14 mar 2012

Indispensable para tu educación


Tras el esencial documental Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation! (2008), Mark Hartley dirige Machete Maidens Unleashed! (2010), otro documental que nos revela parte de la historia secreta del cine.

El documental se centra en el cine de serie B y en la exploitation que productores americanos y australianos produjeron en Las Filipinas, aprovechando que era muy barato rodar allí y ofrecía grandes valores de producción. También se trata brevemente el rodaje de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), que resulta algo extraño entre las producciones de Roger Corman y las películas de Eddie Romero.

Una de las cosas que me ha llamado la atención es la cantidad de películas que fueron rodadas allí y que se encuentran comentadas en este blog (otras aparecerán en el futuro próximo), porque no tenía ni idea de la cantidad de producciones de Roger Corman que se hicieron allí. De algunas ni siquiera sabía que se habían rodado allí, como Esas locas del cine (Hollywood Boulevard, Allan Arkush y Joe Dante, 1976). También me ha servido para descubrir un montón de filmes que no conocía, especialmente me ha llamado la atención la llamada trilogía Blood Island, que ya estoy buscando en DVD/Blu-ray.

El documental resulta bastante entretenido y divertido, gracias a entrevistados como John Landis y Sid Haig, que siempre ofrecen entrevistas divertidas, así como se narran increíbles historias que tuvieron lugar tras las cámaras. Otro aspecto muy interesante de la película, que abarca desde finales de los 60 hasta los primeros 80 -la edad dorada y la decadencia de la exploitation auténtica (por contraposición a la exploitation conceptual como algunos films de Steven Spielberg o Robert Rodriguez)-, es que cuando en 1972 Ferdinand Marcos impuso su dictadura, directores filipinos rodaban con mucha libertad películas financiadas por Estados Unidos, pero esa libertad les era negada si filmaban películas filipinas que eran sometidas a una fuerte censura, lo que les permitía meter mensajes subversivos en las películas americanas.

Un educativo y demencial viaje por una de los aspectos más desconocidos del cine exploitation.

13 mar 2012

Mejor que la de Tim Burton


La gente se volvió loca en los 70. Desde el 1 de enero de 1970 hasta el 31 de diciembre de 1979, el mundo entero vivió en un estado de locura surrealista. Es la única explicación posible para lo que sucedió durante esa década. Veamos uno de los más claros ejemplos de esa locura: un musical porno basado en la inmortal obra de Lewis Carroll.

(Nota: el anterior post que dediqué a una película pornográfica se trataba de una parodia de las críticas pedantes y serias que uno se puede encontrar en periódicos y revistas, nada de lo que decía iba en serio, pero los lectores pensaron que sí iba en serio y que estaba soltando maravillas de una película que es realmente mala e infumable. Por tanto, para que no haya confusión: el anterior era broma -leer aquí- y este va más o menos en serio).

Tras el enorme (ja, ja) éxito de Flesh Gordon (Michael Benveniste, Howard Ziehm, 1974), el productor Bill Osco decidió que su siguiente proyecto sería una versión softcore de Alicia en el país de las maravillas. El resultado fue Alicia en el país de las pornomaravillas (Alice in Wonderland: An X-Rated Musical Fantasy, Bud Townsend, 1976). Película que mezcla elaboradas coreografías y números musicales con escenas de sexo.

Cuando se estrenó, fue calificada X (igual que Cowboy de medianoche [Midnight Cowboy, John Schlesinger, 1969]), y un año más tarde la 20th Century Fox le recortó tres de minutos y se estrenó como R (menores acompañados). Más tarde, con la llegada primero del VHS y luego del DVD, se hizo una versión de la película hardcore, añadiendo escenas de sexo explícito que no habían sido usadas originalmente. Ahora bien, no está del todo claro si las escenas hardcore fueron rodadas en su momento y luego no fueron incluídas cuando se estrenó en cines, o fueron rodadas a posteriori (en algunos casos con los mismos actores) y luego añadidas al film. Viéndola sí que queda claro que las imágenes explícitas tienen una calidad diferente de las no explícitas y que en muchas ocasiones se ven sólo insertos pornográficos pero no planos generales.

Otro detalle a considerar es que la protagonista Kristine DeBell, que interpreta a Alicia, no realizó ninguna escena pornográfica. Participa en momentos softcore simulados, pero nunca se la ve realizar de primera mano (perdón) ninguna tarea pornográfica. En sus escenas de sexo se utilizan obvios insertos que no casan con la actriz, como hicieron en Thriller - en grym film (Bo Arne Vibenius, 1974): primero filmaron la acción principal y más tarde usaron otros actores para los insertos. Que DeBell no hizo pornografía queda demostrado en que su carrera posterior consiste en comedias y series de televisión más o menos populares, algo imposible para una actriz que hubiera hecho porno, ya que eran inmediatamente marginadas y marcadas.

Fuera algo considerado desde el principio o un añadido posterior, lo cierto es que los momentos hardcore ralentizan la película, que sería más disfrutable como simple película erótica, porque en los demás aspectos es una película bastante lograda. De hecho, la primera media hora parece una película "normal y corriente", hasta que bruscamente se le recuerda al espectador lo que está viendo.

Está claro que fue hecha con cuatro duros, viendo lo funcional y primitivo de los vestuarios y maquillajes, pero resulta bastante divertida y es más fiel a la obra de Lewis Carroll que la última versión que se estrenó en cines. Los personajes más populares y conocidos hacen acto de presencia, de manera bastante parecida a la novela, sólo que con un giro erótico. En este aspecto la película tiene un mensaje bastante positivo en cuanto a la visión que ofrece de la sexualidad que enlaza con el canto a la imaginación y la anarquía que escribió Carroll.

Comparad el Sombrerero Loco de la versión erótico-festiva de Alicia con el de abajo. Se pueden criticar muchas cosas de esta película, pero por lo menos no parece que este personaje esté a punto de arrancarle el corazón a Alicia y comérselo para vestirse luego con la piel de su madre muerta, como sucede con el espeluznante Sombrerero Loco de Tim Burton.

La película narra como la joven y virginal bibliotecaria Alicia tiene problemas en su relación con su novio, ya que ella es bastante puritana. Es entonces que aparece el Conejo Blanco (Jerry Spelman), que llega tarde a una importante cita. Alicia lo sigue a través de un espejo hacia el país de las maravillas.

Las intenciones de la película son buenas y tiene algunos toques que me hicieron reír o me resultaron graciosos (como cuando Alicia, tras caer a un lago, pregunta si alguien tiene una toalla con la que pueda secarse y le contestan: "no, teníamos una toalla pero nos la robó un hotel", es muy tonto pero me hizo gracia), o provocan directamente carcajadas como la escena del caballero negro. Las interpretaciones son buenas, teniendo en cuenta el nivel de este tipo de películas; las canciones y números musicales son también bastante divertidos, están bien ejecutados y algunos son bastante pegadizos.

Dicho esto, la película no es que sea una maravilla por descubrir precisamente. La dirección no es que sea deslumbrante, y como ya he dicho los insertos pornográficos hacen que en ocasiones la película se haga algo larga. De ahí que tal vez sea mejor ver, como curiosidad y diversión, la versión X, la softcore, y ahorrarse la triple X.

12 mar 2012

Ensalada Baudelaire


Con un título como Ensalada Baudelaire, esta producción de 1978 dirigida por Leopoldo Pomes podría tratar sobre cualquier cosa: sobre ensaladas, sobre Baudelaire, sobre una ensalada que le gustaba a Baudelaire... Pero esta curiosa y más conocida de oídas que vista película trata un tema tan clásico como es el ahora de moda género de la invasión hogareña.

Carlos (Xabier Elorriaga) y Andrea (Marina Langner) son un acaudalado matrimonio que mientras está dando una vuelta con su yate invitan a una curiosa pareja a la que ven en un pedalón. Al principio todo es diversión, pero cuando invitan a la pareja a marcharse, estos se niegan. Y como os podéis imaginar la cosa se tuerce a partir de aquí.

Normalmente este tipo de películas optan por la violencia y la angustia, alimentándose del miedo que provoca que te secuestren en tu propia casa (o barco, como es el caso). Sin embargo, en este caso la película opta por la sátira y la lección moral. El tono es bastante serio pero al final, sin entrar en detalles, se nos demuestra que no se tienen intenciones muy serias ya que, cuando todo parece haber terminado, una voz nos anuncia que nos esperemos y nos muestran dos posibles finales más para la película. En total, tres finales para un film que no llega a los 90 minutos.

Los actores están bastante bien, aunque el doblaje en algunos momentos falla y resbala un poco. Marina Langner era una actriz/modelo muy bella (fue finalista de Miss Mundo por Alemania) y aguanta bien el tute que le dan en la película, es el centro de los ataques. Para eliminar el acento alemán le ponen una voz que de forma efectiva transmite la frialdad y desprecio por los demás que requiere el personaje. Llorenç Santamaria interpreta a Santi, uno de los asaltantes, y también le doblan la voz, de forma no muy afortunada, para eliminar el acento catalán (era la costumbre entonces, aunque también es cierto que en la película hay una escena en catalán) o porque no era muy buen actor, una de las dos. No sé hasta que punto es conocido fuera de Catalunya, pero aquí Santamaria lo es como cantante de rock de pasado hippie, así que resulta bastante chocante verlo en un papel como este.

Como es habitual en el caso de los fotógrafos que se pasan a la dirección, el aspecto visual está muy cuidado y bien ejecutado. En lo que respecta al guion, es un poco desigual. Pomes, Romà Gubern y Òscar Tusquets cocinan una historia que, si bien es cierto que puede ser vista como una sátira, roza en varios momentos la pura misogínia.

En Estados Unidos la película fue distribuida como Sex & Violence y Andrea (abajo, fijáos en como traducen los nombres al inglés) en los circuitos Grindhouse enfatizando los aspectos eróticos y alterando la película a conciencia con un doblaje más bien peculiar. Estos anuncios los encontré en el interesante blog Temple of Shock.

Las diferencias sociales y la lucha de clases parecen ser los temas principales del film. Al inicio, se nos muestra a Carlos como un hombre obsesionado con el físico de su esposa: se dedica a hacerle fotos mientras duerme desnuda (que en ocasiones pone a la vista del mayordomo, cosa que a ella parece no importarle en exceso), y continuamente la está elogiando por su belleza e intenta tocarla. Por el otro lado, Andrea se muestra como fría, altiva y distante, despreciando en todo momento a Carlos. La película pasa entonces a retratar a la pareja en su entorno, que es el típico pijo-burgués catalán (que supongo no muy diferente del del resto del mundo). Es socializando en su entorno que averiguamos que mientras que Andrea pertenece a una familia de la alta nobleza, de ahí su aristocrático desprecio por los demás, que es muy noble y tiene muchos títulos pero está en la ruina, o lo estaba hasta que se casó con Carlos, que es un empresario forrado de dinero y salvó a la familia noble. Se empiezan a entender, así, los despreciativos comentarios con los que Andrea continuamente insulta a Carlos, que siempre giran en torno a su poca destreza social o hacia la vulgaridad de los perfumes que fabrica.

Este énfasis en la aristocrática altivez de Andrea se justifica luego en las humillaciones  a las que es sometida por parte de la extraña pareja que se encuentran, siendo tratado como una criada especialmente torpe. La única razón por la que son invitados a bordo es porque Andrea lo ve como una oportunidad para reírse de ellos. Así, tras atar e inmovilizar a Carlos, la pareja se dedica a humillar Andrea haciendo que les haga la cena y les sirva como si fuera una criada, la obligan a decir "señor" en cada frase, y se dedican a despreciar su feminidad y sus habilidades como seductora, lo cual se hace más hiriente cuando se descubre que la silenciosa mujer que acompaña a Santi es en realidad un hombre (Ricard Masip).

Centrarse en una serie de "humillaciones sociales" hace que la película se aguante bastante bien y se mantenga la tensión sin llegar a ser excesivamente desagradable, como habría pasado si se hubiera inclinado por un estilo más "saloniano". De todos modos, la misogínia de la que hace gala, sea satírica o no, está ahí. Interesante de ver para luego discutir las intenciones del director.

9 mar 2012

Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero)


Hace nada comenté con Roy D. Mustang el clásico de Lucio Fulci El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, 1981) en la entrada que le dediqué aquí. Fue entonces, para mi sorpresa, que descubrí que no había comentado Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero, 1981). Estaba convencido de que sí lo había hecho, porque siempre me ha parecido que Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, 1980), El más allá y Aquella casa al lado del cementerio forman una especie de trilogía y ya que había comentado las dos primeras estaba seguro de haberlo hecho con la tercera (eso sin contar que El más allá y Aquella casa... venían juntas en un pack en DVD que editó Anchor Bay hace bastantes años). Incluso cuando recibí la edición en Blu-ray de Aquella casa... editada por la buena gente de Blue Underground no la comenté porque pensaba que ya lo había hecho.

Y ahora descubro que no. De hecho, estuve un rato mirando por los archivos del blog y asegurarme porque de verdad que pensaba que la había comentado. Pero no. En fin, aquí está mi comentario sobre Aquella casa al lado del cementerio.

Tal vez debería empezar explicando por qué considero que estas tres películas forman una trilogía, ya que no es algo que sea oficial, Lucio Fulci no dijo nunca "esta es mi trilogía de terror cósmico y zombis". Desde mi punto de vista estas tres películas comparten varias cosas que las unen de una manera especial que hacen que tengan más cosas en común entre sí que otras películas de Fulci, además de que las tres cuenten con la presencia de Catriona MacColl ("Katherine" en los pósteres italianos ya que -ona es un sufijo aumentativo en italiano) como una de las protagonistas y que en las tres colaborara como guionista Dardano Sacchetti.

Las tres comparten una atmósfera onírica y pesadillesca. Tratan el terror sobrenatural con influencias lovecraftianas y le añaden zombis al estilo Fulci, pero éstos no son el centro de la trama. Las tres tienen argumentos relativamente simples sobre los que se construyen elaboradas secuencias terroríficas, como una canción de Led Zeppelin que al partir de una sencilla base de blues les permite construir épicas musicales al ir añadiendo detalles. En resumen, que cuando las veo tengo la sensación de que transcurren en el mismo universo, lo que se hace más evidente cuando se ven las tres seguidas (algo que recomiendo y al mismo tiempo no recomiendo si no es que queréis acabar como yo de mal).

Os he de confesar que, cuando originalmente comenté las dos primeras, hablé de cómo no tienen sentido y son algo ilógicas. Lo cierto es que desde entonces a ahora he cambiado de opinión, no sé si a fuerza de ver las tres muchas (o demasiadas) veces, y ahora sí que les encuentro cierto sentido, cierta lógica en el argumento y lo que sucede. En fin, para mí ya es demasiado tarde, vosotros aún os podéis salvar.

Aquella casa... es la menos popular de las tres, posiblemente porque es la más "sobria". Empieza como una historia de casa encantada, un poco al estilo de El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980), pero que se mezcla con algo que parece sacado de El caso de Charles Dexter Ward. A esta ya de por sí extraña historia se le van añadiendo más extraños detalles. Por ejemplo, hay varias insinuaciones de que el doctor Norman Boyle (Paolo Malco), el nuevo residente junto a su familia de aquella casa al lado del cementerio (que estoy casi seguro de que no la anuncian así en la inmobiliaria pero sería interesante que lo hicieran), ha estado ya antes de visita en la ciudad aunque él no lo recuerda.

El film se centra en los miedos infantiles en la trama argumental más "resplandoriana", así como los motivos de terror son clásicos y universales como los sótanos oscuros y la aparición de extrañas presencias. También los elementos más oníricos y fantasiosos se centran en la parte infantil de la película, cuyo protagonista es el hijo del doctor Boyle, Bob, interpretado por el niño actor Giovanni Frezza al cual siempre confundo con el otro niño que aparece en Miedo...

La trama adulta del film se centra en las investigaciones que lleva a cabo el doctor Boyle, el cual se dedica a continuar el trabajo del profesor Peterson, tras el suicidio de éste mientras, a su vez, investigaba los trabajos del doctor Freudstein (Giovanni De Nava). Será el trabajo del doctor Freudstein el responsable de los brutales y sangrientos asesinatos que nos ofrece Fulci en su habitual sádico estilo. Por cierto, siempre pensé que "Freudstein" era un nombre inventado por los guionistas mezclando Freud y Frankenstein, pero, según cuentan en una de las entrevistas incluída en el Blu-ray, resulta que no, que era un nombre real.

Aquella casa... es Fulci en plena forma, lo cual significa que es posible que haya mucha gente a la cual esta película no les guste debido a la forma algo peculiar con la que Fulci traduce en imágenes el guion. Como os podéis imaginar no es mi caso, y disfruto bastante con todo el delirio y la sangre con la que el maestro italiano llena la pantalla. Una última curiosidad, estas películas fueron rodadas sin sonido directo, pensadas para ser dobladas en el mercado internacional. En este tipo de situaciones opto normalmente por la versión en la que los actores principales se doblan a sí mismos (siendo la excepción Rojo oscuro (Profondo rosso, Dario Argento, 1975) ya que la única versión completa es la italiana: el encargado de hacer los doblajes pensó que era demasiado larga y la cortó a su gusto), pero me gusta alternar entre diferentes pistas para ver que cambios hay. La edición en Blu-ray de Blue Underground permite alternar entre la pista italiana y la inglesa, comprobando que hay varias diferencias entre ambas. La principal es que a la inglesa se le han añadido más diálogos, explicativos sobre todo, y en ese sentido la pista italiana es mejor.

8 mar 2012

My Little Eye - La cámara secreta (My Little Eye)


Tras comentar ayer Chronicle (Josh Trank, 2012), pensé que sería interesante recuperar y comentar un éxito sorpresa del 2002: My Little Eye - La cámara secreta (My Little Eye, Marc Evans). Vista hoy día parece un film adelantado a su tiempo, teniendo en cuenta cómo se han puesto de moda las películas realizadas como falsos documentales o de metraje encontrado. Lo curioso es que esta película no nació con la intención de ser una nueva Blair Witch Project sino algo completamente distinto. Dos factores se encuentran en la creación de esta película: la moda de los reality shows y la llegada de las cámaras de vídeo digital de alta definición.

Sigo sin entender que interés tienen los realitys, los que he visto me han parecido muy aburridos, pero es obvio que a millones de personas les gustan y hoy ya forman parte del paisaje habitual televisivo. Lo único que parece diferenciar estos programas unos de otros es comprobar hasta que punto se puede humillar una persona por el simple hecho de salir en televisión (¿qué opinaría el profesor O'Blivion de esto?). Cuando se realizó My Little Eye, sin embargo, los reality todavía eran una novedad y esta película se dedica, en cierta forma, a satirizarlos y analizar por qué alguien querría presentarse a un programa así. Bueno, para Rex (Kris Lemche), uno de los protagonistas, la respuesta es bien sencilla: dinero.

Cinco jóvenes son seleccionados para participar en My Little Eye, un reality que se transmite a través de Internet. Los cinco se pasarán 6 meses conviviendo en una casa llena de cámaras. Si los cinco siguen en la casa al cabo de los 6 meses, cada uno se lleva un millón de dólares. Si alguien abandona, todos pierden. La película se centra en la última semana que pasan los concursantes en la casa, cuando empiezan a tener lugar extraños sucesos que harán la ya de por sí tensa relación entre ellos más tensa aún.

El director Marc Evans nos cuenta esta historia utilizando el centenar de cámaras instaladas por todo el interior y exterior de la casa en la cual conviven los protagonistas. Hacía poco que se había estrenado 28 días después... (28 Days Later..., Danny Boyle, 2002), una de las películas pioneras en utilizar cámaras de vídeo digital de alta definición, las cuáles le daban un interesante look al film. Lo mismo sucede aquí, la utilización de las cámaras y el tipo de imagen que proporcionan contribuyen a crear la atmósfera de angustia que poco a poco se va apoderando del espectador.

El punto de vista con el que se narra todo es el de aquellos que controlan las cámaras y que nos muestran aquello que quieren que veamos. Al mismo tiempo que con este sistema el director crea en el espectador incomodidad al hacerle partícipe del despiadado voyeurismo de los realizadores del programa, también crea una serie de logrados e incluso bellos planos, dentro de un estilo visual muy interesante que se logra al colocar cámaras en los lugares más insospechados y jugar con las diferentes texturas visuales que se puden lograr con estas cámaras.

Que se trate de una sátira de los reality no impide que sea además un film cargado de suspense. Realmente angustiante la primera vez que se ve. Angustia provocada no sólo por lo que les va sucediendo a los personajes y por el estilo clínico/artístico/morboso que se utiliza, también por una efectiva mezcla de sonido, reforzada por una subliminal banda sonora que trabaja sobre el espectador sin que éste sea consciente de ella (ésta es mucho más efectiva si se tiene un sistema de sonido envolvente en casa, claro). Dentro de la construcción de la banda sonora, tengo que enfatizar la importancia de ver esta película en VO, ya que el pésimo doblaje le resta efectividad a la película, tanto por la manera en que disminuye la calidad de las interpretaciones restándoles naturalidad como por la manera en que se impone sobre la cuidada mezcla de sonido.

Hay otro factor que hace que la película sea interesante y que dudo mucho que estuviera en la mente de sus realizadores. El film, en cierto modo, puede ser considerado también una especie de slasher posmoderno. Los cinco protagonistas parecen arquetipos del slasher: la virgen Emma (Laura Regan), la golfa Charlie (Jennifer Sky), el chico bueno Matt (Sean C. W. Johnson), el chico malo Rex y el rarillo/tímido Danny (Stephen O'Reilly). Ver a estos arquetipos conviviendo no deja de tener su gracia, especialmente durante el tramo final, que se parece bastante al tramo final clásico de los slashers.

En todo caso, un film inteligente y angustiante. Cuando veáis el tráiler pensad que la película se estrenó nace 10 años pero parece que se podría estrenar mañana (fijaos que hay un momento que parece sacado de [Rec] (Jaume Balagueró, Paco Plaza, 2007)).