3 abr. 2012

¿Cómo pudieron hacer una película con "Lolita"?


Lolita (1962) de Stanley Kubrick fue una película tremendamente polémica, basada en una novela tremendamente polémica, y que aún hoy resulta, hasta cierto punto, bastante risqué. Pero si todo lo que tiene que ver con la polémica y el escándalo es mencionado una y otra vez cuando se habla de este clásico, no se comenta tanto que es una película muy divertida que hace gala de un sutil humor negro y no poca ironía. La más bien pesimista opinión del ser humano que representaba Kubrick en sus films hace que las dos comedias que hizo resultaran geniales.

Por supuesto, los elementos de humor negro y sátira se encuentran presentes ya en la novela original de Vladimir Nabokov que él mismo se encargó de adaptar. Lolita se publicó por primera vez en 1955, causando un gran revuelo al contar una historia de amor entre un hombre adulto y una niña de doce años. No era la primera vez que Nabokov trataba el tema: en 1939, cuando todavía se encontraba en Rusia, Nabokov escribió una novela corta en ruso que era una especie de pre-Lolita. En esta nouvelle, publicada como L'encantador por la editorial Proa -desconozco si está traducida al castellano-, el protagonista es un hombre traumatizado por una experiencia en su niñez que hace que se sienta atraído por una niña de 12 años, a pesar de mantener relaciones "normales". El manuscrito original -el último que escribió en ruso- de este primer acercamiento a las relaciones entre un adulto y una niña se dio por perdido por el autor, hasta que la fortuna quiso que lo encontrase en 1959 y fuera entonces publicado por primera vez. Ambos comparten algunos elementos argumentales, lo cual no es extraño si se considera que Nabokov lo consideró una especie de ensayo de lo que sería Lolita.

Como ya he dicho, el propio Nabokov se encargó de adaptar la novela junto a Kubrick, así que hay diversos elementos que se repiten en ambos. Para no repetirme, iré directamente hacia la película, al fin y al cabo este es un blog de cine.

Lolita se abre con un plano de tremendas implicaciones fetichistas. El pie, suponemos, pertenece a la venerada Lolita y las manos que diligentemente pintan las uñas son del venerador Humbert Humbert. Esta imagen que sirve de fondo a los títulos de crédito resume a la perfección lo que será la relación entre el adulto y la niña. A pesar de sus esfuerzos, Humbert estará a la merced del objeto de su afección. Al mismo tiempo, Lolita estará a la merced de aquellos que fácilmente la manipularán.

La película utiliza los ojos de Humbert (James Mason) para ofrecer una satírica visión de los Estados Unidos a través de un refugiado del Viejo Mundo. Teniendo en cuenta que Nabokov mismo era un refugiado, no podemos evitar pensar que reflejó su experiencia en la de Humbert. Así, el contraste entre el refinado y culto Humbert y la ruidosa y vulgar Charlotte Haze (Shelley Winters) resulta una divertida sátira de la cultura americana. En un primer momento se presenta Charlotte como una especie de apasionada de la cultura junto a los Farlow (Jerry Stovin y Diana Decker), los cuales dejan claro que son gente de "mente abierta" en un tono que más que cultural parece sexual (faltaba poco para que se descubriera la práctica del intercambio de parejas de forma pública), pero todo indica que se trata más bien de una fachada para intentar parecer modernos, deslumbrados por la presencia de un erudito como Humbert. También se puede interpretar la fascinación por Dolores "Lolita" Haze (Sue Lyon) que siente Humbert como una alegoría de la fascinación del Viejo Mundo por el Nuevo Mundo.

No dudo que Kubrick añadió también toques personales de humor negro, como la divertida escena en la bañera tras la muerte de Charlotte. O la manera en que se burla del romanticismo hollywoodiense cuando, antes de marchar al campamento de verano, Lolita corre a despedirse de Humbert acompañada de una ráfaga musical reminiscente de las empalagosas melodías del melodrama americano, lo que le añade un tono decididamente sardónico a toda la escena. Otro toque divertido, supongo que tanto de Nabokov como de Kubrick, es cuando Humbert le lee a Lolita un poema de su autor favorito, nada menos que Edgar Allan Poe, el cual se casó con su prima cuando esta tenía 13 años. ¿Qué otro autor podía ser el favorito de Humbert?

Aunque se cambió la edad del personaje, de 12 a 14 años, y se filmó en blanco y negro para darle seriedad, la película no estuvo libre de polémica, gracias a imágenes como la que hay sobre estas líneas perteneciente a la claramente sensual introducción del personaje en el film, hecha a través de los ojos de Humbert Humbert.

Uno de los personajes que más llama la atención es el que interpreta Peter Sellers, el dramaturgo Clare Quilty. Quilty es un auténtico depredador, que en una visita anterior a la ciudad se benefició tanto a Charlotte como a Lolita y que se dedica a sabotear la relación entre Humbert y Lolita. Es este punto en que se empieza a retratar a Humbert como un personaje patético, un pelele. Aunque él es el adulto, es ella la que toma la iniciativa e inicia el primer encuentro sexual tras frustrar los intentos de Humbert para dormir con ella. Luego somos conscientes que Lolita no era una niña inocente, había sido previamente pervertida a una (más) tierna edad por Quilty y por Charlie (Colin Maitland), el único chico que vive en el campamento para chicas al que va Lolita. Campamento de verano que se llama nada menos que "Campamento Clímax". Humbert Humbert pasa de ser protagonista a patético pelele de la misma manera que en un principio Kubrick hace que nos riamos de Charlotte y luego hace que nos de pena.

Lolita es un clásico de principio a fin. Es también una gran comedia, cosa que no se menciona tanto como se debería. Uno de los problemas que tiene el remake que hizo Adrian Lyne en 1997 es que se toma demasiado en serio a si mismo. Eso, claro, y que comparar Adrian Lyne con Stanley Kubrick es como comparar un pintor de brocha gorda con Salvador Dalí. En pocas palabras, Lolita es una obra maestra.

2 comentarios:

Roy D. Mustang dijo...

Esta película me pareció muy, pero que muy divertida. Además es muy buena.

Como bien dices, es muy raro que no hablen de sus momentos cómicos, con ese humor negro y lleno de indirectas que tiene. Aunque el protagonista me daba una lástima... menudo pagafantas, madre mía. De hacer una lista de los personajes más patéticos que he visto en el cine, éste estaría entre los primeros, sin duda.

Raül Calvo dijo...

Es como si en la segunda parte de la película le hicieran pagar por la prepotencia de la primera.

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