14 sept. 2011

Basura épica


Hace poco tuve el placer de leer la divertida y satírica novela Una peli porno (Blue Movie, 1970) de Terry Southern. En la novela, el prestigioso director de cine Boris Adrian se lanza a realizar una película porno que sea también una obra maestra del cine y que sólo será proyectada en un país en concreto. Además de ser muy divertida, la novela parte de una interesante anécdota: poco después de terminar Lolita (1962), Stanley Kubrick se pone en contacto con Southern para que escriba el guion de lo que será ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964). Un día, tras ver una película porno con unos amigos, Kubrick le comentó a Southern que alguien debería hacer una película porno con los recursos de un gran estudio. Southern le dijo que él era el hombre indicado para hacerlo pero, tras considerarlo brevemente, Kubrick desechó la idea y Southern la aprovechó para su novela.

Sin embargo, unos años más tarde, Bob Guccione, el editor de la revista Penthouse, se propuso hacer precisamente eso: una película porno como si fuera una gran superproducción. Aunque, eso sí, sin decírselo a los actores protagonistas.

Guccione contrató al prestigioso y premiado novelista y guionista Gore Vidal para que le escribiera el guion, contrató a actores de la talla de Malcolm McDowell, John Gielgud, Peter O'Toole y Helen Mirren para que la protagonizaran y puso al frente de todo a un experto en cine erótico: Tinto Brass. Y todo fue bien durante un tiempo.

Cuando en los títulos de crédito aparece bajo el título "editada por" no un nombre sino simplemente "la producción", uno ya puede darse cuenta que la película que va a ver no será precisamente Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1951). Y tras atravesar las dos y media que dura Calígula (Caligula, 1979), se puede confirmar la sospecha inicial: Calígula es una película realmente mala.

Eso no quiere decir que no sea entretenida ni mantenga cierto interés. Personalmente, me quedé viendo la película encantado ante el increíble nivel de torpeza que presentaba, lo absurdo de muchas escenas y la curiosidad de hasta dónde podían llegar los desmanes de la película.

El desastre que es la película tiene un único culpable: Bob Guccione, que sabrá mucho sobre editar revistas porno pero no tiene ni idea de cine. A medida que avanzaba el rodaje iba pidiendo más sexo y perversión, ya que creía que no había el suficiente, pero lo peor que hizo fue cuando una vez terminado el rodaje decidió filmar secuencias pornográficas protagonizadas por las modelos de su revista e insertarlas en la película, además de reeditar el film sin tener ni idea de lo que hace funcionar una historia o de lenguaje cinematográfico. Eso sin tener en cuenta las denuncias de actores y actrices por la inclusión de escenas pornográficas, ya que nadie les había informado de que la película acabaría siendo así.

Lo peor es que la inclusión de estas secuencias pornográficas hace que grandes porciones de la película resulten tremendamente tediosas. Guccione y Giancarlo Lui, los que filmaron y añadieron estos fragmentos, ni siquiera sabían filmar secuencias de sexo que resultaran excitantes.

Y, de nuevo, nos llega la salvación en forma de "montaje del director". Esto es, la versión que Tinto Brass dejó a punto para ser estrenada antes de que Guccione le metiera mano: sin escenas porno y con las escenas de la película ordenadas lógicamente, eliminando los clamorosos fallos de continuidad y dándole sentido a la historia.

No os diré que esta versión es una obra maestra, pero sí que resulta mucho más interesante y fácil de ver. Calígula es una película que encuentro entretenida y divertida, por todas las razones equivocadas, pero no la recomiendo ciegamente. Sin embargo, si compartís mi sentido del humor y torcida visión de lo que es arte, disfrutaréis con el sifilítico Tiberio de Peter O'Toole y el Calígula de McDowell que parece Alex en Roma o experimentaréis el perverso placer de ver a la prestigiosa Helen Mirren en actitudes poco prestigiosas.

Calígula no deja de ser una monumental y desmadrada exploitation, una película grindhouse cargada de sexo y violencia (me encanta la máquina corta-cabezas) echa con millones de dólares. Si habéis entrenado vuestro paladar con filmes parecidos, Calígula es ciertamente una película a disfrutar. Eso sí, si realmente os interesa la historia del Imperio Romano durante este periodo os recomiendo la fantástica y clásica serie británica Yo, Claudio (I, Claudius, 1976) que adapta la potente y absorbente novela de Robert Graves.

5 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

No tenía conocimiento de que esta película fuese tan cutre. Sabía que era de corte erótico y demás, pero no que fuese un despropósito jaja Aún así, como ya leiste en la última entrada de mi blog, siento predilección por los personajes oscuros y malvados, de modo que creo que esta película hará mis delicias (o no)

Por cierto, esta mañana me ha llegado un libro que me recomendaste hace tiempo; Sangre, sudor y vísceras. Tiene una pinta impresionante.

Raül Calvo dijo...

Realmente cutre no es porque tenían un montón de dinero para gastar, pero es un desmadre, una locura que no es ni normal. No sólo por el sexo, también hay una cantidad considerable de sangre. Eso sí, te diría que vieras la llamada Pre-release version incluida en la edición americana en Blu-ray, pero la versión que está disponible en España tampoco es que esté del todo mal, aunque es un despropósito ya que cuando Guccione cambió el orden de las escenas tal y como las había planeado Brass pasan cosas como barbas que aparecen de repente, es bastante divertido.

Javi dijo...

Si puedes pásate por mi blog para comentarte algo importante.
Un saludo, Raül.

Miko Fercho dijo...

sinceramente me parecio de las peliculas mas impresionantes q he visto (y no por el porno ni la ambientacion..), me la presto una ex y me hablo tanto de ella, desde el comienzo puede notarse que uno entrara en una bizarra atmosfera porno setentera paganografica, sin embargo me parecio una historia romantica y que plantea entrar en los sentimientos y la psicologia mas oculta del ser, el ego y alter ego sinceramente recomiendo un par chifos para verla...jeje

Raül Calvo dijo...

Supongo que no hay muchas películas románticas donde se corten cabezas con tanta alegría. Tal vez es lo que le hace falta a la saga Crepúsculo.

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