17 oct. 2010

En compañía de lobos (The Company of Wolves)



Gracias a la revolución en efectos especiales de los ochenta se produjeron un buen número de películas de hombres lobo. Las más recordadas, claro, son Hombre-lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981) y Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981); también hubo curiosidades como Lobos humanos (Wolfen, Michael Wadleigh, 1981). En 1984 se estrenó En compañía de lobos (The Company of Wolves, Neil Jordan) que si bien tiene transformaciones de hombre a lobo (y de mujer a loba) es un animal completamente diferente.

Angela Carter (en los relatos de la cual se basa la película) y Neil Jordan crearon una película que explora los aspectos más oscuros de los cuentos de hadas, haciendo énfasis en el aspecto sexual. Crearon una estructura que les permitía meter historias dentro de historias pero que no parece la típica película antológica sino que forma parte todo de una trama. Esta trama principal es la historia de la Caperucita Roja.

La película empieza en "el mundo real", con David Warner y Tusse Silberg, que interpretan a los padres de la joven protagonista, que llegan a su casa en el campo donde les espera su hija mayor (en la ficción quiero decir) Alice (Georgia Slowe). Alice va a despertar a su hermana Rosaleen (Sarah Patterson) que duerme en su habitación. A partir de este punto empieza la parte fantástica de la película, donde nos introducimos en el mundo de los sueños de Rosaleen, junto a su cabeza en la almohada podemos ver un libro titulado "El sueño roto", y que nos lleva a un pueblecito de cuento de hadas, claro, en el que vive la joven Rosaleen con sus padres y en el que su hermana acaba de morir atacada por lobos. Rosaleen pasa mucho tiempo con su abuela, que interpreta Angela Lansbury, que le cuenta historias con la intención de prevenirla contra los lobos que son "peludos por dentro". También le da tres consejos básicos: nunca te apartes del camino, nunca comas una manzana que ha tirado el viento y nunca te fíes de un hombre cuyas cejas se juntan.

Nunca te apartes del camino. Caperucita Roja es un cuento pensado para que las jovencitas no pierdan su virtud yéndose con el lobo y apartándose del camino de la virtud. Esta intención es la que pervierte Angela Carter en su versión de la Caperucita, haciendo que Rosaleen sea un chica curiosa de gran imaginación cuyas fantasías son alimentadas por las historias que cuenta su abuela. Neil Jordan, por otro lado, crea un fantástico tapiz visual. Influenciado por las películas de terror de la Universal y la Hammer, los expresionistas alemanes y films surrealistas como El manuscrito encontrado en Zaragoza (Rekopis znaleziony w Saragossie, Wojciech J. Has, 1965). Esta amalgama de influencias explica las imágenes que pueblan la película, algunas interpretables y otras puro placer estético. Por ejemplo, al principio de la película la transición entre mundo real y onírico la vemos representada con Alice, de la cual Rosaleen oye su voz y mete en su sueño, corriendo perseguida por encarnaciones gigantescas de los juguetes que vemos en la habitación de Rosaleen; en otro momento Rosaleen se sube a un árbol tremendamente alto, en la copa del cual encuentra un nido con huevos que al abrirse revelan unos bebés en miniatura de piedra.

En cada historia hay una transformación de hombre a lobo diferente, siendo las mejores la primera y la última. Los cuentos que se explican no son historias desarrolladas sino más bien viñetas y parábolas. Todas ellas ambientadas en un bosque y unos decorados estilizados y, de nuevo, de cuento de hadas que funcionan por su misma naturaleza artificial, como el bosque representado en Legend (1985) de Ridley Scott. Es una de esas películas que me encantaría enseñar a todo aquel que dice que Tim Burton es original.


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