1 abr. 2015

Una vela para el diablo

Hay dos clases de hombres: los virtuosos, que creen que son pecadores; y los pecadores, que se creen que son virtuosos.
Pascal
 
Con esta cita empieza Una vela para el diablo (1973) de Eugenio Martín. El director de la fantásticamente fantástica Pánico en el Transiberiano (1972) nos presenta una retorcida historia protagonizada por dos hermanas asesinas que consigue ser una estupenda película de suspense y terror al tiempo que es una potente alegoría sobre el entonces agonizante régimen franquista.

Laura Barkley (Judy Geeson) es una joven inglesa que llega a un típico pueblo español para reunirse con su hermana May (Loreta Tovar). Reunión que no tendrá lugar, ya que pocos minutos antes de la llegada de Laura, vemos como las también hermanas Marta (Aurora Bautista) y Verónica (Esperanza Roy) matan a May accidentalmente cuando la querían echar de su posada "Las dos hermanas", por el crimen de tomar el sol en bikini en la terraza. Mientras Laura investiga qué le ha pasado a su hermana, Marta le ha encontrado el gusto a matar y empezará a despachar a las descocadas turistas que se alojan en su pensión, con la reluctante ayuda de su hermana Verónica.

Con la llegada de los 60, Europa descubrió el potencial turístico de España. País atrasado y mojigato gracias al dictador Francisco Franco, el shock cultural que significó la llegada de miles de liberadas mujeres europeas se representó en películas como Verano 70 (Pedro Lazaga, 1969), Manolo, la nuit (Mariano Ozores, 1973) y El turismo es un gran invento (Pedro Lazaga, 1968). Era el nacimiento del mito de las suecas, imponentes mujeres que encontraban irresistibles a los machos ibéricos (lo repito: el MITO). Mientras que el turismo aportaba importantes sumas de dinero, también traía consigo otros valores y libertades que no había en España, que sumado a los contrarios al régimen, significó cierta "apertura". Pero incluso esa tan mínima apertura fue rápidamente contestada e intentada aplastar por los más acérrimos franquistas. Ya en los 70, el régimen empezaba poco a poco a agonizar, al tiempo que lo hacía Franco (pero esta escoria humana siguió firmando penas de muerte hasta el último momento), el cual por fin moriría en 1975.

Una vela para el diablo nos ofrece una alegoría de los franquistas en contra de cualquier libertad, de esta España que ve con horror las libertades (y el libertinaje) que representan la llegada de extranjeros, en forma de estas dos hermanas asesinas. Marta es la dominante, una fanática religiosa cuyo prometido se fugó con una "mujerzuela". Mujerzuela que Marta ve reflejada en cada una de estas liberales turistas que llegan ligeras de ropa para pasarlo bien bajo el sol ibérico, aunque Marta justifica estos asesinatos por motivos religiosos. Queda claro que ha reprimido muchas cosas en su interior, lo que unido a su fanatismo la convierte en la perfecta psicópata. La mejor representación de su naturaleza reprimida la vemos en una increíble escena en la que espía a unos muchachos y niños bañándose desnudos y, horrorizada por su propia excitación, vuelve a casa arrastrándose por unas zarzas de modo que la corten y hieran. En su rostro arrebatado se mezcla el placer y el dolor, de modo que Marta llega a casa con un aspecto decididamente post-orgásmico. Verónica, por otro lado, es más "normal" aunque vive dominada por su hermana, a la que ama y teme a partes iguales. Es también la más contradictoria, ya que mientras ayuda a su hermana a deshacerse de estas "chicas alocadas" mantiene una relación casi exclusivamente sexual con Luis (Charley Pineiro), el cual hace trabajos varios en la pensión.

Aunque hoy día su fondo de alegoría social pase algo desapercibido, sin duda el retrato que hace de las hermanas justifica el visionado de la película. Pero, además, esta película funciona perfectamente como film de terror y suspense, especialmente a medida que las pesquisas de Laura la van acercando cada vez más a las asesinas. Es por todo ello que creo que esta es una película muy recomendable, que funciona tan bien hoy como lo hizo en 1973.

Y aquí llegan las malas noticias. Hace un tiempo escribí un artículo sobre el clásico de Eloy de la Iglesia La semana del asesino (1973), cuyo origen se hallaba en el sorprendente hecho de que se había editado una edición en Blu-ray de la película en Alemania que se sumaba a las ediciones inglesas y americanas en DVD, mientras que en España seguía inédita en cualquiera de los dos formatos. Con esta película es lo mismo: la edición que tengo es la que acaba de salir en Blu-ray en Estados Unidos, ya que en España no se ha editado de ninguna forma. La única pista disponible en esta edición es la inglesa, aunque comenta la actriz Judy Geeson, en la entrevista que acompaña el film, que la película se rodó en inglés, a pesar de que luego se iba a doblar todo, supongo que para que coincidiera con los movimientos de los labios de los actores (curiosamente, Esperanza Roy se negó a hacer sus diálogos en inglés). Pero en estos casos de películas rodadas sin sonido directo siempre me gusta tener varias pistas para comparar y ver cuál es la mejor. Claro que cuando, por lagún milagro, estas películas se han editado en DVD en España lo han hecho con solo la pista en audio castellano y, peor, se editan las versiones censuradas hechas para el mercado interior aprobadas por la censura franquista, no las versiones internacionales (he comprobado que hay una versión de Una vela para el diablo en Youtube con casi cinco minutos cortados del film completo que tengo en Blu-ray).

Por tanto, es un film fantástico que recomiendo pero solo si podéis ver la versión completa (también hay editada en DVD una versión recortada con el título It Happened at Nightmare Inn) y con una mínima calidad de imagen y sonido.


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