18 abr. 2011

Bonnie y Clyde (Bonnie and Clyde)


Some day they'll go down together
they'll bury them side by side.
To few it'll be grief,
to the law a relief
but it's death for Bonnie and Clyde.
The Trail's End (fragmento) de Bonnie Parker.

Cuando tuve la idea de hacer un post sobre Bonnie y Clyde (Bonnie and Clyde, Arthur Penn, 1967) tenía pensado hablar sobre la influencia europea en el cine americano y la violencia, lo típico. Sin embargo, cuando me puse a verla de nuevo me di cuenta de otro aspecto en el cual no había reparado: de que manera la prensa convierte en estrellas a Bonnie y Clyde.

La película trata sobre el mito de Bonnie Parker y Clyde Barrow más que sobre los Bonnie Parker y Clyde Barrow reales, mucho menos glamourosos y más sanguinarios. Un mito que fue creado en parte gracias a la prensa que daba cuenta de sus correrías y, cuando no tenía correrías reales a mano, se inventaba unas cuantas para mantener la venta de periódicos. La manipulación de la realidad por parte de la prensa es un tema que se empieza a tratar dentro de la ficción desde que Randolph Hearst empezó a poner en práctica su peculiar concepto de periodismo. Es decir, no hay muchos magnates de la prensa que puedan vanagloriarse de haber creado una guerra,  me refiero a la Guerra de Cuba de 1898 en la cual España perdió las últimas colonias que le quedaban en América. La obra maestra Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941) y la primera versión de Un gran reportaje (The Front Page, Lewis Milestone, 1931) son algunas muestras de películas que de manera temprana muestran como para la prensa es mejor no fastidiar una buena historia con la verdad.

Esto se traduce en Bonnie y Clyde con sus atractivos protagonistas leyendo sus aventuras, ciertas o inventadas, a veces con humor y otras con enfado. Pero queda claro que la prensa contribuyó a convertir en héroes a estos atracadores de bancos en una época, la Gran Depresión, en la cual el negocio de la banca no estaba visto con buenos ojos y el ciudadano medio, que veía cómo de repente lo perdía todo y el banco se acababa quedando con su casa, acabó convirtiendo a estos ladrones en unos Robin Hood modernos, cosa que ciertamente no eran. Resulta significativo que la película sobre esta pareja de atracadores enamorados se realizara en otro momento, finales de los 60, en el cual las figuras de autoridad también estaban siendo cuestionadas por una rebelde juventud, a la que se dirigía la película. También es cierto que en Estados Unidos hay una tendencia a convertir en héroes a forajidos, dándoles un aire romántico, ya desde la época del salvaje Oeste. Tal vez por ello, en ocasiones Bonnie y Clyde tiene aires de western moderno, sustituyendo los caballos por automóviles, pero manteniendo algunos de los personajes y situaciones que eran habituales en el western.

En el documental Revolution! The Making of Bonnie and Clyde, Robert Benton explica como él y David Newman escribieron Bonnie y Clyde bajo la influencia de la Nouvelle Vague y, de hecho, querían que dirigiese la película François Truffaut. Pero Truffaut estaba ocupado con otro proyecto y la cosa no pudo ser. Pero el destino quiso que Truffaut le pasara el guion a Warren Beatty, que se interesó de inmediato en el proyecto. Beatty, productor y protagonista, tuvo la inspirada idea de traer como director a Arthur Penn.

En la anterior película de Penn, el estupendo drama La jauría humana (The Chase, 1966), éste ya muestra alguna de las características que darán estupendos resultados en Bonnie y Clyde, como son: el uso de una violencia realista alejada de los clichés del Hollywood del momento y el desarrollo de los personajes y sus motivaciones. Penn utiliza este estilo realista, de cinema verité, a la hora de retratar las correrías de Bonnie y Clyde mezclando comedia y drama y empleando luz natural siempre que era posible. Obviamente, lo que más llamó la atención de este estilo es la manera en que lo usa para retratar la violencia, de una manera sangrienta y dolorosa que hasta entonces había sido inaudita en el cine de Hollywood, rompiendo varios tabúes (tabúes que luego Sam Peckinpah reventaría definitivamente con la obra maestra Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969)). No sólo tabúes en cuanto a la representación de la violencia se rompieron con Bonnie y Clyde: es notoria la escena en la cual Bonnie (Faye Dunaway) le hace una felación a Clyde (Warren Beatty), algo tampoco visto en el cine de Hollywood hasta entonces.

(Notad que me refiero específicamente al cine de Hollywood, es decir, el que venía financiado por los grandes estudios, ya que muchos de estos tabúes y muchas de estas innovaciones ya hacía un tiempo que habían empezado a aparecer en el cine de serie B, bajo presupuesto e independiente).

Originalmente la película no triunfó en Estados Unidos, sin embargo fue un tremendo éxito en Europa. Tanto que en Londres y París se puso de moda entre las mujeres vestirse de la misma manera que lo hace Faye Dunaway en la película. Tras ver el impacto que había tenido lugar en Europa, la película volvió a estrenarse en Estados Unidos y esta segunda vez sí que fue un gran éxito de público y crítica.

El estilo de Penn se debe también al gran trabajo que hizo la editora Dede Allen, creando un ritmo específico para cada momento y escena. Alternando momentos de stacatto y montaje rápido, con otros en los cuales se mantienen los planos. Un estilo que visto hoy día se mantiene fresco y contribuye a que Bonnie y Clyde no haya envejecido.

Por último destacar el reparto de la película que realmente es brillante. Warren Beatty hace un trabajo aceptable como Clyde, teniendo en cuenta que es mejor cineasta que actor, y Faye Dunaway está realmente brillante. Dunaway demuestra que era tan bella como talentosa actriz. Entre los secundarios tenemos a Gene Hackman, Estelle Parsons y Michael J. Pollard, todos ellos brillantes como es habitual. Pero si alguien merece ser mencionado es Gene Wilder que hace un breve papel junto a Evans Evans y está tremendamente divertido en el que fue su debut en pantalla.

Actualmente Bonnie y Clyde representa una de las primeras películas del nuevo Hollywood, formado por unos jóvenes e innovadores directores que renovarían el agonizante panorama del Hollywood de entonces, en plena decadencia. Una nueva oleada que, como en Francia, daría lugar a una manera diferente de ver el cine y que proporcionaría la considerada Edad Dorada del cine americano: el cine de los 70. Un breve momento histórico en el cual los locos dirigieron el manicomio.

Fijaos en el tráiler de la película. Tanto el tipo de letra como el estilo del montaje deja claro el público al que iba dirigida la película. El mismo que en aquel momento se dejaba el pelo largo y protestaba en la calle.

2 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Ótro clásico que tengo pendiente de ver.
Esta película, no sé por qué, siempre me ha recordado a 2 hombres y un destino, y eso que, seguro, no tienen nada que ver.

Si que es verdad que en el cine, el bandido suele edulcorarse, idealizarse y reconvertirlo en héroe. Ya ha pasado con Jesse James, Billy el niño y, si me apuras, el Che (o eso dicen).

Como siempre, interesante todo lo que comentas metiéndote y analizando las tripas de las películas.

Raül Calvo dijo...

No, no tienen nada que ver.

Hombre, yo no pondría en el mismo saco a Jesse James y Billy el niño (reconcidos criminales) con el Che, un revolucionario.

Si no has visto Bonnie y Clyde tienes suerte de descubrirla por primera vez.

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