27 sept. 2011

¡Qué noche la de aquel mes!


Corría el año 2003 cuando mi buen amigo D. me recomendó que le echara un vistazo a un nuevo cómic de terror que acababa de salir. Se trataba, como ya habréis deducido, de 30 días de noche de Steve Niles (guion) y Ben Templesmith (dibujo). El cómic narraba la historia de un pueblo de Alaska, Barrow, que sufre el asedio de un grupo de vampiros durante un periodo de invierno en el que el sol permanece oculto durante un mes (los más avispados ya habrán intuido que de ahí sale el título del cómic).

Era una idea sencilla y tremendamente efectiva que me encantó. Al parecer no fui el único al que le gustó, ya que la primera miniserie (en España se han ido publicando recopilaciones en formato tomo aparecidas en Estados Unidos tras la publicación de las miniseries, primero por Devir y luego por Norma Editorial) fue seguida rápidamente de una continuación: 30 días de noche: Días oscuros. Ésta continuación fue seguida por otra y por otra... Así, 30 días de noche se publica de forma regular, pero no en una colección mensual sino a base de miniseries y especiales que van avanzando la historia y enriqueciéndola, como los excelentes tomos 30 días hasta la muerte de David Lapham, Nieve roja de Ben Templesmith o el curioso cross-over con Expediente X. La popularidad de la serie también ha generado una serie de entretenidas novelas, de las que Timun Mas ha publicado Rumores de los no muertos y Restos inmortales, ambas escritas por Steve Niles y Jeff Mariotte y ambas bastante entretenidas e interesantes para los que somos seguidores de la serie.

Podría estar hablando de tebeos y vampiros todo el día, sin embargo, siendo este un blog de cine y todo eso, vamos a hablar de la adaptación cinematográfica que se realizó en el 2007: 30 días de oscuridad (30 Days of Night, David Slade).

Sam Raimi y Robert Tapert, compañeros desde los días de Posesión infernal (The Evil Dead, Sam Raimi, 1981), eran fans del cómic así que decidieron llevarlo al cine a través de su compañía Ghost House Pictures. Escogieron al británico David Slade como director y, siendo ellos mismos seguidores, se propusieron mantenerse fieles al cómic siguiendo el estilo de Templesmith a la hora de enfocar el diseño de la película y contar con Steve Niles como uno de los guionistas de la película junto a Stuart Beattie y Brian Nelson (que había sido el guionista de la anterior y excelente película de Slade Hard Candy (2005)).



El resultado final es bastante fiel al cómic y los cambios y detalles que añade, como el idioma de los vampiros, son bastante acertados y funcionan bien. La única excepción sería el tópico de hacer que la pareja protagonista, Eben (Josh Hartnett) y Stella (Melissa George) estén peleados y separados al principio para unirlos de nuevo a medida que avanza la historia, cambio que elimina un conseguido efecto circular del cómic.

Slade crea una opresiva atmósfera, que funciona en equilibrio con las secuencias de acción y sangre. Destaca especialmente como se distribuye la sangre a lo largo del metraje, escogiendo momentos clave para impactar al espectador con el gore y dejando otros momentos en los que la violencia transcurre fuera de plano para que ésta no pierda impacto.

La primera parte de la película, la que lleva hasta que anochece, está dedicada al desarrollo de los personajes y a ir plantando poco a poco detalles inquietantes. Un desarrollo que siempre me ha gustado, ya que te da la oportunidad de familiarizarte con los personajes y establecer lazos de modo que, cuando empieza el terror, éste resulta más efectivo que si los personajes no te importan nada. A ello contribuye también lo curioso de la localización de la película y que sus protagonistas no sean los típicos adolescentes en peligro sino una variada gama de personajes.

La segunda mitad de la película se dedica, claro, al enfrentamiento con los vampiros. Y si hay algo que destaca es la caracterización de los vampiros que resulta realmente única e impactante. Ni una gota del pesado romanticismo gótico que Anne Rice puso de moda y que llegó a la náusea con la infumable saga Crepúsculo (de la que Slade ha dirigido una de las secuelas): los vampiros de este film son auténticas bestias de la noche, animales sedientos de sangre cuyo único objetivo es hacerte pedazos.

Esta combinación de terror atmosférico y sangriento, buenas interpretaciones, buen guion y unas cuantas dosis de acción es la que hace que 30 días de oscuridad sea un título muy recomendable y entretenido. Además, consigue ser fiel al cómic al tiempo que personaliza la película y crea su propio universo.


Cuando salió la secuela de 30 días de oscuridad, 30 días de oscuridad 2: Tinieblas (30 Days of Night: Dark Days, Ben Ketai, 2010), lo cierto es que no me llamó la atención. Pero luego supe que era el propio Steve Niles, junto al director Ketai, el encargado de adaptar la segunda miniserie que él mismo escribió, la anteriormente mencionada Días oscuros, ya me empecé a interesar más. Finalmente tomé nota de verla tras ver un vídeo vía BD-Live en el Blu-ray de Machete (Robert Rodriguez, 2010). Tras haberla visto he de decir que me sorprendió lo buena que es, teniendo en cuenta los medios que tenían y los recursos a su disposición.

De nuevo, la película se mantiene bastante fiel al cómic en que se basa, aunque por supuesto hay varios cambios. Algunos se hacen al eliminarse algunos personajes en la traslación del cómic a la pantalla en la anterior película, otros por ánimo de ofrecer algo nuevo y diferente a los fans sin perder la esencia del material, así como otras partes del cómic se trasladan tal cual a la pantalla.

La mezcla de acción y terror funciona bastante bien, ya que se mantiene el tono de la anterior película y se desarrollan los personajes principales para que resulten interesantes. Destaca Kiele Sanchez como la nueva Stella, una bella actriz de la que me enamoré en Perdidos, que sabe manejar al personaje tanto en las secuencias de acción como en las dramáticas. Hablando de Perdidos, otro actor de la serie aparece aquí: Harold Perrineau.

Es posible que algunos espectadores sientan un instintivo rechazo por una película filmada directamente para el mercado del DVD y el Blu-ray. Lo entendería hace diez o quince años, pero viendo el nivel de las actuales series televisivas americanas y lo que se hace hoy día en televisión, creo que estos prejuicios deberían formar parte del pasado. Por supuesto que se hacen un montón de malos telefilmes, y también se hace un montón de malas películas cinematográficas. En este caso, la película aprovecha todos los recursos a su disposición de manera que uno no tiene la sensación de estar viendo un telefilme o un filme u otra cosa que no sea una película llena de tensión y acción.

De hecho, me gustó tanto esta adaptación que me han entrado ganas de que sigan por este camino y adapten la tercera entrega de la serie: Regreso a Barrow. Y si es con Kiele Sanchez de nuevo, mejor que mejor.

7 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

De los cómics tengo los dos primeros tomos, es decir, 30 días de oscuridad y Días oscuros.
Ambos me gustan mucho, ya que soy fan de los vampiros (los de verdad, claro, no los metrosexuales), y si a eso le sumamos buenas dosis de sangre y violencia, mejor.
La película, además de ser fiel al cómic, tiene una fotografía impresionante, y como bien dices, la caracterización de los vampiros es para flipar.

¿Puntos en contra? El guión me parece una mierda, tanto el de la película como el del cómic. Parte de una buena idea, pero luego la trama tiene mas agujeros que un queso, y no es algo que me importe mucho, la verdad, pero es que son errores demasiado claros. Es una película de género fantástico, de modo que el realismo es secundario, pero también es verdad que lo de este cómic y su adaptación no es cuestión de realismo, sino de sentido común.

1: Los vampiros llegan al pueblo y esa misma noche se cepillan a todo Dios. ¿Que pretendían comer durante los 29 días restantes, nieve?

2: Los escasos supervivientes se ocultan en un sótano, y mientras, fuera, los vampiros los buscan incasablemente. ¿Me vas a decir que en 30 días que se pasan allí los bichos no son capaces de encontrar a los superviviente en un pueblucho diminuto?

3: Día 30. Los vampiros se van del pueblo, y acto seguido sale el sol. ¿Dónde se ocultaron para no freirse? ¿no hubiese sido mejor y más inteligente irse del pueblo un par de días antes para tener un poco de margen para encontrar un lugar donde refugiarse del sol en vez de apurar hasta el último mínuto?

Y que conste que aún así, me gusta.

Raül Calvo dijo...

Dr. Gonzo, espero que mis respuestas te satisfagan:

1 La misma noche no matan a todo el mundo, dejan a mucha gente viva, aparte de los protas, para poder ir disfrutando. Y si se hubieran comido a todo el mundo la primera noche pues se habrían ido y punto.

2 Ten en cuenta que el pueblo no es diminuto: disminuye la población en invierno, con lo cual quedan muchas casas vacías y lugares en los que esconderse. Los protagonistas no se ocultan en un sótano: en el cómic están dentro de una especie de caldera abandonada que los aísla del exterior, en la película en un ático cuya puerta de entrada está disimulada en el techo y no se ve a no ser que sepas que está ahí. Por lo tanto es factible que un vampiro no los descubra si los supervivientes se mantienen en silencio.

3 Antes de que saliese el sol, los vampiros habrían vuelto al barco en el que llegaron, no muy lejos del pueblo ya que el sirviente va a pie desde el barco hasta el pueblo cuando va a quemar los móviles, matar los perros, etc. Para mantener oculta su existencia y borrar todo rastro de lo sucedido tenían que asegurarse de que no hubiese supervivientes, además de quemar el pueblo para eliminar pruebas.

Dr. Gonzo dijo...

mmm visto de esa manera me parece una trama más sólida, aunque lo de que los vampiros no sean capaces de encontrar a los supervivientes sigue sin converme jaja pero repito, eso no significa que la película no me guste. Creo que la he visto seis veces por lo menos.

Bea Cepeda dijo...

Jamás habría pensado que esta podría ser una buena película.

Raül Calvo dijo...

Repámpanos, ¿y por qué no lo pensaste? A priori no le veo nada que pueda ser indicativo de que pudiera ser una bosta fílmica.

Luis Cifer dijo...

Pues a mí me gustó bastante la primera, la verdad, pero no he visto la segunda, supongo que por el mencionado prejuicio al mercado del video. Igual me animo a verla. Thanks.

Raül Calvo dijo...

Pues cuando la veas: sí te gusta recuerda decirle a todo el mundo quien te la recomendó, si no te gusta yo no te he dicho nada.

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