27 oct. 2010

A punto para Halloween 2: Sleepaway Camp



No se puede hacer una serie de películas de terror para Halloween sin un buen slasher ochentero. En este caso, uno de mis placeres culpables favoritos: Sleepaway Camp (Robert Hiltzik, 1983). Como la película es conocida con diversos títulos (Campamento sangriento o Campamento de verano) me referiré a ella exclusivamente con su título original.

Sleepaway Camp surge al principio de la oleada slasher de los ochenta. Siguiendo el modelo de la serie Viernes 13 o de la estupendísima The Burning (Tony Maylam, 1981), la película está ambientada en el típico campamento de verano donde irán a parar un montón de víctimas propiciatorias para el psicópata de turno. Entre los desdichados campistas tenemos a Angela (Felissa Rose), una pobre niña que no acaba de encajar y es el objetivo de todas las bromas, aunque cuando empiecen los asesinatos las bromas dejarán de preocuparla.

La película desde el momento de su estreno se ha convertido en un pequeño clásico de culto y tiene una legión de fans. Yo tal vez no sea un fervoroso fan, pero sí he de decir que me gusta bastante. Sin embargo, no puedo decir que sea una buena película en el sentido de que tenga una fotografía fantástica, una dirección magistral (o buena) y unas interpretaciones arrebatadoras. No amig@s, el atractivo que ejerce sobre mí Sleepaway Camp radica en su torpona dirección, en la sordidez de sus escenas, en los asesinatos más o menos sangrientos. En resúmen: en lo que me divierto viéndola.

Pero sí puedo decir esto: la primera vez que vi la escena final me dejó pasmado, patidifuso y alucinado. Es esa escena la que le ha proporcionado gran parte de su aura de película de culto. Obviamente, no entraré en detalles aquí para no estropeársela a nadie. Mas añadiré: chico, realmente esto no lo vi venir.

Recomiendo ver esta película, en caso que os apetezca, rodeados de amigos y con algo de comida y bebida, ya que es una película ideal para divertirse en compañía.

Incluso Sleepaway Camp tuvo suficiente éxito para generar secuelas: Sleepaway Camp 2: Unhappy Campers (Michael A. Simpson, 1988); Sleepaway Camp 3: Teenage Wasteland (Michael A. Simpson, 1988); Return to Sleepaway Camp (Robert Hiltzik, 2008). La 2 y la 3 tienen un tono de comedia que parodia hasta cierto punto los slashers, ya nos encontrábamos entonces en la decadencia del género hasta su resurgir a mediados de los noventa. Especialmente la 2 es bastante divertida y me reí unas cuantas veces a carcajadas. Return no he tenido oportunidad de verla, pero espero hacerlo en un futuro próximo (como la semana que viene).

En 1992 se empezó a filmar lo que tendría que haber sido la cuarta parte: Sleepaway Camp IV: The Survivor dirigida por Jim Markovic. Pero la compañía que la producía cayó en bancarrota y la película nunca se terminó, quedando sólo media hora de material. Para 2011 es posible que se estrene Sleepaway Camp Reunion de nuevo con Hiltzik en el guión y la dirección. Sin embargo en la web oficial de la serie no la mencionan y hablan en cambio de Sleepaway Camp: Bersek que tendría de nuevo a Michael A. Simpson de nuevo al frente.

2 comentarios:

muñones dijo...

yo soy uno de los acerrimos fans de esta peli jaja es que fue un descubrimiento tan inesperado... en los tiempos del videoclub, me habia llevado un par de pelis para ver el fin de semana y estaba ésta, que me pareció una de relleno.
Pero cuando la vi me parecio un hallazgo genial, como bien dices, de la sordidez de algunas de sus escenas hasta lo perturbador de los asesinatos y la trama.

Raül Calvo dijo...

Una lástima que este toque sórdido se perdiera en las secuelas, más enfocadas hacia la comedia.

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