23 abr. 2012

Efectivamente, el Drácula de Bram Stoker no tiene nada que ver con Almas condenadas de Wes Craven


Como hoy es Sant Jordi voy a empezar hablando de libros antes de entrar en materia celuloídica. Así que antes de comentar Almas condenadas me gustaría hablaros de Drácula de Bram Stoker. Específicamente de la excelente edición que ha hecho Valdemar de este clásico de la literatura: además de prólogo e introducción (en la que tienen el detalle de avisar a los lectores que no hayan leído la novela que se la lean después de haberlo hecho), contiene gran cantidad de material extra como son una entrevista con Stoker, el relato El invitado de Drácula, un final alternativo y muchas más cosas.

Me leí Drácula por primera vez cuando iba al instituto y era uno de esos adolescentes que en una peli de terror moriría a la media hora y encima sin catar hembra. Releyéndolo ahora me ha sorprendido lo ágil, rápida y atmosférica que es. Óscar Palmer Yáñez, encargado de la edición, apunta en una de las notas que posiblemente el hecho que Bram Stoker trabajara en el teatro hiciera que llenara la novela de momentos teatrales visualmente impactantes, algo que contrasta con otras novelas de la época, y que posiblemente ahí radica una de las razones por las que se han hecho tantas adaptaciones diferentes de la novela, cosa con la que estoy completamente de acuerdo y no se me había ocurrido hasta volver a leerla ahora.

Y, hablando de adaptaciones, volver a leer el libro ahora ha sido una experiencia memorable ya que he acompañado la lectura con la banda sonora que compuso Wojciech Kilar para la versión de Francis Ford Coppola a todo volumen (especialmente memorable y efectivo en la parte de Jonathan Harker en el castillo de Drácula y en la odisea del Démeter). Otras bandas sonoras con las que he acompañado la lectura: la de Rick Wilkins para Al final de la escalera, la de Bernard Hermann para Psicosis, la de Ennio Morricone para La Cosa (estas tres en las ediciones extendidas y completas que se encuentran por la red) y la de Wendy Carlos y Rachel Elkind para El Resplandor (1-2), entre varias más.

Recordad: la edición de Valdemar, que podéis encontrar tanto en tapa dura como blanda.




Almas condenadas (My Soul to Take, Wes Craven, 2010) fue muy publicitada cuando se estrenó en Estados Unidos por ser la primera película escrita y dirigida por Craven desde La nueva pesadilla (Wes Craven's New Nightmare, 1994). Y también por ser en 3D, pero 3D timo: fue convertida a posteriori en un intento de sacar más dinero. Cuando se estrenó fue un completo fracaso económico y crítico (fue atacada con mucha -y sorprendente- saña), cosa que provocó que en nuestro país se estrenara después de que se estrenara Scream 4 (2011), con resultados igualmente discretos.

He de decir que me ha gustado esta película, en gran parte por los mismos motivos que era masacrada en las críticas americanas que leí tras verla. Es decir, empieza como un típico slasher: impactante escena de inicio para luego continuar en el presente y conocer a los jóvenes protagonistas; pero ahí es donde acaba el parecido, porque Craven cuenta su propia historia de terror. Así que la película no sigue ninguna norma ni fórmula establecida, con lo que muchas críticas van en la dirección de lo que esperaban que sucediera y luego no sucede. También hay críticas originadas en que no se comprende (o no lo "pillaron", más bien) por qué se habla tanto del cóndor y por qué este pájaro es una figura importante en el film, igual que no se entendieron otros detalles del film.

Me gustó el hecho de que la historia me tuviese en ascuas, sin saber en qué dirección iría hasta el final, algo que realmente tiene mérito hoy día. Pero eso no quiere decir que la película esté libre de fallos: los hay y bastantes. Recordad, la película también fue escrita por Craven.

La película fue reescrita mientras se rodaba y se tuvieron que volver a filmar varias escenas en orden de que se pudiese entender el argumento, con lo que tenemos varios cabos sueltos y diálogos que no llevan a ninguna parte. Hay también escenas al final donde los personajes cuentan hechos que habría sido más interesante ver que oír. Por ejemplo, mientras está agonizando por una puñalada, un personaje se dedica a contar cómo ha llegado ahí y qué le ha pasado, lo cual resulta bastante inverosímil, pero se sacrifica la narración por el breve impacto de ver aparecer al personaje de repente. Otro ejemplo bastante llamativo no lo explico porque es un gran spoiler, pero si habéis visto la película sabréis a qué me refiero. Por si fuera poco, parte del argumento resulta muy, muy familiar ya que es bastante parecido al de Pesadilla en Elm Street 4 (A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master, Renny Harlin, 1988), ya sabéis, una de esas secuelas que Craven desprecia.

Pero, a pesar de todo, disfruté con la película. Incluso la forma absurda que tiene de representar un instituto me pareció divertida de puro delirante, así como los aspectos menos creíbles de la puesta en escena. De todas formas, poniendo en una balanza los aciertos y los fallos, para mí la balanza se inclina en favor de los aciertos, pero es un equilibrio delicado así que imagino que a muchos os parecerá un truño de película.

3 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Drácula lo leí hace años, y ahora me han entrado ganas de releerlo. Igual le meto mano cuando termine con El poder del perro, que es una joya.
Como bien dices, es una novela maravillosamente ambientada. Me encanta la época en que transcurre y los ambientes que describe.
Por cierto ¿has leído su secuela, aunque sea por curiosidad? Yo no me he atrevido jaja

En cuanto a Almas Condenadas, me da tanto miedo como la secuela de Drácula. De momento la voy a dejar pasar.

Raül Calvo dijo...

Si vas a releer Drácula, procura pillar esta edición de Valdemar, ya que te ayuda a comprender mejor la novela (sus diferentes niveles de lectura y referencias), además de las curiosidades que ya he mencionado (también aparecen fotografías y mapas de los escenarios reales que inspiraron a Stoker, como una foto del naufragio de una fragata que inspiró la escena del Démeter). El poder del perro me gustó mucho, así que me tomo la libertad de recomendarte (si no la has leído ya) Una novela criminal -es el título- de Giancarlo de Cataldo. Es un estilo El poder del perro pero a la italiana. La secuela sí que la he leído, empieza bien y tiene buenos momentos, pero poco a poco va perdiendo gas. Cójela de la biblioteca si la tienen pero no te la compres.

Dr. Gonzo dijo...

Apuntada queda la recomendación. Todo lo que sea mafia, tiros y ajustes de cuentas es bienvenido :)

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