5 may. 2011

Esos locos bajitos: El pueblo de los malditos


En 1957 John Wyndham publicaba Los cuclillos de Midwich (The Midwich Cuckoos, actualmente agotada, la encontré de segunda mano en la librería especializada en ciencia ficción, terror y fantasía Gigamesh). Conocida también en castellano como Los cucos de Midwich, se convirtió en un éxito inmediatamente. Wyndham ya había publicado antes otro gran éxito: El día de los trífidos (The Day Of The Triffids [1951], publicado en castellano por Minotauro).

La novela se centra en el pueblo de Midwich, un lugar tranquilo en el que nunca pasa nada. Eso es hasta que un día todos los habitantes del pueblo, y todos los animales, caen presa de un extraño y artificial sueño que aísla Midwich del mundo. Tras pasar el evento, se descubre que todas las mujeres fértiles están embarazadas y dan todas a luz al mismo tiempo unos niños que se parecen entre sí y resultan tener inquietantes habilidades. Se tituló Los cucos de Midwich ya que el cuco es un pájaro que deja sus huevos en los nidos de otros pájaros matando a sus crías que ya estaban incubándose para que sean criados por éstos sin saberlo.

Portada de la edición que tengo en casa, editada por Gaviota en 1986. Notad como el apellido del autor está mal escrito. A pesar de ello, es una edición bastante buena.

El argumento resultaba lo suficientemente intrigante y atractivo para que la novela fuese adquirida para ser convertida en película antes de que fuese publicada. Stirling Silliphant (ganador del Oscar por En el calor de la noche [In the Heat of the Night, Norman Jewison, 1967]) estuvo escribiendo el guion mientras Wyndham acababa de escribir la novela. Esto significaba que el estudio, Metro Goldwyn Mayer, hacía copias de las páginas que Wyndham escribía y las enviaba a Estados Unidos donde Silliphant las leía y convertía en guion. Sin embargo, cuando el guion estuvo terminado, los ejecutivos se negaron a filmar una película que consideraban anticatólica, ya que la concepción de las mujeres de Midwich les recordaba demasiado a la Inmaculada Concepción. Por tanto, el guion fue archivado.

Al cabo de un tiempo la Metro decidió recuperar algo de la inversión hecha y decidió que la película sería filmada por su rama inglesa como una producción de bajo presupuesto. Fue así como el proyecto fue a parar a Wolf Rilla, que, a pesar de las limitaciones económicas, consiguió rodar un gran clásico.

En 1960 se estrenaba El pueblo de los malditos (Village of the Damned). A petición del estudio, Rilla dejó el origen de los niños ambiguo, sin aclarar nunca de donde provienen exactamente, siendo ése el único cambio significativo respecto a la novela, que no deja lugar a dudas. El resto de la película es una adaptación bastante fiel de la novela de Wyndham.

El máximo gancho de la película es la manera como Rilla maneja de manera magistral el suspense. La secuencia inicial, sin más sonido que el ambiental, es probablemente la mejor de la película: el director nos pasea por el pueblo de Midwich presa de un poco natural sueño. Vemos a los ciudadanos de Midwich caídos por las calles, en el suelo de las tiendas. Uno de los mejores detalles es el disco rallado que repite de forma contínua algo que suena como "it's awful" (es horrible) hasta que se queda sin energía.

La primera mitad de la película gira en torno a averiguar qué es lo que ha pasado y cuál es su origen. Es aquí donde el reparto entra realmente en juego, encabezado por George Sanders, con Barbara Shelley (un rostro familiar para los fans de la Hammer) y Michael Gwynn. Pero a pesar de sus esfuerzos, no lograrán averiguar nada, simplemente plantear hipótesis.

La segunda mitad de la película gira en torno a los misteriosos niños. La mejor parte de la película obviamente. Rubios, extremadamente inteligentes, con habilidades psíquicas, muy pronto se convierten en algo que temer por los habitantes de Midwich, a medida que los "midwichianos" empiezan a caer como moscas. Aunque el ritmo de la película es bastante rápido (dura unos escasos 77 minutos), deja sitio para unas cuantas preocupaciones y cuestiones morales en torno a la cuestión de qué hacer con los niños. Rilla va llenando la atmósfera de amenaza a medida que vamos sabiendo que ha pasado con los niños en otros lugares del mundo y las terribles consecuencias que han provocado. Por otro lado, su asombrosa capacidad intelectual fascina al personaje de Sanders, el profesor Zellaby.

Este es un tema habitual en la ciencia ficción de la época: mientras que el ejército y el gobierno quiere acabar de manera sumaria con lo extraño antes de que cause daño, a los científicos se les presenta demasiado fascinados como para reconocer la amenaza, cuando no son los mismos científicos los que la provocan. Esta fijación por el tema tiene su origen, claro, en la creación de la bomba atómica y los horrores que trajo consigo. Otro tema popular en este aspecto es el conocido como "Meterse En Terrenos En Que El Hombre No Debería Meterse Nunca" o "Científicos Que Juegan A Ser Dios", más moralista y que se remonta a Frankenstein o El moderno Prometeo de Mary Shelley, Adán y Eva y el mito original de Prometeo, según los cuales el conocimiento solo trae desgracias.

Por suerte la película no entra en temas de moralina, Zellaby se da cuenta rápidamente de la amenaza que representan los niños. La cuestión es: ¿qué se hace con ellos?

La película se convirtió en un gran éxito de taquilla rápidamente, como suelen hacerlo las películas de ciencia ficción y terror que tocan una fibra sensible de la sociedad. En este caso, los abismos generacionales. Desde mediados de los 50, a medida que la contracultura y el movimiento beatnick empieza a desarrollarse, se hace más grande la brecha entre las generaciones. Si mezclamos eso con los rápidos avances tecnológicos que se estaban produciendo y con los avances culturales y sociales que se estaban gestando, podemos entender como los espectadores proyectaban su temor por las generaciones futuras en esos niños albinos de terrible mirada.

O a lo mejor le estoy dando demasiadas vueltas y la película fue un éxito, no sólo por lo bien hecha que está, sino por lo perturbadores que son los niños de misterioso origen.



Los hijos de los malditos (Children of the Damned, Anton M. Leader, 1964) fue la secuela que produjo la Metro tras el éxito de El pueblo de los malditos. Esta secuela, si bien no es tan inquietante como la original, está bastante bien y resulta una digna continuación.

El guionista John Briley aprovecha la ambigüedad de la primera película respecto al origen de los niños para crear una historia propia sobre su procedencia. Briley también introduce abundantes elementos políticos que hacen referencia a la tensa Guerra Fría que en esos momentos estaba en pleno desarrollo.

El psiquiatra Tom Llewellyn (Ian Hendry) y el biólogo David Neville (Alan Badel) descubren la inusual inteligencia y peculiaridad de un aparentemente normal niño inglés. Muy pronto se descubre que hay cinco casos más en todo el mundo, que se sepa. Los niños entran en contacto y empezarán a ser vistos como una amenaza por las grandes potencias mundiales.

Igual que en la anterior película, Children of the Damned se ve beneficiada por la gran profesionalidad y talento de los actores ingleses. Los carismáticos protagonistas introducen también unas más que bienvenidas notas de humor. Lo mejor de esta secuela es que no es una simple repetición de la primera. El tono es diferente así como las intenciones.

El tenso clima político de la época, como he dicho, tiene gran importancia en la trama. El propósito que tienen los niños de ojos luminosos forma parte también de la intriga: ¿son o no una amenaza? Se intentará determinar la respuesta mientras los niños se encierran en una iglesia abandonada donde se hacen fuertes y utilizan a la joven Susan Eliot (Barbara Ferris) como rehén y portavoz. El film contiene también un mensaje pacifista, aparte de algunas curiosas implicaciones de referencia religiosa.

En definitiva, es una secuela muy interesante. Más de lo que parece por el tráiler.



En 1995 se estrenó Village of the damned: el pueblo de los malditos (Village of the Damned), remake del original dirigido por John Carpenter.

Con un buen reparto, a excepción de Kirstie Alley que parece a punto de explotar de un momento al otro, encabezado por Cristopher Reeve, la película aprovecha el paso del tiempo para tratar algunos temas en los que el original no entró. Deja bastante claro el origen extraterrestre de los niños, como hacía la novela, aprovechando el interés por lo marciano que había generado Expediente X. También se trata, de manera tangencial, el tema del aborto, muy polémico e intenso en Estados Unidos donde los fanáticos antiabortistas han llegado a poner bombas en clínicas abortistas.

Se introduce alguna novedad y alguna variante para hacerla interesante, pero sigue de cerca el original. Por ello, la habilidad y estilo cinematográfico de Carpenter hace la película interesante, pero poco más. Es decir, está bien hecha, pero las partes más interesantes ya aparecen en el original y no se inventa nada que sea realmente diferente que haga destacar a la película por si misma.

Se trata de un Carpenter menor en todo caso. El maestro salía de la interesantísima En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1994), que a pesar de ser una gran película de terror fue un fracaso de taquilla, y supongo que se decidió por hacer algo de corte más clásico y seguro.

Personalmente me gustó, como seguidor de Carpenter, pero aquellos que hayan visto el original no encontrarán nada que no hayan visto antes, a no ser que consideremos el cambio del acento inglés al americano. Es posible que los que no conozcan la original la encuentren interesante.

Las tres películas han sido editadas en DVD por separado en España. Si podéis conseguirla, os recomiendo la edición americana que hizo la Warner, subtitulada en castellano, que contiene las dos películas originales y como contenido extra un comentario en audio del experto Steve Haberman (en El pueblo de los malditos) y del guionista John Briley (en Los hijos de los malditos). La edición del remake es la misma en todos lados.

8 comentarios:

Einer dijo...

He visto la original y el remake de Carpenter y totalmente de acuerdo con lo que has dicho. El remake, es el típico remake que considero innecesario, porque me gusta que los remakes se hagan para contar la historia de otra manera o porque se cree que se puede hacer mejor. Como el Carpenter de La cosa, que ahí sí que hizo un remake interesantísimo.

Children of the damned no la he visto, pero es una canción cojonuda de Iron Maiden basada en las dos pelis.

Un saludo.

ATTICUS dijo...

Me gusto la primera ,este tipo de genero siempre me ha gustado,en la 1ª la aparicion de Barbara Shelley,como olvidarse de ese precioso cuello blanco dispuesto a ser atacado por los dientes de Christopher Lee.
No he visto la de Children of the damned,pero parece interesante.La del (95) la tengo y bueno ... no esta mal.

Dr. Gonzo dijo...

No he visto ni una ni otra, y mira que las conozco desde hace años y años, pero nunca me han terminado de atraer, y mira que la ciencia ficción cincuentera me gusta...

Raül Calvo dijo...

Einer, sí el remake es pichí-pachá, pero lo tengo pq soy un completista. La canción de Iron Maiden no la conozco, no soy muy metalero, aparte de Alice Cooper, nada.

Atticus, sí, la Shelley era una actriz a la que le iba la marcha. La segunda está bien, lo curioso es que es más fácil de encontrar en España que la primera.

Dr. Gonzo, muy mal esto de conocerlas pero hacerles el feo. A ver si acabarás provocando la ira de los niños espaciales!

Bea Cepeda dijo...

Tengo que aprender a valorar el cine de ciencia ficción. Este es un género que no me termina a mí de entrar, y no sé por qué, pero ni me gusta especialmente ni soy capaz de valorarlo como, al parecer, se merece.

Esta película la vi no hace mucho tiempo, pero solamente me resultó curiosa.

Raül Calvo dijo...

Origen te gustó y es pura ciencia ficción. Tal vez la cosa sea no tanto el género como las películas adecuadas. A mí me gusta la ciencia ficción, pero obviamente no me gustan todas las películas de ciencia ficción.

Kin G. Haro dijo...

No he visto la original asi que no puedo opinar sobre ella. En cuanto al remake me gusta mas la idea que la pelicula en si misma.

Por cierto sobre el La Cosa de Carpenter, tengo entendido que no es un remake, sino que cuenta la historia de otra base en el polo, de ahi la secuencia inical de la persecucion al perro (que viene de la base de la pelicula original).

Segun parece la nueva pelicula de La Cosa si que sera un remake de la primera, pero quizas me equivoque... que se yo...

Un saludo a todos y felicidades a Raul por el blog, es muy interesante.

Raül Calvo dijo...

Kin G. Haro, La Cosa de Carpenter se trata de una adaptación fiel del relato de John W. Campbell Who Goes There?, del cual la película producida por Howard Hawks simplemente tomaba la idea de un extraterrestre en una base polar. Sí es cierto que cuando exploran la base de los noruegos, Carpenter incluyó un par de homenajes a la película original, a modo de guiños. La nueva película de La Cosa se trata de una precuela de la película de Carpenter, nada que ver con la original. Carpenter durante años intentó hacer una secuela, sin mucha suerte. Hay un juego de ordenador bastante entretenido que sigue la historia de la película de Carpenter.

Un saludo y gracias por las felicitaciones.

Publicar un comentario