11 oct. 2013

Dr. Giggles


Esta es una película que pude resultar pasablemente entretenida para el espectador casual, pero para el aficionado al género es un título muy interesante, no tanto por su calidad como por su lugar en la historia del slasher.

Como muchos ya sabéis, hacia 1985/86, el género había entrado en una rápida decadencia a causa de la sobreexplotación al que se había visto sometido y al gran número de malas películas que había generado la fiebre del oro slasher en la primera mitad de la década de los 80. Hacia finales de esa década eran pocos los títulos que se hacían que tuvieran una mínima calidad y la mayoría iban directos al mercado del vídeo. No sería hasta mediados de los 90, con el estreno de Scream: Vigila quién llama (Scream, Wes Craven, 1996), que el género resurgiría de sus cenizas, aunque con desiguales resultados.

Teniendo en cuenta la historia de este subgénero, resulta curioso el estreno de Dr. Giggles (Manny Coto, 1992). Se estrenó en cines, con el respaldo de un gran estudio (Universal), estaba protagonizada por el entonces popular Larry Drake y fue precedida de un importante hype (concepto que entonces no tenía nombre). Recuerdo que en 1993 me pareció una película genial, pero era un chaval sin mucho criterio entonces -pues más o menos como ahora - Ja, ja. Muy gracioso, largo de aquí.

La cuestión es que, vista hoy día, Dr. Giggles resulta un curioso híbrido del pasado y lo que sería el futuro (por un corto espacio de tiempo). El argumento es del tipo slasher vengativo, el demente doctor Giggles (Larry Drake) ("giggles" significa "risitas" en inglés) vuelve a su ciudad natal a lo Michael Myers para ejercer una sangrienta venganza. Nos encontramos con el típico reparto de adolescentes idiotas interpretados por adultos, el doctor Giggles suelta los típicos chistes de humor negro que hiciera populares Freddy Krueger y una valerosa heroína interpretada por la futura estrella de Embrujadas Holly Marie Combs.

En otras palabras, encontramos en el film los elementos habituales que el género había ofrecido durante gran parte de los 80. Sin embargo, el estilo cinematográfico y el tono general preceden el de los filmes post-Scream (aunque sin los torpes toques "meta" de la serie dirigida por Craven), así como el hecho de que no sea muy sangriento y no haya nada de sexo marca la tónica de lo que sería el género en los 90.

Dejando de lado consideraciones históricas, Dr. Giggles es un film que, aunque con algunos tópicos y momentos sublimemente estúpidos, no deja de ser bastante divertido. No ofrece nada realmente nuevo, pero resulta bastante entretenido si os gusta este tipo de películas.


2 comentarios:

Einer dijo...

Pues me pinta bien pero es que para los slasher soy muy fácil de contentar. ¿Qué sería del cine sin la figura de adolescente idiota? Disfruta uno tanto viéndolos morir, ja, ja.

Raül Calvo dijo...

Pues aquí tienes un adolescente particularmente idiota que, literalmente, no sabe ni ponerse un condón. De hecho, por alguna razón, se va al lavabo a ponérselo mientras la chica se queda en el cuarto. Su muerte es muy placentera.

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