1 ago. 2010

Buscando al señor Goodbar (Looking for Mr. Goodbar)



Escrita y dirigida por Richard Brooks en 1977, Buscando al señor Goodbar (Looking for Mr. Goodbar) adapta la novela homónima de Judith Rossner (que la verdad no he leído). Polémica en su momento, ésta película resulta interesante hoy día como testimonio de una década pasada y porque su temática sigue vigente en la actualidad aunque resulte increíble.

Diane Keaton protagoniza esta historia encarnando a Theresa Dunn, una solitaria profesora de niños sordos que experimenta su particular revolución sexual. Rodeada de actores en su momento desconocidos como Richard Gere o Tom Berenger (y para los fans de Star Trek: la nueva generación: LeVar Burton), Keaton carga sobre sus hombros el peso del filme ya que, como otras muchas películas de los setenta como Klute (Alan J. Pakula, 1971) o Sérpico (Serpico, Sidney Lumet, 1973), se trata del estudio de un personaje, su historia y sus motivaciones, más que explicar una trama concreta. Así, a medida que la película avanza vamos conociendo aspectos y detalles de la vida de Theresa que nos irán dando pistas sobre por qué actúa de la manera que lo hace.

Uno de los temas en los que se centra la película es la revolución sexual de los setenta. Cómo muchos se aprovecharon de la supuesta revolución en provecho propio y cómo afectó a las mujeres en particular. Theresa se dedica a ir a los bares ligando con hombres y dejando a un par de ex novios furiosos en el proceso, además de empezar a tontear con las drogas. Se va sumergiendo en una espiral de autodestrucción cuyos orígenes se van averiguando a medida que avanza la película. Lo que es curioso, y triste, es que todavía si una mujer adopta una actitud desenfadada y agresiva hacia el sexo o tienes diferentes compañer@s de cama todavía se la califica de prostituta, por decirlo suavemente. En ese aspecto la película sigue siendo vigente.

Pero Looking for Mr. Goodbar es una película de los setenta de principio a fin. La música, los diálogos, los aspectos sociales. Es una estupenda manera de estudiar la década del "yo". Hasta hay una escena que transcurre en una discoteca donde la gente se puede ver no sólo reflejada en espejos sino en monitores colocados por el local. La banda sonora incorpora muchos clásicos discotequeros que son bastante reconocibles. Una de las cosas que más me gustó fue el montaje fotográfico que aparece al principio del filme que sirve como secuencia de títulos de crédito creado con fotografías de Kathy Fields. Otra de las cosas que destaca de la película y sobre la que no puedo hablar mucho si no la habéis visto es su brutal parte final que podría hacer que la película se incluyese dentro del género terrorífico. Por otro lado es una conclusión que imprime cierto aire moral a la película que no me acaba de convencer.

En fin, tanto si os interesa el cine de los setenta como un buen drama de tintes sociológicos es una película que os puede interesar. Aquí tenéis el principio de la película en francés, que es lo mejor que he podido encontrar.

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