10 mar. 2014

West Side Story

 
No hace mucho leí una noticia que explicaba que Steven Spielberg estaba considerando un proyecto que le habían ofrecido desde la Fox: dirigir una nueva versión de West Side Story (Robert Wise, Jerome Robbins, 1961). Lo cual no quiere decir nada, Spielberg es el tipo del director al cual le llegan veinte proyectos cada semana, pero tras leer la noticia me entraron ganas de ver West Side Story otra vez.

West Side Story es una obra maestra. Un film que sigue vigente, moderno, gracias a su espectacular estilo visual y también a una historia de eterno atractivo. Fue Jerome Robbins quien tuvo la idea, a finales de los años 40, de hacer una versión moderna del Romeo y Julieta de William Shakespeare. Si bien inicialmente el tema era la intolerancia religiosa, los trágicos amantes eran una chica judía y un chico católico, la llegada a mediados de los 50 de un gran número de inmigrantes puertorriqueños mezclado con la aparición de bandas juveniles hizo que el concepto cambiara hacia el enfrentamiento entre los recién llegados y las bandas ya existentes.

El gran éxito del musical hizo que se pusiera en marcha una adaptación cinematográfica, el gran clásico que hoy disfrutamos todos. Visto hoy día resulta llamativa la manera en que se mezclaba realismo social con el estilizado mundo del musical. Las dos bandas enfrentadas, los Jets y los Sharks, están muy bien caracterizadas, sacadas directamente de las calles de Nueva York. Y resulta llamativo porque Hollywood tardaría décadas en volver a representar de forma tan fidedigna, en términos cinematográficos, las bandas callejeras. Recordad como Walter Hill tuvo que crear un mundo paralelo de fantasía ante la negativa de los estudios de que Los amos de la noche (The Warriors, 1979) fuera protagonizada por actores latinos y afroamericanos. Esto obligó a Hill a apartarse del realismo de la novela de Sol Yurick, que fue escrita precisamente poco después del estreno de West Side Story.

Hay que tener en cuenta también que el hecho de que el film se estrenara en su momento sin calificar, unrated, facilitó que no se diluyera la personalidad de los Jets y los Sharks para contentar a la censura. Así, canciones como Gee, Officer Krupke! pudo ser disfrutada por los espectadores de cine sin que se censuraran sus, en aquella época, polémicas letras, como por ejemplo:

Mis padres me tratan muy mal.
Con toda la marihuana que tienen,
ni una calada me quieren dar.
 
Visualmente la película es una maravilla. Empezando por esas rayas verticales que se acaban convirtiendo en la ciudad de Nueva York, el film juega continuamente con los colores y los escenarios sin que por ello se pierda el realismo de sus personajes. Por supuesto, a ello también contribuye el fantástico reparto que protagoniza la película. Yo especialmente destaco el papel de Natalie Wood como Maria. Fingir un acento latino hablando inglés es relativamente fácil de conseguir para un actor americano, pero que Wood no traicione la nacionalidad del personaje en los momentos en que habla español es realmente notable. En El precio del poder (Scarface, Brian De Palma, 1983), los momentos en que Al Pacino habla en español hacen que se rompa ligeramente la ilusión de que Tony Montana es cubano (lo cual no quita que sea un film fantástico, todo sea dicho). Russ Tamblyn como Riff  y Rita Moreno como Anita son los otros dos miembros del reparto que yo destacaría.

No importa las veces que la vea, West Side Story es un film que siempre me atrapa y emociona como si fuera la primera vez. Me quedo tan metido en el film que incluso espero que termine de forma diferente, pero nunca lo hace. Y es por eso que lo comento aquí, más allá de que se trate de un clásico del cine. Sí es un clásico, pero si no disfrutara como disfruto viéndola, no le veo el sentido a comentarla aquí. Una maravilla eterna.


2 comentarios:

Einer dijo...

Peliculón. La he vuelto a ver otra vez hace nada y me pasa lo mismo que a ti, me atrapa siempre por muchas veces que la vea.

El colorido, la música, los actores, la historia... Lo dicho: peliculón.

Raül Calvo dijo...

Existe una versión punk, lo que muestra hasta que punto ha influido esta película más allá de ser un clásico del cine.

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