16 abr. 2010

Mil gritos tiene la noche (aka Pieces)

¿Cómo resumir en pocas palabras la exquisita locura que es Mil gritos tiene la noche (1982)? ¿Cómo hacer justicia a lo totalmente demente y absurda que es esta obra de arte? Mil gritos tiene la noche es todo eso y mucho más. Eli Roth dijo de ella que era todo lo que deseabas ver en una película de terror. Sin olvidar que posiblemente tenga uno de los mejores finales de la historia del cine.

El año de Naranjito, Juan Piquer Simón, el pope de la serie B y la exploitation patria, dirigió esta joya indiscutible. Simón transformó un típico argumento slasher cortesía de Dick Randall y Joe D'Amato, otro al que hay que darle de comer aparte, y con su particular genio la convirtió en una bizarría sangrienta sin igual. No contento con ello, cuando Piquer vio que no tenía bastante material para un largometraje le añadió escenas sin ninguna relación para, en sus palabras, "contribuir a la locura que es la película".

La película está ambientada en una universidad en la que todos los alumnos están ya talluditos. Es como la universidad donde fueron todos Al salir de clase. Pero si hay alguien que es dolorosamente mayor para interpretar su papel es Linda Day George que interpreta a una inspectora de policía campeona de tenis que se infiltra en la universidad como estudiante. Parece ser que era la esposa de Christopher George que en la película interpreta a otro policía. La actriz, que tenía 38 años en el momento de hacer la película pero parece mayor, protagoniza uno de los momentos interpretativos más sublimemente ridículos del film. Otro del reparto que destaca es Paul L. Smith. A lo mejor cuando lo veáis os decís: "este tío se parece mucho a Bud Spencer". Y eso hacía, protagonizaba imitaciones (más) baratas de las películas de Bud Spencer y Terence Hill; también hizo un papel secundario en El expreso de medianoche de Alan Parker. Finalmente destacar del reparto a Leticia Marfil que interpreta a una de las víctimas. Parece ser que fue recomendada para el papel por su madre, Mercedes Marfil, encargada del vestuario. Si bien su papel es muy breve, resulta en una de las escenas más memorables de la película y el aftermath de la misma es de las imágenes más reproducidas de la película.

Cuando se estrenó en Estados Unidos, la película arrasó colocándose por encima de El retorno del Jedi. Se cambió el título por el contundente Pieces y se estrenó sin censurar, lo que contribuyó seguramente a su éxito. Realmente, Mil gritos es uno de esos fenómenos irrepetibles propio de una época pasada. Es también por ello que su popularidad se ha mantenido, especialmente en el extranjero. Curiosamente, encontré una crítica americana en la que el redactor aseguraba que ver la película en inglés enfatizaba el factor hilarante y que en castellano la película se podía tomar un poco más en serio. A mí me pasó justo al contrario, ver la película en su versión castellana aumenta el facto hilaridad gracias a unos diálogos ridículos ejecutados por actores de doblaje no muy talentosos. También es interesante comparar las dos pistas ya que la música es diferente: en castellano podemos oír la música de Librado Pastor; como a los distribuidores americanos no les gustó se decidieron por la música de Cam para la versión americana. Ésta es una compañía que ofrecía música gratuita procedente de una amplia librería a cambio de conservar todos los derechos sobre la comercialización de la banda sonora.

En resumen, Mil gritos es un delirio total que hay que ver para creer. Lo mejor para ello es simplemente dejarse llevar y olvidarse de la lógica. Como mirar un cuadro abstracto.

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