Otra obra maestra de Sam Peckinpah, Quiero la cabeza de Alfredo García fue su última gran película y también de las más despreciadas en el momento de su estreno en 1974, igual que le pasó con Perros de paja(Straw Dogs, 1971, la edición en DVD de esta película en España contiene sólo la versión censurada). Quiero la cabeza de Alfredo Garcia narra el descenso a los infiernos de un pianista americano encarnado por Warren Oates, que ya había trabajado con Peckinpah en Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969) y Mayor Dundee (Major Dundee, 1965), el cual intentará ganar algo de dinero localizando a Alfredo García, a quien ha puesto precio a su cabeza un cacique (Emilio Fernández) por dejar embarazada a su hija.
Como en varias de sus mejores películas, Peckinpah mezcla una historia que contiene grandes dosis de violencia nihilista con un romanticismo desesperado. Bennie, el personaje de Oates, se apoya en su amor por Elita (Isela Vargas) para seguir adelante. Y, como pasaba con los ladrones fugitivos de Grupo Salvaje, eso significará su perdición. Tachado en ocasiones de misógino, la verdad es que los personajes femeninos de Peckinpah suelen ser los únicos realmente positivos, víctimas de la violencia masculina. En Perros de paja, Amy, interpretada por Susan George, es víctima de la incomprensión y el desprecio de su marido, interpretado por Dustin Hoffman, y de la lujuria de los pueblerinos. En Quiero la cabeza de Alfredo García, Elita es otra víctima que se ve atrapada en un violento mundo cargado de machismo como es el que nos muestra Peckinpah.
Realmente, no es una película ligera para pasar un buen rato. Es un clásico cargado de violencia polvorienta, enmarcado en un paisaje formado por pequeños pueblos de mala muerte por el cual acompañaremos a un hombre que buscaba libertad y redención para encontrar solo locura y muerte en su camino.
En 1936, grupos religiosos produjeron una película educativa llamada Tell Your Children, dirigida por Louis Gasnier. La película educativa pretendía advertir de los diversos peligros que podía provocar la marihuana: asesinatos, suicido, locura y violaciones. La película no obtuvo mucho éxito, pero entonces fue comprada por el avispado productor Dwain Esper, que le añadió algunas escenas para atraer al público morboso y le cambió el título. De Tell Your Children pasó a llamarse Reefer Madness y de ahí pasó a convertirse en una película de culto. La película es de domino público, así que os la he puesto abajo para vuestro disfrute personal.
La clave del éxito de esta película "educativa" radica en la hilarante manera en que muestra los efectos de la marihuana. En apenas dos caladas, la persona que la fuma se convierte en un maníaco sonriente. El tono moralista y ridículo de la película iba a tono con el ambiente de la época. Drogas más duras, peligrosas y adictivas como la heroína y la cocaína eran consideradas males menores. En 1998, Kevin Murphy y Dan Studney tuvieron la feliz idea de convertir la película Reefer Madness en un musical. En 1999 empezaron las primeras representaciones en Los Ángeles, trasladándose en 2001 a Broadway en Nueva York, cuatro días después del ataque a las Torres Gemelas. En aquel momento el mensaje de la obra se podía considerar anti-patriótico, razón por la cual fue movido al Off-Broadway. En 2004, la cadena Showtime convirtió la obra en película, con Kevin Murphy y Dan Studney en el guión y las canciones y Andy Fickman en la dirección. En el reparto se incluyeron actores que habían participado en la obra de teatro como Christian Campbell, Kristen Veronica Mars Bell, John Kassir y Robert Torti, así como nuevas incorporaciones como Alan Cummings, Steven Weber, Ana Gasteyer, Amy Spanger y Neve Campbell.
Parte de lo hilarante de la película es que se mantiene bastante fiel a su fuente de inspiración. Además, hay varias referencias a William Randolph Hearst y Harry J. Anslinger. Estas referencias refuerzan el tema principal de la película, que es algo más que parodiar un antiguo film educativo. La película trata temas como el abuso de poder, el uso del miedo para imponer una ideología, el racismo y la tendencia a convertir cualquier voz disidente o inconformista en traidora. Por eso fue considerada anti-patriótica. William Randolph Hearst fue el magnate cuya vida recreó Orson Welles en la obra maestra Ciudadano Kane; Hearst nunca dejó que la verdad fuera un impedimento a la hora de vender periódicos, así que los llenó con alarmantes noticias de crímenes y masacres provocados por la marihuana. Harry J. Anslinger fue el primer dirigente del Buró de Narcóticos, en su fanática lucha contra las drogas promocionó prejuicios racistas. Lo absurdo de las creencias de la época está reflejado en el film en el personaje del Orador, que interpreta Alan Cummings, los diálogos del cual son en gran parte citas exactas de Anslinger y otros batalladores de la moral.
En la película se reproduce la manera ingenua y exagerada de las interpretaciones de la película original, exagerando sus valores camps. El musical es muy divertido, y números como el de Little Mary Sunshine hacen que te enamores de Kristen Bell, si no lo estabas ya por su participación en Veronica Mars. Los números musicales hacen referencia a diversos estilos de musical clásico, creando un corpus heterogéneo e interesante. Como ya he dicho, la película es algo más que una serie de chistes sobre la marihuana y tiene un interesante subtexto.
Por cierto, el DVD incluye un divertido comentario de los realizadores, y la funda huele raro. Como a canela o algo así.
-Acabamos de encontrar una película de culto de los ochenta de la que todavía no se ha hecho un remake.
-¿Qué me dices? Rápido, que alguien llame a Michael Bay.
Mientras tanto, en otro lugar...
La noche del cometa (Night of the Comet) es una película escrita y dirigida por Thom Eberhardt en 1984 que relata las aventuras de dos hermanas, Regina y Samantha, interpretadas por Catherine Mary Stewart y Kelli Maroney, después de que el paso de un extraño cometa haya eliminado a la mayor parte de la humanidad por una extraña enfermedad. Las hermanas encontraran otro superviviente, Héctor (Robert Beltran), que las ayudará a enfrentarse a los supervivientes afectados por el cometa que, en vez de morir, se han convertido en mutantes caníbales y a una agencia secreta del gobierno que sabía lo que iba a pasar.
Esta no es una película de zombis. A pesar de lo que podáis pensar por el póster y a que a los mutantes se les llama zombis en alguna ocasión, no lo son. Son mutantes. Clarificado este punto, vamos al meollo. La noche del cometa es una película de ciencia-ficción tremendamente ochentera. No sólo por las ropas y la actitud, también tiene, por ejemplo, un montaje de las protagonistas saltando y cambiándose de ropa en un centro comercial que era el habitual interludio musical que se hacía en la época. Así como el tipo de acción, con las hermanas cuyo padre da la casualidad que era un Boina Verde y les había enseñado defensa personal, ametrallando mutantes cual Rambolinas. Además, cuenta con una pequeña aparición de Mary Woronov. Son estos detalles los que dotan de encanto a la película.
Pero la película no se ha convertido en un film de culto sólo por eso. Tiene detalles interesantes, como el de los científicos que sabían lo que iba a pasar pero no se lo dicen a nadie. O las escenas que muestran las consecuencias del paso del cometa al principio de la película. Lo que puede que llame la atención es la escasez de gore y desnudos, al fin y al cabo estamos hablando de una película de los ochenta. Originalmente la película se estrenó para mayores de trece años, pero que eso no os eche para atrás. Recordad que Indiana Jones y el templo maldito fue calificada para todos los públicos. No creo que actualmente califiquen así una película en la que a un tipo le sacan el corazón del pecho y luego lo queman.
Dsifrutad de Night of the Comet por lo que es: un film apocalíptico con toques de comedia típicamente ochentero. En otras palabras, diversión asegurada.
Cinco historias que tienen lugar la misma noche en diferentes capitales del mundo: París, Roma, Los Ángeles, Nueva York y Helsinki. El hilo conductor de todas las historias son los taxistas y sus clientes. Ésta es la premisa de la película de Jim Jarmusch Noche en la Tierra.
Para mí, esta película tiene un gran valor sentimental ya que fue la primera película que vi en el cine en versión original cuando se estrenó el mes junio del 92, el año de las Olimpiadas. Y que mejor película para ver en versión original que una en la que se habla cinco idiomas distintos: inglés, italiano, francés, finés y alemán. La primera película que vi en versión original, sin embargo, fue Frankenstein de James Whale que dieron en Cineclub, un programa de la 2 en que se ponía siempre cine en versión original. ¡Qué tiempos aquellos! Noche en la Tierra fue también la primera vez que me vi expuesto a la música de Tom Waits, ya que es este notable artista quién se encarga de la banda sonora.
Noche en la Tierra batió todos los récords de permanencia en cartelera en Barcelona, ya que se estuvo proyectando en el circuito de versión original y sesiones golfas como unos diez años, si no recuerdo mal.
La primera historia es algo floja, en la que una agente de Hollywood (Gena Rowlands) intenta convertir a su taxista en actriz (Winona Ryder). Pero a partir de ahí la película va subiendo. Posiblemente la más memorable sea la protagonizada por Roberto Benigni, encarnando a un taxista que se dedica a escandalizar al cura que lleva de pasajero (Paolo Bonacelli). La historia francesa tiene el acierto de contar con la presencia de la bella Béatrice Dalle, hablando francés, además.
Supongo que todos aficionado al cine de autor o independiente está familiarizado con esta película y la obra de Jarmusch. En caso contrario, es un buen lugar desde el cual empezar.
Estrenada en plena fiebre slasher ochentera, Siete mujeres atrapadas (The House on Sorority Row, 1983) escrita y dirigida por Mark Rosman es un gran ejemplo de este género. La película se rodó el verano del 81, así que probablemente se escribió entre 1979 y 1980. Eso, y una inclinación hacia el suspense, hacen que esta modesta joya evite muchos de los tópicos que hundirían el género. Además, la película representa una serie de personajes femeninos mucho más interesantes de lo que normalmente vemos en estas películas.
Después de un misterioso prólogo ambientado en 1961, la historia empieza cuando las veteranas de hermandad femenina Theta Pi preparan una fiesta por su graduación. La dueña de la casa, la señora Slater (Lois Kelso Hunt) no lo ve bien. Las quiere a todas fuera mientras duren las vacaciones de verano. Sin embargo, las siete chicas que planean la fiesta la llevarán a cabo de todas formas. No sólo eso, además tienen intención de gastarle una broma pesada a la señora Slater. Como suele suceder en estas películas, la señora Slater muere. Justo cuando empieza a llegar la gente para la fiesta. Las chicas esconden apresuradamente el cuerpo, vigilando constantemente que nadie lo descubra. Por si eso no fuera suficiente estrés, misteriosas muertes empiezan a tener lugar.
El protagonismo de la película pivota entre la buena chica Katey Ross (Kate McNeil) y la mala chica Vicki (Eileen Davidson). El resto de chicas está dividida entre estas dos. Lo interesante es que ambas son más tridimensionales de lo que parece. De hecho, todos los personajes están llenos de ambigüedad, algo siempre interesante, más en un género donde normalmente la buena es una santa virgen y la mala una perra viciosa. El argumento habréis notado que ha sido varias veces imitado al cabo de los años. Sin embargo, la ausencia de clichés y la manera en que Rosman construye el suspense hacen que sea una película tremendamente disfrutable.
Recientemente se estrenó un remake de esta película titulado Hermandad de sangre (Sorority Row, Steward Hendler, 2009). Pero no lo he visto, así que no puedo juzgar sobre la calidad del mismo. Os dejo el tráiler de The House on Sorority Row, que la vende como una película muy vulgar y típica, cosa que no es.