es que el otro día por la televisión vi que los Bollycao volvían a poner de moda las pegatinas de los "Toi", aquellas en las que salía un marciano verde haciendo alguna tontería que fuese a juego con lo que ponía el cartelito sobre el que se apoyaba: toi cansao, toi buceando o, mi favorito, no toi. La verdad que en su momento me pareció una chorrada como un piano, cosa que no quitaba que tuviera un montón de pegatinas de los marcianos dichosos, que parecían reproducirse más rápido que los Critters.

De todas formas, ver los dichosos marcianitos de vuelta me puso de humor nostálgico. Así que me puse a rebuscar en la abundante cantidad de cintas de vídeo que todavía conservo (ya que todavía conservo un vídeo que funciona) para ver si encontraba algo interesante que comentar. Así fue como tropecé con esta película.

La verdad que no tengo ningún disco de Regaliz ni tampoco tuve en su momento, aunque todavía conservo discos de Popitos, Parchís, Enrique y Ana y el Padre Abraham y los Pitufos. No me preguntéis por qué, no tengo ni idea. El caso es que no me era familiar el grupo así que no sé que me llevó a conservar esta película, más aún después de verla.

Los Regaliz en su nave esperando el momento adecuado para invadir la Tierra e iniciar la masacre
La verdad es que en su momento me pareció una tontería de película, ya que cuando tenía edad para verla me gustaban las "pelís de mayores", igual que al resto de mis amigos. La película resulta más infantiloide aún si la comparamos con otras películas infantiles que he comentado aquí, como la absolutamente fantástica Una pandilla alucinante (The Monster Squad, Fred Dekker, 1987). Película con la que tiene en común el hecho de usar monstruos clásicos como parte de la trama: el grupo Regaliz (Jaime Benet, Astrid Fenollar, Eva Mariol y Eduard Navarrete, que se interpretan a si mismos en la película) se pierde una noche de tormenta y va a parar a un castillo misterioso en el que habitan el Conde Drácula (Luis Escobar) y su hijo (Miguel Ángel Valero), El Hombre Lobo (el gran Paul Naschy, no sé si es el mismo que interpretó en otras películas ya que su nombre es Hombre Lobo, tal cual, y no Waldemar Daninsky, que no sé en que estarían pensando sus padres cuando lo llamaron así), Quasimodo (Guillermo Montesinos) y el Doctor Frankenstein (Andrés Mejuto) y su monstruo (Fernando Blibao). Allí los monstruos intentarán aterrar a los chicos para volver a convertirse en los reyes del terror, ya que parece que la gente ya no se asusta de ellos. Vista hoy día se puede disfrutar si uno adopta una perspectiva irónica posmoderna.

Para empezar se nota que la película está escrita por dos señores mayores que intentan hacer un diálogo con argot moderno (en aquel entonces) para que lo vayan soltando los críos protagonistas. El resultado es bastante divertido por lo inadecuado que es el resultado final. También es verdad que los "dabuten" y "no alucines, macho" se pegan como una mala cosa y me veo usándolos de nuevo a un ritmo que no empleaba desde la semana pasada, por lo menos. Los chistes y gags, por otro lado, son bastante tontorrones e inocentes. En uno de ellos, una de las chicas Regaliz (Astrid Fenollar) pasea sonámbula y Quasimodo intenta hacerla prisionera. En una de estas usa su cinturón como cuerda para atraparla y se le caen los pantalones, con lo cual empieza a dar saltitos para pillarla. Visto hoy día, una niña de unos doce años perseguida por un hombre adulto en calzoncillos resulta algo perturbador, cosa que en su momento no pasaba. Un signo de como han cambiado los tiempos.
 
Una cosa que me hizo mucha gracia es que cuando acaban un número musical continúan la escena en la misma pose, cuando es habitual en los musicales que se corte en la pose final o al acabar se hacen como unos saltitos y unas risas y se va cada uno por su lado. Aquí no, se quedan en su pose y dicen sus frases y vuelven a la "normalidad" como si nada. La música no es nada del otro mundo aunque hay un enfrentamiento bailando que parece sacado de La hora chanante, y he de reconocer que el número El show del Hombre Lobo me hizo bastante gracia y me reí viéndolo. Aquí lo tenéis:

Lo he vuelto a ver a ahora y me ha hecho gracia otra vez, que queréis que os diga. También he de decir que aunque la película dura solamente una hora y veinte, hay momentos en que se hace un pelín larga. Otra cosa extraña es que les doblan la voz a todos los actores, algunos ellos mismos, cosa que también sirve para introducir un gag en el que Drácula habla desincronizado y hay que darle una colleja para que vuelvan a casar la voz y los labios. Por desgracia Mercero repite este chiste durante toda la película hasta que se hace aburrido.
Honestamente no puedo recomendar la película como un tesoro perdido de la infancia. Aunque si sois entusiastas de la cultura pop, lo retro, el encanto kitsch de los primeros ochenta y la cultura basura en general como yo puede resultar interesante y divertida.

1 comentarios:

Julio Béjar dijo...

Dios regaliz... ¡qué recuerdos! Por aquellos entonces, de pequeño, sí me parecían buenos.

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