19 nov. 2013

Slugs, Muerte Viscosa

 
La unión del novelista Shaun Hutson y del cineasta Juan Piquer Simón tenía que pasar tarde o temprano. Estaban destinados a unirse, ya que las novelas del escritor inglés son el equivalente literario de las películas del director español. La novela que los unió fue Las babosas, que en el momento de publicarse en Londres en 1982 se convirtió en un gran éxito de ventas, un libro corto y muy visual que hacía la adaptación cinematográfica muy fácil. Así nació el clásico videoclubero Slugs, Muerte Viscosa (1988).

Como ya he dicho, la novela es bastante corta y muy visual, así que la adaptación que hicieron Simón, José Antonio Escrivá y Ron Gantman se mantiene bastante fiel a la obra de Hutson. El mayor cambio es trasladar la acción de Inglaterra a Estados Unidos y que el número de muertes en la película es menor (y lo sé porque la he leído, si disfruto con una peli sobre babosas asesinas, cómo no voy a disfrutar una novela sobre babosas asesinas), aunque las muertes más asquerosamente logradas de la novela se trasladan al film en toda su gloria, así que no se pierde nada importante. Por supuesto, la novela tenía la ventaja de no tener que preocuparse por un presupuesto ajustado, por tanto se pudo permitir ser bastante más espectacular que el film.

La película de Simón es un clásico film de monstruos mutantes al ataque. La contaminación ha provocado que unos animales muten, en este caso babosas; se producen diversas muertes, el protagonista se da cuenta de lo que pasa pero nadie le cree, en este caso el inspector de sanidad Mike Brady (Michael Garfield); las autoridades se niegan a cerrar la planta procesadora/fábrica/playa provocando más muertes, el protagonista se enfrenta a la amenaza. Nada que no hayamos visto antes, pero la gracia con que se ejecuta la película, la asquerosidad de las babosas y las sangrientas muertes hacen que Slugs sea tremendamente entretenida. A lo cual también ayuda que la película se mueve con un ritmo muy rápido, por lo que se acaba antes de volverse aburrida.
 
Eso no impide que uno no pueda evitar darse cuenta de los momentos absurdos y de algunos detalles del guion que no llevan a ninguna parte. Las relaciones entre los personajes son bastante simples, su caracterización muy superficial. Pero este tampoco es un detalle que tenga mucha importancia ya que las estrellas son las babosas.

Lo que voy a comentar ahora no tiene nada que ver con la eterna discusión de VO frente a doblaje, sino que tiene que ver con los aspectos técnicos del doblaje. El film fue rodado en Estados Unidos, por lo que hay mezcla de actores españoles y americanos. Esto provocó que tanto la pista inglesa como la castellana esté doblada. Sin embargo, al haber una mayoría de actores ingleses en los papeles principales originalmente se rodó en inglés, así que en esa pista la mayor parte de la película tiene un sonido más natural, haciendo que destaquen más los momentos de doblaje. La pista en castellano es toda doblada. Lo menciono porque tanto en la pista inglesa como en la castellana el doblaje es muy obvio, pero en la castellana más porque en ocasiones no casan bien los diálogos con los labios de los actores y en la mayoría de los casos los actores españoles no se doblan a sí mismos. Técnicamente hablando, la pista inglesa es mejor, ya que el sonido es más natural y no tan artificial como en la castellana. Artísticamente hablando, las interpretaciones no son particularmente diferentes (en ninguna de las dos son muy buenas, precisamente), aunque la versión castellana es un pelín más agresiva (lo que provoca momentos de involuntaria comicidad).

Slugs es una película de serie B gore y absurda. Simón fue el último director en seguir haciendo películas al estilo coproducción como se hacía en los 70: películas europeas que trataban de pasar por americanas. Si bien en los 80 se vio reducido a estrenar en España prácticamente solo en las estanterías de los videoclubes, sus películas de terror seguían siendo festivales deliciosos para los aficionados a este tipo de cine desprejuiciado.

Cuando compraron los derechos de Las babosas, también lo hicieron de la secuela que Hutson hacía poco que había publicado: Breeding Ground (que también he leído para mi eterna vergüenza). Sin embargo, después de Slugs Simón se puso con La grieta (The Rift, 1990) -otra película que no es ni normal-, así que la secuela quedó aparcada. Una lástima, pero siempre podéis disfrutar con este film que no tiene manías en supeditar la lógica a la diversión.



2 comentarios:

Bisclavret dijo...

No hay mucho que se pueda decir de esta pelicula que no se haya dicho ya en el artículo. Salvo quiza que sirve para darle a la palabra repugnante una connotacion positiva, esta pelicula es repugnante para que te lo pases bien con ella y yo creo que lo logra. Sólo tengo que destacar el magnifico trabajo hecho con el cartel de la pelicula, muy bien concebido e impactante, de esos que te hacian imaginar presuponer y temer la pelicula hasta que por fin un dia llegabas al videoclub y estaba libre. :)

Raül Calvo dijo...

Se podría decir que es repugnantemente divertida. Es una lástima que la edición española en DVD sea tan pobre (es mejor la versión que tengo en vídeo).

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