4 nov. 2013

El otro Necronomicón

Tras años sin ir, hace poco volví al Mercat de Sant Antoni. Supongo que debe haber un lugar parecido en todas partes, un mercado de libros de segunda mano, coleccionismo de cómics, de sellos, de minerales, de películas (VHS, DVD y Blu-ray), discos de vinilo y compactos, pósters de películas, etc. Es especialmente conocido como el lugar al que ibas para cambiar cromos y encontrar el que te faltaba para completar tu colección, motivo este por el que mis padres me llevaron por primera vez cuando era niño. Más tarde, ya a partir de los 10 años, iba al Mercat en busca de tebeos y libros de terror.

Dejé de ir al cabo de un tiempo, todavía no sé bien por qué, pero al volver recientemente me quedé sorprendido por el hecho de que sigue más o menos igual, con la misma tendencia horaria (abre los domingos por la mañana y hacia las once ya está lleno de gente) y montones de niños cambiando cromos como yo hacía de pequeño. Sumergido en la nostalgia, me vinieron a la cabeza las diversas joyas que había encontrado a lo largo de los años en este increíble lugar, como una copia en VHS de Videodrome (David Cronenberg, 1983) y antiguos números de Creepy.

Creepy fue un magazine de cómics de terror que imitaba el modelo Warren. Además de las historias, había artículos y curiosidades. Originalmente lanzada en 1979, se cerró al cabo de unos años para volver a publicarse en 1990. Es esta segunda encarnación la que yo descubrí, la cual dejó de existir al cabo de solo 19 números. Correría el año 92 cuando me compré algunos tomos recopilatorios de la revista, que encontré en el Mercat. Creepy me encantaba y fue allí donde descubrí El otro Necronomicón de Antonio Segura (guion) y Brocal Remohí (ilustrador).

Desde que descubrí Creepy, buscaba con devoción cualquier número que pudiese encontrar de la revista, así como cualquier álbum que hubiese publicado Toutain. Fue así como descubrí con gran alegría un álbum que reunía todas las historias (que, desgraciadamente, no eran muchas) que habían aparecido de El otro Necronomicón.

Una muestra de los diversos Creepy, junto a algunos de los álbumes que publicó Toutain con el sello Creepy, que compré con devoción religiosa. Por suerte, mis padres no se dieron cuenta de que era demasiado joven para leer estas fabulosas monstruosidades y pude pervertir mi imaginación sin problemas.

La historia arranca cuando el artista Alberto Breccia se pone en contacto con Segura y Remohí para enseñarles el descubrimiento que ha hecho en una librería: un extraño volumen que, juzgando por el estilo con que está escrito, recopila trabajos desconocidos de H. P. Lovecraft. Segura y Remohí se ponen de inmediato a adaptar las historias en cómic, animados por el editor Josep Toutain. Sin embargo, a medida que van publicando las historias, Segura y Remohí se ven amenazados por unos misteriosos personajes, que parecen salidos de las páginas de El otro Necronomicón. ¿Es posible que lo que Lovecraft escribió no fuera simple ficción? ¿Podrán unos simples creadores de tebeos sobrevivir los horrores cósmicos que les acechan?

Como fan de Lovecraft y de los cómics de terror, El otro Necronomicón es una obra que está hecha a mi medida. Aún hoy día, cuando he vuelto a leer el álbum llevado por la nostalgia, me he descubierto atrapado por las historias y fascinado por ver cómo Segura y Remohí ponen en peligro su vida para dar a conocer los misterios que se ocultan en el misterioso libro descubierto por Breccia. Curiosamente, ahora me ha llamado la atención un momento que tiene su eco en el gran homenaje a Lovecraft En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, John Carpenter, 1994) (la cual no había visto en el momento que leí por primera vez El otro Necronomicón).

En las historias se mezclan los temas lovecraftianos con otros clásicos del terror, leyendas y aportaciones originales de los autores. Es una lástima que la prematura defunción de Creepy impidiera un mayor desarrollo de la serie, ya que las historias que se publicaron te dejan con ganas de más. Segura le aporta a los guiones un tono respetuoso y, al mismo tiempo, ligeramente irreverente, por lo que no se trata de simples refritos de las tramas de terror cósmico de sobra conocidas por los aficionados. Por otro lado, las ilustraciones de Remohí poseen la misma fuerza en los aspectos realistas como en los terroríficos, dando vida de forma impactante a aquellas criaturas que los personajes de Lovecraft estaban demasiado aterrados para describir.

Si podéis encontrar este álbum en algún lugar como el Mercat que tenemos en Barcelona, compradlo sin pensarlo. Os llevaréis una pequeña joya a casa, aunque corréis el riesgo de poner en peligro vuestra cordura. Los horrores que contiene pueden escaparse fácilmente de su prisión de papel.

2 comentarios:

Einer dijo...

Me ha molado. He estado viendo que tanto Segura como Remohí han fallecido ya, o sea que cualquier esperanza de nuevas historias desaparece, a menos que alguien se anime a continuar la función. Intentaré conseguir al menos esos números o el recopilatorio porque me ha llamado mucho la atención la historia. Quizás alguien los haya subido a internet.

Por cierto, yo también tengo esa latita que se ve de fondo. ;D

Raül Calvo dijo...

Creo que lo más fácil es que encuentres el álbum recopilatorio. Es una lectura muy entretenida y espero que la disfrutes si logras dar con ella. Y por tu último post ya me he imaginado que la tenías! :D

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