15 jul. 2010

Baba Yaga


Cthulhu bendiga el DVD. El estudio británico Shameless, especializados en exploitation, editó el año pasado Baba Yaga de Corrado Farina por primera vez de forma íntegra. Ya existía una edición a cargo de Blue Underground, pero es la de Shameless la que ofrece la película tal y como quería el director que fuera vista.

En Baba Yaga, Corrado Farina adapta uno de los álbumes de Valentina, el cómic erótico-surrealista-aventurero  creado por Guido Crepax, y si bien cambia algunos personajes y partes de la historia, lo hace permaneciendo fiel a la obra de Crepax. De hecho, copia secuencias enteras directamente de las páginas de Crepax e incluso imita la manera en que Crepax diseña las escenas de sexo. La única queja de Crepax se refirió al cásting de la película; le parecía que Isabelle de Funes estaba demasiado gorda para interpretar a Valentina (ved el tráiler para juzgar lo "gorda" que estaba Isabelle de Funes) y, por otro lado, Carroll Baker no se parece en nada a la Baba Yaga del cómic. Ahí sí que tiene razón, y el propio Corrado Farina lo admite, la Baba Yaga del cómic es un personaje andrógino, cosa que Carroll Baker desde luego no es. Originalmente Farina tenía en mente otra actriz más adecuada pero hubo problemas de última hora y Carroll Baker fue elegida en el último minuto.

Previamente a la moda de los superhéroes que vivimos desde que La Patrulla X dio el salto a la gran pantalla, las adaptaciones de cómic eran más bien escasas. Y si es cierto que algunas estaban bien (Batman) y otras eran excelentes (Batman Vuelve), la mayoría eran malas (Batman Forever), bastante malas (Batman y Robin) o directamente atroces (Howard el pato). Baba Yaga, estrenada en 1973, encaja entre las excelentes. Es una película que resulta estimulante no sólo debajo del ombligo sino también por encima de las cejas, ya que sigue el estilo del cómic europeo de finales de los sesenta y primeros setenta que mezclaba referencias literarias, filosóficas, cinematográficas y políticas con aventuras trepidantes y tramas cargadas de acción, añadiendo una gota de erotismo aquí y allá.

Corrado Farina nos ofrece en su película precisamente eso: tenemos una trama con elementos propios del cine fantástico, abundancia de diálogos políticos y filosóficos integrados con humor y un saludable erotismo con su toque fetichista. En fin, una película disfrutable en más de un sentido.

Un último apunte. Las películas italianas de la época se filmaban sin sonido directo, ya que contrataban actores de diversos paises teniendo en cuenta el mercado internacional. Es decir, que no están en "versión original" tal y como nosotros lo entendemos. Yo en estos casos opto normalmente por el idioma de los actores principales. Por ejemplo, en El bueno, el feo y el malo los protagonistas son americanos (Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach), por tanto me quedo con la pista en inglés ya que la hacen los mismos actores. En Baba Yaga, me quedo con la pista en italiano, el doblaje en inglés es bastante malo y la verdad es que Carroll Baker gana en italiano.

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