8 feb 2012

Sí, es posible que esta película no te interese para nada pero algunos de los temas que trataremos aquí puede que sí te interesen

En el 2006 se estrenó Hatchet de Adam Green. En su momento ya la comenté aquí, mi opinión no ha cambiado desde entonces a ahora que la volví a ver antes de ver la secuela: es un slasher divertido, gore y bastante entretenido. Ahora, ¿la secuela está a su misma altura?

Hatchet II (Adam Green, 2010) es una muy buena secuela, principalmente porque estaba planeada desde el principio. Cuando Green hizo la primera entrega, tenía muy claro lo que quería para la segunda, la historia que contaría y los personajes que aparecerían en ella, así que la primera fue escrita y rodada teniendo en mente la segunda parte, de ahí el cameo de Tony Todd que en la segunda es uno de los protagonistas y otros detalles narrativos que se insinúan en la primera y se explican/expanden en la segunda, además de por qué termina cómo termina la primera.

Ambas películas funcionan como una sola, Hatchet II empieza en el mismo momento exacto en que terminó la primera y continúa a partir de ahí, es la misma historia (por eso recomiendo ver las dos seguidas). La misma historia pero argumento diferente: Marybeth (Danielle Harris) escapa por los pelos de Victor Crowley (Kane Hodder) para volver armada con un grupo de cazadores para vengarse del monstruo. La película tiene a su favor una historia más compleja que la primera, cuyos detalles está claro que no he especificado aquí para no arruinarle la película a nadie, es más oscura y ya no cae tanto en la comedia. Hay muchas muertes, muy espectaculares y el reparto está bastante bien. La película tiene sólo dos puntos negativos al compararla con la primera: Tamara Feldman, que interpreta a Marybeth en la primera, no pudo repetir en la segunda porque estaba trabajando en televisión y fue sustituida por Danielle Harris. Harris tiene una gran base de seguidores y fans por su trabajo en el cine de terror en Estados Unidos, es como una nueva Scream Queen, pero personalmente prefería la presencia de Feldman, no porque fuese mejor actriz (que algo de eso hay) también porque es más alta y tiene un aspecto más duro y creíble que la pequeña Harris, pero esto es sólo un gusto personal. El otro punto negativo es que mientras que Green evitó en la primera caer en tópicos y lugares comunes con cierta gracia, aquí utiliza el viejo recurso de "separémonos para cubrir más terreno", en una maniobra que simplemente parece destinada a que se muera más gente en la segunda, y le quita el suspense y juego de la primera. No hay construcción antes de los asesinatos: aparecen los personajes y son asesinados al segundo, hasta que quedan los principales y la película vuelve a avanzar. Pero, a pesar de todo, es un film que resulta entretenido y divertido, una digna secuela.

Hasta aquí lo que podría interesar sólo a los seguidores de estas películas y género, porque algo sucedió durante el estreno de Hatchet II que merece ser considerado y comentado.

Tras la censura severa a la que fue sometida la primera entrega, Green no tenía ánimos de pasar de nuevo por lo mismo con la segunda. La censura perjudicó la primera película ya que, como explica el director, varió el tono del film. Al reducir y acortar las muertes, pierden la cualidad cómica exagerada que se buscaba y se vuelven muertes más serias y mediocres, a pesar de que se corten solo unos minutos o segundos cambia la manera de ver la película. Es como doblar una película, parece que no afecta mucho pero lo cambia todo.

Green consultó entonces con la productora que había financiado la película si sería posible estrenarla sin censurar ya que el órgano censor MPAA les estaba dando bastantes complicaciones. Dark Sky tenía buenas noticias: la cadena de cines AMC tenía un programa de cine independiente y había aceptado estrenar el film sin censurar, algo que no sucedía en Estados Unidos desde hacía 25 años.

Este hecho llamó la atención de los medios que convirtió en un film polémico esta película, algo que realmente no le favoreció como veréis. La no deseada atención que había recibido la cadena de cines hizo que presionara a Green para que dejara de comentar el hecho, algo a lo que Green accedió.

Todo parecía fantástico, ¿verdad? Y lo habría sido si no fuera porque la noche del estreno, las personas que querían ver Hatchet II, tenían que pasar por una serie de controles absurdos, añadidos a las dificultades de ver en qué sala y cine daban la película. Lo peor es que, sin avisar, la película fue retirada al cabo de 72 horas de las salas.

¿Por qué fue retirada tan súbitamente? La cadena AMC alegó razones económicas: la película no era rentable, aunque teniendo en cuenta lo difícil que era encontrar y acceder a una sala donde se proyectara la película y que sólo habían pasado 3 días desde su estreno resulta difícil de creer. Más teniendo en cuenta que mucha gente acudió a los cines y se encontró que la película había sido súbitamente retirada. Eso sin mencionar que con un presupuesto que no llegaba al millón de dólares, la película había empezado a dar beneficios de forma inmediata.

Parece más factible que la polémica por el hecho de estrenar la película sin censurar y presiones de la propia MPAA sean las verdaderas causas de aquella súbita retirada. La película no ha tenido problemas fuera de América y no se trata de un film perturbador ni de mal rollo como The Human Centipede (First Sequence) (Tom Six, 2009) o la infame A Serbian Film (Srpski film, Srdjan Spasojevic, 2010), el objetivo de ambas Hatchet es pasar un rato de sangrienta diversión. Siendo "diversión" la palabra clave, recuperando un estilo que se hizo popular en los 80.

En otras palabras, Hathcet II es un film inofensivo. Divertido, gore y bien hecho, pero inofensivo. Lo cual hace más extraño que sea atacado de esta manera, lo cual deja como una conclusión que se puso en el punto de mira al querer ser estrenado sin ser censurado.

Si os gusta el slasher y el terror, recomiendo Hatchet II para pasar un buen rato. Y, repito, la disfrutaréis más si la veis después de ver la primera entrega (ambas son bastante cortas y se pasan rápido).

7 feb 2012

Los soñadores (The Dreamers)


Voy a ser (casi) completamente honesto con vosotr@s, cuando Los soñadores (The Dreamers, Bernardo Bertolucci, 2003) se estrenó no me interesó demasiado. Sí, sabía que los eventos de Mayo del 68 tenían importancia en la trama. Sí, sabía que había referencias cinematográficas y homenajes a lo largo de toda la película. Y sí, sabía que había un alto grado de erotismo en el film, una amiga que la había visto me dijo entre sorprendida y divertida que a la actriz principal "se li veu tota la patata". A pesar de todo, la película simplemente no me había interesado.

Y resulta que fui al cine a ver Casino Royale (Martin Campbell, 2006) y me quedé prendado de la actriz Eva Green, particularmente por una escena en la que sale sin maquillar. Fue entonces que empecé a mirar que otras cosas había hecho Green y me tropecé con Los soñadores. Ya sé, ya sé, no es la mejor razón del mundo ver una película, simplemente porque te atrae un actor o una actriz. La verdad es que no necesito razones para ver o no una película, una parte de mi cerebro se despertó y me indicó que era el momento de ver Los soñadores, puede que usara Eva Green como excusa para hacérmela ver aunque normalmente sólo tengo la necesidad irracional de ver una película en un momento dado, el resultado final es el mismo: he visto la peli y me ha gustado.

La mayoría de críticas y comentarios hablan sobre Mayo del 68 y el homenaje al cine cuando hablan sobre esta película como si fuera lo único importante. En realidad, Mayo del 68 y los eventos que llevaron a ese momento es simplemente el periodo histórico en el que tiene lugar la historia principal, la ambientación, y no se puede decir que juegue realmente un papel importante, exceptuando al principio (cuando se conocen los protagonistas) y al final, pero nunca sin llegar a ser el centro. Los tres protagonistas son amantes del cine, así que los homenajes y referencias cinematográficas forman parte de la construcción de los personajes, tampoco son su centro ni su objetivo.

Aunque como digo no son el centro ni donde realmente radica lo que me interesó de esta película, llama la atención como el director Bertolucci introduce de forma cinematográfica las referencias ya presentes en el guion de Gilbert Adair, basado en su novela (publicada por Alfaguara). Bertolucci recrea la época sin ser fiel al 100% a los eventos, es decir, cambia hechos y lugares para adecuarlos a la narrativa cinematográfica, pero al mismo tiempo alterna la recreación con imágenes de archivo. Al principio, intercala las imágenes rodadas por él con las imágenes de archivo utlizando a las mismas personas: vemos a Jean-Pierre Kalfond y a Jean-Pierre Léaud cuando fueron filmados en el 68 leyendo una declamación y cómo son en la actualidad filmados por Bertolucci leyendo la misma declamación. Esta manera de mezclar, si se me permite, verdad y mentira me resultó muy curiosa e interesante. De la misma manera, la forma en que se alternan las escenas recreadas por los protagonistas con las escenas auténticas de las películas contribuyen a crear un interesante tapiz narrativo.

El centro del film, lo realmente interesante, es la relación que se establece entre el joven americano recién llegado a París Matthew (Michael Pitt) y los hermanos franceses Isabelle y Theo (Eva Green y Louis Garrel). Lo que empieza como una relación de amistad nacida por el común interés por el cine, evoluciona a través de una serie de juegos en una triangular relación amorosa y sexual. Encerrados en un apartamento, los tres crean su propio y aislado mundo, un poco como los protagonistas del clásico de Bertolucci El último tango en París (Ultimo tango a Parigi, 1972).

En un principio, Matthew parece inexperto e ingenuo comparado con la cosmopolita e intelectual pareja que forman Theo e Isabelle. Sin embargo, poco a poco Matthew se revela como la persona más madura e intuitiva de las tres, ya los hermanos se hayan atrapados en una relación de dependencia incestuosa que les impide madurar y avanzar. La perspicacia de Matthew no se verá bien recibida, obviamente, causando tensiones en la relación.

Estos juegos entre los tres y la manera como cambia y evoluciona la relación hacen que el film sea un interesante y obsesivo drama. Es este retrato de Matthew, Theo e Isabelle lo que hace que la película valga la pena de ver y tenga algo de sustancia, más que las referencias históricas y cinematográficas. Es por este aspecto dramático por el que recomiendo ver el film a quién no lo conozca, más que las referencias y la interesante manera de mostrarlas. Mi único "pero" a la película es la algo tópica banda sonora de los sesenta, que creo no representa la variedad y riqueza de entonces.

6 feb 2012

Frankenhooker


Frank Henenlotter es un genio. Un genio y un auténtico autor criminalmente infravalorado y a menudo malinterpretado. No sólo por aquellas personas que prejuzgan las películas y desprecían cualquier cosa que no entre dentro de lo que ellos/as creen es cine "de verdad" -no hay peor ciego que el que no quiere ver-; también por muchas personas a quienes sí les gusta lo que han visto, pero se toma por una simple comedieta con sangre que no merece mucha más consideración. Parece un cliché pero es cierto, la gente tiene tendencia a infravalorar y no apreciar artísticamente una película que les hace reír, como si fuera algo fácil. ¿Por qué la gente se toma más en serio una película dramática que una cómica? ¿Es que sólo dentro del drama se puede hacer arte serio? No lo creo. Para mí, una comedia como El Apartamento (The Apartment, Billy Wilder, 1960) es arte serio, aunque me haga reír bastante.

Las películas de Henenlotter son tan rabiosamente originales, únicas, personales, inteligentes, grotescas y divertidas que se merece un lugar en lo más del panteón del cine fantástico. El caso de Henenlotter me recuerda a Guido Crepax, el creador y autor del cómic Valentina, que temía que si su obra era calificada de erótica la gente no tendría en consideración lo onírica, poética y, a riesgo de sonar pretencioso, intelectual que es con todas sus referencias literarias y cinematográficas. En otras palabras, no lo tomarían por un autor serio (podéis leer el comentario de la adaptación cinematográfica de las aventuras de Valentina aquí). Por suerte, a Henenlotter no le preocupa mucho ser considerado un autor serio o no, simplemente hacer películas tal y como él las concibe, sin suavizarlas ni "normalizarlas" (esta integridad provocó que pasaran 16 años hasta que Henenlotter se puso de nuevo a dirigir tras rodar su última película en 1992. Si no podía hacer las películas que él quería hacer sin comprometerse, prefería no hacer películas).

La filmografía de este gran director está comentada en este blog, (aquí, aquí y aquí), y para completarla sólo faltaba Frankenhooker (1990) y aquí la tenéis (en el próximo futuro espero poder comentar el documental que acaba de hacer sobre Herschell Gordon Lewis).

Frankenhooker nace de forma más o menos improvisada en una reunión entre Henenlotter y el productor Edgar Ievins. Éste había rechazado financiar una idea de Henenlotter y le preguntó si tenía algo más. Henenlotter, no queriendo perder la oportunidad que le financiaran una película, empezó a inventar el argumento del film, añadiendo detalles mientras hacía reír a Ievins. Para asegurar el tiro, el director le propuso también hacer una secuela de Basket Case. Ievins decidió financiar el film que acabaría siendo Frankenhooker y la secuela de Basket Case, rodadas ambas seguidas (de ahí que ambas películas tengan parte del mismo equipo de rodaje).

Ésta película puede que sea muy, muy divertida de ver, pero no fue tan divertida de rodar. El rodaje tuvo lugar en una atmósfera tensa y cargada debido a la guerra política entre Henenlotter y el director de fotografía Robert M. Baldwin. Todo empezó cuando el primer director de fotografía contratado para la película, Peter Clark, tuvo que dejar el rodaje ya que tenía otro trabajo y entraba en conflicto con su horario. Durante un tiempo, Henenlotter se encargó de la fotografía hasta que el productor James Glickenhaus le insistió en que contratara a un director de fotografía. Baldwin llegó al set y casi de forma inmediata entró en conflicto con Henenlotter, ya que Baldwin tenía sus propias ideas de cómo se habían de rodar las tomas. Este continuo tira y afloja entre el director y el cinematógrafo hizo que no fuera un rodaje para ser recordado. Además, se ha de añadir que Henenlotter se sintió bastante incomprendido por parte del equipo en cuanto al tipo de película y el tipo de humor que quería hacer.

A pesar de todo, Frankenhooker se completó. Por supuesto, tras completar la película llegó el momento de pasarla por el comité calificador, la MPAA. Este también fue un conflicto sonado. El primer calificativo que recibió fue, literalmente, M de Mierda. Esto, obviamente, hizo que el productor se cabreara bastante e hizo público en la prensa el abuso. Hacer público el abuso no ayudó a que la película fuera calificada de forma justa. A pesar de que no había sangre y el número de desnudos no era mayor que el que se podía encontrar en un centenar de comedias picantes calificadas R (mayores de 17 años acompañados), la película fue calificada X. Lo cual, si habéis visto Frankenhooker, es completamente absurdo. Más aún si la comparáis con otras películas de aquel mismo año que sí fueron calificadas R, como Desafío Total (Total Recall, Paul Verhoeven), estupenda película que tiene el triple de sangre y violencia, lo que hace evidente el doble rasero que aplica (todavía) la MPAA en Estados Unidos según la película sea una gran producción o un film independiente. Decidieron entonces estrenar Frankenhooker sin calificar. Para la edición en vídeo sí que se hizo una versión censurada, que por desgracia era la que apareció también en DVD.

El film cuenta la historia de Jeffrey Franken (James Lorinz), el cual es horrorizado testigo de cómo su novia, Elizabeth Shelley (Patty Mullen), muere en un trágico accidente con una cortadora de césped. Desesperado, Jeffrey idea la manera de resucitar a su novia, usando los miembros obtenidos de prostitutas a las que mata usando un supercrack que literalmente hace que exploten. Por supuesto, el resultado final, la Frankenhooker (Mullen), no es cómo Jeffrey esperaba que fuera.

Frankenhooker es tremendamente divertida y delirante de principio a fin. De hecho, casi me había olvidado de lo carcajeante que es. Ya desde el plano inicial, con Jeffrey experimentando con una cosa que es básicamente un cerebro con un ojo gigante flotando en un líquido púrpura en lo que creemos es un laboratorio pero resulta ser la cocina de una casa. Otra escena memorable es la de las prostitutas que explotan, que Henenlotter especificó que fuera sin sangre para que fuera semejante al estilo de los dibujos animados. Y todas las escenas con Frankenhooker son descacharrantes.

A la efectividad de la película contribuyen las interpretaciones de la pareja protagonista. James Lorinz maneja muy bien la progresiva demencia del personaje y consigue que resulte simpático al espectador. Pero particularmente destaca Patty Mullen, que hace un trabajo muy bueno como Frankenhooker. Tan bueno que me sorprendió que sólo hubiera hecho otra película más y un par de teleseries. Luego descubrí que había sido modelo de la revista Penthouse, lo cual tuviese algo que ver, ya que en Hollywood tienen bastantes prejuicios contra posar desnuda (a no ser que sea en Playboy) o hacer porno. Mullen nunca hizo porno, pero una de las actrices que aparece en Frankenhooker sí, y es casi imposible para un actor o una actiz que ha hecho porno que le dejen participar en películas "normales".

Tras años y años esperando para que apareciera una edición buena de Frankenhooker en DVD, con la película sin censurar y con unos buenos extras, aparecen nada menos que dos ediciones distintas en Blu-ray. Una americana y otra inglesa (yo me he decidido por la edición inglesa, creo que tiene mejores extras). Una gran oportunidad para conocer una estupenda película de un gran autor. Para mí, Frank Henenlotter es como David Cronenberg en clave comedia surrealista.

3 feb 2012

Precaución, amigo conductor, la senda es peligrosa


Empezamos la semana con una película con guion de Everett De Roche, la estupenda y angustiante Largo fin de semana (Long Weekend, Colin Eggleston, 1978), y terminamos la semana con otra película con guion de Everett De Roche, la road movie cargada de suspense Carretera mortal (Roadgames, Richard Franklin, 1981).

Quid (Stacy Keach) es un camionero que, mientras lleva un cargamento de carne a su destino, empieza a sospechar que el conductor de una furgoneta que se encuentra a menudo es un asesino en serie. Comparte sus sospechas con Pamela (Jamie Lee Curtis), una joven autoestopista que Quid recoge en la autopista, y ambos empezarán a investigar si esas sospechas están fundadas o no. El problema es que las sospechas no sólo están fundadas sino que el psicópata empieza a jugar con ellos y además la policía cree que Quid es el psicópata asesino.

Siento debilidad por las películas de terror y suspense ambientadas en la carretera, así que tenía mucho interés por este film por ello. Además, es un film australiano, con lo que las persecuciones y la acción en la carretera estarían filmadas de manera sublime, ya que los australianos parecen expertos en este tipo de cosas. Eso sin olvidar a los responsables de la película: el guionista Everett De Roche y el director Richard Franklin, que ideó la historia original junto a De Roche y dirigió la fantástica Psicosis II: El regreso de Norman (Psycho II, 1983). De hecho, las referencias a Alfred Hitchcock y la habilidad para crear suspense de la que hace gala Franklin en Roadgames hicieron que la Universal lo llamara para dirigir Psicosis II.

Y otro factor importante: al igual que toda auténtica y genial película de culto australiana que se precie, tiene una auténtica y genial banda sonora compuesta por Brian Nada-que-ver-con-el-guitarrista-de-Queen May.

Desde la primera secuencia, en la cual Quid observa por primera vez al misterioso conductor de la furgoneta acompañado de una chica, se marca el tono del film: suspense con unas gotas de humor. También contiene un estilizado asesinato que nos indica que la persona tras la cámara sabe lo que hace.

La gradación del suspense a lo largo del film está muy bien conseguida. Empezamos con pequeños indicios que nos llaman la atención ligeramente y a partir de aquí va subiendo hasta que al final nos estamos mordiendo las uñas al borde de la butaca con el corazón en un puño. Paralelamente, los toques de humor de la película nos lo proporcionan los peculiares personajes que Quid se va encontrando por la carretera. Hay también un genial toque de humor negro al final que me hizo darle puntos extra a la película.

Como he mencionado antes, este film contiene diversas referencias al cine de Hitchcock. El origen de ello lo encontramos en que Franklin es un fanático del maestro y De Roche ideó la historia después de que Franklin le pasara La ventana indiscreta (Rear Window, Alfred Hitchcock, 1954), de cara a una próxima colaboración director-guionista después de trabajar juntos en Patrick (1978). Por tanto, de aquí surge el tono del film, más clásico que la media de lo que se hacía entonces, que contribuye a que la película sea un entretenimiento puro.

Con la ola de frío que tenemos encima, esta es la película ideal para ver encerrados y calentitos en casa.

2 feb 2012

O la amas, o la odias.


Fantástica, perturbadora, romántica, poética, histérica, polémica, morbosa, intensa, política, delirante, satírica... Todo eso y mucho más es La posesión (Possession, Andrej Zulawski, 1981).

La extraña y demente historia de La posesión surge cuando, en 1977, Andrej Zulawski se encontraba en Polonia rodando Na srebrnym globie -"en la esfera plateada"-, un épico film de ciencia-ficción. El ministerio de cine decidió que esta película era inaceptable social y políticamente (se encontraban bajo el régimen comunista) y detuvo de inmediato la producción. Zulawski se vio súbitamente puesto en una lista negra que le impedía trabajar, no sólo en el cine, ni siquiera como tendero. Desesperado, mientras recorría las calles de Varsovia, se le ocurrió la historia de una mujer aparentemente normal y sencilla que en un apartemento de su casa mantiene un horror indescriptible. La historia se veía cargada de la desesperación que sentía entonces el director, mezclada con eventos de su vida personal (su mujer le había dejado).

Gracias a un amigo productor, Zulawski sale de Polonia y acaba en Nueva York, trabajando en el guion de La posesión con la ayuda del escritor americano Frederic Tuten, que también pulía el inglés escrito del director (ésta sería la única película de Zulawski, hasta la fecha, rodada en inglés). A pesar de algún problema de financiación (productores que desaparecen -literalmente- y cosas así), la productora Marie-Laure Reyre consigue que se ponga en marcha el rodaje, que tendría lugar en el Berlín divido por el muro por insistencia de Zulawski, ya que quería reflejar por la localización los aspectos políticos que habían originado la historia.

Mark (Sam Neill) vuelve a casa tras terminar su misterioso trabajo y descubre que su mujer Anna (Isabelle Adjani) quiere dejarle porque prefiere el amor de su amante. Desesperado, Mark intenta recuperar a Anna, pero no hay manera, la superioridad del amante es incuestionable. Lo que Mark no sabe es que la naturaleza de su amante no es exactamente humana. Y a partir de aquí, la película se vuelve realmente extraña.

La distribuidora americana recortó media hora de película y la reeditó en un intento de convertirla en una película de terror "normal". Fue un fracaso absoluto, por supuesto. Evitad esta versión truncada a toda costa.

Este verano iba en el metro hacia el centro, ya que había quedado con unas amistades. En una de las paradas subió una pareja discutiendo en voz alta. Llegó un momento en que él dejaba de contestar y miraba ausente hacia la nada, mientras ella al borde de las lágrimas intentaba razonar con él. El resto de los que estábamos en el vagón intentábamos fingir que no nos interesaba la discusión pero sin perdernos detalle. Yo también experimenté cierta incomodidad, saber que no debería estar mirando pero mirando de todas maneras.

Hay partes de La posesión que se parecen bastante a esta experiencia. La intensidad de Adjani y Neill ponen en sus discusiones de pareja le otorgan un inquietante realismo a un film bastante surrealista.

Ésta es una de esas películas que no deja indiferente: o la amas, o la odias. A continuación intentaré explicar de forma más o menos coherente por qué me gustó esta especie de mezcla entre William S. Burroughs y H. P. Lovecraft en ácido.

Una de las cosas que primero me llamó la atención es la extrañeza que domina toda la película. Berlín está representada como una ciudad desolada y vacía, un poco como la Roma de Tenebre (Dario Argento, 1982). Otro elemento que enfatiza esta extrañeza es la mezcla de acentos de las personas que viven en esta peculiar Berlín. A los acentos alemanes de algunos ciudadanos, se mezcla el australiano de Neill y el curioso acento de Adjani, producto de la mezcla de nacionalidades, que es imposible de colocar y contribuye a la curiosa naturaleza de su (doble) personaje. Esta mezcla parece incidir en el tema de las divisiones que forma parte de la temática de la película.

En el film hay también elementos satíricos. Una escena al principio parece una parodia del cine de espías, así como el personaje de Heinrich (Heinz Bennet), un ex amante humano de Anna, es una burla de la mentalidad New Age de los 70. Estos toques, así como otras exageraciones y detalles, contribuyen, para mí, a hacerla más digerible. Como los toques de humor que ponía David Lynch en sus películas.

Aunque la primera parte del film parece un drama, histérico y excesivamente intenso pero drama, sobre un hombre abandonado por su esposa y la incapacidad de éste para aceptarlo más o menos normal, ya se introducen pequeños detalles y situaciones que te indican que esto puede ser muchas cosas, pero desde luego no es "normal" ("¿y qué es normal?" es la pregunta manida y tópica que se introduce habitualmente tras una frase así). Por supuesto, la segunda y bizarra parte, a partir de que se introduce el monstruoso amante de Anna, la película es cuando más me hace disfrutar, añadiendo elementos y situaciones cada vez más surrealistas, hasta una parte final que te deja ojiplático en extremo. O como decimos en Catalunya: frepat, corprès i esmaperdut.

La efectividad de la película, además de al talento de Zulawski, le debe mucho a la interpretación del triángulo protagonista. Isabelle Adjani destaca con un papel muy intenso, que abarca casi todo el espectro de las emociones: desde la tranquilidad y la cordura al más salvaje histerismo y locura, pasando por la increíble escena en la cual es "poseída". Sam Neill hace gala de su talento para interpretar personajes oscuros y no muy mentalmente estables, manteniéndose en sintonía con Adjani. Finalmente, el tercer vértice del triángulo amoroso, la criatura (o criaturas, ya que va evolucionando) creada por el maestro en efectos especiales Carlo Rambaldi, creador de ET, que cumple su objetivo de crear algo que te deja preguntándote "¿pero qué rediantres es eso?".

Una nota final. En las entrevistas que se le hacen a Zulawski sobre esta película, casi siempre surge la cuestión de por qué adoptó el género de terror a la hora de contar su historia. La pregunta implica que un director serio no se habría de rebajar a trabajar en un género tan bajo, cosa que Zulawski justifica hablando sobre las diferentes máscaras que se adoptan a la hora de narrar y que si es una excusa o diciendo simplemente que no es una película de terror. Bueno, como cinéfago (desde luego, no soy un cinéfilo que quede claro) no creo que haya buenos o malos géneros, géneros respetables o géneros "de clase baja". Todo depende de lo que hagan los autores del film. Una película de terror (o una comedia, o un drama) no es mediocre o mala porque sea de terror, lo es porque tiene un director/guion mediocre o malo. La etiqueta del género sirve simplemente, desde mi punto de vista, para clasificarla dentro de una tradición y, por comparación, ver si sigue esa tradición o la rompe o la innova o pasa completamente de ella, no me dice nada a priori sobre la calidad intrínseca del film en cuestión.

En conclusión, La posesión me parece un film absolutamente genial sobre el cual se descubren nuevas cosas cada vez que se ve. Uno de esos filmes que desafía al espectador a encontrarle una explicación coherente y lógica. A mí me gustó mucho, pero es posible que muchos la odiéis. Claro que sólo lo sabréis una vez la hayáis visto.