21 may. 2014

Dark Angel: Ángel de la muerte (Dark Angel)

 
Estrenada en 1990, Dark Angel: Ángel de la muerte (Dark Angel, Craig R. Baxley) representa los últimos coletazos de ochenterío desatado que tuvimos la oportunidad de disfrutar. No es extraño si tenemos en cuenta que, según IMDB, este proyecto nació en 1984 con el título de Lethal Contact.

Conocida en Estados Unidos como I Come in Peace, el film cuenta como la llegada de un malvado extraterrestre (identificado en los títulos de crédito simplemente como Alien Malo e interpretado por el armario con patas Matthias Hues), provoca lo que parece una guerra de drogas. El policía Jack Caine (Dolph Lundgren) quiere vengar la muerte de su compañero y se empeñará en resolver el extraño caso a pesar de todas las dificultades que le ponen por delante, empezando por el nuevo compañero que se le ha asignado para la ocasión, el agente especial del FBI Arwood Larry Smith (Brian Benben). Para complicarlo todo más, llega también del espacio exterior Alien Bueno (Jay Bilas) para intentar atrapar a Alien Malo.


Esta película está llena de tópicos del cine de acción y de las buddy movies de la época, como poner juntos a dos agentes de la ley de caracteres opuestos que se acaban entendiendo al final, uno de ellos el habitual policía rebelde que hace las cosas a su manera y cabrea al comisario. Además, a ratos la película parece una simple imitación barata de Depredador 2 (Predator 2, Stephen Hopkins, 1990).

Dicho esto, a pesar de sus defectos y de que Dolph Lundgren no es que sea un actor muy carismático, Dark Angel tiene la cantidad suficiente de estúpida diversión como para resultar un film bastante entretenido. Esta es una de esas películas en las que cualquier golpe a un coche trae consigo espectaculares explosiones, la gente habla en one liners y aplaude un policía que está dispuesto a tomarse la justicia por su mano y asesinar mafiosos a tutiplén. En otras palabras: una típica peli de acción ochentera, por mucho que se estrenara al inicio de los 90.

Una película que me hizo reír y pasármelo bien a lo largo de su hora y media de metraje. El tipo de película que alquilaba un sábado junto con otra peli para pasar un fin de semana divertido antes de volver al colegio el lunes. Y supongo que es como muchos de vosotros la debió descubrir, en un videoclub donde el encargado no sabría si ponerla al lado de la nueva del Van Damme o al lado de Xtro (Harry Bromley Davenport, 1983).

Y si no la habéis visto y os va este tipo de cine estúpidamente divertido, echadle un vistazo.


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