8 abr. 2010

Cat in the Brain (Un gatto nel cervello aka Nighmare Concert)


Cat in the Brain (1990), el último gran clásico que dirigió Lucio Fulci antes de morir, es, por un lado, una reivindicación de su carrera y, por otro lado, una autoparodia. Lucio Fulci es Lucio Fulci, un director de cine de terror que empezará a mostrar ciertos signos de cansancio y estrés. Cuando vaya a ver al psiquiatra Egon Schwarz (David L. Thompson) para que le ayude a centrarse de nuevo, éste, por el contrario, lo que hará será introducir mediante hipnosis horribles escenas de asesinatos en el cerebro del director para volverlo loco y que cargue con las culpas de los asesinatos que el psiquiatra comete por gusto.

Cat in the Brain es un ejercicio metalingüístico en el que Fulci desmonta la imagen que el público tenía de él, interpretando una versión exagerada de si mismo. También aprovecha para ironizar sobre las teorías psiquiátricas que aseguraban que una larga exposición a la violencia y al cine de terror podía provocar demencia o que el sujeto intente reproducir aquello que ha visto. Pero sobretodo la película es una celebración de Fulci, ya que utilizó metraje de otras películas suyas como parte de la trama. De ahí la sorpresa de Brett Halsey de saber que había protagonizado dos películas de Fulci cuando sólo había trabajado con él en una: Touch of Death (Quando Alice ruppe lo specchio, 1988). Y otro ejemplo también sería la reutilización de asesinatos que rodó para Sodoma's Ghost (Il fantasma di Sodoma, 1988). De este modo Fulci no sólo no se avergüenza de sus películas más gore ni de sus creaciones más terribles (no por nada le llamaban el Padrino del Gore), las celebra en lo que se convierte en un Fulci's Greatest Hits que parece pensado para sus muchos fans.







Lo bueno, o la genialidad de la película, es que toda esta operación la hace a través de una interesante trama, con lo cual aunque una persona no sea fan de Fulci puede disfrutar igualmente del film y sus tremebundas escenas. Muy posiblemente a algunos os recuerde la posterior La nueva pesadilla de Wes Craven (Wes Craven's New Nightmare, 1994), en la que el director de Las colinas tienen ojos se interpreta a si mismo en una película que analiza el impacto sociológico de Freddy Krueger, aunque como suele ser habitual en este director no acaba de profundizar en las interesantes ideas que plantea.

¿Qué es lo que hace que el género de terror sea tan autorreferencial y metalingüístico? Desde la trilogía Scream (de la que muy pronto se estrenarán 4ª, 5ª y 6ª parte), pasando por clásicos ochenteros como Return to Horror High (idem, Bill Froehlich, 1987) o Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981), o series B como Esas locas del cine (Hollywood Boulevard, Joe Dante, 1976); el género parece generar una gran cantidad de autoanálisis que no se ve en la misma cantidad y abundancia fuera de él. Incluso si analizamos su fotografía y guión, El crepúsculo de los dioses (Sunset Blvd., 1950) de Billy Wilder es una gótica historia de terror con toques de comedia negra. Creo que parte de ello se debe a que muchos directores de cine de terror empezaron siendo fans del mismo.

Mientras reflexionáis sobre ello disfrutad de Cat in the Brain de Lucio Fulci.

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