15 sept. 2014

La saga Puppet Master: Primera Parte

 
Charles Band es el creador de la popular franquicia Puppet Master, así como productor de otras varias franquicias y películas de serie B, manteniendo vivo el espíritu del cine independiente de serie B, junto a la Troma, en este siglo XXI de grandes conglomerados. A lo largo de dos artículos vamos a repasar esta saga de demencial continuidad.


Puppet Master - La venganza de los muñecos (Puppetmaster, David Schmoeller, 1989): Sí, aquí empezó todo, con una sólida y entretenida película de bajo presupuesto. En un prólogo ambientado en el Bodega Bay Inn, en 1939, vemos como se suicida André Toulon (William Hickey), antes de que lo atrapen unos agentes nazis. También vemos por primera vez en acción a algunas de las marionetas que protagonizarán la saga. Tras el prólogo, saltamos al presente en el cual un grupo de personas con habilidades psíquicas son convocadas al ahora cerrado Bodega Bay, a raíz de la muerte de Neil Gallagher (Jimmie F. Skaggs), copropietario del lugar. El grupo lo componen Alex Whitaker (Paul Le Mat), que tiene sueños premonitorios, la medium Dana Hadley (Irene Miracle) y la pareja Frank Forrester (Matt Roe) y Carlissa Stamford (Kathryn O'Reilly), con habilidades psicosométricas (o algo así). Al llegar son recibidos por la viuda de Neil, Megan (Robin Frates), e inmediatamente empiezan a tener lugar sucesos extraños mientras los convocados son asesinados uno a uno por las marionetas de Toulon.

El film es bastante entretenido, como ya he dicho, gracias especialmente a la personalidad de las marionetas y al gran trabajo a la hora de animarlas en stop motion de David Allen. Los personajes humanos son bastante originales, teniendo en cuenta que normalmente los protagonistas serían un grupo de adolescentes, y recuerdan a los grupos de expertos paranormales que suelen aparecer en películas de casas encantadas. Schmoeller estaba acostumbrado a trabajar con un bajo presupuesto, así que las limitaciones no son evidentes.

Fácil de encontrar en los videoclubes, no tardó en convertirse en un título de culto tanto aquí como en Estados Unidos. Igual que el resto de la saga, excepto las últimas entregas, claro. Hoy día sigue funcionando igual de bien, siendo una de las mejores entregas de la serie. Por cierto, a pesar de lo que puede parecer por el tráiler, Barbara Crampton solo hace un breve cameo al principio del film.
 


Muñecos asesinos (Puppet Master II, David Allen, 1990): Secuela directa del título anterior (la franquicia alterna entre historias unidas en dos películas e independientes), es la típica continuación en la que  grupo de investigadores llega al Bodega Bay Inn para investigar qué le sucedió al anterior equipo. Mientras, las marionetas han resucitado a su maestro, André Toulon (Steve Welles). Al parecer las marionetas cobran vida gracias a un elixir creado a partir de cerebros humanos y otras sustancias, Toulon es resucitado para que haga más fluido. Pero las cosas se complicarán cuando Toulon descubra que la líder del equipo de investigación, Carolyn (Elizabeth Maclellan), parece ser la reencarnación de su esposa Elsa, asesinada por los nazis.

A pesar de que el film a grandes rasgos es una repetición del anterior, se adorna la historia y se añaden suficientes detalles como para que no parezca un simple refrito. Es interesante notar que aquí se cuenta que el elixir se crea a partir de cerebros humanos, pero en posteriores entregas se desechará esta idea. De la misma forma, en un flashback se descubre que Toulon descubre el método para animar marionetas en El Cairo en 1912. Pero en posteriores entregas se alterará tanto la fecha como el lugar del descubrimiento, aunque se mantiene el origen egipcio de la magia para animar marionetas.

Y hablando de animar marionetas, de nuevo la stop motion en este film es fantástica. Con Allen trabajando como director, su estudio se encargó de los efectos pero la supervisión quedó en manos de Randall William Cook, cuyo magnífico trabajo en La puerta (The Gate, Tibor Takács, 1987) muchos recordaréis con admiración.

En este film también se inicia la costumbre de ir alterando la alineación de las marionetas, dependiendo de la historia y el lugar en el que tiene lugar.

A pesar de la naturaleza algo repetitiva de la historia, es un film que mantiene interesado al espectador. No es de las mejores de la saga, pero es mucho mejor que algunos de los títulos que más tarde nos ofrecerá la serie.




La venganza de los muñecos 2 (Puppet Master III: Toulon's Revenge, 1991): He de decir que el título en castellano provocó muchas confusiones en el joven yo que alquilaba estas películas en el videoclub. ¿No había visto ya la segunda entrega? ¿O cuál era la del tío momificado? Las distribuidoras españolas y sus imaginativos títulos, la de diversión que nos han proporcionado a los aficionados.

En este film empieza el baile de fechas en la saga. Ya que, aunque al principio de La venganza de los muñecos vemos que el suicidio de Toulon tiene lugar en 1939, este film está ambientado en 1941, en Alemania. Y Toulon, interpretado por Guy Rolfe (el único actor que repitió en varios filmes este personaje), está bastante vivo. Hoy día tal vez hablaríamos de reboot, ya que no solo las fechas no cuadran, sino que se cambia la naturaleza de los personajes y se convierte a Toulon y sus marionetas en héroes. Pero la octava entrega deja claro que todo forma parte de la misma historia. Por tanto, se ha de ignorar la fecha que aparece en pantalla y situar la acción unos años antes de 1939.

Como deja claro el título original, en esta entrega se cuenta la historia de cómo Toulon se venga de los nazis que asesinan a su esposa, Elsa (Sarah Douglas), mientras le intentan robar el secreto de dar vida a objetos inanimados para utilizarlo en un proyecto nazi secreto para crear un ejército de muertos vivientes.

Para mí, esta es, junto a la primera, de lo mejor de esta saga. La historia de venganza de Toulon tiene un regusto de terror a la EC que me gusta bastante, así como un estupendo reparto de habituales de la serie B. El principal nazi malvado, Kraus, lo interpreta nada menos que el gran Richard Lynch, un villano fantástico. Además, como los nazis son pura escoria humana, es fácil disfrutar con las brutalidades a las que son sometidos por parte de las marionetas. Marionetas a las que se incorpora Six Shooter, un añadido que pasará a formar parte de la alienación clásica permanente formada por Blade, Jester, Pinhead, Tunneler y Leech Woman, aunque Leech Woman no aparece en las dos siguientes entregas de las que hablaremos a continuación, es un personaje que está desde el principio y no incluyo a Torch, Decapitron y otros personajes que tienen apariciones puntuales (me acabo de dar cuenta de lo mal que estoy al poder escribir todos estos nombres de memoria).

Como decía, en esta película se origina el cambio del mal al bien por parte de las marionetas. También se ha de notar que ya mostraban cierta esquizofrenia en lo que respecta a si son villanas o heroínas las marionetas en los finales de las anteriores películas, pero a partir de aquí el cambio es definitivo y serán retratadas como vengadoras o heroicas defensoras de la humanidad. Algo que se hace más evidente cuando en los títulos de crédito de esta entrega se puede leer: Próximamente Puppet Master 4 - Cuando las malas marionetas se vuelven buenas.

En todo caso, esta es una película muy entretenida y recomendable. Nazis asesinados por marionetas que han cobrado vida, ¿qué más se puede pedir?



La venganza de los muñecos 3 (Puppet Master 4, Jeff Burr, 1993): ¿Ya he mencionado lo confusos que pueden ser los títulos en castellano? En fin, esta y la quinta entrega, ambas dirigidas por Burr, forman una historia en la que las marionetas se convierten en defensoras de la humanidad.

Todo empieza cuando el demonio/dios malvado Sutek quiere eliminar a todos aquellos que conozcan el secreto para dar vida que Toulon (Guy Rolfe) le robó, así que envía a una especie de demonios para matar a todo aquel que tenga cualquier contacto con el secreto. Lo que incluye al joven superdotado Rick Myers (Gordon Currie), que trabaja en un proyecto para crear inteligencia artificial. Trabaja en el proyecto en contacto con una gran compañía, al mismo tiempo que trabaja como cuidador del Bodega Bay Inn, cerrado por estar fuera de temporada. Una noche le visita su novia Susie (Chandra West), que llega acompañada de Cameron (Jason Adams) y Lauren (Teresa Hill). Lauren resulta ser psíquica y detecta la presencia de las marionetas, a las que Rick devuelve a la vida. Esto coincide con la llegada de los demonios de Sutek, tras eliminar a los doctores que trabajaban con las ideas de Rick.

Aunque la idea de convertir a las marionetas en los héroes de la funcionan resulta un poco raro al principio, así como las apariciones de Toulon resultan algo ridículas en algunos momentos, yo situaría esta entrega como de las mejores, tras la 1 y la 3. La llegada de los demonios y todo el asunto del inframundo me gusta bastante, las interpretaciones son correctas y todo el conjunto resulta muy divertido.

La película plantea, además, la idea de que a partir de ahora los filmes tratarán de las aventuras de Rick y las marionetas contra los demonios, idea que solo tuvo continuación en la siguiente entrega, secuela directa de esta.
 


Puppet Master 5: The Final Chapter (Jeff Burr, 1994): La película arranca horas después del final de la anterior película (aunque, tranquilos, se nos ofrece un resumen de la anterior entrega para rellenar así cinco minutos de metraje).

Continúa la batalla de Rick (Gordon Currie) y Susie (Chandra West) contra los demonios de Sutek, batalla en la que cuentan con la ayuda de las marionetas de Toulon (Guy Rolfe), claro. Pero el resultado no es tan entretenido como en la anterior entrega. Se añaden unos personajes anónimos para rellenar el reparto de víctimas de los demonios, lo cual hace que el film resulte algo aburrido a ratos. Lo cual es una lástima, ya que es el último film en contar con los efectos stop motion de David Allen. Es también el fin de la "edad dorada" de la serie Puppet Master, ya que a partir de aquí la serie se vuelve bastante irregular.

A pesar de todo, si se ve junto con la cuarta entrega, como si fuera una sola película, tiene sus buenos momentos, que es más de lo que se puede decir de posteriores entregas. Sin embargo, resulta curioso que no se siguiera esta historia en posteriores películas. Tal vez no funcionó tan bien como las anteriores o el parón que hubo de cuatro años entre esta entrega y la siguiente hizo que se optara por hacer un film independiente. En todo caso, es la indicadora de que los buenos tiempos para esta franquicia se terminaron.


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